Wednesday, March 9, 2016

"Andarás perdido por el mundo", de Oscar Esquivias: "El chino de cuatroca" y nuestra -mi- propia condición de vagabunda/itinerante




mi aporte anterior

El protagonista de este cuento contado en primera persona,  Edison Gutierrez, nacido en España,   en Madrid, hijo de madre inmigrante ecuatoriana, tiene 16 años y se ha ido de su casa materna, independizado a rebuscarse la vida como pueda. No conoció a su padre que renegó haber tenido un hijo con la que era su novia y encima, como surje de una carta que la madre conserva, sólo quería tener hijas mujeres (quedó en Ecuador, solterito y sin apuro).   La madre había llegado   a España embarazada de él en busca de un progreso en su vida, se casó  más tarde con un español y tuvo dos hijos más.  Edison odia a "ese hombre horrible" que es su padrastro, no se lleva bien con el resto de la familia,  y considera que su madre siempre se pone del lado de su marido cuando el adolescente  tiene una discusión con la familia. Y no es extraño,  porque Edison ha sido destronado, ya no es el hijo único de esa madre soltera.

Edison por su aspecto hepático- bilirubinoso y sus ojos achinados es apodado "El Chino". Por boca de su personaje,  Oscar Esquivias relata   las peripecias de la vida  de "El Chino" con mucho humor, así  nos vamos enterando como este chico se las arregla para vivir en un apartamento lleno de inmigrantes centroamericanos y como consigue una serie de trabajos ilegales.  El relato es divertido, ameno, hilarante, pero en su trasfondo trata de un chico que ha ido creciendo entre los recuerdos nostálgicos  de una madre que ha idealizado su país de origen e incluso, inicialmente, a su novio;  de  la necesidad de "El chino" de componer  el puzle de su identidad y lugar (en el mundo),   que en plena adolescencia no se siente integrado al país en el que nació y  que tampoco se siente a gusto en una casa con un padre que no es el biológico, ni siente suyo, por más que este lo trate como a un hijo (le enseña sus artes y oficios; lo recoge y lleva a casa cuando, independizado, lo ve en  la fila de un comedor de indigentes;  se emociona cuando lo tiene en casa de visita).  También habla del miedo, que "se mete en el cuerpo" del extranjero que trabaja de forma ilegal y de que cuando lo descubren las autoridades del fisco, siente indignación, vergüenza, inseguridad, humillación, etc, etc. Un miedo de raíz  transgeneracional, puesto que, en este caso,  la madre lo  ha inoculado en el hijo; así como  también  de aquellos inmigrantes que saben sobreponerse a todo y salir adelante. 


                                            Glorieta de Cuatro Caminos, Tetuan, Madrid.

Y nos queda -me queda- un sabor agridulce, porque me siento, de alguna manera, identificada, también yo me independicé a los 16 años (en realidad, emancipé jurídicamente, ya que la mayoría de edad  era a los 21 en ese entonces en Argentina,  por ley modificada desde  2009,  a los 18)  viviendo  y trabajando en distintos países (eso sí, siempre de forma legal), y sé lo que es rebuscarse la vida con cualquier trabajo, comer poco y hasta pasar hambre, contar las monedas, sentirme insegura, vivir con otros jóvenes extranjeros en condiciones  similares, incluso alguna noche -sin un techo de cobijo- haber dormido  a campo raso;  sentirme de aquí, de allá,  de todas o ninguna parte;  e ir aprendiendo de cada lugar, de sus gentes, sus culturas (incluido idiomas, por supuesto), sus prejuicios, sus paisajes,  para ir constituyendo mi propia personalidad que a la postre resultó ser amplia, polifacética y multicultural  habiendo logrado integrar las distintas piezas de mi puzle personal.





 Oscar Esquivias: nacido en 1972, es  escritor burgalés del que ya hemos leído y analizado su  trilogía de  1- Inquietud en el Paraíso, 2- La Ciudad del Gran Rey y 3- Viene la Noche en este club de  lectura .


