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Saturday, January 9, 2010

"Sí, digno" y otra forma de chantaje emocional en el Cap. 2, 7 del Quijote

Continuando con el tema de mi entrada anterior: Sobre el chantaje emocional en El Quijote y como aporte a la lectura colectiva que hacemos con la guia de Pedro Ojeda desde su blog La Acequia, vemos como ya en el Cap. 2, 7 DQ amenaza, presiona y coacciona a Sancho cuando éste le solicita una paga justa. Estas son formas de manipular_en una relación entre dos personas_ los sentimientos en la dirección de quién coacciona y en detrimento del deseo del coaccionado. En este caso en dirección del deseo de DQ, que quiere que S. lo acompañe “a merced” y que no reclame la paga que con justicia le corresponde.

Veámoslo en detalle:

Sancho inicia el diálogo y hasta de una forma inocente y contraria a las convenciones de la época, reconoce el poder que su mujer Teresa tiene en el matrimonio, en virtud del cual ella lo deja ir con DQ: _ Señor, ya yo tengo relucida a mi mujer a que me deje ir con vuestra merced a dónde quiere llevarme.

DQ corrije a S. mostrando su superioridad intelectual: _ Reducida has de decir, Sancho_ dijo DQ; que no relucida. Aún cuando sabe que eso le molesta a su escudero: _ Una o dos veces si mal no recuerdo, he suplicado a vuestras merced que no me enmiende los vocablos, si es que entiende lo que quiero decir con ellos, y que cuando no los entienda, diga: “ Sancho, o diablo, no te entiendo” y si yo no me declarare, entonces podrá emendarme; que yo soy tan fócil... DQ continúa haciéndose el que no entiende a Sancho (una forma de hacerlo sentir ridículo e ignorante) y dice en tono de burla : _ No te entiendo, S. pués no sé que quiere decir soy tan fócil. _ Tan fócil quiere decir _ respondió S. Soy tan así.
_ Menos te entiendo agora_ replicó DQ.

Sancho se angustia: _ Pués si no me puede entender no sé como lo diga; no sé más y Dios sea conmigo. DQ afloja la burla haciendo uso de la ironía: _ Ya, ya caigo en ello, tú quieres decir que eres tan dócil, blando y mañero, que tomarás lo que yo te dijere, y pasará por lo que te enseñare. S. se da cuenta de que DQ se burla de él: _ Apostaré yo que desde el emprincipio me caló y me entendió; sino que quiso turbarme, por oirme decir otras doscientas patochadas. DQ mete el dedo en la llaga y lleva a Sancho a que reconozca su sumisión a Teresa: _ Podrá ser y en efecto, ¿qué dice Teresa? S. muerde el anzuelo: _ Teresa dice que ate bien mi dedo con vuestra merced, y que hablen cartas y callen barbas, porque quien destaja no baraja, pués más vale un toma que dos te daré. Y yo digo que el consejo de la mujer es poco, y el que no le toma es loco. DQ le tira más línea: _ Y yo lo digo tambien. Decid, S. amigo, pasa adelante que hoy hablas de perlas. S. avanza en el pantano confiado: _ Es el caso que como vuestra merced mejor sabe, todos estamos sujetos a la muerte, y que hoy somos y mañana no, y que tan presto se va el cordero como el carnero, y que nadie puede prometerse en este mundo más horas de vida de las que Dios quisiere darle; porque la muerte es sorda y cuando llega a llamar a las puertas de nuestra vida, siempre va de prisa. [...] DQ simula estar de acuerdo: _ Todo eso es verdad y curiosidad: pero no sé a donde vas a parar. S. se hunde en el pantano a la vez que plantea un reclamo justo: _ Voy a parar en que vuesa merced me señale salario conocido de lo que me ha de dar cada mes el tiempo que le sirviere y que el tal salario que me pague de su hacienda; que no quiero estar a mercedes, que llegan tarde o mal o nunca; con lo mío me ayude Dios. En fin, yo quiero saber lo que gano, poco o mucho que sea; que sobre un huevo pone la gallina, y muchos pocos hacen un mucho, y mientras se gana algo no se pierde nada. S. expresa su incredulidad en que DQ le dará la insula: Verdad sea que si sucediese, lo cual ni lo creo ni lo espero, que vuesa merced me diese la ínsula que me tiene prometida, pero que de hacerlo, no será ingrato ni exigirá más de la cuenta, sólo lo justo: no soy tan ingrato, ni llevo las cosas tan por los cabos, que no querré que se aprecie lo que montare la renta de la tal ínsula, y se descuente de mi salario gata por cantidad.

