Thursday, July 4, 2013

La relación de pareja a la luz de "El Hereje" de Miguel Delibes (y3)



 Crisis marital, obsesiones, conflictos y resoluciones: 

Algo que es fundamental  para entender la crisis marital que se va a desatar entre  Cipriano y Teodomira es la naturaleza de las obsesiones de ambos (pero no  su único elemento): Cipriano:   El desahogo económico exacerba la desconfianza de Cipriano en sí mismo, más se le acentuaban los escrúpulos cuanto más vida de piedad llevaba. “Había días de precepto que asistía a tres misas consecutivas agobiado por la sensación de haber estado distraído en las anteriores” P234. Rasgos, sin duda, obsesivo-compulsivos.  Tanto quería Cipriano salvar su  conciencia y la de los demás que hasta llegó a interpelar, por ej, a un hombre maduro que entró a misa después de la Elevación y le advirtió sobre la inutilidad de su acto  metiéndose en algo que no le incumbía y violentando la libertad de  conciencia  de este hombre, un límite traspasado que el cura le hace ver P235.  También tenía obsesiones con subir el precio de los pellejos a los tramperos  o el salario de los curtidores, etc, etc. Acallaba sus reproches de conciencia "dando pingues limosnas al Colegio de los Doctrinos" P236. Teo: en cambio tenía la obsesión de ser madre, una obsesión que termina por devorarla P364 y una vez casada, al no haber hecho en toda su vida ninguna otra cosa que esquilar u  otras labores de campo, se vuelve perezosa P254 y se vuelve obsesivamente consumista. Las obsesiones de ambos son distintas pero chocan entre sí repeliéndose en el fondo (aunque exteriormente a Cipriano le resultara un alivio que Teo estuviera ocupada) pues ninguno de los dos puede contener y apañar al otro emocionalmente, no pueden apoyarse mutuamente en lo emocional, lo que de por sí, constituye un conflicto introductorio, que se perfila como presagio de tormenta.

El conflicto profundo que lleva al fracaso total de la relación y que, para mí,  tiene dos ejes, se produce por una incapacidad completa de ambas partes de satisfacer las demandas emocionales del otro que cada vez son más acuciantes, lo que genera un círculo vicioso en el que una parte exige, busca o recrimina y la otra, o bien se retrotrae y evade (en el caso de Cipriano) o bien  responde con una violencia inusitada (en el caso de Teo, que llega al extremo de  perder la razón). La primera señal de desentendimiento, “el primer rifirrafe”,  la observamos de recién casados a raíz de que Cipriano quería cambiarle su caballo Obstinado (obstinado, como la dueña, vaya guiño el de Delibes) porque al parecer, se avergonzaba del animal, Teo a su vez, se siente -y con razón- por este hecho, descalificada. P251 ¿Cómo se  resuelve este rifirafe? Cipriano termina cediendo y éste es un rasgo consecuente  y fijo: Teo se obstina siempre y Cipriano  siempre cede P253.  Esto ya de por si es una señal de disfunción en una pareja. En una relación que funciona adecuadamente,  hoy en díaésto es algo que se va alternando entre los miembros de la pareja, a veces cede uno, otras el otro.  En este caso, estos rasgos se irán acentuando  y  el deterioro de la pareja, no solo de la salud mental de ella,  será algo inevitable. Esto es justamente lo que produce un paulatino aislamiento de Cipriano, que se evade creando "un muro" entre los dos, incluso con habitaciones separadas, con cada vez más viajes. La obstinación  de Teo, su obsesión por ser madre y los constantes reproches,"prontos", gritos ante la no reacción de Cipriano que no sabe si apaciguarla o contradecirla  y opta por adoptar  una postura ambigua P312, disminuye  el encandilamiento sexual  de Teo P269, una consecuencia muy natural dadas las circunstancias del caso, incluso usa ella el sexo como excusa, se lo niega o  manipula con él  y le regatea a Cipriano algo mucho más importante para él,  la  famosa  axila P257 como castigo porque no puede ser madre, porque su marido es incapaz de  fecundarla P270, 271. Aquí tenemos  la raíz del eje 1 del conflicto.

