Friday, March 23, 2018

El caso del secuestro de Edgardo Mortara y el abuso de Pio Nono en el S. XIX, cobran actualidad (1)

 El secuestro de Edgardo Mortara por Moritz Oppenheim, 1862

El 23 de Junio de 1858   dos  oficiales de la policía  a las órdenes del Papa Pio Nono (Pio IX), entraron  en la casa situada en el ghetto judío de Bologna de los humildes comerciantes  Mariana y Salomone (Momolo) Mortara y    tomaron de sus padres por la fuerza al niño Edgardo de unos 6 años para llevarlo a Roma y ser educado  por guardianes católicos.  Bologna, era entonces parte  los Estados Pontificios. El crio nunca fue devuelto a sus padres y se convirtió en cura, falleció a la edad de 89 años, en 1940.

¿Cómo fue esto posible?  El caso adquirió inmensa notoriedad en la época y fue utilizado como uno de los argumentos políticos  que probablemente influyeron para derribar el poderío papal y  los Estados Pontificios (creados en 751,  reducidos en 1861 a la provincia de Lacio, que  en 1870 pasaron a formar parte de la Italia unificada  por reino de Cerdeña).  A pesar de ser este secuestro un suceso del siglo XIX, reviste hoy actualidad pero de ello, hablaré en mi próxima entrega pasado mañana.

Todo comenzó cuando el inquisidor dominico de Bologna, a la sazón el padre Pier Feletti,  fue informado de que un niño judío había caído "gravemente" enfermo y había sido bautizado en la fe católica por la empleada cristiana -de nombre Anna Morisi que trabajaba con esta familia- sin el consentimiento de sus padres. Poco importaba  el hecho de que el niño, como se demostró luego,  no estuviera enfermo en peligro de muerte, lo que  convertía a esta conversión  en un ilícito atropello de la autoridad eclesiástica sobre los miembros de otro credo. Según el Derecho Canónico  una vez que el niño  era bautizado lícita o ilícitamente pasaba a integrar  el cuerpo místico de la iglesia de Cristo. 

De nada sirvió que el médico de los Mortara certificara que Edgardo no había estado enfermo en peligro de muerte, de hecho sobrevivió hasta la vejez (algo que   su santidad papa Pio Nono y el resto de la Curia  atribuyeron a un milagro de  Cristo). De nada sirvió que  el padre del niño fuera a Roma a suplicarle al Papa que le devolviera a su hijo (presa de la desesperación, la madre enfermó por lo que no pudo acompañar a su marido en este viaje, quedándose, pues en Bologna), ni que se movilizara la comunidad judía internacional. El Papa seguía impertérrito en su postura: "Non possumus" (no podemos) retornar el niño a sus padres.

En el diario jesuita "Civiltá Cattolica" de entonces informaba a sus lectores que Edgardo se encontraba en un estado de beatitud en el que mostraba "una maravillosa felicidad". Uno de los obispos (el polaco Josef Pelczar) incluso llegó a manifestar que cuando  Mamolo Mortara -padre del niño- fue  a ver a su hijito  a Roma, éste le preguntó en un estado de calma beatífica:  "¿Por qué llora Ud, Padre?",  al mejor estilo del evangelio de Lucas cuando Jesús fue  hallado en el Templo. 


El antropólogo e historiador David Kretzer (nac. en  N.Y., EEUU, 1948) que ha estudiado en profundidad los documentos del caso Mortara, relata en su libro ed. 1998  sobre este secuestro,  que entre los años 1814-1818 hubo en Roma 47  casos similares, por lo que este sería uno más de entre ellos. ¿Qué es entonces lo que lo hace tan  especial?


Sigue pasado mañana




7 comments:

María Luz Evangelio said...

Muy curioso el caso que nos das a conocer. Espero el siguiente escrito y nos descubres el misterio. Un beso.

Genín said...

Interesante e intrigante... :)
Besos y salud

Cayetano Gea said...

Lo que viene a ser un secuestro en toda regla. En nombre de la fe y sin respetar la otra fe.
Un abrazo, Myriam.

Paco Cuesta said...

Quedamos a la espera de respuesta.

Ester said...

La historia siempre vuelve, pero no me adelanto, espero para saber como termina. Un abrazo

Abejita de la Vega said...

¡Qué peligrosa la gente que cree poseer la Verdad!

Manuel López Paz said...

Y quien sabe cuántos anónimos les sucedió lo mismo...

Besote guapa