Thursday, March 22, 2012

Las caras de la violencia en la Obra de Teatro "Urtain" (1)




Introducción

La violencia tiene múltiples formas y se halla en el origen de nuestra Cultura (sensu laxo).   El instinto de agresión ha servido -en muchas ocasiones- para la supervivencia de la especie, pero la violencia como tal, tiene un gran sur-plus al que se suman:  la maldad, el odio,  la ignorancia, los prejuicios y el afán de dominio y control de un ser humano sobre otro. En el análisis de esta obra teatral (pulsar aquí  para verla), que está basada en la vida del boxeador español vasco José Manuel Ibar Aspiazu, alias Urtain, veremos a través de ésta y de las próximas entregas como esa violencia se expresa  de distintas maneras en la obra.

Toda la obra se desarrolla en un solo acto en el cuadrilátero de boxeo y está relatada en 12 escenas en sentido inverso, desde el suicidio de Urtain hasta su nacimiento. Luego de la presentación con el baile introductorio en el ring, vemos al personaje principal de la obra, José Manuel Urtain, suicidarse. 

La violencia en el personaje de Urtain: Urtain contra si mismo:  escenas 12 a 9 inclusive. 

Iniciar la Obra de teatro con el Suicidio del personaje tiene un impacto tremendo que  da el tono a toda la obra, realzado hasta lo grotesco  por la descripción tan gráfica del locutor de saco blanco que explica a la audiencia: “Una mañana.... en un barrio del Pilar de Madrid un portero escuchó un ruido shhhhhhhhhhhhhhhh ¡Plop! ¡El hombre está reventado sobre el cemento .... En efecto, el hombre está muerto  sobre un charco de sangre. Un momento..... este hombre se parece a.... Es....”. A esto se suman las palabras  del cadáver de Urtain que dice “Qué he hecho yo.... para que todo lo que haga sea tan sucio -algo que va a repetir en otras escenas de la pieza- Soy un asesino”.  Las furias danzan y aullan a su alrededor. La sensación de la atmósfera para la audiencia es tétrica, desoladora, angustiante y macabra.

Al final de su vida, Urtain “es un muñeco roto”, tal como lo llaman los periodistas en la escena 11.  “Es nada. La nada es”,  eso es lo que es.... ¿pero cómo llegó a ese estado de nada en que se suicida 4 días antes de las Olimpiadas en las que España gana 22 medallas?  Uno de los periodistas de la escena 11, dice  que lo habían encumbrado, otra: “todos los combates estaban apañados”,  pero el locutor de saco blanco afirma “esta noche va a ser un combate auténtico, todo va a ser real, los sentimientos de Urtain también van a ser reales”.

El relator- Manolo: dice “Un millón, un millón de personas se suicidan por año en el mundo.....” y da varias “definiciones” de suicidio (no del todo correctas o demasiado simplificadas si se quiere)  según los griegos, los japoneses, Emile  Durkheim.....y en las que no me voy a detener (ya que la intención del autor -a mi juicio- es mostrar, tal como lo hace, la diversidad de concepciones que existen en las distintas culturas sobre el suicidio)   y la teoría actual (occidental) según la cual efectivamente, el suicida padece de un trastorno mental mediante el cual el sujeto es incapaz de superar la depresión y el miedoMiedo a no soportar ver  las Olimpiadas de 1992 y no ser parte activa en ellas (estaba retirado desde hacía años),  y depresión por varios motivos que vamos observando en la marcha regresiva de las secuencias,  claramente expuesta en las escenas 9 y 10 cuando  el agitado Urtain,  con voz lastimera y frases monocordes de escasa representación simbólica –es decir, de pobreza conceptualnos relata sobre su socio Cecilio con el que puso un bar a principios de los 90, que a los 24-26 años levantaba piedras, que se casó (una primera vez)  y tuvo dos hijos; que un empresario lo vio en San Sebastián y que a él “le dijeron que se iba a hacer millonario con el boxeo”.  Dicho sea de paso, la actuación del actor  -Roberto Alamo- que lo representa es extraordinaria.

