Sunday, March 25, 2018

El caso del secuestro de Edgardo Mortara y el abuso de Pio Nono en el S. XIX, cobran actualidad (2)



El secuestro de Edgardo Mortara por Moritz Oppenheim, 1862



El caso del secuestro de Edgardo Mortara y la negativa del Papa Pio Nono  de devolverlo a sus padres judíos del Ghetto de Bologna, cobró  enormes dimensiones locales e internacionales. Especialmente sonoro fue este caso en Estados Unidos en que en el mes de  Diciembre de 1858, por  ejemplo,  el Times publicó más de veinte artículos sobre este tema (Tal como lo especifica Wallace Korn, 1957).  Francia no quedó atrás, desde luego, porque Napoleón III -monarca del Segundo Imperio y ex-presidente  de la Segunda Rep. Francesa- al igual que el emperador austríaco Francisco José pidieron al Papa que liberara al niño. Ambos interesados en este suceso apoyaron  indirectamente la unificación de Italia para de esta manera,  debilitar el poder papal, que en 1861 quedó de hecho confinado a Lacio, habiendo perdido a favor de las tropas revolucionarias las provincias de  Las Marcas, Umbría y Emilia Romana).

También elevaron pedidos a SS el Papa Pio Nono diversas asociaciones (a raíz de los acontecimientos, algunas recién creadas para protección y ayuda mutua) y personalidades  judías -como el banquero y filántropo  italo-británico Moses Montefiore y cristianas protestantes, como la escocesa. Pero nada, el Papa no dio su brazo a torcer. 

 

 Aquí se ven los Estados Pontificios en 1796, ante de los manotazos napoleónicos

Recordemos aquí como antecedente al  jaleo que se  arma en 1858, que ya Napoleón Bonaparte   junto con los revolucionarios italianos obligaron a un Papa anterior, el Papa Pio VII,   a renunciar a su soberanía temporal  declarándose la República Italiana. Pero como Napoleón que había sido nombrado por el Directorio Francés  en 1796 General en Jefe de la fuerzas francesas en Italia (con órdenes de atacar al Imp Austríaco)  tenía ambiciones reales y hasta imperiales, como bien sabemos,  y era un genio  de la estrategia, después de haber  hecho puré   al poderío papal -y de paso también al Directorio en 1799 dando lugar al Consulado-  se apuró a regularizar las relaciones con  la Santa Sede firmando con ella en 1801 El Concordato entre Francia y la Santa Sede.  El inocente Papa creyendo que esto sería suficiente para tenerlo contento, corona a Napoleón  Emperador en 1804. Pero como el Papa continuaba   siendo una piedra en la bota de  Napoleón, el General decidió  en 1809 directamente  deglutir los Estados Pontificios  llevándose  preso al pobre Papa que solo pudo regresar a su Palacio  5 años más tarde habiéndole arrancado en Fontainebleau la firma del Concordato de 1813, (más o menos un año antes de que en el mismo lugar, Napoleón, fuera desterrado a la Isla de Elba) 

Europa post-napoléonica (Congreso de Viena, 1814-15)

Viena (es decir el  Imperio Austríaco)  también metió basa en los Estados Pontificios quedándose con una porción.  Años más tarde y después de otros sucesos históricos,   las cinco  potencias de la época (Francia,  Inglaterra, Prusia,  el Imp Austríaco  y la Rusia Zarista)  enviaron a sus embajadores a Roma  para dictar conjuntamente en el memorandum de 1831 en forma de sugerencias al Papa,  la política de  los Estados Pontificios  y hubo conflicto aquí y  allá, incluso invasiones,  y  pactos de unos con otros y de otros con ninguno [Austria/Francia; Nápoles/Estados Pontificios; Cerdeña/Austria, etc].   

Y para hacer una larga historia corta, harto ya de tanta incertidumbre, nuestro papa,   El papa Pío Nono,  llegó a proclamarse prisionero en el Vaticano cuando su reino episcopal acabó a la fuerza y los Estados Pontificios se unieron al resto de Italia para formar el Reino Unificado de Italia bajo el rey Víctor Manuel II  en 1870 con  la ciudad de Roma  como  su capital, no obstante esto, la discordia Iglesia-Estado se mantuvo vigente hasta la llegada al poder de  Benito Mussolini y los pactos de Letrán y la creación del Estado de la Ciudad del Vaticano. 

