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Wednesday, May 17, 2023

Este jueves, un relato: "Cuéntame una anécdota o un hecho curioso" La agitada vida de la Roma de los Severos (193-235 EC). Mi aporte

 

                                                                                   (c) Bridgeman


Calígula y Nerón de la dinastía Julio Claudia, no fueron los únicos emperadores psicópatas del Imperio Romano. Verán, sucedió que en el año 217 de nuestra Era, el emperador romano Caracalla (1), -hijo del emperador Septimio Severo quien da nombre a la dinastía-   se había instalado en la antigua Edesa a tomarse un descanso invernal antes de reanudar en primavera la guerra contra el Imperio iranio Parto (ubicado en la lucrativa  Ruta de la Seda).  En abril de ese fatídico año, cuando se dirigía  hacia un templo en Carras que quería visitar para solicitar el favor de los dioses en la próxima contienda, Caracalla paró en el camino para orinar con tan mala suerte que encontró la muerte a manos del soldado Julio Marcial quien le tenía inquina porque no lo había querido ascender a  centurión. (Obviamente el asesino fue crucificado in situ y rapidito).    
 
A Caracalla lo sucedió   el valiente comandante  de la guardia pretoriana Macrino. Este  pudo mantenerse en el trono imperial durante 14 meses  hasta que fue derrotado por un niñato de catorce años apodado Heliogábalo,   logrando  huir afeitándose la barba para no ser reconocido.  

El verdadero nombre de Heliogábalo, era Varius Avitus Massianus. Adoraba al dios El Gabal, una antigua deidad siria, (de ahí su apodo). No era ninguna joyita el muchacho pues mató a su abuela y a otros miembros de su familia, se casó cinco veces, tuvo  amantes varones y a uno de ellos lo quiso hacer César y sucesor;   también  gustos extravagantes y sádicos como el de invitar a mucha gente  a opíparos festines y luego soltar en la sala leones y tigres (a los que previamente les había hecho sacar los dientes y garras, cosa que ignoraban  los invitados,  malográndoseles  la digestión) o hacerles caer pétalos de rosa del techo hasta asfixiarlos.

Al cuarto año de aguantarlo como emperador, con 18 años de edad, la Guardia Pretoriana lo pasó por la lanza y a otra cosa, mariposa.  Fue el turno entonces del último emperador de la dinastía Severa -Alejandro Severo-  un joven bien educado que logró gobernar  -con ayuda y apoyo de su madre Julia Mamea- por 13 años, hasta que ¡trácate! el ejército se sublevó y los decapitó a ambos, sumiéndose el Imperio en lo que los historiadores denominaron  "la crisis del Siglo III". que duró unos cincuenta años hasta la llegada al poder del emperador Diocleciano, pero esta aunque jugosa, es otra historia. 


 
Nessum Dorma, por Los Tres tenores (Luciano Pavarotti, Plácido Domingo y José Carreras) en Roma, Termas de Caracalla, 07-07-1990




Notas:
 
(1) Caracalla -apodado así por el pueblo-  cuyo nombre era Lucius Septimius Bassianus (como emperador llamado Marcus Aurelius Antoninus 211- 217 EC) Mató a su hermano Geta, designado por su padre Septimio Severo como co-sucesor, hizo una buena purga, odió  a su mujer y se quedó solo con el trono ejerciendo un gobierno despótico. Fue recordado  por haber otorgado la ciudadanía romana a todos los habitantes del Imperio en 212, subido la paga a los soldados, y por haber finalizado la construcción comenzada por su padre, de las Termas de Caracalla


Termas de Caracalla

 
 
Esta es mi participación a  mi propia  convocatoria.



 

 Imágenes tomadas de la red 




 
 




Monday, December 12, 2022

Danza sogdiana y la Ruta de la Seda (10)

 
Vídeo con Danza Sogdiana (no se lo pierdan) 
 

Introducción

Sogdiana, también conocida como Sogdia, fue una antigua civilización irania en Asia que existió desde el siglo VI antes de la Era Común (aEC) hasta el siglo XI de la era común  (EC). Sogdiana  estaba ubicada entre los ríos Amu Darya y Syr Darya, en los actuales Tayikistán y Uzbekistán. En varios momentos, lugares como Samarcanda, Panjikent, Shahrisabz y Bujara se incluyeron en Sogdiana. 
 
 
                                                                                    Mapa de la red
 
 
En Sogdiana se practicaban varias religiones diferentes, principalmente el zoroastrismo, el maniqueísmo, el budismo y el cristianismo nestoriano. Una conversión gradual al islam comenzó con la conquista musulmana de Transoxiana en el siglo VIII E.C. y se completó prácticamente al final del Imperio Samánida en 999. Esto coincidió con el reemplazo del idioma sogdiano por los idiomas persa y turco.

Sogdiana estaba ubicada en el Turkmenistán occidental, una región geográfica que también incluía Fergana y Jorezmia. Hoy, como he dicho antes, el área está dividida entre Uzbekistán y Tayikistán. En textos más antiguos, a veces se la denomina Transoxiana, que significa al otro lado del río Oxus, el nombre en latín del Amu Darya. 
 
La Ruta de la Seda atravesaba el Turkmenistán Occidental y los habitantes estaban muy involucrados en actividades comerciales a lo largo de esta parte de la ruta. Fue un área donde se entremezclaron, influenciaron e interactuaron entre ellas, varias culturas  incluidas las del mundo grecorromano, Irán, India, China. 
 
