Wednesday, April 2, 2014

De amores y relaciones en “Dejar las cosas en sus días” de Laura Castañón, Ed. Alfaguara, Madrid, España, 2013 ( y 8)



viene de aquí

Cerrando círculos o pactando con el pasado   

Hemos visto a lo largo de este trabajo,   cuanto Aida necesitaba saber quién fue su abuelo, no el mito bajo el cual creció, sino como fue él y que pasó con él, con ese fin conduce  una investigación  y  rearma, así, el puzle familiar con las piezas que faltaban.   La desmitificación de ese antepasado suyo que ni siquiera conoció de niña, cobra especial relevancia si a ese abuelo legendario,  le sumamos la figura de un padre ausente, como el suyo.  Ambos factores contribuyeron a que el personaje de  Aida creciera sin modelos masculinos adecuados en su vida y por lo tanto, no pudiera construir una pareja estable, por ej., porque ese desajuste de modelos la llevaba, entre otras cosas, a ser insegura en lo emocional y  a demandar mucho afecto y confirmación, más del que cualquier hombre “normal” pudiera darle, porque ninguno podría  suplir esas carencias afectivas que ella arrastraba desde la infancia, ninguno podría tampoco estar a la altura de un héroe legendario.  

Bruno,  en cambio, ha crecido con un padre dominante, que lo ha desvalorizado permanentemente, que guarda un gran secreto sobre su pasado, secreto qué el necesita conocer para comprender al padre y replantearse su relación con él, además de porqué está tan descontento con su vida y se siente un fracasado, huérfano de su  propia historia.

Andrés/Ángel por su lado y quizás más que ninguno,   necesita cerrar círculos, porque como lo ha hablado con el terapeuta Joserra  que se encuentra en un café a veces (256) “si no, la vida queda a medias”.  Para eso, tendrá que volver sobre sus pasos y redimir del olvido ese pasado que ha querido enterrar en su inconsciente. Pero tiene un coste adicional, al hacerlo, deberá asimismo volver a reconectar con la instancia moral, que trae aparejada  la culpa;  entender,  asumiendo sus faltas,  y  perdonarse.   Al hacerlo, muere  en paz, aunque él mismo reconozca que  sus agravios merecerían  una “condena eterna” (257).

Los lectores sabremos todas estas respuestas, no los personajes que han constituido este entramado de relaciones (los analizados en este trabajo como todos los otros  que tuve, muy a mi pesar, que dejar de lado).  De saberse, el  impacto de estas revelaciones, sería tremendo;  empezando porque Aida comprendería que su abuelo era todo lo contrario a un héroe mítico,  que si bien era muy guapo, con una bella sonrisa y una bella voz, era también cruel y despiadado,  un hábil manipulador de voluntades ajenas, un egoísta ideólogo  al que  poco le importaba los muertos que dejaba a su paso (Francesc, Andresin), que tuvo,  es cierto,  una infancia muy traumática.  Bruno,   vería a su padre como un mentiroso, que lo hizo crecer bajo falsas premisas, si ya la relación era tensa, más ahora lo sería a la luz de estas revelaciones, pero como  el padre muere, el hijo no podría de todas maneras, enfrentarse a él. Cierto que Bruno ha sido seductor y mujeriego, pero nunca cruel como su padre,  él si ha mostrado preocupación  y cuidado (de la forma que ha podido)  por  su padre, por su ex-mujer enferma, por sus hijos. Quizás no haya sabido manejar del todo la ira  (y dolor bajo  esa ira)  cuando más frustrado se sentía o cuando alguien tocaba esos puntos dolorosos que guardaba muy adentro suyo. Suposiciones, porque lo que sabemos de él al respecto, lo hacemos a través de la subjetividad de Aida.   No,  Bruno no era igual al padre, aunque de él tuviera ciertos rasgos,  y  es muy posible que llegara a entender ahora  a que se debía la frialdad de su padre -su desconexión afectiva-  como otras tantas cosas que seguramente no le cerraban (como porqué tenía en su biblioteca un libro de poemas de F.G.Lorca  firmado y  dedicado a un tal Ángel).