Cipriano por su lado, no ha encontrado en  ella el cobijo que buscaba, más adelante en la novela, cobra relevancia  el asco que siente él con la cópula de los sapos P280.  En realidad, el “asco” de Cipriano graficado en la cópula de la enorme sapa con el sapito encaramado,  es un símbolo o metáfora de un asco emocional, mental, o sea, profundo.   El asco proviene –recordemos que había química  sexual entre ellos desde el principio,  aquí el instinto sexual no tiene nada que ver- de la incapacidad de Teo  de colmar en Cipriano sus carencias infantiles afectivas y de que en el  fondo no compartían ningún interés en común, ni comprensión mutua, ni diálogo fecundo.  También Cipriano, es cierto,  descalifica a Teo  y no toma en cuenta sus requerimientos y los ningunea, como cuando no acepta su caballo o como cuando se niega  a hacer el tratamiento de fertilidad de la época, mandado por el médico.  El asco emocional-mental de Cipriano lo podemos observar claramente en este párrafo: Cipriano seguía viendo en ella (Teo) la sapa autoritaria, caprichosa, posesiva. Y aún le repugnaba más el complemento: la actitud servil, complaciente y oficiosa del pequeño sapo fecundador encaramado en su dorso” P282.  En este pequeño párrafo, con esa descripción tan gráfica y sintética,  tenemos centrada la raíz del  eje 2 del conflicto, que no tiene que ver con el sexo, ni con el físico, sino más bien con las emociones, con los pensamientos y sentimientos, con ese saberse de Cipriano  requerido pura y exclusivamente como un macho reproductor, y no amado,  siendo  un ser  que tenía una enorme necesidad de afecto profundo y sincero,  de una comprensión de su mundo interno y de sus inquietudes trascendentales. Demandas que Teo no podía  satisfacer ni remotamente, porque, entre otras cosas,  ella no estaba  a su mismo nivel intelectual, ni siquiera tenía un mínimo de empatía por él o se preocupaba por como se sentía; en una palabra, no podía comprenderlo y en ese no comprenderlo, se anidaba y crecía, entonces,  el enorme vacío de Cipriano que se llenaba de asco, del asco de saberse utilizado solo como macho reproductor, un patrón de explotación que Teo había aprendido, desde luego, en la casa paterna.

El deterioro en la relación se hace patente en la prosa de Delibes, cuando señala, por ejemplo en la P297 como “la obsesión por el gasto, justo con la observancia rigurosa de la terapia del Dr Galache, (para quedar embarazada) llenaron su vida (la de Teo) por aquellos días”.  El derroche de su mujer era un indicativo para Cipriano, por una parte, nos aclara Delibes, “de contagio social” y por otra “de su carácter inestable”, que llenaba el vacío que sentía al no poder engendrar, con una compulsión hacia la compra. Esto contrastaba, como sabemos,  con el carácter de Ciprano que era “poco apegado a las cosas materiales y embarcado en problemas trascendentes” P298 Cipriano termina alejándose emocionalmente de Teo, como lo hemos señalado más arriba lo que por otro lado, acrecienta la frustración y furia de Teo hasta su colapso final P254. Luego, viene sí, el colapso total de ella en una prosa magníficamente narrada, su internación en un  centro de salud que en la época  era un  manicomio, y su muerte (todo un tema per se,  éste). Y los arrepentimientos de él y su culpa y expiación con promesas de celibato y pobreza. Pero Teo, ya no estaba en este mundo  y Cipriano era viudo, un viudo, con un nuevo amor idealizado encarnado en  la bella y noble  Ana Enriquez  (Y nótese: un opuesto total a Teo en belleza, elegancia, cultura y estirpe) y  con una misión espiritual que cumplir que ella compartía, misión que a su vez,  lleva a Cipriano a la muerte por ejecución (culpa de esos crueles e intolerantes  tiempos, por supuesto, quién sabe como ambos hubieran terminado hoy como pareja, pero no cabe duda de que éste es un esbozo de pareja algo más pareja).