Como vemos el mapa de Europa estaba en plena efervescencia y transformación. Había mucho intereses en el juego del Poder.  Por otra parte, los ghettos judíos de Europa se empezaron  a organizar para protegerse de  atropellos como este y de persecuciones en general o pogromos, así se creó, por ejemplo,  la Alianza israelita Universal, con sede en París; una asociación de socorro y ayuda mutua. Esta y otras asociaciones de 17 países, incluidos Norte y Sudamérica,  se reunieron en el Primer Congreso Judio Mundial en Basilea, Suiza,    el 29 de agosto de 1897, dando lugar al movimiento político sionista (de retorno a Sion,  que es la montaña sobre la que se asienta Jerusalén, que entonces estaba bajo dominio Otomano).

Volviendo al año que nos ocupa, y  al caso Mortara 1858,   los revolucionarios Giuseppe Manzini, Giussepe Garibaldi (republicanos) por un lado y por otro,  Camilo Benso, conde de Cavour,  y el futuro Victor Emanuel II, rey de Cerdeña (1849-marzo 1961) y  posteriormente primer Rey  de la Italia Unificada,  se beneficiaron con todo este revuelo que usaron  en beneficio de sus ideales de una Italia unida pero gobernada de distinta manera. 

Para 1870,  Pio IX, nuestro Pio Nono,  había perdido todos los territorios  de los  Estados Pontificios, cosa que no impidió  que se reuniera  el Primer Concilio Vaticano 1869-70 en el que    se declaró la infalibilidad papal, lo que equivale a decir que el Papa nunca "mete la pata" siempre y cuando promulgue en "solemne definición pontificia" que estaría inspirada por el Espíritu Santo (a saber cuando hablaba por boca propia y cuando no, digo yo).Y unos años antes, en 1862,  había publicado la Encíclica de los Errores causantes de los males del mundo (como la libertad de culto, pensamiento, conciencia e imprenta o la separación de la Iglesia y el Estado).

Tendríamos que esperar a que el Papa Juan XIII convocara al Concilio Vaticano II en 1962-65 y las declaraciones  Dignitatis Humanae  Nostra Aetate (Nuestro tiempo), para que cambiara la posición intransigente de la Iglesia y se abriera a la aceptación de la multiplicidad de cultos y a la libertad de conciencia. 

Y otro dato curioso, el Papa Pio Nono,  cuyo Pontificado de 31 años fue uno de los más largos de la Iglesia Católica, a pesar de los turbulentos tiempos que le tocó  vivir fue beatificado por el Papa Juan Pablo II en el año 2000, cosa que revolvió  los ánimos de quienes conocían muy bien el caso Mortara -y similares- y que -como era de esperar- vívidamente protestaron.


Después de esta condensada zambullida en el panorama histórico, Pasado mañana  en la última entrega,  veremos como este caso de hace 150 años aún hoy tiene vigencia y no nos extrañe porque la Historia siempre tiene tela. 





7 comments:

Cayetano Gea said...

Una época esta muy interesante en la que, paralelamente a la pérdida del poder territorial del papado, asistimos al surgimiento de Italia y Alemania como naciones unificadas. Un mundo en transformación.
Un abrazo, Myriam.

Javier Rodríguez Albuquerque said...

Lo efímero de todo lo que nos rodea, tanto de lo humano como de lo divino :-)
Musu bat.

Genín said...

No te extrañe el tema de las beatificaciones, "Ellos se lo guisan y ellos se lo comen" jajaja
Muy interesante, a mi la Historia siempre me ha gustado :)
Besos y salud

Abejita de la Vega said...

¡Vaya con Pío Nono!
¿Probaste los píosnonos cuando estuviste en Granada?
Muy dulces para un Papá tan amargo.

Manuel López Paz said...

Interesante. Sabía de a creación del movimiento sionista, pero no que tenía relación con este secuestro.

Yo siempre me he preguntado por qué la Iglesia Católica necesita tantos santos...

Besote

Pedro Ojeda Escudero said...

Sigo estas entradas con enorme interés porque muestran cómo funciona(ba) la alta política.
Hoy, sin embargo, quiero desdramatizar: a mí Pío Nono siempre me sonó a pionono...
Besos.

Paco Cuesta said...

Otra muestra mas de como la Iglesia con su poderoso manto protege cuanto para ella es interesante.
Sigo a la espera.
Besos