La Ruta de la Seda era muy importante para Sogdiana, y sus dos ciudades principales, Samarcanda y Bujara, estaban ubicadas a lo largo de esta ruta comercial.  El idioma sogdiano se convirtió por lo tanto y en consecuencia  en la lingua franca a lo largo de la Ruta de la Seda, incluso fuera de Sogdiana, y el alfabeto sogdiano inspiró alfabetos creados por culturas que vivían al Este de Sogdiana.  
 
Los sogdianos no se limitaron a comerciar en Sogdia; muchos sogdianos viajaron extensamente a lo largo de la Ruta de la Seda y algunos incluso fundaron  colonias en el extranjero. Los comerciantes sogdianos no eran algo raro en los principales mercados de China e incluso vivieron allí y se destacaron en el ejército y el gobierno de la Dinastia Tang (618-907 EC) Los comerciantes y diplomáticos sogdianos viajaron hacia el oeste hasta el Imperio bizantino.
 
La región fue parte del Imperio Aqueménida (Primer Imperio Persa) desde el siglo VI aEC., pero esto no impidió que los pueblos nómadas hicieran incursiones. Incluso el propio Ciro de Persia murió durante una lucha contra los masagetas  (otro pueblo iranio) en el 530 aEC. Luego de la  caída del Imperio Aqueménida los sogdianos fueron dominados por otros amos,   como los seléucidas, los griegos bactrianos, los partos, los kushanas, los heftalitas, los sasánidas y, finalmente, los árabes.
 

 

Fuentes:
 

 
 
 

Friday, March 25, 2022

Ruta de la seda (9) un excelente reportaje de la DW en dos partes de 42 minutos cada una sobre la ruta actual

Según este documental de la DW: La antigua Ruta de la Seda es un mito, la nueva Ruta de la Seda, un proyecto gigantesco real. China quiere rediseñar la red de conexión global. Se trata de infraestructura: una red de carreteras, ferrocarriles, puertos y aeropuertos entre Asia y Europa. 
 
 Un equipo de reporteros viaja por mar y tierra a lo largo de la nueva Ruta de la Seda y muestra cómo China, con el programa de inversión más grande de la historia, está expandiendo su influencia por todo el mundo. El viaje se inicia en Shenzhen, en el Delta del Río de las Perlas. Aquí es donde comenzó hace cuarenta años el legendario ascenso de China a una superpotencia económica. El experimento con las fuerzas desatadas de una economía de mercado privada convirtió a Shenzhen en una mega metrópolis. Un equipo viaja en un buque de contenedores hacia el sudeste asiático. Primera parada: la ciudad portuaria de Sihanoukville, en Camboya. Entre la población se comenta que ahora se podría viajar a China sin pasaporte y sin salir del propio país. ¡Porque Sihanoukville es prácticamente China! Humor negro contra un desarrollo que disgusta a muchos camboyanos. Casi todo lo que se ha construido aquí recientemente fue financiado por los chinos: La ampliación del puerto, nuevas carreteras, puentes y fábricas. Muchos camboyanos sienten que son los perdedores del auge de China. El aumento de los precios y los alquileres hace que los pobres sean aún más pobres. Para los propietarios de tierras y viviendas, por otro lado, se avecinan tiempos dorados. 
 
En Myanmar ya se está formando una resistencia. En Kachin, los residentes locales han protestado con éxito contra el proyecto de una represa: "¿Cómo puede ser que los chinos produzcan energía para China en nuestras tierras, mientras que nosotros mismos carecemos de electricidad en nuestras viviendas?", preguntan. El gobierno puso el freno de emergencia y el gran proyecto de la represa no superó los primeros pilares de hormigón en el río. La autopista Karakorum desde Kashgar, en China, pasando por el techo del mundo hasta Islamabad, en Pakistán, es una de las carreteras más difíciles y peligrosas en un impresionante paisaje montañoso. Los tramos de carretera terminados a menudo vuelven a destruirse al quedar sepultados por derrumbes y desprendimientos de rocas. Es como si Karakoram quisiera negarle a China el estratégico acceso al Mar Arábigo. En Islamabad finaliza la primera parte de este reportaje.
 
 
Parte 1: 
De China a Pakistán
 


 

 Los autores viajan hacia poniente de dos maneras: un equipo sigue la ruta marítima, a lo largo de la cual China está construyendo sus emporios, mientras que el otro recorre la antigua Ruta de la Seda, a través de Asia Central. En su viaje, descubren paisajes asombrosos, lugares mágicos y caravasares ancestrales, donde el mito de la Ruta de la Seda aún sigue vivo. 
 
Al mismo tiempo, se encuentran con nuevas y poderosas influencias a través de las megaconstrucciones y de las grandes áreas de transbordo de mercancías de China. En todas partes, la gente espera que el comercio y el intercambio de bienes les traiga trabajo y prosperidad; a ellos y a sus hijos. Como con la antigua Ruta de la Seda, hace cientos de años. Otros temen que el futuro bajo el signo del dragón chino no les deje nada bueno. "El agua limpia, las montañas, la naturaleza son mucho más importantes que todo el dinero que nos dan", escuchan los cineastas en Kirguisia. Porque las inversiones chinas no sólo trajeron al país mejores carreteras, líneas eléctricas y ferroviarias, sino también daños ambientales, corrupción y un sinfín de deudas. Omán es otra escala. Aquí, China se ha asegurado una parte considerable de la nueva zona económica especial en la ciudad de Duqm
 
