Pero no todo es hindú en Kathmandú (me gusta la rima, suena como la letra de una nana).
El budismo tibetano aflora en sus mejores templos y monasterios. 365 escalones, conducen directamente a la plataforma principal del
templo budista Swayambhunath, desde la cima de la colina al este, y una carretera de
coches alrededor de la colina sur, nos lleva a la entrada suroeste. Emocionado y expectante -y con la lengua afuera- accedo al interior del templo por la del este. Si quiero ascender
el Kangchenjunga más adelante, mejor que me vaya entrenando desde ahora.
Templo budista Swayambhunath [Suayambunat] (llamado templo de los monos,
porque estos abundan en las áreas sagradas y además, amigos, he de reconocer que
me es más fácil recordar su nombre porque ese Swayyyyyyyyyypyf es imposible)
Este es uno de los lugares de peregrinación más sagrados del Budismo, dat. 640 EC
Y es tan importante que incluso algunos monarcas hindúes lo han visitado para rendir tributo
y uno fue incluso más lejos, porque construyó toda una escalera.
Estupa Kaashti por William Morris, 1950
con los ojos de Buda por los 4 costados.
Solo la luz de la Sabiduría puede sacar a esta gente de la oscuridad.
Y
los ojos de Buda -llenos de Sabiduría- traen la luz en los tiempos
oscuros
y conducen a las personas al camino hacia la iluminación.
(aunque, claro, cada uno debe poner lo suyo y querer hacerlo)
Monje budista
Templo budista Swayambhunath (de noche) o Templo de los monos
En
el budismo, Bodhisattva es el
término sánscrito para cualquiera que haya generado Bodhicitta, que es un deseo
espontáneo y una mente compasiva para alcanzar "la Budeidad", esto es "la iluminación" en beneficio
de todos los seres sintientes o sea humanos y animales. Los bodhisattvas son un tema popular en el arte budista.
Según cuenta la leyenda, uno de los Bodhissattvas más antiguo de nombre Manjusri, asociado a la Sabiduría, tendría que haberse cortado el pelo, pero él que meditaba mucho, mucho, muchísimo, se lo dejó largo y hete aquí que se le llenó de piojos que se convirtieron en monos -monos iluminados, claro- por eso son sagrados.
Vistas Palacio Rani Mahal (Trad. El Palacio de la reina)
A orillas del rio Gandaki, tributario del Ganges, este palacio fue construido en 1893 por S.A.
el General Khagda Samsher Ran como tributo póstumo a su adorada mujer Tej Kumari Devi,
un año después de su muerte.
Palacio Rani Mahal
Rey Mahendra (de la dinastía reinante Sha)
y su segunda mujer la Reina Ratna (de la din. reinante Rana)
[Reinaron en Nepal 1955-1972] como estamos en el año 1965
aquí y ahora los tengo reinando, pues.
Palacio Narayanhit, residencia real, construído por el Rey Mahendra
en 1962, diseñado por el arq. EEUU Benjamin Polk y construido
sobre las ruinas del viejo palacio demolido por órdenes de este Rey en 1958.
A estas alturas, entre el norte de la India y Nepal, había paseado y conocido bastante. Finalmente decidí instalarme en Katmandú. Extrañaba a mi amiga africana Pramila, y estaba deseando sembrar las semillas de geranios que me regalara, quería verlas florecer y alegrar mi vista cada mañana en el balcón. También quería invitar al médico-cirujano británico Robert Winston del que me había hecho amigo desde el bendito día en que me salvó del tigre de Bengala y me acompañó a visitar Bengala Sur y Sikkim. Así mismo, deseaba conocer a su amigo el profesor de historia, Percival Spear. En mayo llegaría al campamento de base de Kangchenjunga. Me sentía feliz y lleno de planes, de alguna manera intuía que había encontrado mi lugar en el mundo. Así que ahora a buscar casa.

Sí, estas son las semillas que me regalara Pramila que habían florecido con ímpetu salvaje; había encontrado por fin la casa de mis sueños y el balcón tenía una de las vistas, para mi, más bellas del mundo. Los geranios crecieron regalándome su belleza y el recuerdo permanente de mi amiga africana porque cada flor al abrir por la mañana, guardaba en su interior la amplia sonrisa de Pramila. ¡Tan lejos y tan cerca! La casa era alegre, luminosa y espaciosa, con suficiente lugar para invitar a quien deseara. En mis planes está el que me vengan a visitar Robert y Percival. Mientras los espero, los invito a ustedes, amigos de la propietaria de esta revista voladora, que tan amablemente me ha permitido contar al mundo mis peripecias viajeras, a que me acompañen en mi descanso por unas semanas para recuperarme de todas las emociones vividas. Pasen, pasen... Aquí les ofrezco algunos platos típicos:
acompañados con el típico Raksi, que es un aguardiente destilado de arroz o de mijo
(Gracias Cayetano Gea, por el doble título del relato)
Fotos de internet