Wednesday, July 3, 2013

La relación de pareja a la luz de "El Hereje" de Miguel Delibes (2)




Vamos ahora a centrarnos en el matrimonio de  Cipriano Salcedo y Teodomira Centeno,  un modelo de pareja despareja que fracasa en lugar de complementarse (por motivos de espacio no puedo profundizar en cada modelo) y lo vamos a hacer desde una lectura actual, como si estuviéramos hablando de parejas de ahora y me aventuro a hacerlo, porque Miguel Delibes que reflexionaba profundamente sobre estos temas (lugar de la mujer en el matrimonio y la familia, la pareja en si, la muerte, el miedo, los niños, la naturaleza, la sexualidad,  el prójimo, etc)  utilizó conceptos modernos desde el punto de vista de la Psicología al referirse a las emociones y  algunos procesos psíquicos, como cuando Dn Bernardo en el diálogo que sostiene con la niñera Minervina sobre Cipriano le dice a ella “(...) Es ud. Quien debe instruir al pequeño sobre la mejor manera de orientar sus afectos, sobre lo que está bien y está mal (...)” P141 o cuando  habla de la atracción de los opuestos al referirse al matrimonio de Cipriano y Teo  P258, o cuando el tío Dn Ignacio le explica que su atracción hacia Teo pudo deberse a que vio en ella a la madre que no llegó a conocer  P245  o cuando Cipriano le dice a la mujer “Acéptame relajada, receptiva no olvides que....”P268 o cuando nos dice el narrador  que Cipriano  “en una idealización inefable se vio, de pronto, como un apóstol propagando la buena nueva” P334.   De estos ejemplos puedo inferir la hipótesis de que Delibes  deseaba –consciente o inconscientemente- que lo hiciéramos, que meditáramos a través de la lectura sobre estos temas ya que, al  presentarlos de ésta manera,  nos los acerca emocionalmente.

Cipriano, como sabemos,  viene de un hogar en el que la madre muere al darlo a luz, y el padre lo odia por ser –según sus propias palabras- “pequeño parricida”  P80 pero crece con el cariño y sustento que le proporciona su joven nodriza Minervina, luego niñera, luego incluso iniciadora  en su sexualidad  en una breve relación (como dice Paco,   “carente de erotismo pero  con mucha emotividad”)  y veinte años después o más, quien lo acompaña  en su camino hacia la muerte, cuando va a ser ejecutado por la Inquisición. También crece Cipriano  con  sus compañeros de colegio de Expósitos y con la influencia benéfica que sus tíos Dn Ignacio (Letrado y alto dignatario Gubernamental, preocupado por el prójimo) y Dña Gabriela (digna, generosa y elegante socialite) ejercen  sobre él. Es un niño  bajito, menudito y peludito,  pero muy fuerte con deseos de aprender P162 que  se doctora en Leyes P203, que incluso obtiene el título de Doctor-Hidalgo P210 y  que llega a ser un muy hábil e innovador comerciante  que  además de lo heredado, amasa una fortuna considerable P213, 215 y aspira siempre a un perfeccionamiento moral P239. Como vemos, viene de una familia que sin ser noble, tiene prestigio económico, social y cultural, por más odio que padre e hijo se tuvieran mutuamente y ese miedo que Cipriano le tuviera siempre al padre, que hasta le dejó una leve secuela al hablar que no llegó a tartamudeo P18.

Teodomira, Teo, apodada La reina del Páramo,  es una mujer físicamente muy grande, de tez muy blanca, carnes muy firmes, con mucha fuerza y destreza sin igual en esquilar ovejas, hasta cien en un día, sin desgarrar ninguna, lo que le valió el apodo, sin ninguna educación y siempre “vestida  al uso de las campesinas de la región: saya corta con faldillo debajo y mangas con papos a la moda antigua” P226 y con galochas en los pies. Es hija de un ganadero perulero, bruto como él solo y tan sucio, que dejaba un olor a “cagarrutas” P260 por donde pasaba, pero muy rico que la explotaba trabajando a tal punto que  Teo era vista por sus vecinos como el burro de carga del padre P219. El padre además era  “un ser primario y, como toda persona elemental, dispuesto a juzgar sin conocimiento” P239. ¡Vamos, una delicia perfumada y delicada de hombre! que ni siquiera se sacaba la cachucha de bordes todos sudados dentro de la casa P239.