Para finalizar: 
Como hemos visto, Delibes  en "El Hereje", nos presenta un muestrario de parejas.   Esta pareja conformada por Cipriano y Teo, un modelo de pareja despareja que fracasa,  no puede ser una pareja que siendo ambos distintos se complementen, porque en primer lugar, las diferencias entre ambos son enormes, no hay nada que tengan en común más que una unión surgida a partir de las necesidades de ambos de rellenar carencias –es decir, una relación basada pura y exclusivamente en una dependencia afectiva- y no porque con un cierto grado de madurez emocional se eligen mutuamente por atracción sexual (química) y gustos,  para amarse, complementarse y crecer en ese intercambio fructífero que da  el poder compartir algunas cosas en común,  algún grado de comprensión mutua y de comunicación  en un mismo nivel –un elemento fundamental- y de saber  respetarse las diferencias y necesidades individuales.   Una pareja en la que los roles son flexibles, algunas veces necesitará él apoyo, consuelo o estímulo, otras ella y que, cuando se presentan las crisis  maritales inevitables, a veces sea uno el que va al encuentro del otro, a veces el otro y  que  a través de los años, vayan  re-negociando los contratos iniciales maritales de acuerdo a las necesidades y crecimiento personales  de cada uno dentro de la pareja, porque nunca debemos olvidar que son dos personas que conviven y comparten -y crecen cada uno como individuo, o no, porque eso es algo, repito,  individual y personal y la pareja debe ajustarse a ello- no siendo, de  ninguna manera, una masa amorfa solo por el hecho de ser pareja. En el caso de Cipriano y Teo, ninguno de los dos cumple las expectativas del otro y alejados el uno del otro emocionalmente, incomprendidos y vacíos,  en una  relación destructiva en  la que se dañan mutuamente, con conflictos fijos que colisionan sin solución posible, solo queda la separación y/o la destrucción y la muerte como resolución. La novela coloca a estos personajes en el Renacimiento del S XVI, pero para este análisis las he traspolado a nuestro siglo, cómo sí de un caso clínico real se tratara, para que podamos meditar sobre  aspectos, que salvadas las distancias, pueden darse -y de hecho se dan- hoy en las relaciones de parejas, algo que intuyo y supongo que le hubiera gustado a Miguel Delibes y si me equivoqué, le ruego me perdone, desde Allí en donde su Espíritu reposa.

Contribución a la lectura colectiva virtual que hacemos bajo la conducción de Pedro Ojeda desde su blog La Acequia.   ©  Myriam Goldenberg

Nota:  Bibliografía "El Hereje” Ed Destino, Barcelona, España, 2010


16 comments:

Paco Cuesta said...

Seguro que tu análisis hubiera encantado a Delibes. La historia continúa:macho orgulloso de poseer a hembra grande y hembra satisfecha al proteger a un desvalido. Faltaba el amor de Minervina o el sentimiento posterior de Ana Enríquez.
Gracias de nuevo.
Un abrazo

Javier Rodríguez Albuquerque said...

Bravo por el trabajo.
Muy bueno.
Bravo por Pedro Ojeda desde su blog La Acequia.
Un beso.

Aldabra said...

como decimos por estas tierras, Myr:

"pero que trabajadoriña me eres"

has hecho muy bien los deberes, y ni siquiera estar de vacaciones te ha separado de tus aficiones lectoras y comentadoras.

te aplaudo.

biquiños,

Tracy said...

Sobresaliente cum laude, has hecho una tesis doctoral.
Enhorabuena.

Abejita de la Vega said...

Un exceso de formación religiosa puede producir obsesiones en personas vulnerables. El caso de Cipriano está tan bien descrito...tal vez conoció Delibes a obsesivos así. O, tal vez, él mismo lo padeció en una época de su vida. Tres misas, qué horror, con lo que me costaba a mí escuchar una entera...

Una pareja sin nada en común, así lo vemos los legos en Psicología.

Besos, un interesantísimo estudio el tuyo, a don Miguel le hubiera gustado, seguro.

LA ZARZAMORA said...

Eres una genia, Myr. Y desde tu perspectiva, me encantó releer las relaciones de pareja, tan actuales sin parecer anacrónicas.
Sólo por lo que me hiciste disfrutar, te aplaudo, y creo que hasta M.D. estaría más que contento de la revisión de su obra.
Recuerda, que sólo a los locos, rebeldey aventajados, los quemaron y pusieron su San Benito...
Ojalá nos quemen por tanto atrevimiento...
Sonrío.

Besos, Myr.

Aristos Veyrud said...

