Saturday, June 5, 2010
“Sancho, mi consorte: un porro”; Un análisis de Teresa Panza Cap 2,5; 2,50 y 2,52 del QUIJOTE. Parte 2
Recuerdo un dicho que, evidentemente Sancho olvidó enseñar a su mujer: “ cuándo la lismosna es grande, hasta el Santo desconfía”. Teresa, a pesar de que el cura, el barbero y el bachiller no creen en el cuento, elije creer su sueño acogiéndose a las pruebas de la sarta de corales y del vestido de caza y de las dos cartas que el paje le lee de su marido y de la duquesa.
La vida de la mujer aldeana en sl Siglo XVII era muy dura, lo sabemos. Teresa se encontraba al frente de su casa, con dos hijos adolescentes y un marido lejos siguiendo aventuras. Hilaba, cocinaba, lavaría la ropa en el rio -aunque su hija la ayudara- daba de comer a las gallinas, ordeñaba las cabras al amanecer... en fin, todas tareas rudas.
Más de una vez habrá despotricado en contra de su marido, en contra de las inclemencias del tiempo o las cuentas que no podría pagar o la lumbre que no podría encender porque entre tanta cosa habría olvidado hachar la madera.
Más de una vez, habría soñando al hacer sus tareas con la vida regalada de las mujeres de la Corte o en sus propios palacios con miles de criados a su servicio. Más de una vez habría maldecido su suerte. Pero que va, sólo le queda apechugar y seguir tirando para adelante.
En este contexto, Teresa recibe un regalo del Cielo, un milagro. Una oportundad de salir de la pobreza y las preocupaciones cotidianas, como lo podemos apreciar en el Capítulo 2, 52.
En la carta que Teresa le manda a la Duquesa, se refiere a Sancho en un intento de hacerse la fina como “Mi consorte” Ésta es una locución que viene, según el RAE del lat. consors, -ortis, participante, marido, y que queda diametralmente opuesta a la explicación coloquial que Teresa le da a la duquesa de que todos en el pueblo lo ven a Sancho como un porro o sea, torpe, rudo, necio.
La noticia de que Sancho es Gobernador “ha recibido mucho gusto en este lugar puesto quien no crea” Es decir todos se rien y nadie lo cree. Excepto Teresa, que tampoco lo creería, pero lo termina creyendo en virtud de las pruebas de la sarta de corales, el vestido de caza y las dos cartas: la de su marido y la de la duquesa.
Teresa se siente tan feliz, tan, pero tan feliz por la buena nueva, que está, “estoy determinada [.....] a meter este buen dia en mi casa” . Teresa sigue manteniendo su cabeza fría y sus cualidades de mujer práctica en eso de que le pide le diga la duquesa a su marido que le mande “unos dinerillos” y le explica el por qué: Teresa sabe muy bien los precios de pan y de la carne en la corte y sabe que no tendrá con que pagarlos.
Teresa está tan deseando ponerse en camino y vivir su nueva vida que sus pies “están bullendo”. En su simpleza ella cree que por el hecho de pasear en coche con su hija y que al verla la gente va a preguntar, "¿quiénes van en el carruaje?" así su marido va a ser conocido como el Gobernador. Se me ocurren dos alternativas de explicación a esta creencia suya: O no tiene idea de la tarea que un Gobernador realiza o, cree realmente que ella es más lista que “su consorte” por pasearse en coche porque él, lo sabemos, es... “ un porro” a sus ojos. O ambas cosas.
Referirse a un Grande de España como “ Su pomposidad” es tan ridículo como que una aldeana utilice el vocablo “Consorte“ y tiene un efecto gracioso. Es decir, que a lo largo de todo esta deliciosa carta, podemos palpar lo absurdo o paródico de la situación de una aldeana escribiendo a una duquesa, queríéndose hacer la delicada, culta y agradecida. La carta no tiene desperdicio.
Ahora veamos la carta que Teresa le envía a su consorte, el porro:
Lo primero que salta a la vista es el enorme afecto con el que Teresa se dirije a su marido “Sancho mío de mi alma” Luego manifiesta la alegría de ella y de su hija junto con la sorpesa que les causó la noticia, tanto que a “Sanchica, tu hija, se le fueron las aguas sin sentirlo, de puro contento” .
