Los circasianos o cherkeses también llamados Adiga son un pueblo del norte del Cáucaso que fue masacrado y finalmente expulsado en el S. XIX por la Rusia Zarista que buscaba llegar al borde del Mar Negro, en cuya orilla oriental este pueblo estaba afincado.
Las hostilidades de la Rusia zarista contra estos pueblos del Cáucaso comenzaron durante el reinado de Pedro “El grande” y se extendieron por 101 años, culminando con la llamada propiamente guerra ruso-circasiana (1763-1864) que resultó en el genocidio y expulsión de los circasianos sobrevivientes (hay historiadores que calculan 4.000.000 de muertos por asesinatos, hambruna y enfermedades causadas por esta guerra, pero no conocemos la cifra exacta). Rusia hasta el momento no reconoce que haya sido responsable del genocidio de este pueblo.
Lo cierto es que los sobrevivientes expulsados encontraron refugio en regiones dominadas por el Imperio Otomano, es así como en la actualidad se encuentran unos 4.000 circacianos en Israel, en Galilea, repartidos en dos aldeas: 3.000 hab. en Kfar Kama (establecidos en 1876) y 1000 hab. en Rehanya (establecidos en 1873).
Su lenguaje pertenece a la parte Nor-Occidental de la familia caucásica de lenguas, con superabundancia de consonantes y pocas vocales que tiene varios dialectos como el como el adigué y el kabardiano. Hoy en día, hablan su propia lengua pero también el hebreo, el árabe e incluso, inglés. Sirven en el ejército de Israel y tienen muy buenas relaciones tanto con judíos como con musulmanes. Inicialmente se dedicaban a la agricultura en un 70 %, hoy en día, han diversificado sus ocupaciones, siendo de lo más variadas. Su religión fue en un principio animista, cristiana durante la época bizantina y posteriormente musulmana sunita. Desde la década de los 90 del siglo pasado, existe la tendencia de volver a la religión original animista: habza, cuyo rasgo fundamental radica en la creencia de que las almas de los ancestros pueden observar el comportamiento de sus descendientes. Por eso uno tiene que aspirar en vida a la perfección del alma a través del honor, la compasión,la solidaridad y ser buenos guerreros. Por supuesto, la conmemoración de las almas de los ancestros es un valor importante.
Yo los visité con un grupo de colegas en Kfar Kama. En la primera foto estoy con Agreg, el conferenciante que nos introdujo a la cultura de su pueblo.
La danza en sus orígenes tuvo una finalidad ritual. Se danzaba alrededor del objeto sagrado, posteriormente se bailó en pareja y despojado de su connotación religiosa. Son muy comunes los bailes de cortejo en los que la mujer se mueve delicadamente y con gracia y el varón con mucha energía y determinación. Hoy en día los mayores de la comunidad buscan novios circasianos para las chicas en el exterior usando internet porque hay más mujeres que hombres y no desean perder su identidad cultural. Comunidades circasianas hay además de en Israel, en Siria, Turquía, Egipto, Iraq, etc. Incluso aún quedan circasianos en tres regiones del cáucaso en Rusia.
Las construcciones más antiguas estaban hechas con la piedra negra de basalto.
Las casas son modernas, con jardines muy cuidados
A pesar de que todas las familias tienen auto, éste es un popular medio de transporte dentro de la aldea.
Mesquita
Su bandera con las 12 tribus marcadas como estrellas
Su vestimenta. La chaqueta que lleva puesta Agreg es la típica que usan a diario
Los cosacos rusos se las copiaron.
Las mujeres se cubren la cabeza con el hibab
El pueblo entero estaba todo prolijo, limpio cuidado.
La belleza de las mujeres circacianas fue exaltada en el harém otomano y ellas fueron -se dice- especialmente elegidas por su belleza, sensibilidad y dulzura. También en la literatura: La carta Nro 11 de Voltaire, en sus "Cartas inglesas".
Nota: Los dos mapas y el cuadro son de Wikipedia, el resto de las fotos mías.



