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Thursday, June 4, 2020

Este jueves, un relato: "Libre albedrío", comparativa en 170 palabras o en una cáscara de nuez que vendría a ser lo mismo.

Adan y Eva por Tiziano (1550)


- Siendo el acto de desobedecer el Divino Mandato de no comer del árbol prohibido, el primer producto de Libre albedrío no hay pecado original que carguen los hijos de Adán y Eva para judíos ni  musulmanes, entendiendo  que sin ello no habría habido descendencia humana en nuestra Tierra querida. Mas para cristianos, católicos especialmente, el pecado está presente al nacer, justificado el bebe sólo por la gracia del bautismo, Sacramento Divino que  infunde fe, esperanza y caridad,  pero como pecador que es el Hombre, concupiscente para más INRI,  ha de confesar sus pecados para luego de purgar penitencia, arrepentirse y así poder reconciliarse con Cristo que  ha expiado los pecados del mundo en la Cruz para  la salvación del mundo.

Judíos y musulmanes acentúan la responsabilidad personal en la búsqueda de hacer el bien y vivir una vida justa,  eligiendo voluntariamente seguir de la mejor forma posible  los preceptos divinos (en el caso de los segundos sometiéndose a Alá y en el de  los judíos menos religiosos siguiendo la norma moral).

 - Maestro, ya.... ¡otra vez sopa! ¡¡no por favooooor!! - gritó el muchacho arrojando las carpetas al piso.
 - Danielito, al rincón...... ¡¡Ahora!!

Joselito rió fuerte aunque se le borró la sonrisa cuando tuvo que hacer 50 lagartijas.

Tronó con fuerza mientras  el viento azotaba las ramas de los árboles que golpeaban las ventanas y comenzó a llover a cántaros. Entonces se cortó la electricidad y el salón de clases quedó en tinieblas...



Thursday, January 23, 2020

Este jueves, un relato: "¿Qué tengo en los bolsillos?"

Imagen de la red. 


Era imposible que se diera cuenta, como agente especial del FBI había sido entrenada en esas lides.  Sabía perfectamente como deslizar el dispositivo de seguimiento en su bolsillo sin que lo notara. Pronto los miembros de mi equipo y yo daríamos con esa célula  de contrabandistas y estafadores al fisco y los llevaríamos ante la Justicia y a prisión. Estábamos armando un caso sólido, nos había asegurado el Fiscal anticorrupción. Pero el sinvergüenza aquel  se dio cuenta,  el avispado chino  lo colgó en la cadena a un fox terrier cuya dueña había llevado al centro comercial y dejado amarrado esperando afuera de un local. Así que en lugar de seguir al hombre, seguimos al perro.  -¡Otra vez, sopa!, maldita suerte la mía. A empezar de nuevo con el operativo que estábamos realizando en conjunto con la unidad de delitos financieros. Esta vez, decidí ser más cautelosa. Si lo perdía de nuevo, mi jefe me enviraría de regalo con un moño y una patada en el culo   a la Policía metropolitana, como mucho  a dirigir el tránsito.   -Juárez, ¿Me pasas el pendrive?- me pidió nervioso mi compañero  Smith. -¿El pendrive? ¿cuál?- le pregunté aún más nerviosa que él.  -¡Ese!, ya sabes. Comencé a buscarlo en mis bolsillos  arriba, adentro, abajo, a la derecha, a la izquierda. "-Vacíalos de una fucking vez!" - me gritó impaciente Smith.  Lo hice. Comenzaron a salir de ellos:  mi lustrosa insignia del FBI,  pañuelos descartables, un peine, una goma para el pelo,  una brújula, un celular, audífonos, lápiz labial  de manteca de cacao, un bolígrafo, un bloc, mis tarjetas de crédito,  50 dólares, un llavero, pastillas de menta, una lima de uñas,  un par de guantes, un sobre vacío para  recolección de evidencia.  Y el puto pendrive,  en el que habíamos copiado los archivos de las transacciones ilícitas de esta banda,  seguía sin aparecer.




Thursday, June 6, 2019

Este jueves, un relato: "Mercado tradicional"


Era día de mercado y nada podía faltar:



El pesado fresco


Las aceitunas


Los condimentos


Las verduras


Los dulces


 Las hierbas aromáticas


Las castañas


Los inciensos 



Era día de mercado y nada podía faltar. 
Era día de celebración, de rencuentro, de alegría,
de colores y de aromas.

La larga espera, la angustia, las cartas,  las promesas,
(la espera, siempre la espera, esa maldita y corrosiva espera),
habían concluido. Era día de reencuentro, de alegría. 

¿Cuánto tiempo habían  estado separados?   
Siete años.  Sieeeeete años. Siete largos y terribles años
de penurias y torturas. De Gulag, de destierro.

La vida los había separado, las circunstancias;  la traición.
La cárcel.  Y la espera. Y la niña que crecía sin el padre.
Y la madre que cuidaba de  la hija, 
limpiaba casas, cocinaba, 
vendía  aspirinas en la estación del tren,
hacía arreglos de ropa a la luz de la vela,  por las noches,
llorando en silencio.  Y luego, 
escribía cartas llenas de fuerza y esperanza.

¿Y ahora  qué? ¿Cómo recuperar el tiempo perdido?
¿Cómo recomponer las horas muertas? 
¿Cómo empezar?


Fotos y Texto (c) Myriam Goldenberg
Mercado tradicional de Najalát Biniamín en el Sur de Tel Aviv, Israel.