Le costó creer y pensaba que era “Todo un un sueño porque quien iba a pensar que un pastor de cabras habría de venir a ser gobernador de ínsulas?”
El cura, el barbero y el bachiller, siguen sin creer, pero ella mira la sarta de corales y mira el vestido y rié de alegría.
Y ahora se dispara la fantasía de Teresa y sus ansias de grandeza cuándo dice que piensa no parar hasta convertirlo en “arrendador o alcabalero” y aclara que son oficios “que tiene y manejan dineros” Teresa sabe muy bien que quien quiere subir en la escala social, necesita manejar dineros. Los dineros abren muchas puertas y tocan muchas influencias.
Pobre mujer, cuándo descubra que sus sueños eran sólo eso, sueños y su marido, seguiría siendo lo que siempre fué: Sancho Panza, escudero de Don Quijote, criador de cabras y porro suyo.
Contribución a la lectura colectiva virtual que hacemos bajo la conducción de Pedro Ojeda desde su blog La Acequia. © Myriam Goldenberg.
Saturday, May 29, 2010
“Sancho, mi consorte: un porro”; Un análisis de Teresa Panza Cap 2,5; 2,50 y 2,52 del QUIJOTE. Parte 1
“transformando” en Señora de Gobenador, según surge de sus dichos en la carta que ella le manda a la duquesa y en la que le envía a su querido Sancho, ahora Gobernador de la Insula de Bataria.
Contribución a la lectura colectiva virtual que hacemos bajo la conducción de Pedro Ojeda desde su blog La Acequia. © Myriam Goldenberg.
Saturday, February 13, 2010
Una carta deliciosa y escrita "con todas la de la ley" en el Cap. 2,36 del Quijote
Asi que aqui viene mi análisis:
Según el comentario de Riquer de la edicición del Quijote que manejo esta frase alude a un dicho popular de un individuo que era azotado por las calles montado en un asno, que asi sea y me atengo a sus palabras: Si buenos azotes me daban, bien caballero me iba; y avancemos.... en la próxima línea Sancho manifiesta ser muy consciente de que todo logro lleva su esfuerzo y tiene su precio, nada viene gratis en la vida (cuánta sabiduría popular hay en esta frase): si buen gobierno me tengo, buenos azotes me cuesta. Sancho aclara que Teresa no puede entender lo que pasa, más por falta de datos que de cerebro, ya que él es escueto en lo que dice y ella no es testigo de sus andanzas. S. toma en cuenta este detalle y asi lo expresa: Esto no lo entenderás tú, Teresa mía, por ahora; otra vez lo sabrás. Cuánta ternura y preocupación porque su mujer se desplace cómodamente expresa en estas líneas: Has de saber, Teresa mía, que tengo determindo que andes en coche, que es lo que hace al caso; porque todo otro andar es andar a gatas. Con orgullo le hace saber sus logros, la consecusión de su tan ansiada meta, como buen hombre de ley: Mujer de un gobernador eres; Ahora nadie se atreverá a faltarle el respeto ni a tomarla por menos: ¡mira si te roerá nadie los zancajos!. Como buen padre de familia vela por el bienestar de su hija y quiere vestirla bien: Ahí te envío un vestido verde de cazador, que me dió mi señora la duquesa; y le pide a Teresa, como buena ama de casa, que se lo arregle: acomódale en modo que sirva de saya y cuerpos a nuestra hija. Con cuánta ingenuidad le explica lo que se anda diciendo de DQ y de él por estas Tierras: Don Quijote, mi amo, según he oido decir en esta tierra, es un loco cuerdo y un mentecato gracioso, y que yo no le voy en zaga. y le cuenta las más descabelladas aventuras, como si fuera la cosa más natural del mundo: Hemos estado en la cueva de Montesinos, y el sabio Merlín ha echado mano de mí para el desencanto de Dulcinea del Toboso, con aclaración incluida: que por allá se llama Aldonza Lorenzo; y continua diciendo el precio que tiene él que pagar para el desencanto de Dulcinea: con tres mil y trescientos azotes, del que lleva muy bien la cuenta: menos cinco, que me he de dar, quedará desencantada como la madre que la parió. Otra muestra inequívoca de sabiduría popular: No dirás desto nada a nadie, porque pon lo tuyo en concejo, y unos dirán que es blanco y otros que es negro. Vaya crítica la de Cervantes por boca de Sancho a la honestidad de los gobernantes y sobre la cual Sancho se expresa con ingenua sinceridad: De aquí a pocos dias me partiré al gobierno, adonde voy con grandísimo deseo de hacer dineros porque me han dicho que todos los gobernadores nuevos van con este mesmo deseo; tomaréle el pulso, y a cuyas instrucciones Teresa debe, como buena esposa, atenerse: y avisaréte si vas a venir a estar conmigo, o no.
