La Segunda Cruzada:
Imagen de la película Reino de los Cielos (2005)
Balduino fue educado para ser un jefe militar. Sin embargo, hacia los 24 años sentía que ya podía hacerse cargo de alguna responsabilidad de gobierno. Hasta entonces, Melisenda sólo le había asociado al gobierno en raras ocasiones. Entre 1150 y 52 creció la tensión entre madre e hijo. La crisis llegó a su culmen a comienzos de 1152, cuando Balduino pidió al patriarca Fulco de Jerusalén que le coronase en el Santo Sepulcro, sin la presencia de Melisenda. El patriarca no aceptó. En protesta, Balduino representó una procesión por las calles de la ciudad con una corona de laureles, en una especie de auto-coronación.
Balduino y Melisenda decidieron dejar la decisión en manos de la Haute Cour, que decidió que Balduino gobernase el norte del reino y Melisenda las zonas más ricas de Judea y Samaria, así como la propia ciudad de Jerusalén. La decisión evitaba la guerra civil, pero dividía los recursos del reino. La Iglesia y los barones de Judea y Samaria apoyaron claramente a Melisenda.
A pesar de todo, ni Balduino ni Melisenda consideraban que la solución fuese perfecta. Pero en lugar de buscar un nuevo compromiso, a las pocas semanas Balduino mandó una invasión del reino de su madre. Tomó con rapidez Nablus y Jerusalén cayó fácilmente. Melisenda con su hijo menor Amalarico y otros, buscó refugio en la torre de David. La mediación de la Iglesia entre madre e hijo supuso la concesión de la ciudad de Nablus y sus tierras a Melisenda de por vida, y el juramento solemne de Balduino de mantener la paz.
Melisenda había “perdido” la guerra civil contra su hijo,
pero mantuvo gran influencia y evitó ser recluida en un convento de por
vida. Para 1153 madre e hijo se había reconciliado. Melisenda siguió actuando en política y volvió a aparecer asociada a su hijo. En 1156 firmó un tratado con los comerciantes de Pisa. Un año más tarde, Melisenda tomó el-Hablis en Transjordania, mientras Balduino estaba en el norte.
En 1161 Melisenda sufrió un infarto cerebral: su memoria resultó muy dañada y no pudo seguir tomando parte en los asuntos de gobierno. Sus hermanas acudieron a cuidarla hasta su muerte el 11 de septiembre de 1161.
Fuentes:
- Hans E. Mayer, "Studies in the History of Queen Melisende of Jerusalem", Dumbarton Oaks Papers 26 (1972).
- Bernard Hamilton, "Women in the Crusader States: The Queens of Jerusalem", en Medieval Women, ed. Derek Baker, Ecclesiastical History Society, 1978.
- Vicki Leon, "Uppity Women of the Medieval Times", Conari Press, 1997.
- Andrea Hopkins, "Damsels Not in Distress: the True Story of Women in Medieval Times", Ph.D. the Rosen Publishing Group, Inc. 2004.











































