Tuesday, November 6, 2018

Annie Taylor (EEUU, 1838 – 1921), "la reina de la niebla", maestra, viuda y buscavidas

Annie Taylor, "La reina de la niebla" posando con su barril y su gato 
(el gato se me perdió, la verdad).

Annie  Taylor, nac.  Edson,   nació  en 1838 en Nueva York  y  fue una maestra estadounidense que, en su cumpleaños, el 24 de octubre de 1901, se convirtió en la primera persona en sobrevivir un viaje sobre las cataratas del Niágara en nada menos que en  un barril  (hay gente muy original a la hora de buscarse el plato de lentejas).
 
Annie  era una de los ocho hijos de Merrick Edson  y Lucretia Waring; su padre era dueño de un molino de harina y murió cuando ella tenía 12 años, dejando suficiente dinero como para proporcionar una vida cómoda para la familia.

Annie  convirtió en maestra de escuela (recibió un título de honores en sus estudios  de capacitación de cuatro años).  Fue durante ese tiempo que conoció a David Taylor. Se casaron y tuvieron un hijo que murió en la infancia. Su marido murió poco después. Después de enviudar, pasó sus años de trabajo entre empleos y lugares. Uno de esos fue Bay City,  en Michigan, donde esperaba ser instructora de baile. Como en esa época no había escuelas de baile en Bay City,  Annie abrió la suya. Se mudó a Sault Ste. Marie en 1900 para enseñar música. Desde allí, viajó a San Antonio, Texas, luego ella y un amigo fueron a la ciudad de México en busca de trabajo pero al no conseguir nada,  regresó a Bay City. 


 Catratas del Niágara ( foto de la red, les pondría una foto de cuando yo estuve allí,
pero todavía estoy buscando el gato de Annie)

Deseosa de asegurar sus últimos años financieramente, y evitar las lenteja sun día sí y otro también, decidió que sería la primera persona en montar sobre las Cataratas del Niágara en un barrilPor lo que  usó un barril hecho a medida para su viaje, construido de roble y hierro y para que sus sus nalgas no se le apachurran en la caída,  mullido con un colchón.   Varias demoras ocurrieron en el lanzamiento del barril, particularmente porque nadie quería ser parte de un posible suicidio. 

Dos días antes del propio intento de Annie Taylor, un gato doméstico fue arrojado dentro de su barril en  las Cataratas Horseshoe, para probar la resistencia del mismo. Contrariamente  a las expectativas,  el gato sobrevivió y 17 minutos más tarde, después de que lo encontraran herido, posó el contusionado felino  con  Annie  en fotografías. 

El 24 de octubre de 1901, cuando cumplió 63 años, Annie  se metió  en el barril  junto con su  almohada en forma de corazón. Después de enroscar la tapa, los amigos usaron una bomba de neumático de bicicleta para comprimir el aire en el barril. El agujero utilizado para esto fue tapado con un corcho, y  Annie  fue puesta a la deriva cerca de la costa estadounidense, al sur de Goat Island.

Las corrientes del río Niágara  llevaron el barril al cañón sobre las Cataratas Horseshoe,  canadienses, que desde entonces han sido el sitio para todos los temerarios  de las Cataratas del Niágara. Los equipos de rescate llegaron a su barril poco después de la zambullida y grande fue su sorpresa cuando pudieron constatar de que ella estaba "vivita y coleanado",  con sólo una pequeña herida en la cabeza. El viaje en sí tomó menos de veinte minutos.   

La prensa le hizo varias entrevistas y  Annie  ganó dinero brevemente hablando de su experiencia, pero nunca fue capaz de ganar mucho dinero con ello.  y además, lo poco que había conseguido se lo robaron junto con el famoso barril.

Pasó sus últimos años posando para fotografías con turistas en su puesto de recuerdos, intentando ganar dinero en la Bolsa de Valores de Nueva York, hablando brevemente acerca de dar un segundo paso sobre las cataratas en 1906, (que nunca dio) intentando escribir una novela y  hacer una película;  trabajando como clarividente y proporcionando tratamientos magnéticos terapéuticos a los residentes locales. 

 
Annie Taylor murió el 29 de abril de 1921, a la edad de 82 años y fue enterrada junto al temerario inglés  Carlisle D. Graham (1886 - 1905)  en el "Stunter's Rest" sección del cementerio Oakwood, Niagara Falls,  del Condado de Nueva York. Carlisle D. Graham, fue el primero en construir barriles y en darse a la diversión de arrojarse en ellos por las Cataratas en 1886. 


13 comments:

manouche said...

De las cataractes del Niagara al tango argentino que destino !!

Pedro Ojeda Escudero said...

Lo del barril en las cataratas me ha dejado sin aliento. Yo no sería capaz.
Besos.

Chelo said...

¡Qué historia tan psicodélica! Por un momento pensé que era una historia inventada, pero no. Menuda vida.
Gracias por ilustrarnos, Myriam.

Un beso.

Ester said...

Hay vidas de película y tu nos las cuentas. Gracias y un abrazo

Genín said...

Pues mi mujer canadiense, ex en la actualidad, es nacida en ese pueblo cercano a las cataratas, Oackwood, yo viví unos cuantos años en Toronto, así que a todas las personas que venían a visitarnos era obligado llevarles a ver las cataratas, con lo que en un tiempo, ya estaba hasta las narices de ellas...jajaja
Besos y salud

Cayetano Gea said...

La vida te pone a veces en unos aprietos que la gente hace cualquier locura, como la de esta aventurera que pudo acabar muy mal.
De todas formas hay gente que decide meterse en un barril y otros se meten el contenido del mismo en la barriga, ya sea vino, ron o bourbon.
Un abrazo, Myriam.

Javier Rodríguez Albuquerque said...

Peculiar mujer, que contrasta con otras que han pasado por aquí :-)
Musu bat.

María Pilar said...

¡Pero qué mujer tan atrevida! Curiosa historia la de Annie que gracias a ti conozco.
Besos, Myriam

Manuel López Paz said...

Bueno lo del barril...

Las necesidades de uno solo las conoce uno. De ahí que se tomen decisiones que quizás no seríamos capaces de tomar en otras condiciones

Besos

Mari-Pi-R said...

Una mujer valiente y hecha a la aventura y más de la mala experiencia del gato, un abrazo.

Sor Austringiliana said...

Lo del barril parece de cómic. Increíble colega.
Besos Myriam.

Rita Turza said...

Me ha encantado la historia de Annie Taylor, es un placer siempre leerte mi querida Myriam.
Solo de pensar en el barril cayendo por las Cataratas del Niágara se me anuda el estómago.

Un fuerte abrazo y buen fin de semana.

karin rosenkranz said...

Conocía una parte de esta historia. Pero no con tantos detalles.
Las mujeres somos capaces de cualquier cosa si tenemos buenas ideas.
Gracias por compartir esta historia.
Besos 🌹