En Sur, la antigua ciudad portuaria, se construyen barcos en el astillero de Jali al-Erami, pero de forma tradicional. Barcos que en el mercado internacional no tienen salida. En el horizonte se observan grandes buques portacontenedores, muchos de ellos bajo pabellón chino. En la francesa Marsella, la gente sueña con que la ciudad se convierta en la cabeza de puente de la nueva Ruta de la Seda. Un pequeño grupo de contenedores en las colinas sobre la ciudad delata el comienzo: "Marseille International Fashion Center", o abreviado, "MIF 68". Se supone que el número de la suerte chino, el 68, aportará sólidas ganancias al nuevo centro de transbordo para las mercancías provenientes de China. Aquí se desembarcan textiles baratos del Lejano Oriente para ser distribuidos por toda Europa. 
El reportaje, presentado en dos partes, muestra la dimensión de este gigantesco proyecto que, al parecer, el gobierno chino ha diseñado al detalle.
 
 
 Parte 2:
De Kirguistán a Alemania 
 

 



 

 

Monday, August 31, 2020

Ruta de la seda (8) De cómo las frutas se extendieron a lo largo de la ruta de la seda en la Edad Media

Hombre recogiendo uvas - Biblioteca Británica MS Burney 272 f. 26


Los estudios de restos de plantas antiguas conservadas de un sitio arqueológico medieval en las montañas de Pamir de Uzbekistán han demostrado que las frutas, como manzanas, melocotones, albaricoques y melones, se cultivaron en las estribaciones de Asia interior. El estudio arqueobotánico, realizado por Robert Spengler del Instituto Max Planck para la Ciencia de la Historia Humana, es uno de los primeros análisis sistemáticos de cultivos agrícolas medievales en el corazón de la antigua Ruta de la Seda. Spengler identificó un rico conjunto de cultivos de frutas y nueces, lo que demuestra que muchos de los cultivos con los que todos estamos familiarizados hoy se cultivaron a lo largo de las antiguas rutas comerciales.

La Ruta de la Seda fue el vector más grande de difusión cultural en el mundo antiguo: las rutas de intercambio y dispersión a través de Eurasia conectaban Asia Central con el resto del mundo. Estas rutas de intercambio funcionaban más como los radios de una rueda de carro que como una carretera de larga distancia, colocando a Asia Central en el corazón del mundo antiguo. Sin embargo, la mayoría de las discusiones históricas sobre la antigua Ruta de la Seda se centran en la presencia de productos de Asia Oriental en el Mediterráneo o viceversa.

El presente estudio, publicado en PLOS ONE, analiza los sitios arqueológicos en el centro de las rutas de intercambio transeurasiático durante el período medieval, cuando el intercambio cultural estaba en su punto más alto. Además, la investigación se ha centrado en un puñado selecto de productos que se movían a lo largo de estas rutas comerciales, en particular seda, metal, vidrio y productos de pastoreo. Sin embargo, las fuentes históricas y ahora los datos arqueológicos demuestran que los productos agrícolas también eran un bien importante. En particular, los productos de mayor valor, como frutas y nueces, se extendieron a lo largo de estas rutas de intercambio y probablemente contribuyeron a su popularidad en las cocinas de Europa, Asia y el norte de África en la actualidad. En última instancia, este estudio ayuda a demostrar cómo la Ruta de la Seda dio forma a los alimentos que todos comemos hoy.


Nuestras frutas y nueces cotidianas tienen sus raíces en la Ruta de la Seda


Spengler analizó semillas antiguas conservadas y partes de plantas recuperadas de un sitio arqueológico medieval en las estribaciones de las montañas de Pamir en el este de Uzbekistán. El sitio, Tashbulak, está siendo excavado actualmente por un proyecto colaborativo internacional uzbeko / estadounidense codirigido por Michael Frachetti, de la Universidad de Washington en St. Louis, y Farhod Maksudov, del Instituto de Investigaciones Arqueológicas de la Academia de Ciencias en Tashkent, Uzbekistán. . Los restos vegetales recuperados de este sitio representan uno de los primeros estudios sistemáticos de los cultivos que la gente cultivaba a lo largo de la Ruta de la Seda. En el artículo, los datos arqueobotánicos se contrastan con la evidencia histórica y arqueológica con el fin de discutir el momento y las rutas de propagación de las plantas cultivadas. Estos restos de plantas datan de hace aproximadamente un milenio e incluyen semillas de manzana, uva y melón, huesos de melocotón y albaricoque, y cáscaras de nueces y pistachos.

Este estudio ayuda a demostrar que hubo una economía rica y diversa en Asia Central durante este período, incluida una amplia gama de cereales, legumbres, frutas y frutos secos cultivados. El sitio de Tashbulak está ubicado a 2100 metros sobre el nivel del mar, por encima de las elevaciones máximas en las que se pueden cultivar muchos de estos árboles frutales, lo que sugiere que los restos de fruta recuperados en el sitio fueron transportados desde elevaciones más bajas. Las fuentes históricas dan fe de la importancia de las frutas y nueces (frescas y secas) como fuente de comercio en los bazares de los mercados de Asia interior. Estas rutas comerciales facilitaron la propagación de muchos de nuestros cultivos más familiares en el mundo antiguo.

