Friday, March 24, 2017

El caso del féretro vacío... y mi amiga, la momia Alex Rasputelis


Hace poco leí que en un accidente en Galicia  unos cuantos años atrás entre una ambulancia y un coche fúnebre, el accidentado  quedó colocado en el ataúd y el muerto en la ambulancia; eso por un error de los bienintencionados transeúntes que comedida y solícitamente ayudaron en el siniestro. Por suerte, el herido no llegó a la morgue judicial y la cosa no pasó a mayores, porque eso de hacer autopsia a un vivo no le sienta bien a nadie.  Pero no es de esto de lo que quiero hablar sino de Alex Rasputelis,  como yo llamaba cariñosamente a  la momia que estaba  expuesta en un salón del   museo en el que yo trabajaba, sito en Jerusalén,   en un lugar medio oscuro y con buena temperatura,   dentro de  su féretro ricamente ornamentado con los conjuros necesarios para el buen tránsito por el inframundo en donde enfrentaría el Juicio de Osiris  y la salida, al otro lado,  a la Luz.

A veces, luego de hacer mi ronda por las salas del tercer piso, que eran las que a mi me tocaban, me sentaba  a su lado a tomar unos mates, mientras conversaba con ella, bueno con él,  porque  era de sexo masculino y un gran señor, de unos 40 años, que en realidad se llamaba Iret-hor-r-u, que significa "El ojo protector de Horus", nombre recibido de su padre de quien también había heredado el título de "Sacerdote de Ajmín;  Guardián de los secretos de la diosa Madre". Yo, por mi parte,  le contaba como de tataranieto de gauchos pampeanos había llegado  un día a Tierra Santa  y me había educado en la escuela para adultos bilingüe español-hebreo; actualmente cursaba estudios de  Egiptología en la Universidad por las mañanas y por las tardes, trabajaba en el museo para ganar mi sustento.  Alex me contaba como había traspasado los umbrales de la muerte y había llegado a encontrase cara a cara con el dios Osiris, gobernante de los muertos,  pero  mi amigo intuía que algo no andaba muy bien que digamos.

Yo no entendía mucho de lo que me decía, pero asentía condescendiente para que no se me pusiera tristón. Demostrando genuino interés por comprender, le pregunté: ¿Qué es Ajmín?  (una palabra que me resultaba con un sonido alegre, como  a castañuelas en un día de primavera)   Alex me dijo que ese era el nombre de la Ciudad de la que él era oriundo en los tiempos de   Ptolomeo II, sucesor de Ptolomeo I, uno de los generales y heredero de Alejandro Magno.   Para no agobiarlo a preguntas, busqué en mi móvil en Google y me saltó "Panópolis", que es así como la ciudad se llama hoy en día. En la  época de Alex,  había sido  la ciudad capital del Imperio Alto de Egipto,  de culto al dios Horus, y un centro comercial con una floreciente industria de lino.

Una tarde, al finalizar mi ronda habitual,  fui a visitar a Alex Rasputelis con mi mate y la pava,   fue  entonces  cuando oí un llanto desgarrador. Sorprendido, le pregunté ¿Por qué  lloras?  a lo que Alex me respondió -de sólo recordarlo se me ponen los pelos como escarpias-: "Lloro porque he llegado a la triste conclusión de que mi embalsamamiento no fue hecho con la debida corrección""Fíjate bien", continuó,   "nosotros seguimos un muy detallado ritual: el corazón es el único órgano que queda en el cuerpo del difunto, porque es el centro de las emociones, del intelecto, de la memoria y de la identidad,  pero todos los demás órganos deben ponerse cada uno en un vaso canopo, como uds los llaman,  sumergido en el debido material de conservación, cada órgano (hígado, intestinos, estómago y pulmones) recibe su vaso y éste debe estar orientado a un punto cardinal específico, cada uno protegido por una diosa (Isis, el hígado, orientado al S;  Neftis, los pulmones, al N;  Selkis,  los intestinos, al O;  y Neit,  el estómago, al E)  y esa orientación no ha sido respetada desde que me ubicaron aquí, creo yo, porque ando medio desorientado y lo que es peor, no llego al otro lado, ¿o es que ya llegué?". 

