Monday, September 12, 2016

15 años ha... y el fatal momento en que tomaste conciencia de que ya había llegado tu turno de morir





A veces  la vida acaba por un enfermedad, porque tu gobierno te envía a una desgraciada guerra o, inesperadamente, por un accidente.  Pero  ¿qué pasa cuando resulta que te llamas  Haggai, tienes 34 años,   eres un civil,   ingeniero de sistemas y de tu país te has mudado a EEUU,  a New Jersey,  con tu familia por razones profesionales, eres presidente de una compañía, te llamas Haggai Shefi, tienes 34 años y tienes, o eso crees, toda una vida por delante;    eres una persona sana, alegre, empática,  y muy capaz en tu profesión,  estás casado  con una mujer - Sigal- a la que amas profundamente,  tienes dos hijos preciosos:  un niño de 5 años y una niña de 3 años, pero ese día, justo ese de todos los días del año,  15 años ha, tienes una reunión de negocios en Nueva York, en el piso  106  en  una de las Torres Gemelas; ese fatídico día,  11 de Septiembre de 2001,  el mismo que  terroristas asesinos han elegido; por eso,  ha habido un gran impacto en la torre en la  que estás,  una gran explosión y  mucho humo,  y sabes que no pueden salvarte, que no hay escapatoria,  que tu juego termina, que ya no volverás a casa, y que sólo tienes unos minutos para despedirte. Llamas a tu mujer y le dices  con voz calma que la amas,  que cuide de los niños...,  que hubo una explosión, que hay mucho humo, que entiendes que no van a rescatarte, que entiendes que no hay forma de salvarte:        " (....) Hubo una  explosión;  hay mucho humo, entiendo que no puedo salir de aquí,  que no me pueden rescatar". 

Sigal, en  estado de shock,   prende la televisión y ve la magnitud del desastre y entiende a su vez que esas son sus  últimas palabras, que se   está despidiendo;   ve el desplome de la Torre, esa,  en la que está Haggai y entiende que ha quedado viuda. La otra torre se desploma poco después. Alrededor  de 3.000 personas mueren en una pesadilla que es real.


In memoriam  de Haggai  Shefi y el resto de las  2.995  víctimas fatales, 
6.000 heridos y familiares de las víctimas.

 Sept 11, 2001-  2016



12 comments:

Sara O. Durán said...

Lamentabilísimo suceso, que no se olvidara jamás y que duele a toda la humanidad.
Un abrazo grande.

Ester said...

Nunca lo olvidaremos, son muchas historias con nombre propio. Un abrazo

Genín said...

Que terrible, que horror, y lo malo es que continúan con estos asesinatos o parecidos por el mundo entero... :(
Salud

Manuel López Paz said...

Un precio terrible, por una guerra que no iniciamos y que parece que quienes lo hicieron, no la quieren terminar...

Besos

Cayetano Gea said...

Un mazazo tremendo que nos hizo sentirnos vulnerables.
Un suceso terrible que dio -y da- mucho de qué hablar.
El inicio de una nueva época. El siglo XXI no empezó el uno de enero, comenzó aquí.
Un abrazo, Myriam.

Kety said...

Que no vuelva a ocurrir.

Besos

Javier Rodríguez Albuquerque said...

Y aquí estamos.
¿Hemos aprendido algo de todo aquello?
Besos.

Mari-Pi-R said...

Con el terrorismo pagan los justos por los pecadores.
Recuerdo perfectamente este día.
Un abrazo

Antonio said...

Qué pena de mundo. No es el asesino solo el problema, sino aquellos que cultivan la locura del demente psicópata, que justifica en un credo su ansia asesina y su perversión ante el placer que trae dar muerte.
Día de nefasto recuerdo por hoy siempre.
Un abrazo

Pilar V said...

Un sentido homenaje a tantos que sin entender porqué se convirtieron en piezas de un diabólico juego que cada día se toma su amplia razón de sangre y muerte.

Un abrazo

Rafa Hernández said...

Estas barbaridades son la sinrazón, porque se mire por donde se mire, semejante atrocidad, es injustificable. Y lo peor de todo, es que después de tanta muerte y padecimiento, parece ser que los hechos no están muy claro, de lo que en realidad sucedió, ese fatídico día.

Besos.

Pedro Ojeda Escudero said...

Un magnífico homenaje, Myriam. Un beso.