Sancho no abandona a los suyos jamás, ni siquiera a su asno, lo que demuestra su inquebrantable lealtad para con quienes aprecia sean personas o animales: El rucio está bueno, y se te encomienda mucho; y no lo pienso dejar, aunque me llevaran a ser Gran Turco. Como lo he dicho en análisis anteriores; ésta es una prueba más del crecimiento de S., por la interacción nutricia con DQ, en el aprendizaje de los buenos modales: La duquesa mi señora te besa mil veces las manos; vuélvele el retorno con dos mil; que no hay cosa que menos cueste ni valga más barata, según dice mi amo, que los buenos comedimentos.
S. reconoce que no le ha ido muy bien economicamente hasta ahora y se queja: No ha sido Dios servido de depararme otra maleta con otros cien escudos, como la de marras; sin embargo consuela a su mujer rapidamente: pero no te de pena, Teresa mía; porque S. sabe que cuenta con su astucia y recursos para lograr la consecusión de sus objetivos propuestos: que en salvo está el que repica, y todo saldrá en la colada del gobierno; aunque le cueste: sino que me ha dado gran pena que me dicen que si una vez le pruebo, que me tengo de comer las manos tras él, y siempre dispuesto a pagar el precio que fuera: y si así fuese, no me costaría muy barato; aunque los estropeados y mancos ya se tienen su calongia en la limosna que piden; así que, y a como de lugar: por una vía o por otra, tú has de ser rica, de buena ventura. Inequívoca reafirmación leo en estas líneas de que S. hace lo que hace y se esfuerza por el bien de su familia y el cariño que profesa a su mujer: Dios te la dé, como puede, y a mí me guarde para servirte.
Finalmente, Veo la fecha de la carta como un intento de Cervantes de borrar los 10 años trancurridos entre la primera y segunda parte y así darle continuidad temporal y porqué no, también como una broma que gasta desde ultratumba a todos los que se devanan el ceso por entender sus motivos para escribirla. A veces, la mayor de la veces, la solución a un enigma es la más sencilla. Después de todo Cervantes escribió una novela, no un libro de historia al cual debe fidelidad cronológica. Deste castillo, a veinte de Julio 1614.
Sancho reafirma con orgullo el haber llegado a la meta deseada y así lo expresa contundentemente en la frase que cierra la carta:Tu marido el gobernador, Sancho Panza.
Una última reflexión: Como lo he expresado ya en un comentario en el blog de Pancho. En nuestros comentarios grupales solemos hablar de la codicia de Sancho como motivación principal que lo impulsa a seguir a DQ en sus aventuras (y hasta aceptar el chantaje emocional al que DQ lo expuso las veces que el reclamó una paga justa Cap. 2,28; 2,7). Pero ¿hemos pensado acaso en que Sancho nos da una increible lección de lo que en el mundo empresarial se denomina "dirección por objetivos" (y para lo cual se suelen dictar cursos carísimos)? Me explico: Sancho, nuestro querido Sancho, es un personaje simple y rudo, sí, un hombre de pueblo y hasta mentecato, como él mismo dice, pero que tiene una voluntad de hierro y está motivado hasta la médula de sus huesos. Dispuesto a todo para llegar a la meta que él se ha propuesto porque sabe muy bien lo que quiere de la vida y lo quiere no sólo por él, para superarse como persona, también lo quiere pensando en el bienestar de su familia, cuya prueba está en esta carta. Sancho es un hombre que a pesar de los contratiempos sufridos o los palos recibidos, no se deja abatir sino que sigue adelante con optimismo. El confía en su propia capacidad recursiva, en su ingenio y sabe que será gobernador, porque él ya se ve como tal.