Por ejemplo, la evidencia arqueológica clara más temprana de melocotones y albaricoques proviene del este de China, pero estaban presentes en el Mediterráneo durante el período clásico. Del mismo modo, las uvas se originaron en algún lugar de la región mediterránea más amplia, pero el vino de uva era una bebida popular en la dinastía Tang. Ahora podemos decir que todos estos cultivos de frutas fueron prominentes en Asia Central al menos hace un milenio, probablemente mucho antes. Como señala Spengler, "los valles montañosos ecológicamente ricos del interior de Asia fomentaron la propagación de muchas plantas cultivadas durante los últimos cinco milenios y, al hacerlo, dieron forma a los ingredientes de las cocinas de Europa y Asia".




Las excavaciones en el sitio medieval de Tashbulak están codirigidas por Michael Frachetti 
y Farhad Maksudov; la investigación en el sitio está en curso.
 Foto: Robert Spengler / Instituto Max Planck para la Ciencia de la Historia Humana 


Manzanas y pistachos

Spengler también señala que muchos cultivos frutales de importancia económica se originaron en los bosques de las estribaciones del este de Asia central. Por ejemplo, los estudios sugieren que gran parte del material genético de nuestras manzanas modernas proviene de las manzanas silvestres Tien Shan del sureste de Kazajstán, y los pistachos se originaron en el sur de Asia central. A pesar de la importancia de estos cultivos arbóreos en la economía mundial moderna, el estudio de sus orígenes y dispersión se ha centrado relativamente en los estudiosos. Los datos de Tashbulak son una contribución importante a ese estudio. El artículo muestra la importancia de la investigación arqueológica en Asia Central, destacando su papel en el desarrollo de culturas en el mundo antiguo.

En su próximo libro, Fruit from the Sands: Artifacts of the Silk Road on your dinner table, Spengler rastrea la propagación de plantas domesticadas en Asia Central. En el libro, que llegará a los estantes en abril de 2019, afirma: "Las plantas en nuestras cocinas de hoy son artefactos arqueológicos, y parte de la narrativa de varias de nuestras frutas y nueces favoritas comienza en la antigua Ruta de la Seda".

Las excavaciones en Tashbulak están en curso, con el apoyo de la Universidad de Washington en St. Louis, la Fundación Max von Berchem y la National Geographic Society. Durante los próximos años, el equipo de investigación espera que su investigación aclare mejor la naturaleza de la interacción y el contacto en las montañas de Asia Central. Frachetti señala: "Los conocimientos adquiridos a partir de este estudio arqueobotánico ayudan a vincular los jugosos detalles de la cocina antigua con nuestras mesas modernas y, al hacerlo, resaltan el impacto a largo plazo de las interacciones entre diversas comunidades y regiones a escala global".



by Robert Spengler et alt. Published August 14, 2018


Sitio Web del Dr. Robert Spengler PHD, en este enlace.




Friday, August 21, 2020

Ruta de la seda (7) Arqueólogos descubren una nueva rama de la ruta por las montañas del Tibet, por Jane Qiu

Mapa que muestra el mausoleo de Han Yangling en Chang'an y el cementerio de Gurgyam en Ngari (puntos rojos) y las rutas de la Ruta de la Seda (líneas naranjas).
(Imagen: © Scientific Reports, doi: 10.1038 / srep18955)

 

Famosa por facilitar un increíble intercambio de cultura y bienes entre Oriente y Occidente, se cree que la antigua Ruta de la Seda serpenteaba a través de largas distancias horizontales en las estribaciones de las montañas y las tierras bajas del desierto de Gobi. Pero la nueva evidencia arqueológica escondida en una tumba elevada revela que también se aventuró en las grandes altitudes del Tíbet, un brazo de la ruta comercial previamente desconocido.

Descubierta en 2005 por monjes, la tumba de 1.800 años se encuentra a 4,3 kilómetros sobre el nivel del mar en el distrito de Ngari en el Tíbet. Cuando comenzaron las excavaciones en 2012, el equipo de investigación que examinó el sitio se sorprendió al encontrar una gran cantidad de productos chinos por excelencia en su interior. El recorrido se presta a la idea de que los comerciantes viajaban de China al Tíbet a lo largo de una rama de la Ruta de la Seda que se había perdido en la historia.

"Los hallazgos son asombrosos", dice Houyuan Lu, arqueobotánico del Instituto de Geología y Geofísica de la Academia China de Ciencias en Beijing. Entre otros artefactos, los arqueólogos desenterraron exquisitas piezas de seda con caracteres chinos tejidos wang hou (que significa "rey" y "príncipes"), una máscara hecha de oro puro y vasijas de cerámica y bronce.

También se quedaron desconcertados por lo que parecían brotes de té. La documentación más antigua del té en el Tíbet data del siglo VII d.C., pero estos brotes serían de 400 a 500 años más antiguos. Para confirmar la identificación, Lu y sus colegas analizaron los componentes químicos de las muestras y detectaron grandes cantidades de cafeína y teanina, un tipo de aminoácido abundante en el té. Además, las huellas químicas de los residuos de té eran similares a las del té encontradas en la tumba de un emperador chino de la dinastía Han, que data de hace 2.100 años, y ambas pueden rastrearse hasta variedades de té cultivadas en Yunnan, en el sur de China. "Esto sugiere fuertemente que el té [encontrado en la tumba tibetana] vino de China", dice Lu. Los hallazgos se publicaron recientemente en Scientific Reports.

Estos primeros contactos entre el Tíbet y China "apuntan a un componente de gran altitud de la Ruta de la Seda en el Tíbet que ha sido en gran parte descuidado", dice Martin Jones, arqueobotánico de la Universidad de Cambridge. La evidencia contribuye a la imagen emergente de que la Ruta de la Seda, que el Imperio Otomano cerró en el siglo XV, era una red altamente tridimensional que no solo atravesaba vastas distancias lineales sino que también escalaba montañas altas.

