Sunday, June 19, 2011

La nueva masculinidad (1)




En la cultura popular circulan infinidad de chistes feministas (aquí hay algunos ejemplos) que desvalorizan al varón y lo presentan como un inservible, que no piensa, o que es un debilucho etc. Pocas veces nos ponemos a pensar que esos varones han sido criados y educados por madres. En estos tiempos en que las mujeres en nuestra civilización occidental buscan la igualdad con el hombre y su independencia socio-económica y que en esa búsqueda más que afianzar su propia femineidad - y desde allí ejercer su poder- en muchos casos se han pasado de roscas, imitando al varón y convirtiéndose en mujeres "fálicas" es decir, virilizadas. Los varones con este cambio en el tradicional rol de la mujer se sienten desorientados y no es para menos. No es extraño entonces, que en un afán de preservar su poder, lo ejerzan de manera poco adecuada o hasta de forma violenta. Tienen miedo. El miedo nubla la mente. Este hecho no los excusa en absoluto y deben si éste es el caso, solicitar ayuda profesional. Para eso en casi todas las municipalidades o alcaldías existe la Secretaría de Bienestar familiar o de la familia. Pero hoy no me quiero referir a estos casos extremos, sino a los casos en que el hombre desorientado, busca una alternativa para ejercer su masculinidad satisfactoriamente. Porque si la mujer ha cambiado, él tiene también derecho al cambio y a ser comprendido y respetado por ello.

La asignación sexual es genética: salvo excepciones, nacemos con genitales de hombre o mujer. La asignación de roles femenino y masculino es, en cambio, una convención social. Lo que nosotros entendemos por femenino y masculino, cambia de acuerdo a la sociedad en que vivimos y a la época en que lo hacemos. Ya a principios del Siglo XX antropólogos han demostrado, como en el caso de Margaret Mead con los aborígenes de Nueva Guinea, que en otras sociedades los varones asumen ciertos roles que para nosotros serían considerados "femeninos".

Los mandatos sociales masculinos que hasta el momento han imperado en nuestra cultura occidental, son los de proveer, producir, conquistar, competir, ser potente, tomar decisiones, nunca mostrar emociones (si llora es un flojo), no mostrarse vulnerable, etc. Algo así como entre Súperman y Rambo.

Si prestamos atención a como agarramos una beba o un bebé vamos notar que sin darnos cuenta, a la beba la tomamos con los brazos hacia el pecho (hacia lo interno) y al bebe lo sentamos en las rodillas hacia afuera (hacia lo externo). Esto ya nos está señalando algo. O las muñecas que les regalamos a las nenas y las cajas de herramientas que obsequiamos en cambio a los varones. Ni hablar de la ropita rosa para las primeras y celeste para los segundos, que aunque la queramos de otro color es inaccesible en el mercado.

En las próximas entregas profundizaremos un poco más en los roles tradicionales masculinos y veremos que necesita el varón hoy para liberarse de estos estereotipos y vivir su masculinidad de una manera más auténtica.

EL domingo que viene, la segunda entrega.

23 comments:

Merche Pallarés said...

Muy, muy interesante. Antes de dar mi opinión, esperaré a la segunda entrega aunque estoy totalmente de acuerdo con lo que dices en ésta. Los hombres están desconcertados. Besotes, M.

Txema said...

Pues me parece bastante acertado.

saludos Myr

Montserrat Sala said...

Muy interesante tu estudio, Myriam.
en estos momentos de crisis económica,lo és también en determianr el rol que debe desmpeñar cada uno de ellos, y es mas dificil todavia ponerse de acuerdo unos y otors.
además es un tema delicado.
Un abrazo, querida amiga.

Jan Puerta said...

En el fondo debería de ser una cuestión de vivir. Un acto reflejo de la necesidad de seguir adelante.
Los roles, marcan demasiado la diferencia. Y creo que solo hay una entre el hombre y la mujer.
Un abrazo

Abejita de la Vega said...

Lo siento, Myriam, pero a mí no me dan ninguna pena. El ser humano inteligente tiene una enorme capacidad de adaptarse a los cambios y a los hombres se les pide muy poquito. La mujer ha tenido que dar pasos de gigante mientras ellos se asustan porque se les pide dar pasos de enanito.