Contribución a la lectura colectiva virtual que hacemos bajo la conducción de Pedro Ojeda desde su blog La Acequia. © Myriam Goldenberg.
Thursday, January 28, 2010
Historias de la vida misma: Carta de una hija a su madre (4) Mi análisis
Viene de la entrada anterior
Como me lo han pedido en los comentarios de ayer, haré un pequeño análisis del relato que publiqué estos tres miércoles pasados: la historia que LILI relata sobre su madre ELSA P. amiga mia y seguidora de de amores y relaciones.
Elsa enfermó hace 17 años de un cancer de pulmón que logró revertir cuando la esperanza de vida era de un 7% y, las personas que supuestamente la iban a enterrar a ella _ su marido, su madre, su hermana_ partieron primero. Hoy tiene EPOC ( Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica) y es oxigeno-dependiente pero " es feliz con lo que tiene". El proceso de su sanación no hubiera sido posible sin la intervención de La Fundación Salud, cuya directora es Stella Maris Maruso (quien fuera discípula Elizabeth KÜbler- Ross y formada en terapia biospiscosocial por el Dr. Carl Simonton etc, Participante desde 1999 de seminarios sobre "Sanación Espiritual en Medicina" y "Medicina cuerpo-mente", realizados en la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard, entre otras cosas).
EL enfoque terapéutico integrativo (psico-bio-social y espiritual) de la Fundación es el que se apoya en la Medicina cuerpo-mente, que contempla al ser humano de manera integral, como una unidad y que apunta a hacer florecer los recursos internos del paciente y su fuerza interior puesta al servicio de la sanación. Ella lo explica muy claramente aqui pulsar en el icono del libro a la derecha. Está basado en los últimos adelantos de las la psicología, las neurociencias, la endocrinología, la biología, se aplica hoy en muchos hospitales de EEUU (Boston, Texas, Dallas, San Francisco, Massachussets, Stanford, Rochester, etc) que desarrollan sus propios programas para el tratamiento de enfermos de cancer, del corazón etc... y es el enfoque al cual yo adhiero profesionalmente.
Este enfoque integral no tiene nada que ver con la enorme flora de recetas mágicas que se agrupan bajo el nombre de "autoayuda". No hay soluciones mágicas. No hay ningún hokus-pokus. De hecho y como lo demuestra el relato de Lili, el éxito de la superviviencia de Elsa, se debió a un profundo trabajo que ella desarrolló consigo misma, en el que tuvieron que morir viejos supuestos para que operara esa profunda transformación de la que fué objeto.
La enfermadad hizo que Elsa bajara "del pedestal" y fué allí abajo, en esa plena humildad y tremendo desamparo que provoca la vulnerabilidad de saberse finito y de reconocer que necesita ser ayudado y permitir la ayuda, que el camino de la sanación (cuerpo-mente-espíritu) pudo comenzar. La verdad tuvo que asumirse sin tapujos. Los temas tuvieron que ser hablados ( especificamente en lo referente a la relación de ella con sus hijas o el tema de la mujer y la amante). En ese proceso hubo que liberar todo el monto de emociones acumuladadas, aprendiendo a manejarlas e ir reparando los vínculos que podian ser reparados mientras todavía había tiempo.
El padre de LILI; encambio, al ser diagnósticado con cancer de colon, no se entregó con humildad a que lo ayudaran: permaneció atado a su saber académico y a la sentencia. Murió a los 66 años.
LILI, que siempre había sentido a su madre distante afectivamente, usaba la racionalización como sistema de defensa. Un sistema que la protegía a ella también de acercarse y sentir el dolor. Había tantas cosas que no comprendía.... Se necesita valor para lograr modificar eso, porque no es facil: "Miro a la distancia mi propia vida y siento que nada me alejó tanto de sus formas más vitales como los momentos en que con vehemencia sentía tener la razón". Se necesita valor y también humildad para reconocer las propias equivocaciones y voluntad, para cambiarlas.
En el origen, base o fuente de todo cambio y tranformación está el amor incondicional.
Y una nota final: Al trabajar los recursos internos del paciente y de los familiares, se ayuda también a éstos a activar los propios y a poder afrontar lo que venga, cuando venga, de la mejor forma posible.