En  la siguiente entrada el miércoles que viene,  el cuento Nro 13: "El misterio de la Encarnación".


Contribución a la lectura colectiva virtual que hacemos bajo la conducción de Pedro Ojeda desde su blog: La Acequia   ©Myriam Goldenberg




13 comments:

Cayetano Gea said...

Buena reseña la que nos traes hoy en su segunda parte.
Me parece estupenda tu contribución a difundir una obra que para algunos -entre los que me encuentro- resulta desconocida.
A tener en cuenta en futuras lecturas.
Mucha suerte al autor en su andadura literaria.
Saludos.

EL AVE PEREGRINA said...

Myriam, una triste historia de la vida que podemos contemplar en mucha gente inmigrante. Es la lucha tal cual de la subsistencia de muchos...
Gracias por compartir.
Un abrazo.

María Luz Evangelio said...

Me has emocionado con tu escrito. Moustaki que nace en una ciudad portuaria y crece abierto a todos los mares. Nuestro protagonista también crece mientras se abre paso en una ciudad portuaria como Madrid, que aunque está en el centro rodeada de tierra, acoge a todo el mundo como una ciudad de mar. Me ha gustado mucho tu escrito.

Ambar said...

Estupenda reseña Myriam. No conozco al autor pero, después de haber leído tu entrada, no tardaré en conocerlo.
Besos

Mari-Pi-R said...

Sin duda es un libro a leer, después de haberlos descubierto gracias a ti, un abrazo.

pancho said...

El Chino es buena gente, pero no sé yo si las influencias de los compañeros de piso son buenas. Le toman el pelo un poco.
Magnífico estudio de los sentimientos de un inmigrante. Me parece muy interesante que te hayas fijado en el miedo como uno de los elementos vertebradores del cuento. La madre que despiden por embarazada. Hay un cúmulo de cosas y de situaciones a las que sacar punta.
La Meteque, qué gran canción. Siempre la recuerdo de cuando nos la ponían los profesores al estudiar francés.
Estoy viendo justo aquí abajo a tu cuarta nieta. ¡Enhorabuena, qué guapa es!
Un abrazo

Rafa Hernández said...

Es bueno que presentes obras de artistas tan interesantes.

Besos.

coroentreaguas said...

Muchos somos los perdidos por el mundo, pero añorando siempre volver al lugar donde fuimos engendrados, aunque no sea una romántica playa en Guayaquil.

Libro que habrá que tener en cuenta.

Pedro Ojeda Escudero said...

Una de las mejores formas de constatar el éxito de un libro es encontrar lectores que se identifiquen con él. Además, claro, de la lucidez del análisis...
Besos.

Manuel López Paz said...

Interesante reseña. Como refiere el comentarista anterior, El lector cuando se identifica con los personajes, disfruta mucho más la lectura.

Buscaré este libro...Me intriga...

Besote

Óscar Esquivias said...

Yo creo que sólo nos conocemos de verdad cuando nos enfrentamos al mundo solos. Me alegran mucho tus palabras, Myriam, y que mis líneas hayan despertado en ti esos recuerdos y reflexiones. Muchas gracias.

giovanni said...

Interesante, tanto la descripción de la vida del protagonista del libro como la de ti. Quisiera saber más de ambas vidas.
Besos

Ele Bergón said...

En este cuento Óscar Esquivias nos lleva a ese barrio de Madrid que tan bien conoce. Ya lo hizo con su novela "Viene la noche", para mostrarnos el mundo de la inmigración y el desarraigo de no pertenecer a ningún sitio. No me he sentido emigrante en ningún lugar, y eso que me trajeron desde Burgos a Madrid con tan solo 10 años, pero sí he conocido a muchos emigrantes que van buscando su lugar y sé lo difícil que es sus primeras estancias en España. He trabajado con ellos dándoles clase de español y me han contando sus historias. Yo también me tuve que independizar con 16 años, por una fuerza mayor, murió mi padre, pero esa lucha queda oculta por el dolor de perder a un padre siendo adolescente.

Besos