Sunday, December 25, 2011

El vendedor ambulante o capitán de ilusiones



La tarde está serena y mis piernas ya cansadas.  Si no lo toman a mal, he de sentarme en la roca, bajo este olmo vencido y remojando la lengua en mi vieja bota de vino,  les contaré una de mis tantas anécdotas:

Me llamo Gustavo, tengo 67 años, 3 hijos legítimos, 5 bastardos, 6 nietos y 2 nueras.... ¿Mujeres? Bueno.... ahora  una oficial y otra,  amante. Por años he recorrido estos caminos vendiendo ilusiones. No siempre fui vendedor ambulante, antes  fui marino y como dice el refrán, con un amor en cada puerto en el que mi barca atracaba.

¡Mujeres....! ¡Mujeres...! me gustan, las amo, las seduzco y a veces también las embarazo.  Es una pena, que no pudiera tener varias esposas bajo el mismo techo, porque la ley dice que si lo hiciera, sería poliédrico  y marcharía presogámico al calabozo. Con tanto ladrón que anda  suelto...¡qué injusto sería  que a mí por amar con el pistón me la dieran!.


Conocí a Maribel - La bella del Mar- allá por donde los recuerdos se pierden,  cuando era  un joven brioso, bribón, cancherito y  bien compadre.  Lo reconozco, me mostraba todo envalentonado, corajudo y comilón.   Y ella, contorneando las  caderas y pestañando sus almendrados  ojitos aquella primera vez,  se me acercó -como quien no quiere la cosa- poniendo  la Carta sobre mi mesa:  "¿Desea ordenar algo, el señor?"

Como  habrán de suponer, ni corto ni perezoso,  me propuse seducirla. Sus curvas....¡¡¡ay ...sus curvas me tenían loco, me excitaban, me chiflaban!!!. Ella, la Maribel,  se veía muy cómoda en su cuerpazo aguerrido. Su pelambre negro-azabache  caía como olas revueltas  sobre sus redondeados hombros... Sus ojos se parecían a los de una tierna gacela.... y su perfume.....era el perfume de una diosa: ¡azahar y almizcle!. Nada a comparar con mi habitual salitre y atún del mar.

Quise ganármela con simpatía y hasta largué unas cuantas risotadas, recuerdo, Maribel con  tierno desdén me esquivaba y  contorneando su cuerpo,  rápido se alejaba, mientras que yo me quedaba babeando,  con el miembro duro como garrote y las ansias a estallar.

Una noche,  sin que me viera,  la seguí hasta su casa.  Por  la ventana observé como Maribel  atendía  a su anciana madre ¡Simpática y muy dulce, la viejecita!. Luego  la vi como entraba a su cuarto y se desvestía (No piensen mal,  a Maribel, no a la viejecita). En eso,  en lo mejor del asunto, el tronco en el que me había trepado  se quebró y rodé por el suelo descuajeringándome el tobillo. ¡¡¡Qué dolor!!! Me alejé, entonces,  saltando en una pierna y mordiéndome  una mano para no gritar de dolor.  Cuando había llegado a la mitad del camino del bosque que me llevaba a la posada, tropecé con la pierna herida y cayendo  a tierra por segunda vez, me quedé ahí mismo sentado y adolorido,  tratando de recuperar las fuerzas. Pasó bastante tiempo, no sabría decirles cuánto.

De pronto  la vi sin que ella  se diera cuenta. Me froté los ojos pensando que era un invento mío, pero ¡no señores!, ahí estaba toda ella completa, la Maribel.  La vi desnuda cerca de unas velas encendidas, cantando y bailando, los ojos se me hicieron grandes como dos platos, del asombro por abrir la boca, me entró una mosca indiscreta. Ahí estaba la Maribel  moviéndose rítmicamente al compás de unos tambores. Luego otras mujeres se le unieron y la  danza se volvió vibrante y desenfrenada. Yo estaba.....anonadado....(la mosca que me había entrado en la boca, parece que era alérgica al ajo, porque salió de golpe y pitando).  ¿Por dónde iba?  Ahhh, si, sigo, pués: Vi como sacrificaban un torito salvaje  y como bebían su sangre....   después rociaron  con ella  sus bellos cuerpos. Vi como esas mujeres se transformaban en horripilantes  bichos que además, proferían alaridos infernales. Los pelos se me pusieron de punta, la piel de gallina, un escalofrío recorrió como ondas todo mi cuerpo,  el pié hinchado me latía con fuerza.

¡Bahhh! lo confieso: el miedo me paralizaba.... recuerdo que cuando me recobré un poco, salí de ahí como pude....huyendo despavorido... ¡¡Y yo que creía que sabía todo a cerca de las mujeres!!,  pues he de decirles, que a pesar de todas mis aventuras, a pesar de todas mis mujeres...siempre me quedó  el temor de que una de ellas se transformara como Maribel.... mi bella del mar en........ la bruja ucha-pucha del bosque.

La tarde se hizo noche,  ya debo entrar en casa... Otro día quizás, les cuente   alguna otra de mis andanzas. Si no llego a tiempo para  la cena, Florencia, mi gorda esposa, me  golpeará con el palo de amasar....¡Todo bien, no me importa!.... (mientras no vaya al bosque a  afinarle  a la luna).