Otros estudios también han documentado señales de comercio a lo largo de senderos de montaña en Asia desde alrededor del 3000 a. C., rutas que ahora se conocen como los Corredores de Montaña de Asia Interior. "Esto sugiere que las montañas no son barreras", dice Rowan Flad, arqueólogo de la Universidad de Harvard. "Pueden ser conductos eficaces para el intercambio de culturas, ideas y tecnologías".


Artículo escrito por Jane Qiu, publicado originalmente con el título "Silk Road Heads for the Hills." ("La ruta de la seda se dirige a las colinas")en  ScientificAmerican.com. ©ScientificAmerican.com. All rights reserved. Quien tienes todos los derechos. Yo lo tomé de aquí.



 

Friday, July 31, 2020

Granja de producción de gusanos de seda en China Medieval





Cómo los gusanos de seda han influido en el comercio y la agricultura en todo el mundo en una historia que abarca milenios.


Como hoy, la seda siempre ha sido un producto costoso. En la Edad Media, su producción involucró a un gran número de trabajadores, especialmente agricultores, establecidos en todo el continente euroasiático. Plantaron moreras blancas (morus alba), el único árbol cuyas hojas pueden alimentar a los gusanos de seda. Una vez que los gusanos hubieran  formado un capullo, se hervían y se extraía la seda. Los hilos preciosos eran enviados a mercados o centros de tejido en todas las regiones del mundo conocido en ese momento.

La evidencia más antigua de seda artificial fue descubierta en 2016 en tres tumbas en la provincia de Henan, en el centro de China, resultaron ser  proteínas de seda degradadas que datan de hace 8.500 años. Durante siglos, China mantuvo en secreto los misterios de la producción de seda. Pero, al comienzo de la Edad Media, tenemos pruebas de que  la sericultura se practicaba  en Bizancio. A partir de ahí, se extendió en todas las direcciones. La producción de seda se había convertido, en la Edad Media central, en una ocupación común para los agricultores asiáticos, del Medio Oriente, del norte de África y del sur de Europa.






 Sericultura en la Antigüedad tardía

En la Antigüedad tardía, el comercio de la seda florecía. A través de carreteras marítimas y terrestres, China exportó seda cruda y tejida al sudeste de Asia, India, la gran región de Irán y el Imperio Romano Oriental (Grecia y Turquía modernas). Desde allí, la seda fue enviada a Europa occidental y septentrional.

Aunque los talleres en todas estas regiones podrían tejer la seda cruda, las telas de la más alta calidad provienen de China. Los textiles persas, con sus intrincados patrones, ocuparon un segundo lugar, mientras que la seda romana palideció en comparación.

El poder imperial romano había establecido en el siglo III  EC un monopolio sobre el tejido de seda. La seda importada fue canalizada a través de un oficial imperial que redistribuyó el material a los talleres imperiales, aunque faltaba experiencia. El textil era de fabricación más barata, más grueso y carecía del brillo de los demás. Pero esto también lo hizo mucho menos costoso. La élite romana siguió importando los mejores productos de China y Persia.



 Fragment of Woven Silk from 13th century China
 – image courtesy The Metropolitan Museum of Art


Hasta ese momento, China  ejercía un estricto monopolio sobre la sericultura, o la cría de gusanos de seda. Toda la seda producida y comercializada en el mundo tenía que provenir de sus gusanos de seda.  Esto pronto cambiaría.


Monopolio en Bizancio


En el siglo IV de la era común, los gusanos de seda y los huevos de seda fueron contrabandeados a Japón. Allí, y eventualmente en India, se desarrolló la sericultura y China perdió su celoso dominio. Un siglo después, la evidencia sugiere que los granjeros sirios bizantinos habían comenzado a "criar" sus propios gusanos de seda. Y, en el siglo VI, el emperador Justiniano comenzó a promover activamente la producción de seda.

Una famosa leyenda cuenta cómo comenzó la sericultura en el Mediterráneo oriental. Según cuenta la historia, en algún momento a principios de los años 550, los monjes cristianos persas viajaron a "la tierra de los Seres", el apodo occidental de China, con "seres" que significa seda, y regresaron a Bizancio con huevos de gusanos de seda escondidos en un bastón hueco. 






Aunque encantadora, la historia es ciertamente falsa. Los huevos de gusanos de seda no habrían sobrevivido a un viaje tan largo. Es más probable que la sericultura surgiera lentamente en la Siria bizantina a través de una expansión gradual desde la India. El emperador Justiniano contribuyó al establecimiento de la cría de gusanos de seda financiando la plantación de huertos de moras. Probablemente la intención del emperador era la de romper  el monopolio chino de la seda cruda.

En Bizancio, la sericultura estaba estrictamente controlada por el gobierno imperial.
Dichas actividades estaban prohibidas a empresarios individuales o agricultores. Este control estricto de la industria significó que el Imperio Bizantino nunca pudo producir suficiente seda para satisfacer su propia demanda. Simplemente no había suficientes agricultores autorizados para practicar la sericultura en el imperio. Los bizantinos continuaron importando grandes cantidades de seda cruda.



La próspera sericultura del imperio islámico



En contraste con las dificultades de los bizantinos, el vecino Califato tuvo mucho más éxito. En su apogeo, el imperio islámico se extendía desde el río Indo hasta España y Portugal. Comprende las regiones productoras de seda de Siria, conquistadas desde Bizancio, y controla las rutas comerciales desde el este. Su industria de la seda explotó y se expandió a un ritmo rápido.