La relación de Aida y Bruno  podría colapsar  a la luz de estas revelaciones más que nunca,   o seguir de otra manera eso es seguro,  si es que decidieran seguir adelante con ella,  porque  como  se había venido dando estaba  –como hemos visto- condenada al naufragio. En todo caso, ambos estarían ya liberados del lastre del pasado, quizás a tiempo de replantearse el vínculo -pasado el estupor inicial y la crísis profunda de la pareja- pero ya lo sería, sin duda,  desde otro lugar más maduro, más cierto, más sincero (desde el punto de vista emocional), una especie de recompensa por haber recompuesto el puzle familiar que a ambos les ha  brindado mayor conocimiento de si mismos. Quién sabe. La escritora Laura Castañón nos promete   una próxima novela, será un gran placer leerla y, eventualmente, comentarla.



Contribución a la lectura colectiva virtual que hacemos bajo la conducción de Pedro Ojeda desde su blog La Acequia.   ©  Myriam Goldenberg



12 comments:

Ele Bergón said...

Quizás al leer el final de la novela se entiende mejor el porqué esta relación de Laura y de Burno no acaba de cuajar, como bien dices y sin ellos saberlo, tienenel lastre de su pasado que les está impidiendo avanzar.

Es muy posible que Laura siga con estas historias sin acabar que nos deja con su final abierto. Como bien dices, será un placer leerla.

Un abrazo

Luz

Tracy said...

No sé si he entendido bien, ¿es casi un estudio psicológico de la protagonista o te ha dado pié a ti para que lo hagas basándote en el argumento? De cualquier forma parece interesante.

Genín said...

Mo sabes las veces que he intentado entrar a saludarte y blogger no me dejaba.
:)
Besos y salud

Myriam said...

TRACY: es un análisis psicológico de varios de los personajes y sus relaciones basado en lo que está escrito en la novela sobre ellos y como se relacionan. Lo he dividido en 8 entradas y esta es la última.
Gracias por tus palabras. Besos

María said...

Un pasado traumático, por exceso de presencia, presencia contraproducente o por ausencia de referentes que se mantiene en el presente sin gestionar, sieempre pasa factura. Creo que una gran mayoría de conflictos humanos que se sufren en presente tienen su semilla sembrada en el pasado... averiguar de donde viene algo y porqué es imprescindible para empezar a solucionarlo todo...la limpieza general y el orden son esenciales en todas partes pero más que en ningún lado en la cabeza.

Como el otro trocito que te he leído, como todo lo que te leo tan claro y buenísimamente explicado que la verdad, ni hace falta que lea la novela ( no se lo digas a su autora:-) , ni que te diga nada cielo... todo está dicho y muy bien dicho por ti:))

Mil graacias MYR y muchísimos besos bonita.

Javier Rodríguez Albuquerque said...

Hay que tener mucha experiencia y conocimientos para profundizar de esta manera en los personajes.
Excelente trabajo.
Un beso.

Isabel said...

Estupendo.

Besos

Manuel López Paz said...

Pues ahora a leer la novela :D

Besote guapa

Pedro Ojeda Escudero said...

En efecto, esa posición superior del lector es una buena estrategia narrativa por parte de la autora. Hace que el lector se implique más en el presente -y, sobre todo, en el futuro- de los personajes.
Me ha gustado mucho el análisis de los roles paternos para Aida y Bruno y cómo afectan en su relación.
Besos.

Karu said...

Gracias por compartirlo!
Un beso grande para vos!
Buen fin de semana Myriam

Abejita de la Vega said...

El puzzle familiar queda compuesto con una pieza que ni por asomo suponíamos. Con la boca abierta se queda uno al final.
Aida, vete al oredenador, anda corre y hackea la contraseña, que tú sabes.

Veo que te enganchó.A mí también. Aunque me gusta más la parte antigua que la moderna.

La próxima en París, en años difíciles, creo.

Besos, Myriam.

pancho said...

Estoy de acuerdo en que los padres tienen mucho que ver en la conducta de los hijos a pesar de que muchas veces nos empeñemos en hacer lo contrario de lo que aconsejan, o los hijos no hagan mucho caso de lo que les decimos. Al final todo se pega y terminan por copiar el modelo.
Un abrazo, sigo leyendo tus estupendos estudios sobre la novela y sus personajes,estoy en deuda...