23 comments:

Javier Rodríguez Albuquerque said...

Rudo personaje, al estilo de los de antes, al que pocas cosas acobardan. Será interesante seguir sus andanzas.
Un abrazo.

TORO SALVAJE said...

Un torito salvaje!!!!!!!!!!!!!

Myriam estás castigada hasta nuevo aviso.

Grrrrrrrrrrrrrrrrrrr

Besos.

andré de ártabro said...

Justo,¡Justo el Reflejo de mi juventud - madurez!...Y...no es que yo quisiera , debe ser cosa de genética.
Un beso

Pedro Ojeda Escudero said...

Me gustan estos relatos que publicas últimamente, Myriam. Este juega con un personaje donjuanesco que encuentra su bella del mar, como la horma de su zapato.
Besos.

Abejita de la Vega said...

Se le está bien empleado a ese Tenorio preñador. Ay, qué historia, Myriam.

Feliz día

El Drac said...

Qué tal bárbaro, pero creo que estos tipos siempre han estado de moda entre las mujeres, por algo ha tenido varias en su haber.

Un gran abrazo y ¡¡FELICES FIESTAS!!

MariluzGH said...

¡Pobre torito salvaje! jajajajaja

me encantan estas historias
Myriam... ¡qué me gustaría escucharlas ante un cafetito y una mantita sobre las piernas! :)

un abrazo

ANTIQVA said...

Ah, las mujeres y sus misterios...

Magnifico texto, amiga, todo el trepidante. Me encanto...

Un abrazo

pancho said...

No hay como un trago largo de vino, a la sombra de un olmo viejo aún no herido por el rayo, para que los recuerdos del viejo lobo de mar- curtidos en mil tormentas- y los cuartos en los que colgó su sombrero se agolpen en su memoria.

Un abrazo

Spaghetti said...

No se si es una historia inventada o procede de tu consultorio sexológico...jeje, pero es muy creíble, siempre ha habido tipos así.
Un abrazo

Estrella Altair said...

Myriam... es un lindo relato.. de lo que aquí llamamos "siete machos"....

tierno y a la vez vibrante..

Un beso

Simplemente Mirella said...

por mujeriego!! jejeje..ojalá y hubiera una Maribel para cada uno de los que van de flor en flor..seguro los maridos serían mas caseros jajaja..besoss feliz navidad

Manuel de la Rosa -tuccitano- said...

Era algo que sospechaba, pero ni me he caído del árbol, ni la mosca se pasea por la comisura de los labios...solo sospechas....besos

Campanilla said...

Me has hecho reir mucho con esta especie de Don Juan...Que bien escribes Myriam!!!. Besitos.

nocheinfinita said...

En el fondo es un "cobardica" este Gustavo :)

Genial relato, Myriam

Un abrazo

La Zarzamora said...

No es tan fiero el león como lo pintan, eh?

De ilusión también se vive...la Florencia es lo único que tiene y según se ve es quien lleva los pantalones en casa.
Sonrío.
Besos, Myriam.

RAMPY said...

Hola, Myriam, me ha gustado mucho tu relato. Aprovecho para desearte que tengas felices fiestas.
Recibe un beso enorme.
Rampy

Taty Cascada said...

Buen relato Myriam, de corte costumbrista, entretenido, bien escrito. Me reí secretamente porque conozco un caso parecido, un seductor dominado por su mujer ja ja...
Besitos

Aldabra said...

Es un relato magnífico, Myr, has creado un personaje perfecto; perfecto a su modo de ser, claro.

Tiene todos los tintes para atraer al lector: amor, pasión, magia, temor...

Genial.

Espero que continúe.

biquiños.

Jan Puerta said...

Caray, caray... de mayor me gustaría ser así pero sin tantos hijos ni nueras...
Un abrazo

MARTA ALICIA PEREYRA BUFFAZ said...

El protagonista es un machista en decadencia o por jubilarse... jeje

Gracias, Myriam, por tu saludo en mi blog.

Te dejo estos versos de regalito:


¡BIENVENIDO, AÑO NUEVO 2012!


¡Año viejo, vete ya!
Tienes la barba de días,
la nariz, de mil semanas
y los ojos, de mis tías.

¡¿Qué esperas?!... ¿No te has ido?
Te regalaré una guirnalda
que hice con mis pesares
para que adornes tu calva.

Arrastras los pies cansados.
¡Has caminado de prisa!
Tus manos están temblando
y se te borró la risa.

¡Allá viene tu relevo!
¡Cuántas venturas y andanzas
este bebé nos promete!
Y... ¿Nos traerá esperanza?

¡Es un alegre milagro!
¡Su llegada celebremos
con las copas bien llenitas
con entusiasmo brindemos!

¡Este año tan esperado
prometamos ser mejores,
hacer balance, primero,
sin cometer más errores!

Marta Alicia Pereyra Buffaz

Asun said...

Vaya, vaya, con Gustavo!!

Por una vez se topa con una mujer que hace que le tiemblen las patas y se le suelten las tripillas.

Muy ameno este relato, Myriam.
Veremos si sigue Gustavo contándonos sus andanzas.

Un beso

Paco Cuesta said...

El pluriempleo, en cualquiera de sus versiones, fatiga hasta la alucinación.