 Físicamente opuestos:  Cipriano chiquito, fuerte  y peludo. Teo grandota y de piel firme y blanca tanto como “el mármol de una estatua”, sin vello y sin sudor P257.

Intelectual y moralmente  opuestos: El preocupado por temas trascendentales como los espirituales, la oración,  la lectura,  la innovación  en el comercio,  su gente, etc.; ella super-concreta, centrada en lo suyo   y laboriosa  (antes de casarse) e indolente (después) llenando sus vacíos  con objetos materiales,  egoísta, ego-centrada en lo que ella quiere para sí, sin importarle un rábano los demás y menos que menos, su marido. 

 De sensibilidad opuesta: recordemos como Cipriano protegía a los desamparados como el niño del colegio abusado por El Corcel o durante la peste, como ayudaba a los enfermos. Teo, en cambio  era capaz de sacrificar gazapos con un golpe letal en la nuca y absoluta frialdad, aunque decía amar a los animales que no eran destinados al consumo humano. P 231. El prójimo a Teo le importaba  nada, cero al as.   

De caracteres opuestos:  Ella no tenía ningún interés en crecer, aprender, superarse; estaba conforme como venía y con lo que hacía;  era alegre: capaz de retozar de risa en un columpio, El no rió en toda la novela ni una sola vez, creo, solo sonrió “abochornado”, cuando Teo  elogió las ropas de su negocio que había ido a ver  P232. Lo he percibido como un niño y luego adulto,  melancólico, con un gran vacío afectivo y  a veces, con temores, que pensaba mucho,  y hasta demasiado P40, porque sus pensamientos se enrollaban,  inseguro en algunos aspectos, con escrúpulos de conciencia, con interrogantes espirituales que lo llevan a una crisis de fe P306, con deseo de aprendizaje y superación, incluso con una misión trascendente que cumplir, más allá de sus logros laborales.

Primer  encuentro  de ambos luego de la presentación:  A Cipriano le atrae “Tan habituado a pasar inadvertido” P.229 como  Teo se arregló para recibirlo. No la encontró bella, pero él quedó “preso de su hechizo, de sus ojos melosos, calientes  y protectores, sensación que no le abandonó toda la tarde” P.229.... incluso, le “arropaba su presencia” P230. 

Atracción sexual inicial ¿opuesta o complementaria?: De parte de Cipriano, desde el mismo momento en que en la primera cita la columpia con la fuerza de sus pequeños brazos musculosos y se le resbala la mano a las nalgas de ella, rozándolas, “cuyo cuerpo compacto no cedió un ápice a la presión” pero que logra turbarlo, y ella se desconcierta sin saber si fue a propósito o sin querer. Una escena que al revivirla Cipriano, se excitaba en las noches P233. Cipriano siempre la veía  durante el día a ella  (en casa del padre) con “Una labor entre las manos, una mujer hogareña, equilibrada, y de buen juicio” P 239. Al tiempo que le producía sosiego, le producía una viva excitación sexual. Una mezcla de paz, seguridad y deseo. P240 (Nótese aquí que hay química).  Teo  en el columpio seguía hablando de las pieles de nutria que Cipriano usaba en los zamarros de su negocio, unas pieles que le  agradaban mucho “pero no comprendía como podía quitar la vida a un animal tan hermoso” P232 Nada se dice de que Teo sintiera ninguna atracción sexual por Cipriano en su primer encuentro, pero está claro que le interesa.

Juego sexual en el matrimonio:  Al inicio,  la relación es alegre y Delibes  nos la cuenta con mucha gracia y de manera muy gráfica. En el relato, es patente que la química sexual circula entre ambos libremente.“En el aspecto sexual, su matrimonio funcionaba” P254  Cipriano se decía que “poseer a Teo era como poseer a una Venus de mármol llena de agua caliente, porque Teo era Blanca y robusta, pero no fría” P255 en la que las habilidades de Teo de esquiladora hacía que le encontrara “la cosita” hábilmente y cuando la encontraba prorrumpía grititos de admiración y entusiasmo” P255 erigiéndose “la cosita” en el eje  de la vida íntima del matrimonio. Una vez hallada, Cipriano asumía la parte activa en el coito,  batallaba por encaramarse “a la generosa orografía de Teo”  P256 y la cabalgaba como a Obstinado. Teo llegaba al orgasmo con sus risitas y risoteo descarado P256, cosa que halagaba la masculina vanidad de  Cipriano   pero, a medida que la comunicación (¿Hubo alguna, alguna vez, más allá de la meramente básica?) -léase, más bien, expectativas de llenar necesidades o carencias- entre ellos  se deterioraba, el sexo también.  “Bastaron unas semanas (de convivencia) para que Cipriano advirtiera una cosa importante: había ordenado su vida al margen de la indolencia de Teo y de los accesos de humor colérico que empezaba a observar en su conducta” P254.