Nuevamente DQ lo corrije: _ Sancho amigo a las veces tan buena suele ser una gata como una rata. S. no se deja engrupir por la simulada incomprensión de DQ: _ Ya entiendo- Yo apostaré que debía de decir rata y no gata; pero no importa nada , pues vuesa merced me ha entendido. DQ arremete: _Y tan entendido que he penetrado lo último de tus pensamientos, y sé al blanco que tira con las inumerables saetas de tus refranes. Argumenta a su favor : Mira, Sancho: yo bien te señalaría salario, si hubiera hallado en alguna de las historias de los caballeros andantes [...] Sólo sé que todos servían a merced, generando expectativa: y que cuando menos se lo pensaban, si a sus señores les había corrido bien la suerte, se hallaban premiados con una ínsula, o con otra cosa equivalente, y, por lo menos, quedaban con título y señoría. Amenaza a Sancho: Si con estas esperanzas y aditamientos vos, Sancho, gustais de volver a servirme, sea en buena hora; que pensar que yo he de sacar de sus términos y quicos la antigua usanza de la caballería andante es pensar en lo escusado. La amenaza sube de tono: Así que, Sancho mío, volveos a vuestra casa, y declarad a vuestra Teresa mi intención; y si ella gustare y vos gustaredes de estar a merced conmigo, bene quidem; DQ coacciona: y si no, tan amigos como de antes; que si al palomar no le falta cebo, no le faltarán palomas. Y advertid , hijo, que vale más buena esperanza que ruin poseción, y buena queja que mala paga. Hablo de esta manera Sancho, por daros a entender que también como vos se yo arrojar refranes como llovidos. DQ da la estocada final: Y finalmente, quiero decir, y os digo, que si no quereis venir a merced conmigo y correr la suerte que yo corriere, que Dios quede con vos y os haga un santo: que a mí no me flatarán escuderos , más obedientes, más solícitos, y no tan empachados ni tan habladores como vos.

¿Cómo reacciona Sancho ante la crueldad de DQ? Con profundo dolor: Cuando Sancho oyó la firme resolución de su amo se le anubló el cielo y se le cayeron las alas del corazón, porque tenía creído que su señor no se iría in él por todos los haberes del mundo [......]

[.....]
DQ remata reafirmando la estocada. La repetición, sabemos, es pedagógica: _ No te dije yo, Sancho, que me habían de sobrar escuderos? Y le muestra a S. que él no es indispensable (ergo, que es descartable): Mira quién se ofrece a serlo, sino el inaudito bachiller Sansón Carrazco, perpetuo trastulo y regocigador de los patios de las escuelas salmantinences, sano de su persona, ágil de sus miembros, callado, sufridor así del calor como del frio, así de la hambre como de la sed, con todas aquellas partes que se requieren para ser escudero de un caballero andante [...] que yo con cualquier escudero estaré contento, ya que Sancho no se digna a venir conmigo. Hasta que DQ arranca la respuesta deseada de S: _ Sí digno_ respondió Sancho, enternecido y llenos de lágrimas los ojos, y prosiguió_: No se dirá por mí Señor mio, el pan comido y la companía deshecha; sí, que no vengo yo de alguna alcurnia desagradecida [...]; que se humilla excusándose tras las faldas de su mujer: y si me he puesto en cuentas de tanto más cuanto acerca de mi salario, ha sido por complacer a mi mujer; la cual, cuando toma la mano a persuadir una cosa, no hay mazo que tanto apriete los aros. La metida del dedo en la llaga anterior de DQ surte el efecto deseado en S: pero, en efeto, el hombre ha de ser hombre, y la mujer, mujer; y pués yo soy hombre dondequiera, que no lo puedo negar también lo quiero ser en mi casa, pese a quien pesare; aunque se atreve a insistir en que DQ lo ponga en el Testamento con codicilo al menos: y así no hay más que hacer sino que vuestra merced ordene su testamento con su codicilo, en modo que no se pueda revolcar, S. reacciona ante el miedo intenso que le produce la aparición de Sansón Carrazco e insiste con vehemencia: y pongámonos luego en camino, porque no padezca el alma del Señor Sansón, que dice que su conciencia le lita que persuada a vuestra merced a salir vez tercera por ese mundo; S. reafirma su fidelidad a DQ: y yo de nuevo me ofrezco a servir a vuestras merced fiel y legalmente, tan bien y mejor que cuanto escuderos han servido a caballeros andantes en los pasados y presentes tiempos.