El secreto de su éxito fue el control leve  que los poderes centrales ejercieron sobre la sericultura
. Esto abrió la industria a todas las personas y permitió su amplia práctica. Algunos trabajadores bizantinos incluso abandonaron Bizancio para establecerse como sericulturistas en tierras musulmanas o para trabajar allí como tejedores de seda.

Desde Siria, la sericultura se extendió hacia el norte hacia las montañas del Líbano, que se convirtió en otra región importante para la producción de seda. Se plantaron moras en el norte de Irán, así como en Bagdad (Irak). En todas partes donde el clima lo permitía, las familias de los agricultores plantaban moreras y cuidaban los preciosos gusanos. Vendieron la seda cruda a buen precio.

Pronto, se produjo suficiente seda para exportar la materia prima en los centros de tejido establecidos en Asia Central y en la región del Gran Irán. La seda se vendió en el Imperio y más allá, en Europa. La sericultura también comenzó en Egipto, desde donde se extendió al norte de África. En el siglo IX, los gusanos de seda llegaron a Al-Andalus (Portugal y España bajo el dominio islámico).



 A 13th century riding coat made of silk, probably made in Iran. 
Image courtesy The Metropolitan Museum of Art




Seda ibérica


En la península  Ibérica, las montañas de Sierra Nevada ofrecían el mejor entorno para los moreras. Allí, la cría de gusanos de seda prosperó. Las sofisticadas técnicas de riego, importadas de Persia y Asia Central, permitieron a los gobernantes musulmanes establecer granjas de seda siempre que fuera posible. Pronto, la seda y los textiles españoles en bruto se vendieron en todo el Mediterráneo y más allá. A mediados del siglo XII, el autor Al-Idrisi escribió que había 3.000 granjas de gusanos de seda solo en la región de Jaén, donde se introdujo por primera vez la sericultura.

Las granjas también se establecieron en el siglo XI en los reinos cristianos del norte de Castilla y León. La producción se confió a trabajadores mozárabes con conocimientos, ex musulmanes que se habían convertido al cristianismo. Pero, si la llamada "Reconquista" no tuvo un impacto perjudicial en la producción, infligió un duro golpe a los propios agricultores. Durante la lenta conquista cristiana de Al-Andalus, los musulmanes que se negaron a convertirse fueron perseguidos y huyeron. Los trabajadores cristianos se hicieron cargo de las granjas para mantener la producción.

En ese momento, la demanda de seda estaba aumentando en Europa. Pero el colapso del Imperio mongol en el siglo XIII cortó la mayor parte del suministro europeo de seda cruda. Ahora que la seda china se había convertido en una rareza, las ciudades-estado italianas intervinieron.






El gusano de seda en Italia

La Toscana, el valle del río Po y la región del sur de Calabria proporcionaron ambientes hospitalarios para el morera y el gusano de seda. En el siglo XIII, cinco ciudades italianas habían establecido una próspera industria de la seda: Venecia, Florencia, Génova, Bolonia y Lucca. En Lucca, la industria empleó a decenas de miles de trabajadores, desde granjeros hasta hilanderos, desde tejedores hasta tintoreros.

Para el siglo XV, una docena de ciudades italianas habían seguido el ejemplo y se habían convertido en importantes centros de producción de seda. La legislación local alentó fuertemente la plantación de moreras. En Módena, por ejemplo, una ley exigía a los propietarios plantar un mínimo de tres moras en sus propiedades. Una ordenanza similar se emitió a mediados del siglo XV en Florencia, pidiendo a todos los agricultores que plantaran de cinco a 50 árboles al año en sus tierras.

Pero estas medidas no fueron suficientes para producir seda cruda en cantidades suficientes. Italia, como el resto de Europa, todavía dependía de la seda cruda importada para satisfacer la demanda de producción.

Fuera de Italia y España, los agricultores intentaron plantar moras y producir gusanos de seda. El sur de Francia comenzó su producción en el siglo XV. Pero el clima no permitió que los preciosos árboles y gusanos sobrevivieran en latitudes más altas. Sólo en el siglo XVII Inglaterra pudo comenzar su propia producción.



An image from a 14th century Italian manuscript
 – note the silkworms on the heraldic shields – Wikimedia Commons

A lo largo de la historia, la seda ha sido un producto caro y codiciado. Su producción involucraba una larga cadena de trabajadores, que a veces abarcaba continentes. En la base estaban los granjeros. Desde China hasta España, un ejército de granjeros medievales cuidaba sus moras blancas y alimentaba sus hojas a la hambrienta oruga del gusano de seda. Los capullos se enrollaron en entornos rurales, antes de que la seda se enviara a los centros urbanos para hilar, tejer y otros adornos.

La historia de los viajes del gusano de seda no termina con la era medieval. Las moras y los huevos de gusanos de seda se importaron con éxito a las tierras recién colonizadas de América, primero a México en el siglo XVI y luego a Nueva Inglaterra en el siglo XVII. Aunque los agricultores recibieron varios incentivos para comenzar la producción, la industria siguió siendo de tamaño modesto. Aún hoy, China es el principal proveedor mundial de seda cruda.






Artículo escrito por Lucie Laumonier -
traducido por mi , el resaltado en negrita y los enlaces son míos.