Camarón que se duerme, la corriente se le lleva.

Los chistes son exagerados, estoy de acuerdo.

Besos

Aristos Veyrud said...

Esperaré también al final de la serie para dar mi opinión.
Mientras diré que las generalizaciones, como decir "los hombres son"..."las mujeres esto o lo otro"..."los europeos"..."los latinos"..."los negros"... etc, siempre son controversiales.
En cuanto a los chistes estos casi siempre reflejan más la realidad interior de la persona que les divierte que la realidad a que se refieren. "El chiste y su relación con el inconsciente". No por ello escapan a su función de divertir y entretener, ofender, alabar o distender.
Interesante tema de análisis y discusión.
Un abrazo Myr!!!

Azucala - Melba Mercedes Almeida said...

Estoy feliz de la igualdad de la mujer y aquí en el más allá. Ahorita casi no veo mamis con coches, es más bien los papis que se llevan a sus nenes a dar el paseo en coche, papis de licencia de maternidad. Genial ..!

Mi esposo el es el que cocina y cuida el jardín. Sin complejos ni tabúes, porque a crecido en una sociedad donde el hombre tiene que ayudar a la mujer.
Super interesante este tema.

Mil besos lindo domingo ..!

Javier Rodríguez Albuquerque said...

Hola Myriam:
Me alaegra muchísimo qué abordes este tema de esta manera.
De momento estoy totalmente de acuerdo con el planteamiento.
Adelante.
Un abrazo.

andré de ártabro said...

Verás que al final de tu exposición cada cual tiene su propia definición y sus propios conceptos , yo se que tengo a lo masculino y lo femenino en mi y no ahogo ni uno ni lo otro.
El tema, no es como cuando hablas de toros o paisajes , estás hablando de la sociedad de los roles y en definitiva de mí; y cada cual tenemos el concepto de nosotro mismos.
Lo que me hace suponer que te vas a encontrar con una amplia gama de comentarios .
A muchos "Yo" les gusta más que hablen del Tú.
Me ha gustado mucho tu post, espero con avidez tus lecciones.
Un beso y mi cariño

andré de ártabro said...

P. d.
¿Poner un pañal a un bebé es cuestión de sexo o es cuestión de amor?
Otro beso

Asun said...

Estoy de acuerdo contigo en la esencia, en el contenido de la entrada, pero también veo que hace ya muchos años que los roles van cambiando y ha habido ya tiempo para que dejen de estar desorientados, de hecho muchos ya lo han hecho y han asumido tareas que antes era impensable que las hicieran, sin embargo hay otros que tienen una gran resistencia (por educación, por comodidad o por los motivos que sean) a incorporar ese cambio de roles en sus vidas.

Respecto a las ropitas de bebé, hoy en día sí que hay muchas más opciones de colores, al menos aquí, pero también es cierto que la mayoría de mamás siguen perpetuando la costumbre de nenas de rosa y nenes de azul.
Yo, cuando alguna amiga ha tenido un bebé (nene o nena) siempre he huido de esos estereotipos y le he regalado algo que no fuera ni rosa ni azul, a ser posible de colorines, y si son vivos mejor.

Besos

Liliana Lucki said...

Todo tu espacio es una posibilidad de libre

pensamiento y de sentires. Un placer.

Noto que los roles , son vistos de manera diferente

entre las madres y las suegras. Me refiero a lo

esperado del comportamiento masculino.

.Es por conveniencia ? Es un tema cultural?

Todo esta cambiando.Noto que con mas naturalidad

se comportan los hombres con sus hijos.Antes en el

afuera se cuidaban....Ahora se muestran entre

amigos como hombres y placenteramente en roles

muy discutidos en el pasado.

Festejo los adelantos y el compartir de las tareas.

Un saludo,desde el mar.Liliana.

Graciela said...

De todo en la viña Abupordos.

Me crié en hogares donde los hombres hacían tareas 'supuestamente de mujeres'.
El padre de mis hijas? al trabajar los dos, dividíamos las tareas no por ponernos de acuerdo, simplemente se daba.

El padre cuando veía que llevaba el cochecito con algunas de las nenas, ohhh qué no decía y Cruella de Vil, ni te cuento!

El machismo, es generado por las madres, las escucho hablar y no puedo creer.