[….]
Una vez que S. reafirma su fidelidad a DQ y éste se asegura así de que su escudero no va a pedir más la paga de su salario, accediendo de ésta manera a los deseos de DQ y en contra de su sentir, se reconcilian sellando de esta manera el chantaje: Finalmente, DQ y S se abrazaron y quedaron amigos y con parecer y beneplácito del gran Carrazco [….]

Como sabemos el tema de la justa paga volverá a surgir (en el Cap. 2, 28 analizado anteriormente) porque Sancho aceptó las condiciones de DQ aquí en contra de su voluntad, sólo para que éste no eligiera a otro escudero con el cual seguir sus andanzas.


Contribución a la lectura colectiva virtual que hacemos bajo la conducción de Pedro Ojeda desde su blog La Acequia. © Myriam Goldenberg.  
 

Saturday, December 19, 2009

"Ego te absolvo" y una forma de chantaje emocional en el Cap 2,28 del Quijote

Tomo el guante que arroja Pedro Ojeda, quién nos guía desde su blog La Acequia en la Lectura colectiva del Quijote : trataré de dar una respuesta de como se pueden manipular las emociones de una persona analizando el diálogo de DQ y Sancho de este capítulo en las que ésta situación se produce.

Hablamos de chantaje emocional cuando en una relación entre dos personas uno chantajea y el otro le sigue el juego, es decir que éste acepta los términos del chantaje por miedo al abandono, a ser rechazado o no querido o, por exceso de responsabilidad para con esta persona. El que efectúa el chantaje, tiene el poder, aún en el caso de mostrarse débil.

Accedemos a la manipulación del chantajista _ que implica forzar, generar culpa, amenazar, dar lástima_ porque ésta nos genera angustia. Al comprar ese efímero alivio estamos firmando un pacto que configura un patrón de comportamiento del que es muy dificil escapar y que se retroalimenta en espiral negativa. Perdemos nuestro norte: dejamos de confiar en nuestra propia intuición, en nuestra entraña y accedemos a términos en contra de lo que es legítimo y razonable para nuestro bienestar emocional. La relación se convierte en una relación tóxica, autodestructiva.

Quedamos atrapados en las redes, redes que se van cerrando conforme pasa el tiempo y nos van asfixiando, hasta que, en un último intento por salvar nuestra vida, tomamos una bocanada de aire, cobramos algo de fuerza y logramos liberarnos, quienes tenemos la suerte de lograrlo; la mayoría "perece en el intento-no-intento": por ej. se enferma psiquicamente.

Quizás el mismo Cervantes fuera un sobreviviente, quizás y en todo caso creo: sabía de lo que hablaba por boca de sus personajes.

Veamos como Don Quijote manipula los sentimientos de Sancho cuando éste le manifiesta que desea dejarlo y volver a su casa:

DQ comienza minimizando el dolor de Sancho, que además, fué mayor por el abandono de DQ anulando su propia responsabilidad en ese abandono que ni siquiera es mencionado aquí y en otras partes del capítulo justificado:"_ Haría yo una buena apuesta con vos, Sancho_ dijo DQ_ que ahora que vais hablando sin que nadie os vaya a la mano, que no os duele nada en todo vuestro cuerpo. Le permite hablar libremente generando confianza y aludiendo al valor terapéutico de la palabra: Hablad hijo mío, todo aquello que os viniere al pensamiento y a la boca; que ha trueco de que a vos no os duela nada, tendré yo por gusto el enfado que me dan vuestras impertinencias. DQ se muestra solidario: Y si tanto deseais volveros a vuestra casa con vuestra mujer y hijos, pero genera muy sutilmente culpa: no permita Dios que yo os lo impida; dineros teneis mios; mirad cuánto ha que esta tercera vez que salimos de nuestro pueblo, y que lo libera pero S, debe pagarse a sí mismo luego de hacer la cuenta ( no vaya a ser que DQ se ensucie las manos con dinero, él es el amo, S. el criado: se lo recuerda) y le tira línea: y mirad lo que podéis y debéis ganar cada mes, y pagaos de vuestra mano".