 Lucie Laumonier es profesora asistente afiliada en la Universidad de Concordia.
Further Reading:






Robin Netherton and Gale R. Owen-Crocker (eds), Medieval Clothing and Textiles, vol. 10 (The Boydell Press, 2014)
Luca Molà, The Silk Industry of Renaissance Venice (The Johns Hopkins University Press, 2000)
Anna Muthesius, Studies in Byzantine, Islamic and Near Eastern Silk Weaving (Pindar Press, 2008)
Top Image: Silk being woven on a loom, from Sericulture by Liang Kai, created in the 13th century.





Saturday, July 27, 2019

De allá para aquí y de aquí para allá: los viajes de Rabban Bar Sauma y de Marco Polo en el Siglo XIII




Bar Sauma (también conocido como Rabban Sauma o Sauma el Monje) nació en el norte de China en la primera mitad del siglo XIII (probablemente en la década anterior a 1245). Fue miembro de los turcos de Onggud, que se unieron a los mongoles al principio del reinado de Genghis Khan (alrededor de 1200-1210). Al igual que otros turcos de Onggud, su familia era miembro de la iglesia cristiana nestoriana. Sauma estaba bien educado y era capaz de leer syraico, turco y posiblemente chino. También era profundamente religioso. A la edad de veinticinco años, Sauma había hecho votos para convertirse en un monje nestoriano y había construido una celda para meditar en aislamiento.
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Alrededor de 1275, aproximadamente al mismo tiempo que Marco Polo, su padre y su tío llegaron a la corte de Kublai Khan en China. Sauma. y su alumno, Markos, abandonaron  Daidu (Beijing moderno) en peregrinación a Jerusalén. Siguieron el río Amarillo al sudoeste hasta Ningxia. Luego tomaron el camino de seda del sur al sur del Desierto de Taklamakan y siguieron el río Chenchen durante aproximadamente 800 km  hasta Jotán. Continuaron a Kashgar, que Marco Polo había descrito en sus memorias como una ciudad comercial en auge. Sin embargo, lo encontraron saqueado  y en ruinas. Desde allí se dirigieron a Talas, Tus (Kirhistán);  la capital  Ilyján de Jorasán Maraga (Irán) y finalmente,  a  Bagdad, (Irak),   probablemente llegaron a un área controlada por el gobernante mongol de Persia en 1280. Después de llegar a Bagdad y establecerse en un monasterio local, Markos fue nombrado patriarca de la iglesia nestoriana. 
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En 1287, Markos y el gobernador mongol local enviaron a Sauma a la Europa cristiana en un intento de lograr acuerdos seguros de los líderes católicos y bizantinos para una campaña unificada con los mongoles contra el control musulmán sobre la Tierra Santa. Desde Bagdad, Sauma, viajó al Mar Negro, navegó a Constantinopla y luego a Roma, donde se reunió con el Papa Nicolás IV. También viajó a París y a Burdeos, donde se reunió con los reyes de Francia e Inglaterra. Sauma regresó a Persia en 1288 con una gran cantidad de reliquias sagradas pero sin un compromiso firme para una Cruzada unificada. Murió en Persia en 1294
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Si bien Sauma nunca llegó a Jerusalén, es la primera persona que viajó de Beijing en China a París en Europa occidental. Sauma escribió revistas en persa sobre su vida en China y viaja por Asia y Europa. Poco después de su muerte, fueron traducidos al siríaco, un idioma utilizado por los cristianos orientales. Tanto el original como la traducción se perdieron hasta que se redescubrió una copia siríaca en Irán en 1887. En 1928, un académico británico publicó una traducción al inglés de las obras de Sauma.

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Marco Polo (Venecia, 1254 - 8 al 9 de enero de 1324) como sabemos,  era un comerciante, explorador italiano y Escritor, nacido en la República de Venecia. Sus viajes se registran en Livre des merveilles du monde (Libro de las maravillas del mundo, también conocido como Los viajes de Marco Polo, c. 1300), un libro que describió a los europeos la riqueza y el gran tamaño de China, su capital, Pekín (Beijing) y otras ciudades y países asiáticos.

Marco aprendió el comercio mercantil de su padre y su tío, Niccolò y Maffeo, que viajaron por Asia y conocieron a Kublai Khan. En 1269, regresaron a Venecia para encontrarse con Marco por primera vez. Los tres se embarcaron en un viaje épico a Asia, regresando después de 24 años para encontrar a Venecia en guerra con Génova; Marco fue encarcelado y dictó sus historias a un compañero de celda. Fue liberado en 1299, se convirtió en un rico comerciante, se casó y tuvo tres hijos. Murió en 1324 y fue enterrado en la iglesia de San Lorenzo en Venecia.

Aunque no fue el primer europeo en llegar a China (ver europeos en la China medieval), Marco Polo fue el primero en dejar una crónica detallada de su experiencia. Este libro inspiró a Cristóbal Colón  y muchos otros viajeros. Hay literatura sustancial basada en los escritos de Polo; También influyó en la cartografía europea, lo que llevó a la introducción del mapa de Fra Mauro.


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Monday, May 6, 2019

Ruta de la Seda (6) Otra vez Xi Jinping y esta vez, da un giro




Como saben, amigos, este tema me interesa por su actualidad e impacto en las relaciones comerciales y sobretodo humanas entre los distintos pueblos y culturas a los que concierne.  Estoy reuniendo sobre este tema a lo largo de la historia pasada y presente en esta serie , cuyas entradas se recuperan como siempre, en orden inverso.