Foto: Mia.
Wednesday, January 27, 2010
Historias de la vida misma: Carta de una hija a su madre (3)
El acercamiento entre nosotras había comenzado y se habían aflojado ciertas posiciones. La enfermedad y la dificultad siempre son re-orientadoras de procesos vitales. Y yo tenía mucho para aprender de la relación con mi madre. La vida se encargó de ofrecerme esa posibilidad. En el marco de la Crisis del 2002 mamá nos ayudó económicamente a mi marido y a mi tal y como lo hubiera hecho mi papá… Algo de mi sistema “racional” de creencias empezaba a aflojarse: ¡Si nos habíamos peleado por la mesita de la abuela!
Los cambios no se producen a partir del “deseo”. El cambio no se produce por la “voluntad” de cambiar pero si es necesaria la “voluntad” para disponerse hacia el. Somos llevados a que los cambios se produzcan en nosotros cuando cambiamos una percepción de lo que nos sucede. La respuesta incondicional de mi madre era un cachetazo para la construcción mental que yo tenía de ella; y sin duda la gran oportunidad de dejar morir una percepción que impedía la entrada de nuevos aires a la relación tan difícil que yo tenía con ella. Y así fue. Casi sin darnos cuenta empezamos a re-descubrirnos y en el camino se fue sanando el vínculo sin que ninguna de las dos se diera cuenta. Encontré un espacio en mi vida para ella y con ella; verla dejó de ser un compromiso para pasar a ser una elección y un recreo. Esto no hubiera sido posible sin las herramientas recibidas en la Fundación. Comencé a asistir con regularidad, no solo a las Armonizaciones sino a los talleres de Meditación Dinámica.
El enfisema siguió avanzando pero el cáncer nunca más encontró lugar en ella. No fueron y no son tiempos fáciles los actuales. No estaba conforme con la orientación del tratamiento que estaba recibiendo por el enfisema y tenía noticias por internet de otros abordajes de este mal crónico. Encontró un programa muy actualizado para este tipo de dolencia que incluye el ejercicio físico con oxígeno… el otro ejercicio, el de aprender a vivir con una limitación física cada vez más grande y tornarse un ser humano mucho más integrado corrió y corre enteramente por su cuenta.
Otra estación se estaba anunciando en el viaje de su vida. Y parece que no lo iba a caminar sola…un Domingo después de una maratón de personas con epoc me contó que un compañero le había llevado el tubo de oxígeno. Recuerdo muy bien que le pregunté “¿Y el dejo de caminar para llevarte el tubo?” y al tiempo “¿Y que onda con el que te llevó el tubo?” Su respuesta me emocionó “Me siento muy cómoda con el, ¡pero yo no lo busqué!...” “Por eso mismo mami, porque no lo buscaste pero estabas con tu corazón abierto es que la vida te está premiando con una cálida compañía”
Estoy convencida que honrar las raíces es honrar a la Vida misma… una semilla fue “plantada” en el terreno de nuestras vidas cuando mi madre se enfermó. Lo aprendido en la Fundación Salud permitió que hoy su flor fuera visible y que ésta tenga el perfume de la armonía, de la intimidad, del encuentro sincero. Recibimos todas las herramientas de la Inteligencia emocional y el sostén energético para poner en marcha los cambios que la Vida nos pedía. Mi mamá aprendió a aceptar, a perdonar, a comprender, a escuchar pero por sobretodo aprendió a vivir hasta morir…tal vez por eso mismo hoy conserve la vida.
El viaje fue muy intenso para mí, la reparación del vínculo con mi mamá ya estaba en marcha cuando fue necesario hacer lo mismo con mi hijo mayor.
“Raíces” y “Frutos” a sanar con la urgencia de la enfermedad… Con ambos el camino hacia la Sanación iba de la mano de dejar morir supuestos muy arraigados de mi personalidad. Veinticinco años de terapia psicológica no lo habían logrado… Stella pudo sostener mis miedos solo con la fuerza del “corazón”; con la vibración que emiten los Seres que trabajan desde la Integridad y colaboran para que otros puedan re significar su propia historia y cumplir la misión de su Alma. Uno es transformado cuando experimenta una chispa de Amor Incondicional… creo que aprender a sintonizar con esa energía es la misión de la mía y sin duda mi madre su gran maestra…
El hilo misterioso que teje la Vida me llevó a la puerta de la Fundación hace ya tantos años, y no pude haber encontrado una mejor Escuela para aprender de la Vida-Muerte, de esta extraña paradoja y de sus misteriosos ciclos de cambio y transformación.