Contrato nupcial implícito en versión moderna:  Por parte de Cipriano: “Tú me das cobijo en tu axila P257, me das el cariño materno que nunca tuve, llenas esa carencia infantil que hace que tenga un hueco adentro y me sienta inseguro emocionalmente”.  Por  parte de Teo: “Te daré   todo el desahogo sexual que quieras si me dejas preñada, porque eso es lo que más quiero en el mundo: ser madre, el resto me importa un comino” P267.

Mañana el final: en donde analizaremos la crisis marital de ambos, obsesiones, conflictos y resoluciones.

Contribución a la lectura colectiva virtual que hacemos bajo la conducción de Pedro Ojeda desde su blog La Acequia.   ©  Myriam Goldenberg

Nota:  Bibliografía “El Hereje” Ed Destino, Barcelona, España, 2010

9 comments:

LA ZARZAMORA said...

Me gustó mucho la introducción que hiciste en el post anterior, y el análisis que realizaste de la pareja Cipriano-Teo es muy interesante. Engancha a la lectura, y añades un toque psicológico muy pertinaz a la interiorización de los personajes.
Felicidades por el aporte a La acequia.

Besos, Doña.

Katy Sánchez said...

Interesantes tus reflexiones sobre ella pareja a luz del libro. Lo leía hace años y me ha venido muy bien refrescar la memoria.
Bss

Bertha said...

Myr: me ha encantado este resumen de la lectura y no te creas que difiere mucho de la mayoría de matrimonios...que después de la primera pasión se les trastoca la convivencia.Es qué eran dos polos opuestos y ademas no tenian una comunicación verbal que es tan necesaria para mantener viva la chispa.

Un abrazo feliz verano!

Tracy said...

Uy interesante tu estudio, ya deseo leer el resto.

Javier Rodríguez Albuquerque said...

Se te da bien el análisis de personajes.
Gran trabajo.
Un beso.

Abejita de la Vega said...

El hombre pequeño con la mujer grande es un clásico de chistes y chascarrillos. Cipriano sobre la sapa, perdido en aquella mole, con su "cosita". Delibes convierte en arte lo más vulgar, lo dignifica. Y tú no lo explicas muy bien, diez en didáctica.


Besos, Myriam.

Aristos Veyrud said...

Esa metida de mano en el columpio que lo deja excitado toda la noche, esa fue la perdición de Cipriano ja ja ja. Ya luego cuando se dan las cosas realmente toda esa imaginación de la que es desbordante el protagonista pierde su argumento y con justa razón, según el perfil de dama.

Besos!!!

Pedro Ojeda Escudero said...

Una de las cosas que mejor prepara Delibes en esta novela es la razón profunda de la psicología de Cipriano Salcedo, que llevan a su actuación en pareja, como bien dices.
Besos.

Gelu said...

Buenos días, Myriam:

CS había encontrado en Minervina un todo, que le fue arrebatado al ingresar en el colegio de Expósitos, y que con el nuevo mundo de los compañeros y la ocupación de sus energías y su tiempo no había tenido tiempo de echar en falta. Lo compensaba el tener lejos la presencia de su padre, don Bernardo Salcedo.
Cuando vuelve a encontrar a Minervina, podía haber sido feliz totalmente sin tener que dar cuentas a confesores y demás. Sólo tenía catorce años, y su tío y doña Gabriela, “tan rectos y perfectos” eran los tutores.
En cuanto tiene autonomía busca a Minervina.
El encuentro con Teo, y sus sentimientos, son los propios de un inexperto.

Abrazos.