Con estos elementos y teniendo en cuenta que mi lectura de esta trilogia es desde mi subjetividad y en este Siglo XXI, quiero analizar someramente algunas de las mujeres que me han llamado la atención en esta obra suya. Estas son: La Baronesa cubana-Coronela, La Justa, Esther y la Salvadora. Cuatro mujeres que más o menos han circulado por los mismos bajos fondos que con tanta mugre y degradación describe Baroja, pero que encarnan cuatro tipos de mujeres bien distintas y que van a resolver -o no- sus crisis vitales y la lucha por la Vida, de manera exitosa al menos tres de ellas, aunque con procedimientos muy diferentes la una de la otra. Veámoslo:
La Baronesa posterior Coronela, cubana de nacimiento, emigrada a España y casada con un barón holandés y luego su viuda, con una sola hija a cargo, primero, es el arquetipo de
"la sobreviviente camaleón". Sube y baja en el estatus social, un día vive en una casucha, otro en una mansión; ora es baronesa, ora amante de un rico comerciante al que le quiere chantar un hijo falso -Manuel- para sacarle dinero, ora tiene una academia de baile o un casino ilegal. Su moralidad va atada a las ventajas que pueda obtener para mantener el colegio privado de su hija y vivir ella cómodamente. Esta es una mujer fuerte, recursiva, inteligente, dinámica. Pero
Baroja no permite que nos quedemos con una idea agradable de esta mujer, para degradar al personaje, va a hacernos saber la apreciación de Vidal sobre ella, cuando dirigiéndose a Manuel le dice
"Nada..., una pendona. Fue la querida de un relojero, que se hartó de ella porque era una tía ordinaria, y luego se lió con ese militar. Es una tía sucia y mala" (M.H. 3raP C2) y luego le relata una sarta de
"ignominias" que hace como lo que
"está haciendo con su hijo" que
"para entretenerse, le viste de chica y le pinta...." (ha pasado el tiempo y parece ser que tuvo un hijo también).
Otra degradada, prostituida, es
la Justa, hija del trapero Sr Custodio, quien dejara a Manuel por el Carnicerín. Pasado el tiempo, Manuel la ve aparecer en la casa de la Calle del Barquillo
"en donde se encontrarían mozas guapas" (MH 3ra P C3), una tarde que
"fue terrible de emociones para Manuel" porque vuelve a encontrase a la Justa,
"Más pálida, con los ojos más negros y la boca roja" que le cuenta como fue degradada por el hijo del carnicero -el carnicerín-, que después de sacarla del taller la había deshonrado y hasta contagiado
"una enfermedad horrorosa" y luego la abandonó. Manuel le dice que quiere ganar dinero con algún trabajo para sacarla de esa vida, pero lo que hace es irse a vivir con ella. La Justa, como "agradecimiento" le hace la vida imposible a Manuel
"tan pronto le insultaba y le decía que era un chulo que vivía a sus expensas, como se manifestaba celosa". Manuel reaccionaba a sus escándalos encogiéndose de hombros, entonces, ella
"se tiraba a lo largo en el suelo y se quedaba inmóvil, como muerta. Luego se le pasaba el arrerrucho, y tan tranquila" (MH 3raP C3) hasta que ésta finalmente, lo abandona, después de que Vidal, el primo de Manuel, fuera asesinado por El Bizco. Curiosamente, Manuel había entonces encontrado un trabajo estable en una imprenta, pero ella
"se aburría, se hallaba continuamente malhumorada y triste" (MH, 3raP C5). Esta mujer, de haber sido modista, pasó a prostituta. Y por lo que se intuye, podemos esperar de ella lo peor de lo peor, porque anda "como bola sin manija" cuesta abajo, camino del despeñadero. Podría decirse que esta mujer es el prototipo de
"la perdida sin remedio".