Me llama la atención que Cipriano está crucificado por su padre como asesino de su madre, un estigma que carga con él de forma latente, escoge una pareja y esta termina muerta con los deseos de ser madre y con la repugnancia del marido por asociarla con una sapa y a su vez el sentirse como un batracio o más bien sapito que es doblar la imagen del castigo. Tengamos en cuenta que las ranas son conocidas precisamente por su fecundidad y son miles de huevos ya germinados los que desova, y esto para Cipriano se presenta en el momento del coito como desagradable, tal vez funcione aquí la maldición del padre al condenarlo como asesino de su propia madre. La impotencia de Cipriano se desvía entonces a su fecunda intelectualidad y vida espiritual donde aparece la ilusión de la pareja ideal o alma gemela, lejos de las charcas y el lodo de las ranas y sapos. Y tal vez sea el sitio ideal para redimir su condena, una dimensión estéril pero llena de nobles propósitos, nada que ver como el barro lleno de sapos lujuriosos y fornicantes dispuestos incluso a la muerte sin el menor reproche con tal de aparearse y dar a luz la continuidad de la vida ja ja ja.
Besos!!!

Aristos Veyrud said...

Por otra parte me gustaría considerar o más bien especular sobre la pista de esta culpa ya doble sobre la maternidad, si influyó en su sacrificio en la inquisición. Sin entrar a justificar el carácter criminal de esta organización claro está.
Besos!!!

Pedro Ojeda Escudero said...

Delibes,en toda su producción, es un fino analista de las relaciones humanas. En especial, de las que suceden dentro del hogar. Lo has puesto tan de relieve en esta serie de entadas, que no se puede argumentar mejor.
Mil gracias por tu aportación.

María said...

Mi querida MYR, a las 2 y media de la madrugada no me veo con ánimo de repasar los capítulos previos a este último al que llego ( para variar) pero si te sirve he leído este con suma atención y como en otras ocasiones que en las que he tenido la suerte de observar tu capacidad de análisis y síntesis tienes ganada y reganada mi enhorabuena y mi admiración xD!! lo tuyo no son entradas, son ensayos, profusos, minuciosos y dignos de ser encuadernados.


La pareja que describes no es más que una de los mil millones que sin duda alguna circulan por este mundo nuestro... intereses alejados, necesidades insatisfechas, incompresiones, desconexiones y soledad en ambos lados que en cada uno de los miembros de la pareja derivan hacia finales diferentes... ella a la locura y él... ( eso no me ha quedado claro) ¿encuentra por fin quien soporte sus tres misas diarias? j ¿ es esta Ana de la que hablas? como mínimo será abadesa ajaja aaaaayyy cuanto siento no haber leído esta novela de Delibes, soy una enamorada de sus letras, este verano sin falta la liquido... recordaré tus apuntes y como ahora mismo te estaré eternamente agradecida.


Muuuchos muuchos besos artista de la psicología literaria... amén de otras. Muaaaaaaaaaaakss bonita.


guillermo elt said...

Nunca te lo he dicho, pero siento una gran admiración por tí, por tu labor comunicativa-enseñante... y lo bonica queres por tus adentros y afueras... ;)

Besicossssss, Myr

yeste lima said...


Felicidades Myriam, por este trabajo tan bien hecho y tan bien expuesto. Delibes era un genio en desentrañar problemas conyugales, que ciertamente están hoy de rabiosa actualidad.

Besos y disfruta.

virgi said...

Leí El Hereje hace años y me gustó mucho, pero no llegué a esos profundos análisis que nos regalas. Ahora tendría que releerlo para aprovecahr todo lo que me has hecho recapacitar.
Un fuerte abrazo.

Pamisola said...

Enhorabuena Myriam, hay muchas facetas y puntos de vista en el libro y me parece muy interesante este que tú has escogido, las siempre complejas relaciones de pareja.

Besos.

chusa said...

Qué pormenorizado anàlisis de la obra de Delibes. Me has incitado a leerla. Gracias Myriam, muy interesante esta actividad.
Te saludo ccon afecto
Chusa

PENELOPE-GELU said...

Buenos días, Myriam:

La meta de Teodomira, como mujer de su tiempo, y adinerada, era la maternidad.
De haber tenido descendencia, quizá el problema en ella no habría existido.
Él, simplemente, se habría dado por satisfecho con ocupar su lugar en la axila, con la prole, y con sus ocupaciones de trabajo y sociales.
Miguel Delibes, estaría encantado con tus aportaciones, pero arreglando todas las parejas nos quedaríamos sin temas para las grandes novelas.

Abrazos.