Nota: Este relato de la vida real forma parte de la antología de casos publicados en el libro "Laboratorio del alma" de Stella Maris Maruso et alt, Ed B 2009, 1ra Ed.
Wednesday, January 20, 2010
Historias de la vida misma: Carta de una hija a su madre (2)
Todos juntos desafiamos el papel que la sociedad tiene asignado para la esposa y la amante; la familia y la “otra”. Atreverse a lo que es real no es el camino más cómodo. Esta historia eterna de “buenos” y “malos” hoy no nos alcanza para explicar la Vida y su potencial enorme de infinita transformación.
A menos de un año de la partida de papá murió su única hermana. Su mamá, mi abuela, se había ido dos años antes. Extraña paradoja, los aprendizajes de mi mamá no sólo le sirvieron para lograr su propio milagro, sino que ese milagro la ayudó a acompañar en la partida a los seres que en virtud de su diagnóstico, supuestamente la iban a acompañar a ella: su esposo, su madre y su hermana.
Así sin referentes de su propia historia, sin un “otro” u “otra” a quien responsabilizar; el tren de la Vida la puso en una nueva estación, la de enfrentar la relación que tenía con nosotras dos, sus hijas. Hacía falta limpiar mucha maleza en el jardín de nuestras vidas.
La muerte de papá había dejado un vacío enorme que tenía cualidades y texturas distintas para cada una de nosotras tres. Creo que de una manera implícita para mamá, algo del orden de lo “justo” se había cumplido. “El que las hace las paga” flotaba como sensación. Pero la infidelidad de papá no había sido hacia nosotras. De el teníamos la impronta de un padre muy presente. Muy cabrón si, pero con la humanidad de un grande en los momentos de necesidad.
Hubo peleas y miserias… todo lo humano nos cabe y nosotras lo transitamos, tal vez para agotar un “programa” muy antiguo, tal vez para que nuevas formas de encontrarnos pudieran nacer… Mi aporte siempre había sido el de la mirada racional de las situaciones. Y yo creía tanto que la razón me asistía…Miro a la distancia mi propia vida y siento que nada me alejó tanto de sus formas más vitales como los momentos en que con vehemencia sentía tener la razón.
Se que la Fundación Salud fue su hogar en esos tiempos. El espacio en el que se sentía comprendida y también el lugar en el que recibió herramientas valiosísimas para transitar los cambios que la Vida le exigía. Un día me dijo “Stella me pidió el teléfono de ustedes, las va a llamar” Para mis adentros pensé “Y que me llame”… En febrero de 2001 me enoncontraba de vacaciones con mi marido y mis hijos y empecé a soñar con Stella; por eso me impactó tanto cuando por un llamado de mi hermana me enteré que a mamá le tenían que hacer una biopsia de pulmón nuevamente. Regresé a Buenos Aires la acompañé al médico y desde allí pedí una entrevista con Stella. Me citaron para esa misma semana y supe que el cáncer podía volver. Su sistema inmunológico pedía paz y no guerra.
Se iniciaba un Seminario de Inteligencia Emocional en la Fundación Salud y me anoté. Mientras tanto los médicos desistieron de hacerle la biopsia. Ella había tenido que cambiar de obra social y tenía que llevar su historia clínica al nuevo establecimiento. Esto significó enfrentar una realidad, era el tiempo de saber que su cancer no había sido un linfoma y de enterarse que los primeros síntomas de Enfisema pulmonar habían aparecido. ¿Por que papá no le había querido decir el verdadero diagnóstico? Suponemos que por lo inexorable del pronóstico. Al tiempo que mamá se enfermó un linfoma se podía curar pero el cáncer que ella tenía no.