S. muerde el anzuelo: _" Cuando yo servía_ respondió S_ a Tomé Carrasco [...]"

DQ se muestra comprensivo y da la impresión de que accederá a las demandas de S.: _"Confieso_ Dijo DQ_ que todo lo que dices, S. sea verdad. ¿Cuánto parece que os debo dar más de lo que os daba Tomé Carrasco?"

Sancho le responde confiado, que con dos reales más por cada mes se tendría por bien pagado en cuanto al salario de su trabajo y otros 6 reales por la promesa incumplida del gobierno de la ínsula.

DQ accede aparentemente a pagarle los 25 dias desde que salieron del pueblo. Aquí S. exagera quizás creyendo que va aconseguir lo que quiere: S. argulle que la promesa de la ínsula debe mantenerla desde el día en que DQ se la prometió. Pero no están de acuerdo : 20 años y pico para S y 2 meses para DQ.

DQ cuya retórica es mil veces superior y además conoce muy bién las debilidades de S, le responde generándole culpa de forma más marcada que antes: "Ahora digo que quieres que se consuman en tus salarios el dinero que tienes mío; y si esto es así y tu gustas de ello, desde aqui te lo doy, y buen provecho te haga; que a trueco de verme sin tan mal escudero, holgáreme de quedarme pobre y sin blanca. pero dime, prevaricador [....] Empieza la amenaza: Entrate, entrate malandrín, follón y vestiglo que todo lo pareces , éntrate digo, por el mare magnum de sus historias; y si hallares que algún escudero haya dicho, ni pensado, lo que aquí has dicho, quiero que me la claves en la frente y, por añadidura, me hagas cuatro mamonas selladas en mi rostro. La amenaza sube de tono: Vuelve las riendas, o el cabestro, al rucio, y vuélvete a tu casa; porque un sólo paso desde aquí no has de pasar más adelante conmigo. ¡oh mal conocido! !oh promesas mal colocadas! . Lo humilla: Oh hombre que tiene más de bestia que de persona! Coaxiona más mintiendo: ¿Ahora cuando yo pensaba ponerte en estado, y tal, humilla a la mujer de S.: que a pesar de tu mujer y como lo subiría de estado a él, generando expectativa: te llamaran señoría, te despides? y reafirma la mentira: ¡Ahora te vas, cuándo yo venía con intención firme y valedera de hacerte señor de la mejor ínsula del mundo? Lo continúa humillando y amenazando: En fin, como tú has dicho otras veces, no es la miel......etc , Asno eres, y asno has de ser, y en asno has de parar cuando se te acabe el curso de la vida; que para mí tengo que antes llegará ella s su último término que tu caigas y des en la cuenta de que eres bestia".

¿Cómo reacciona S: a las crueles palabras de DQ? Compungiéndose de manera que le vinieron lágrimas a sus ojos. Acepta ser humillado reconociendo que es un asno al que sólo le falta la cola. Es más, le dice que si DQ quiere ponérsela, él le servirá como jumento todos los días que le quedan de su vida. Y promete enmendarse, todo con tal de quedarse al lado de DQ.

DQ Se muestra magnánimo y pone las condiciones desde su posición superior: [...] Ahora bien_ le dice DQ_ Yo te perdono con que te enmiendes y con que no te demuestres de aquí en adelante tan amigo de tu interés, sino que procures ensanchar el corazón y te alientes y animes a esperar el cumplimiento de mis promesas, que, aunque se tarda, no se imposibilita"

A lo que Sancho responde que SI a todo, que si lo haría aunque sacara fuerzas de flaqueza. Con esta respuesta, el pacto está firmado y el chantaje sellado. El duo DQ-S queda indefectiblemente encadenado. No será el uno sin el otro; amo y criado, compañeros de aventuras, pero dudo de que Sancho vuelva a atreverse a reclamarle algo de su bien merecido salario en lo que queda de la novela.


Contribución a la lectura colectiva virtual que hacemos bajo la conducción de Pedro Ojeda desde su blog La Acequia. © Myriam Goldenberg.