Friday, March 11, 2016

Lady Hester Lucy Stanhope: La reina blanca de Palmira (1776-1839)

A lo largo de la historia siempre ha habido mujeres que desafiaron los cánones patriarcales (machistas) imperantes,  descollando de una forma u otra, mostrando a otras mujeres el camino a seguir, aún sin proponérselo como meta: simplemente se atrevieron a ser ellas mismas y a seguir los dictados de su conciencia, voluntad   e imaginación, desafiando todos los peligros y haciendo caso omiso de las críticas o  de aquellos que por eso las odiaron o trataron de acallar, por eso me gusta traer a esta casa la biografía de algunas de ellas, de las muchas que  han habido y que hay.

 

  112 años antes del nacimiento de  Thomas Edward Lawrence (Lawrence de Arabia),  92 años antes del de "la reina del desierto", Gertrude Bell, (de la que hablé en esta entrada) y  77 años antes del de Flinders Petrie, el 12 de marzo de 1776, nació Lady Hester Lucy Stanhope una aristócrata inglesa, aventurera, exploradora y arqueóloga,  cuya expedición a Ashkelón (actual Israel),  en 1815,   es considerada como la primera excavación moderna en la Historia de la Arqueología Bíblica y  la utilización por parte de Lady Stanhope de un manuscrito medieval  es descrita por Sílverman, entre otros, como una de las más tempranas utilizaciones de fuentes escritas por arqueólogos de campo.



Lady Hester Stanhope era la hija mayor del  tercer conde y político Stanhope y Lady Hester Pitt en Chevening, Kent, Gran Bretaña, desde niña mostró interés por los caballos, las aventuras y las exploraciones;  la danza, la música y la pintura, le aburrían.   Su carácter era fuerte y con tendencia al liderazgo, medía 1,80 m y su complexión era amazónica.   En 1800,  a los  24 años,  fue enviada a casa del hermano de la madre,  que era Primer Ministro del rey Jorge III y soltero, en donde tomó a su cargo la dirección de la casa y fue  la anfitriona del inmenso número de invitados que la visitaron; por ese entonces era proverbial su belleza, inteligencia y dotes conversacionales; fue secretaria de su tío  quien también  ostentaba  el cargo de Señor Guardián de las cinco puertas y fue la promotora de la construcción de los bellos  jardines   en 13 hectáreas del castillo  de Walmer. En 1806 murió su tío después de una penosa enfermedad y el Gobierno le otorgó a ella una pensión vitalicia de 1200 libras esterlinas, pero  fue después de la muerte de su hermano en 1810,  que ella decidió emprender un largo viaje  de dos años que la llevó a Atenas y a Constantinopla, capital del Imperio Otomano,  y en el que trató de llegar a Egipto que recién estaba emergiendo  del caos que provocó de la conquista napoleónica.


En ruta hacia El Cairo, su barco naufragó en la Isla de Rodas, al perder todas su posesiones,  consiguió  ropas turcas de hombre, porque se negó rotundamente a ponerse el velo, que como mujer,  le hubiera correspondido llevar. Más adelante una fragata británica la llevó junto con otros pasajeros a El Cairo y de allí siguió a Palestina, Líbano y  se adentró en Siria (todo bajo dominio del Imperio Otomano) llegando a lugares a los que los más avezados viajeros masculinos no se atrevían. 


                                               Todos los territorios del Imperio Otomano (y las fechas en que, por sus conquistas,  se fueron sumando)


                             Las ruinas de Palmira (Siria) en donde Lady Hester Stanhope se consagró como "La reina de Palmira". 

Para llegar Palmira Lady Stanhope tuvo que atravesar el desierto lleno de beduinos hostiles, pero eso no la amedrentó  en absoluto sino que en ropas de beduino y una caravana  de entre 22 y 50 camellos, según que fuentes,   provista de muchos guardias armados,  llegó el 29 de marzo de 1813 a la ciudad en donde fue recibida por el Emir y desde entonces   sería conocida como "la reina blanca de Palmira",  o simplemente ,  "la reina Hester".

Estando en Siria Lady Stanhope  encuentra un manuscrito italiano copiado en un monasterio que daba detallada cuenta de un gran tesoro de monedas de oro  escondido en las ruinas de la mezquita de la ciudad portuaria de Ashkelon (actual Israel) que había estado en ruinas por 600 años,  consiguió permiso de las autoridades otomanas  para realizar la excavación arqueológica (algo jamás conseguido por nadie anteriormente y menos, por una mujer).  No halló el tesoro, pero  los excavadores sí  dieron con una estatua de mármol (romana)  sin cabeza que ella ordenó romper en mil pedazos y arrojar al mar. Por este acto fue vituperada por la comunidad de arqueólogos posteriores, pero ella tenía sus motivos para hacerlo, explica Silverman:  Lady  Hester  había prometido el tesoro al Sultán de Constantinopla quien  le había otorgado el permiso y enviado al sitio a un alto funcionario real que la ayudaría y que de encontrarlo, se lo llevaría al Palacio Topkapi, que era la residencia del Sultán. Si ella  llegaba a llevarse la estatua, hubiera sido culpada por sus enemigos (que los tenía, como el gob, de Jaffa) de que era una saqueadora de tumbas y templos que quería llevarse lo excavado  a Inglaterra (al sultán no le interesaba esa estatua), de esta manera paradógicamente, quedaba limpia de cargo y culpa.