Wednesday, January 13, 2010
Historias de la vida misma: Carta de una hija a su madre (1)
A partir de hoy y por tres miercoles consecutivos, les entrego un regalo que una amiga mía me hizo y que quiero compartir con ustedes. Es la carta que su hija le escribió. Pero no es una carta cualquiera. Es una carta que nos habla de fortaleza, de amor, de lucha, de fé y de como se puede vencer al destino. También nos habla de como las relaciones humanas pueden repararse y de la importancia que la comunicación efectiva tiene en ese proceso.
Espero que les llegue.
¡Gracias Elsa P.!
“Ascendemos arrodillándonos;
vencemos cediendo;
ganamos renunciando …”
Alice A. Bailey
Hay un hilo misterioso que nos reúne a ti, lector de esta historia y a mi como su relator. Hay un potencial enorme de transformación en nuestras vidas… Si esta historia llega a tus manos y puede vibrar en tu corazón habremos sintonizado con una pizca de ese misterio.
“¡Se muere, y encima se muere!”
Mamá era muy joven y la vida le daba un duro golpe, con 53 años y sin previo aviso el cáncer había invadido su cuerpo. La enfermedad nunca pide permiso, a los portazos entra en la vida de una persona e irrumpe en la de toda su familia.
Era una hermosísima mujer y lo sigue siendo porque ella hoy tiene la vida. La historia de Sanación de mi madre incluyó la remisión de ese cáncer “incurable”; pero aún más, la deriva de su proceso nos invitó a todos a iniciar el camino hacia la Integridad.
Nos hizo danzar con la Vida, la Vida que no excluye a la Muerte.
La muerte era algo que les pasaba a los pacientes de mi padre. El había sido un prestigioso cirujano y su sola presencia la alejaba del imaginario familiar. Mi madre se había casado absolutamente enamorada de mi padre y papá había elegido a mi mamá como a la mujer para subir a un pedestal. Era muy llamativa, alta, muy esbelta; tenía (y tiene) la dignidad de una Diosa griega. Tal vez esa idealización llevó a mi padre a buscar la pasión en otros brazos. ¿Quién sabe? Lo cierto es que era un modelo muy común en los hombres de su generación; solo que el no lo hacía con discreción y hasta casi necesitaba el permiso de mi madre. Ella supo de todas y cada una de sus amantes pero sentía que nada podía hacer. Dicen que hay un invisible hilo que une a víctima y victimario; toda la infancia de mi hermana y mía fuimos testigos de ese hilo; con el tiempo crecimos e iniciamos nuestro propio camino, nos casamos y nos fuimos de casa. Entonces quedaron solo ellos dos sin tener ante quien mentir. Mi padre no pudo irse y cuando ella lo intentó, cuando se fue de su casa se enfermó.
No me llevaba bien con ellos y particularmente no tenía ningún tipo de intimidad con mi mamá. No había sido fácil ser su hija. Mamá usaba un pañuelo de seda común como si fuera uno de marca, el “charme” venía con ella pero no lo había sabido enseñar. No había espacios de encuentro sincero. Por eso la noticia de su enfermedad caló tan hondo en mi ser. Sentía tantos “pendientes” en nuestra relación. Y había habido en la primera adolescencia un tiempo de sintonía pero resultaba tan olvidada para el tiempo que enfermó. Había tanta distancia de su afecto… y tal vez la distancia experimentada fuera acaso la misma que ella se encontraba de si misma.
La biopsia había sido contundente, cáncer de pulmón de pequeñas células. Se llama así porque el tumor original es muy chiquito y da metástasis a distancia; primero en el mediastino, que es el centro del pecho y después directo al cerebro. Las posibilidades médicas eran hacer algo para que ella no se muriera por asfixia; del Sanatorio salió con una bomba de quimioterapia y una sentencia “si llegamos a tres meses hablamos, no tenemos más que 7% de posibilidades”.
Junto con la quimioterapia y en medio del shock alguien le acercó la información de un lugar en el que se ayudaba a personas con cáncer. Habiendo desafiado el primer pronóstico, flaquita y sin pelo llegó a un Programa intensivo en la Fundación Salud. Y se “quedó” para contarlo. El desafío había comenzado. Uso todas las herramientas que le ofrecieron y se entregó pasito a paso. Se dejó llevar sin querer entender.