Mientras el cuenta todo ésto en la escena 10 los  que están en el bar se ríen, se burlan de él: Marisa, la segunda mujer que lo quiere  y se preocupa por él, le dice “deja de hacer ésto, te estás haciendo daño, se están riendo de ti ¿por qué no te vas  a casa ya?”  La mujer nos cuenta –a nosotros, el público– que  ella le consiguió  trabajo a Urtain por intermedio de un cuñado y que después de dejar el boxeo, le dieron trabajo de portero en una discoteca, luego tuvo un negocio de calzado “pero el no está hecho para los negocios”,  nos aclara ella.

Que se quieren Marisa y Urtain lo vemos en las lágrimas de ella cuando lo observa hacerse daño, en su preocupación por conseguirle trabajos, en como se abrazan y bailan juntos -incluso ella trepada en las caderas del fuerte de su marido que la levanta como una pluma-. Se ve también que Marisa lo quiere  en que ella nunca se opuso a que viajara  al pais Vasco a visitar a sus otros hijos....

En la escena 9: Urtain hablando con Manolo, al que casi no puede ver por su herida en el ojo derecho, nos cuenta  “me acabo de asociar con uno que tiene un mesón, coño, pero no tengo el teléfono” y vuelve sobre “no tengo el teléfono”  y le pide a Manolo que le  traiga la foto que el se tomó con Franco -varias veces mencionada en la obra- y el teléfono de Pedro”.  A Urtain lo vemos, jadeante, transpirando, hasta babaeando.  Manolo le pregunta “¿estás bien? “ y el dice “yo estoy como un toro” (en clara alusión a su fuerza bruta, pero un toro que se olvida cosas como ese Nro de teléfono tan importante, un toro que sabemos que va a fracasar en los negocios y del que la gente se va a burlar y a aprovechar).

Urtain nos cuenta: “mi mejor amigo me pidió que firmara por los coches y por confiar en él, me pasé unas navidades en la cárcel, ¡en la cárcel! sin ver a mis hijos”.   Urtain se nos muestra patético. En cada palabra que Urtain nos dice, en cada gesto, nos muestra  como los demás hasta sus más amigos se han burlado de él y lo han estafado, excepto Marisa que lo quiere como ya hemos visto y Manolo que lo trata de tranquilizar diciéndole que es difícil para un boxeador de su talla adaptarse a la vida "normal" y que “quien da todo lo que tiene no está obligado a dar más” Y le repite “José, no estás obligado a dar mas”.

El acento en estas cuatro escenas está puesto en los aspectos internos del personaje, en sus miedos a ser invisible con respecto a la  competición olímpica, en sus decepciones  de los “amigos” que lo  estafaron en los años posteriores a su retirada del Boxeo,  en como  la gente se reía de él y solo iba al  bar para sacarse una foto con él (y él siguéndoles el juego) y en la rotunda incapacidad de Urtain  para adaptarse a la vida “común” fuera del estrellato y de los golpes "del deporte" del boxeo, después de su retiro.  Urtain está perdido en sus propios laberintos de los  cuales solo puede salir por una destitución subjetiva brutal  en la que como Lacan diría, al pasar al acto del suicidio, queda reducido a un objeto y como el locutor nos dice: a un muñeco roto, reventado en el pavimento, en su charco de sangre.


La semana que viene  la segunda parte: escenas 8 a 5 inclusive. 

Contribución a la lectura colectiva virtual que hacemos bajo la conducción de Pedro Ojeda desde su blog La Acequia.  © Myriam Goldenberg


19 comments:

Aldabra said...

Muy bien, Myr, intentaré ver la obra este fin de semana. Pero con lo que he leído ya tengo muchos datos para fijarme más en los detalles.

biquiños,

Natàlia Tàrraco said...

He oído hablar de esa obra.
Un boxeador a golpes en la vida, seres fragiles, muñecos rotos, nokeados año a año, después el amargo recuerdo del campeón que fue, la realidad del objeto que se es.
Una reseña que nos llevas conmovedora y dura, amiga Myriam, de alguna manera me evocas el film "Toro salvaje" de Scorsese.

Besitos muchos.

Merche Pallarés said...