Otra mujer bien distinta es
Esther, ex-ínstitutriz
, que aparece en MH, 2ndaP, C4, a quien Roberto Hasting va a consolar y aconsejar que deje a su marido, que vuelva a su vida pasada, a dar lecciones de piano e inglés. Ella ha seguido hasta el momento casada con Bernardo quien
"le inspira lástima y repulsión", a quien no ha querido nunca, pero que se casó con él
"siguiendo el consejo pérfido de una amiga". Cuando Roberto le pregunta que vio en un hombre tan insignificante como Bernardo, sin
"dinero, ni talento, ni energía", ella le relata su historia: como perdió las clases que daba, para cuidar a la madre hasta que murió y como se encontró sola y desesperada y hasta pensó en suicidarse o echarse a la mala vida, hasta que consiguió trabajo como acompañante de una dama inglesa, que era aficionada a pintar e iba al Museo, en donde Esther conoció a un joven alemán, Oswald, cosa que incomodó mucho a la dama inglesa -
Fanny, prima de Roberto- que le decía de él que era un canalla, un cínico hasta que apareció allí Bernando y esta dama inglesa se lo puso por las nubes, llegando incluso a dictarle a Bernardo las cartas románticas para Esther. (
Fanny lo hizo porque ella estaba enamorada del alemán). En si aquí tenemos a
la manipulada, Esther y la manipuladora, Fanny. Esther quiere castigar a Fanny por su
"perfidia". Esther cita al día siguiente a Oswald, el alemán, lo mismo que a Roberto, a guisa de testigo. Roberto le advierte que a Oswald no le gustará nada que ella lo utilice como instrumento de venganza. Llega también Fanny "pálida, descompuesta" para enterarse de que Esther quiere enseñarle
"que no se juega con la vida de los demás" como ella jugó con la suya. Hubo una discusión muy grande y nada se aclaraba, por lo que Roberto -oficiando de árbitro- dice que mejor es que cada uno se vaya por su lado. Roberto hablará al día siguiente con su prima a la que acusa de haber dañado a Esther y le exije reparación. Fanny y el alemán se retiran, quedando solos Roberto y Esther. Esther se aferra, entonces a Roberto, como una tabla de salvación y así se lo hace saber éste, que no quiere aprovecharse de ella y hacerla su querida para luego dejarla abandonada, porque tiene
"su conciencia". Pero como "guerra avisada no mata soldados", y las cosas están claras entre los dos, y ella además, ya le ha dicho que no lo desviará de su camino; cuando Esther le ruega que no se vaya, él accede. Cuando Esther le presenta los labios, pierde Roberto la cabeza y los besa frenéticamente. Y luego, cual Deus-ex-Machina (3), Roberto se la lleva de esa casa. En realidad, Esther es una
"manipulada que manipula", que también sabe ser vengativa. Esther y Fanny son dos caras de una misma moneda y podemos llegar a pensar que en efecto, Esther ha utilizado a Roberto para lograr su propósito; lo mismo que a Oswald, para vengarse de Fanny.
La Salvadora hace su entrada triunfal aunque insonora, en la trilogía de
Pio Baroja, en MH, 2ndaP, 3C y va a representar desde su inicio, el prototipo de "
la abeja trabajadora". Una mujer que no se detiene ante nada, que cuida a su hermanito y se hace cargo de él, que aprovecha cada oportunidad que le ofrece la vida para salir adelante, como cuando acepta el generoso ofrecimiento de Jesús de irse a vivir con ellos; una mujer de gran sentido común, solidaridad y agradecimiento, como lo demuestra el que se llegara hasta la cárcel a llevarles comida a Manuel y a Jesús, cuando estuvieron presos, por ejemplo; que poco a poco va ejerciendo una influencia benéfica en Manuel, quien no se aclara en sus sentimientos, durante mucho tiempo,
como bien lo dice otra abejita, pero que, finalmente, lo hará. Ya lo veremos. Esta es la única mujer (socia de
la Fea, hermana de Jesús) que va a salir adelante y mejorar su vida, con voluntad, constancia, trabajo y aplicación tanto del sentido común, como del amor en la vida cotidiana y que triunfa, porque sale de la miseria, cría a su hermanito, crece laboralmente -y por ende, económicamente- y se casa, formando su propio hogar, y logra que su marido se estabilice y también crezca.