Lady Stanhope se estableció, cerca de  la ciudad de Sidón, (Líbano),  primero en un Monasterio, luego en otro. Su médico, amigo y biógrafo, el Dr  Chales Meryon,  la acompañó hasta 1831  (luego le hizo una visita de 1837 a 1838)  y también  la acompañó  su amiga Miss Williams hasta su muerte en 1828,  después, ya sola, se trasladó a Djoun a un monasterio abandonado en la punta de una montaña que reconstruyó y convirtió  en un palacete con un hermoso jardín lleno de rosas  desde donde dominaba los alrededores con poblaciones nativas  que la respetaban profundamente;  tal era su poder que Ibrahim Pasha de Egipto buscó su neutralidad cuando quiso invadir  Siria en 1832. Ella  siempre dio refugio a los  drusos que lo solicitaron y mantuvo correspondencia con muchas personalidades internacionales, recibió visitas de gente variopinta y ya  vieja y senil, sola, saqueada  y abandonada por la servidumbre, murió en medio de la mugre y el abandono,  rodeada por sus gatos,   en 1839.  

En 1846 el Dr.  Charles Meyron publicó los tres volúmenes  de "Memorias  de Lady Hester Stanhope relatadas por ella misma en conversaciones con su médico"


Y  en 1914,  su sobrina, La duquesa de Cleveland,   "La vida y cartas de Lady Stanhope"
 
En 1913 también Frank Hamel publica una biografía sobre ella.

Muchos otros  libros cuentan su historia:

 


 
  • The Gabriel hounds by Mary Stewart
  • Little memoirs of the nineteenth century by George Paston
  • Travels in Araby of Lady Hester Stanhope by John Watney
  • Lady Hester Stanhope; a biography by Joan Haslip
  • Lady Hester : queen of the East by Lorna Gibb
Otras novelas la nombran,  como la de George Eliot "Daniel Deronda" (libro 1, Cap. 7),  o la histórica "Venetia" (Cap. 4) de Georgette Heyer, e incluso,    el cine se hizo eco de  la historia de esta intrépida mujer. 


Fuentes:

 Silberman, Neil  Aher, "Restoring the Reputation of Lady Hester Lucy Stanhope",  BAR, Jul-Ago 1984

  Wikipedia y otras páginas enlazadas en el texto.

 La imágenes son de WP

12 comments:

Cayetano Gea said...

Algunas personas, como esta mujer, están hechas de un material especial. Definirla con palabras es quedarse a medio camino: aventurera, incansable, inteligente, arrojada, inquieta, valiente... Siempre nos quedaremos cortos en nuestros adjetivos.
Un saludo, Myriam.

EL AVE PEREGRINA said...

Myriam, una gran historia la de Lady Hester, la verdad es que es merecedora de grandes loas y como no a todas aquellas que nos abren y abrieron los ojos empujándonos a seguir.

Un abrazo.

Rafa Hernández said...

Siempre ha habido y las habrá mujeres de este porte, aunque la sociedad se lo ponga más difícil.

Besos.

Manuel López Paz said...

Damas como ella, abren caminos que se creían imposibles.

Besote guapa

Ambar said...

Una mujer extraordinaria. Afortunadamente ha habido otras muchas arriesgadas y pioneras que han ido marcando la senda a seguir.
Besos Myriam

Mari-Pi-R said...

Su determinación la llevó a conseguir lo que ella quería y le completaba.
Muy buenas explicaciones.
Un abrazo.

Genín said...

Interesantísimo... :)
Besos y salud

manouche said...

Apasionante, gracias.

Abejita de la Vega said...

La mujer fuerte ¿quién la hallará?

Ele Bergón said...

Mujeres como ella son las que han hecho posible el avance en la historia porque han seguido su intuición, siendo libres por encima de todo, aunque su final no haya sido el mejor de todos, pero al dejar la huella, aunque sea muchos años más tarde, todo se va conociendo.

Un abrazo

giovanni said...

Entonces ella ha inspirado a muchos de escribir libros y novelas sobre ella. Creo que tú también tienes que escribir una novela sobre tu vida! Las vidas de personas conocidas o de eco público parecen ser más interesantes que las nuestras, pero no creo que sea así. Tus migraciones deben de resultar en experiencias y pensamientos interesantes sobre tus mundos internos. También eso de vivir con una pata en Israel y otra en Argentina (y otros países) debe provocar reflexiones interesantes. Y si quieres, puedes entrar en nuevas aventuras que te inspiran a escribir. O será que para eso sea mejor de quedar en casa? Un beso

Pedro Ojeda Escudero said...

Los viajes, está claro, ya no son lo mismo.
Besos.