Hace dieciseis años de esta historia que da fe de una realidad: nadie se muere por una estadística; pero también muestra que el camino de la Sanación necesita del atreverse a morir simbólicamente a las formas sobre las que habíamos asentado nuestra personalidad. Porque ella tuvo que cambiar radicalmente, necesitó renunciar al poder que otorga ser la víctima de los vínculos y del mismo destino. La Sanación de mi mamá inició la deriva de la profunda transformación. Esa fuerza infinita que surge cuando las personas nos ponemos de pie y nos hacemos responsables del propio proceso de vivir.
Esa fuerza que no pudo potenciar mi padre.
Cuando mamá se enfermó habían vuelto a vivir juntos pero el seguía con su otra relación. Mamá había vuelto a su casa. Nadie pensó que ella seguiría viviendo y la enfermedad no resolvió el tema estructural de base de la pareja. Después de un tiempo la situación entre ellos volvió a hacerse insostenible. Entonces papá se fue de la casa. Cuando lo hizo la enfermedad se manifestó en el.
El de papá fue un cáncer de cólon. Era su especialidad y había estudiado en los libros que lo suyo no tenía cura… era tan fuerte el peso de su formación académica que no pudo hacer nada por el. Decía “Me pusieron del otro lado del mostrador”. ¿Cuántas veces habría comunicado su propio pronóstico a los familiares de sus pacientes con la certeza de la sentencia de muerte?
El no pudo cruzar el puente hacia el misterio. Con lágrimas en los ojos me dijo “Yo no puedo dejar de creer en todo lo que estudié, quisiera pero no puedo”
Al igual que mi madre volvió a su casa y siguieron dos años de durísima convalescencia. Estaba muy enojado. Mamá hizo todo lo posible para ofrecerle lo que ella había recibido en la Fundación Salud. Creo que había perdido su lugar en el mundo y no pudo hacer un solo cambio. Ella lo acompañó y permaneció junto a el. El día a día no fue fácil porque la puerta de su casa estaba abierta para su otra mujer.
Con 66 años de edad nos dejó. Se fue en la Luz. Y fueron días intensos, murió en un Sanatorio muy tradicional de Buenos Aires con sus dos mujeres … no obstante el Gran Viaje lo inició tomado de la mano de mi mamá, su última respiración fue con ella y creo que para ella. Y creo que este fue el último homenaje que mi padre rindió a mi madre. Ella fue mi maestra en el amor incondicional en acción.
Monday, July 13, 2009
Carta de una amiga
Esta carta me llegó por mail y quise compartirla con ustedes:
Queridos amigos:
con ésto de la Gripe A hay que informarse bien, porque la gente se está paranoiqueando y es bueno tener en claro las cosas para no volverse locos.
Por suerte, en mi casa no hemos llegado a ese extremo y solamente hemos tomado medidas preventivas:
- Echamos Lysoform en los picaportes, las mesas, sillas, inodoros y en el teclado de la PC (ya rompimos 3),
- nos lavamos con alcohol en gel cada vez que entramos a casa (tenemos las manos pegoteadas todo el tiempo),
- por las dudas nos lavamos con alcohol por dentro (hace quince días que estamos en pedo, si el bicho llega a vencer las barreras externas, adentro lo hacemos mierda),
- no nos sacamos el barbijo por nada del mundo (salvo para tomar el alcohol),
- no nos juntamos con nadie (ni entre nosotros) y no le damos la mano ni besamos a nadie (eso, en algunos casos suele estar bueno),
- ventilamos la casa todo el tiempo (nos recagamos de frío, pero con lo que chupamos ni nos damos cuenta),
- despedimos a la mucama (desde lejos y sin tocarla), no atendemos a vendedores ambulantes ni vamos al súper, ni al cine, ni a trabajar, ni a nada.
- Lástima que, con eso de ventilar, la casa se nos llenó de mosquitos y como hay que prevenir el dengue nos estamos untando con Off, rociamos todo con Raid Azul, Shelton Naranja y Fuji Verde, compramos trajes de apicultores (para que los mosquitos no puedan llegarnos a la piel) y seguimos bebiendo lo que nos queda en la bodeguita (a esta altura no sé si eso previene el dengue, pero es divertido).
Menos mal que no hemos caído en la locura general, sino la estaríamos pasando muy mal.
Saludos desde el sótano