Besitos de domingo :)

Janeth said...

Me encanto, un exelente escrito, estoy de acuerdo contigo en todo, espero leer la segunda parte,.... En
todo hombre hay ansia de imaginación creativa por encima de la máquina esclavizante de la vida cotidiana, pero al no poder plasmarla prefiere catalogarla como ridícula y
dejarla de lado.

Aldabra said...

Me parece genial que nos dés claves para entender mejor al hombre porque a mí nunca me ha parecido bien que intentemos reivindicar nuestro papel de mujeres en la sociedad, a base de echarlos a ellos por la borda; no está bien.

Nos dejamos llevar por demasiados tópicos sin pensar que las claves las tenemos en nuestras manos.

biquiños,

Desclasado said...

Hola, te he visto en el blogroll de casa Txema y me ha llamado la atención el encabezado de tu artículo.
Estoy de acuerdo contigo a grandes rasgos, pero debo decirte que los estudios de Margaret Mead son una más que probable estafa bastante demostrada. Me choca que aún hoy se puedan usar de estandarte, solo lo puedo entender en esa nebulosa de mentiras aceptadas que envuelve al feminismos de última ola. No te lo reprocho a ti, te lo digo para tu conocimiento.
Y no, el sexo también determina biológicamente caracteres diferenciados, no todo es rol ni educativo. O eso o resultará que las elefantas reciben una educación en roles distinta de los elefantes.

Saludos, espero que veas que mi tono no es agresivo, es que lo de la Mead me saca de mis casillas, a mí y a los que creyeron en ella (yo también de adolescente cuando leí "Sexo carácter y temperamento"), fueron a buscar esos paraísos y se encontraron con una estafa.

pancho said...

Cada vez funciona menos lo de los roles diferentes, a pesar de que las madres se empeñen en hacer diferencias.La calle se ocupa de poner a cada uno en su sitio. Trabajando los dos fuera de casa, hay poco espacio para escaquearse de las obligaciones domésticas.

Es verdad que las mujeres intentan parecerse a los hombres, por ejemplo en ciertos deportes, pero por las limitaciones intrinsecas de la naturaleza diferente, será poco menos que imposible que lleguen a equipararse.

Interesante debate el planteado.

Un abrazo.

Hada Saltarina said...

Me ha gustato mucho este artículo, Myr. Me has hecho recordar algo que oí hace un tiempo y que hablaba de esa imagen tan poco respetuosa que se suele hacer del hombre en la actualidad, y daban el ejemplo de Homer Simpson, a quien cuesta respetar.

Espero con interés tu continuación sobre este tema.

Besos

Javier said...

Lo cierto es que yo me siento desorientado desde que era un niño.
No sé a qué es debido, ni siquiera me lo he planteado.
Pero la desorientación es total porque no entiendo casi nada de lo que veo. Y además no me gusta.

Saludos.

virgi said...

Bien, bien...también me gustó el señor de la foto, parece sereno y seguro de sí mismo.
Besos

Paco Cuesta said...

Excelente entrada que con tu permiso guardo.
Comentarios al respecto.... cada uno cuenta la feria según le va en ella.
Un abrazo

Pedro Ojeda Escudero said...

Una excelente entrada que veo vas a continuar. Un necesrio análisis: los roles son cambiantes y en una sociedad libre debe aceptarse no solo el cambio sino toda la complejidad de las nuevas relaciones. Conozco muchos varones esclavos de antiguas premisas de masculinidad. También muchas mujeres. Apertura y mirada franca.
Besos.

Gelu said...

Buenos días Myriam:

El hombre y la mujer, inteligentes y preparados pasan de papeles en todos los sentidos.

El niño de la fotografía lleva unas zapatillas de color amarillo, que él habrá escogido a su gusto, quizás para combinar con el color de su pelo. Mi nieta, las tiene iguales en color rosa, elegidas por ella porque encuentra que le favorece el color.

Los hombres llorarán cuando tengan ganas y las mujeres que deseen igualarse a los hombres porque se lo pida el cuerpo, pues que sean felices. Somos tantos que hay gustos de todas clases.

Un abrazo

P.D.: Por cierto, el señor de la fotografía es guapísimo, y además de no vérsele nada inseguro, se aprecia que no tiene vértigo.