¡Excelente análisis, querida Myriam! pero casi, casi, has destripado toda la obra y tenemos ¡hasta el 14 de abril para comentarla! Pobre Urtaín, en verdad un muñeco roto, un ser primitivo lanzado al ruedo de la fama y "dinero" que nunca recibió. Me dió mucha pena. Lloré como una magdalena. Besotes, M.

LA ZARZAMORA said...

Un muñeco roto, sí.
Voy a esperar tu segundo análisis.

Besos, Myr.

Estrella Altair said...

Ummm demasiado dura para mi..
hoy solo

Vino y rosas...

sin mas.. con mucho amor..

besitos

TORO SALVAJE said...

La empecé a ver y no pude soportarla mucho rato.
Me pareció un rollazo para gafapastas.

Besos.

lichazul...elisa said...

ni idea de esa lectura, le comenté a Pedro que ojalá buscara a una Autora para leer, puras lecturas de hombres a mi me aburre jajaja

besitos y luz
además lo que comentó en la acequia es sobre Calisto y Melibea en lo de la Celestina

Pedro Ojeda Escudero said...

Como siempre, Myriam, has encontrado un magnífico ángulo de análisis que aporta mucho a la interpretación de la obra.
En efecto, la primera violencia es la de Urtaín contra sí mismo: dejando de ser lo que es, cortando sus raíces y quedándose como un muñeco de trapo, sin forma de estar de pie.
Magnífica entrada.
Besos.

Spaghetti said...

No he visto la obra, pero al parecer es mejor que la propia vida del pobre Urtain - al que tuve el gusto de conocer personalmente y estrechar su poderosa mano- El mito supera al hombre.
bssos

pancho said...

Ahora que lo apuntas, recuerdo la muerte de Urtain unos días antes del comienzo de la Olimpiada del 92, acosado por las deudas. Hace ya veinte años, y parece que fue ayer, quiere decir que han pasado y hemos vivido 20 años sin enterarnos. Mejor que tarden un poquito más en pasar.

Excelente análisis. Cuidada expresión que da gusto leer.

Sobre esa receta de los "repelaos", la podré pedir a mi madre, que yo de repostería, ni idea.

Un abrazo.

Desde mi Olimpo said...

Paso a saludarte.
Magnifica entrada desarrollando la idea de uno contra uno mismo.
Recibe un abrazo.
Soy Anna Jorba Ricart

Asun said...

Urtain recibió los golpes más duros de su propio entorno. Golpes que no supo esquivar y que le dieron de lleno hasta llevarlo al K.O. técnico.

Muy buen análisis, Myriam.

Besos

Paco Cuesta said...

Sólo puedo añadir.. ¡GRACIAS!

nocheinfinita said...

Un muñeco roto, !qué triste¡¡

Seguiré atenta al resto, me ha parecido muy interesante.

Un abrazo

Clara said...

Me la perdí,pero intentaré verla...una descripción perfecta de esos palos internos y externos que asesinan una vida.Un abrazo

Abejita de la Vega said...

La obra es muy dura. El detalle ese del ruido del cuerpo al caer, la sonrisa malvada de los picateclas comentando el suicidio, el sube y baja de ese artilugio, Urtain que intenta levantarse...

Es muy interesante lo que dices acerca del suicidio. Es increíble que alguien pueda perder el instinto de supervivencia, que tenga más miedo a vivir que a morir.

Un abrazo

Bertha said...

Que cruel realidad y no sera el primero ni el último que se haya visto atrapado en esta vorágine y con este tríste final.

Muy fuerte el impacto que deja la obra y para mí gusto un poco lenta...

MYriam que pases un feliz finde:)

ANTIQVA said...

Amiga, no vere esta obra... Uno no esta para esos trotes...

Otro abrazo fuerte

Aristos Veyrud said...

El lucro basado en el espectáculo de la violencia pasa por encima de cualquier valoración humana. No sólo son inescrupulosos quienes organizan esos eventos y esos negocios sino quienes lo consumen. Sin duda que la obra despertará muchos criterios y conciencias críticas.
Un abrazo Myr!!!