China da un giro para vencer los recelos a su polémica Ruta de la Seda

Pekín reúne a 37 jefes de Estado en la segunda cumbre de su iniciativa de bandera y promete más transparencia y sostenibilidad del proyecto

Xi Jinping, en la ceremonia de inauguración del foro.
Xi Jinping, en la ceremonia de inauguración del foro. AFP
La diplomacia china desplegó toda su artillería este viernes con la celebración del segundo foro sobre la Ruta de la Seda, proyecto clave del presidente Xi Jinping basado en la creación de una enorme red de infraestructuras global que puede costar hasta un billón de dólares. Su concepción en 2013 llamó la atención de todas las capitales del planeta tanto por su ambición como por las incógnitas que rodeaban al plan. Hoy su expansión es innegable, pero persisten las preguntas sobre sus fines políticos y viabilidad económica. Xi trató de despejar esas dudas con promesas de más transparencia y sostenibilidad.

En la ceremonia de apertura de la cumbre, Xi dejó de lado las habituales promesas de miles de millones de euros en préstamos para dar respuesta a las críticas vertidas sobre el proyecto, basadas en la opacidad de los contratos o la rentabilidad de los proyectos. “Tenemos un fuerte compromiso con la transparencia y la gobernanza limpia en esta cooperación. Adoptaremos reglas y estándares ampliamente aceptados y alentaremos a las empresas participantes a seguirlos en el desarrollo, operación, adquisición y licitación de los proyectos (...) Las leyes de los países participantes deben ser respetadas y tenemos la necesidad de asegurar la sostenibilidad comercial y fiscal de todos los proyectos”, aseguró. En esta línea se prevé que la declaración final del encuentro incorpore un lenguaje que aborde algunas de las preocupaciones de sus socios, con referencias más claras en asuntos como la transparencia, los estándares internacionales de inversión o la financiación sostenible y la deuda.

No se trata de un cambio radical en comparación con el enfoque inicial, pero muestra la voluntad de Pekín de reducir la velocidad y ajustar el plan por su bien a largo plazo. Dentro de China se oyen voces sobre el riesgo de estas inversiones o los posibles incumplimientos de los préstamos. Las autoridades están esbozando reglas para acotar qué proyectos se integran en la iniciativa para evitar dar la imagen de que la nueva Ruta de la Seda es un cajón de sastre en el que todo cabe.

También se ha mostrado cierta flexibilidad al renegociar algunos de los proyectos que estaban en peligro: en Malasia, por ejemplo, la construcción de una línea ferroviaria en su costa oriental sigue adelante después de que China recortara su coste en casi un tercio del valor inicial.





Fuente: MERICS (Instituto Mercator para estudios sobre China). N. CATALÁN


 Un total de 37 jefes de Estado y 5.000 participantes de 150 países se reúnen entre este viernes y sábado en la capital china, cifras que superan con creces las delegaciones que asistieron a la primera cumbre celebrada en 2015. Para Pekín es el evento diplomático del año y ha puesto todo su empeño en convencer tanto a sus propios ciudadanos como a la comunidad internacional de que el proyecto está siendo un éxito y que no hay nada que temer. Los críticos aseguran que este plan es un instrumento de Pekín para dominar el mundo, mientras sus defensores defienden que es una especie de plan Marshall del siglo XXI que ayudará a desarrollar regiones olvidadas. China ha logrado en estos últimos años que 125 países respalden abiertamente su plan, entre ellos Italia, el único miembro del G-7 que lo ha hecho, lo que ha provocado recelos tanto en Washington como en Bruselas.

Pekín ha desembolsado hasta el momento más de 70.000 millones de dólares para financiar proyectos como carreteras, puertos, líneas ferroviarias, puentes, oleoductos, centrales eléctricas o infraestructuras de telecomunicaciones en Asia, Europa, África e incluso Latinoamérica, región que queda muy lejos de la antigua Ruta de la Seda.

Pero el ambiente en el que celebra este foro es muy distinto de las grandes expectativas formadas en el encuentro organizado hace dos años. Pekín se ha encontrado con dificultades considerables, desde acusaciones de que el programa es una mera herramienta para expandir la influencia china fuera de sus fronteras a los problemas derivados en aquellos países que solicitan préstamos para megaproyectos (que en ocasiones resultan comercialmente inviables o poco transparentes) y acaban atrapados en una espiral de deuda. Ha habido reveses, por ejemplo, en Malasia, Sri Lanka, Pakistán, Nepal, Maldivas, Myanmar o Etiopía.

“Con estos acuerdos, Pekín quiere mostrar su capacidad de adaptación para asegurarse que la Ruta de la Seda sigue adelante y que estos incidentes son, en realidad, baches en el camino y no barricadas”, afirma Thomas Eder, investigador del Instituto Mercator de Estudios sobre China (MERICS). “Pero incluso aunque se hable mucho de transparencia en esta cumbre y sobre cómo lograr que otros países pueden beneficiarse más de estos proyectos, la dificultad recae en su enfoque básico, diseñado para que ayude a la economía china a crecer. Si China financia gran parte estos proyectos, probablemente nunca habrá licitaciones públicas y abiertas para los contratos principales, con lo cual las empresas extranjeras no se beneficiarán de ellos”, añade el experto. Hasta el momento, la participación de empresas de terceros países en estos proyectos ha sido muy limitada y los contratos han sido monopolizados por empresas chinas. También ha habido denuncias de que estos proyectos no realizan estudios de impacto ambiental y social; Xi prometió al respecto hacer prevalecer “los criterios ecológicos”.


Artículo  por Xavier Fontdeglòria
Publicado en el diario El País el 26 de abril 2019
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