Sunday, July 30, 2017

La ciudad se me hizo extraña


No era la primera vez que tenía este sueño: iba caminando por calles blancas   que subían o bajaban   en una ciudad sin nombre, en un tiempo  que no sabría definir, con un aire agobiante de verano sin viento  hasta llegar a una casa con paredes encaladas.  Me veo a mi misma cruzar  el portal  de hierro labrado semi-abierto y atravesar el jardín.  Con pasos dubitativos y ligeros, llego hasta  la puerta de entrada de la casa de madera tallada  y con una de las llaves de mi llavero, la abro. Entro.   Todo está en silencio, llamo a ver si hay alguien pero nadie contesta. Paso por un largo pasillo blanco, bajo cuatro escalones, atravieso un pasadizo y accedo a una habitación. Miro a mi alrededor. No hay espejos, no hay cuadros. Las ventanas no tienen cortinas y los vidrios están sucios, no reconozco nada. No sé dónde estoy. Un sudor frio recorre mi cuerpo, la angustia se anuda en mi estómago. Quiero llorar, pero  no puedo. Abro una ventana y al asomarme  veo hileras de autos estacionados; de pronto,  siento  las cosquillas del pincel de Paco, el pintor,   delineando mis contornos.



13 comments:

Emilio Manuel said...

Despiertas, todo ha sido un sueño.

Un abrazo.

emejota said...

Una pesadilla reveladora. Al menos reconoces a Paco!
A veces resultamos ajenos a nosotros mismos y eso puede ser aterrador .... o tremendamente emocionante: todo un nuevo mundo por descubrir!!

Cayetano Gea said...

A ver, todo blanco y largos pasillos... debe ser un hospital o una residencia. Jejeje.
Un abrazo, Myriam.
Saldré unos días y me será difícil conectarme para ver qué escriben los amigos. Así que nos veremos a la vuelta.

manouche said...

Una paesadilla que acabe en agradable sueno....

Manuel López Paz said...

Yo también he soñado con pasillos largos, no blancos, pero si oscuros...y corriendo...

Besote guapa

Gustavo Figueroa Velásquez said...

A partir de tu relato, comenzaba a adentrarme en la casa de los espíritus, a sentir ese ambiente de suspenso que crearon en sus novelas, por ejemplo, Edgar Allan Poe o Agatha Christie; cito a estos dos famosos escritores porque comencé a dejar volar mi imaginación mucho más rápido y fantaseé con cualquier cantidad de sorpresas positivas o negativas. Con todo lo anterior quiero decir, mi querida Myriam, que lograste atraparme con tu bien narrada historia para luego despertar con un final, poético, ese en donde Paco, con su pincel, delinea tus contornos...¡hmmm, te imagino Myriam, qué feliz te veo!!!!
Te dejo un beso.

Genín said...

Ya ves, ya hay un Paco en tu vida...jajaja
Besos y salud

alp said...

Sueños , sueños son,,pero a veces..llevan su carga interna...un saludo desde Murcia....

Micaela said...

Los sueños pueden ser realmente una tortura o abrirnos a nuevos mundos inimaginables. Un placer como siempre leerte. Abrazos.

Abejita de la Vega said...

Los sueños baten y amasan nuestros recuerdos. Así son de incomprensibles.

Besos, Myriam.

Robín said...

Buscas un amor; y ese amor da miedo

Tais Luso said...

Mas as coisas passam, ficaram tão longes os sonhos, e um dia voltamos e tornou-se pesadelo. Tudo modifica, as coisas passas, tanto as boas como as ruins. A verdade, é que tudo passa...
Beijo, querida.

Ele Bergón said...

Muy buen relato de este sueño que, sabe dios, cómo lo hubiera interpretado Freud y también, o quizás mejor, Jung. Estoy leyendo a María Zambrano que también se ocupa de los ensueños. Ya sabes de mi pasión por Borges y su afición por los sueños. Es un mundo que me apasiona. Yo siempre digo que los sueños son las sombras de los días anteriores. Muy bueno su final.

Besos