Su desolación me conmovió. Traté de consolarlo, pero él  seguía entre sollozo y sollozo contándome que para una perfecta momificación había  que recitar una serie de conjuros;  que además de vaciar el cuerpo (menos el corazón)  había  que secarlo muy bien con sales, tal como se venía  haciendo desde el tercer milenio aEC;  que el cuerpo se colocaba sobre una camilla con patas de león, en el centro la cabeza del dios Anubis, responsable de la momificación,  y a cada lado flanqueando la cama, las diosas Neftis e Isis

Otra cosa que me  explicó fue  que el espíritu humano  estaba compuesto de cinco partes:

1- LB,  el corazón
2- Shaut, la sombra
3- Ren, el nombre
4- Ba, la personalidad o el alma (es soltada al enterrarse el cuerpo y se pasea libremente entre el reino del los muertos y el de los  vivos).
5- Ka,  la fuerza vital.  (deja el cuerpo cuando la persona muere)

Todos  los amuletos que se intercalaban  entre las vendas de la mortaja, se colocaban con la intención de que Ba, regresara cada noche  a  reunirse con su cuerpo. Y las ofrendas votivas con la intención de que Ka, tuviera suficiente manutención. Finalmente el cuerpo del muerto, se convierte en  un  AJ (energía) que se libera  del mundo de los vivos y luego de un largo peregrinaje por el  Duat o  inframundo, se reúne con la energía cósmica del universo, en la plena Luz Aaru.

Al  día siguiente al terminar mi turno, fui a visitar a Alex, como era costumbre,  con la idea de recitarle algunos conjuros en  la esperanza de que eso lo hiciera  sentirse más tranquilo, pero grande fue mi sorpresa cuando vi el féretro completamente vacío.  Agarré  la linterna y comencé a buscar por todas partes, piso por piso, rincón por rincón,  a mi querida momia extraviada. 

"¡Alex Rasputelis! ¡Aaaaaaleeex!",  la llamaba a todo lo que daba, y nada -silencio- por aquí y por allá;  hasta que  yo, que soy de natural nariz fina, reconocí su fétido aliento producto de la infinidad de caries que tenía en la boca, y vi las vendas sueltas regadas por el piso; como buen Sherlock Holm, al que estaba aficionado sin remedio, seguí la pista que me condujo hasta   el salón de  conferencias y  allí estaba Alex, completamente desnudo, en compañía de Boris Karloff, frente a la gran pantalla de cine, encendida.






Nota 1:  El papiro  del escriba Ani (en realidad eran como 4 escribas distintos)  y el Libro de los Muertos:



El Papiro  del escriba  Ani es la versión más conocida del Libro de los Muertos. Se calcula que fue escrito durante la dinastía XVIII, hacia el año  1300 a.EC. y, entre todos los textos del Libro que se han encontrado, es el que tiene el mayor número de capítulos, todos decorados con dibujos que explican cada paso del juicio de Osiris. Es uno de los papiros mayores que nos han llegado, ya que mide casi 26 metros. Forma parte de los fondos del Museo Británico desde 1888, cuando lo descubrió cerca de Luxor el Dr. E. Wallis Budge, agente de compras del museo, en una tumba de la dinastía XVIII.

El Libro de los muertos es el nombre moderno de un texto funerario del Antiguo Egipto que se utilizó desde el comienzo del Imperio nuevo (hacia el 1550 a.EC.) hasta el 50 aEC.
El nombre egipcio original para el texto, transliterado rw nw prt m hrw,  es convencionalmente traducido por los egiptólogos como ‘Libro de la salida al día’, o ‘Libro de la emergencia a la luz’. El texto consistía en una serie de 192 conjuros mágicos destinados a ayudar a los difuntos a superar el juicio de Osiris, asistirlos en su viaje a través de la Duat, el inframundo, y viajar al Aaru, en la otra vida.

El Libro de los muertos era parte de una tradición de textos funerarios iniciada por los más antiguos Textos de las Pirámides y Textos de los sarcófagos, que se inscribían sobre muros de tumbas o en los ataúdes, y no sobre papiros. Algunos de los sortilegios del Libro de los muertos fueron extraídos de estos textos antiguos y datan del Tercer milenio aEC., mientras que otras fórmulas mágicas fueron compuestas más tarde en la historia egipcia y datan del Tercer período intermedio (Siglos XI-VII a.EC.). Algunos de los capítulos que componían el libro se siguieron inscribiendo en paredes de tumbas y sarcófagos El Libro de los muertos se introducía en el sarcófago o en la cámara sepulcral del fallecido.

No existía un único y canónico Libro de los muertos. Los papiros supervivientes contienen una variada selección de textos religiosos y mágicos y difieren notablemente en sus ilustraciones. Algunas personas encargaban sus propias copias del libro, tal vez con una selección de los sortilegios que consideraban más importantes para su propia progresión en la otra vida. El Libro de los muertos fue comúnmente escrito con jeroglíficos o escritura hierática sobre rollos de papiro, y a menudo ilustrado con viñetas que representan al difunto y su viaje al más allá.


Más aquí  






Nota 2: La tomografía Computada que los  arqueólogos realizaron a la momia Alex -previa a la Exposición en el Museo Israel de Jerusalén-   revelaron que era de sexo masculino, 1,67m originalmente, ahora de 1,57;  tenía osteoporosis, por haberse alimentado con una dieta casi exclusivamente rica en hidratos de carbono y haber tenido una ocupación con ningún tiempo al sol, (lo que descarta todo tipo de trabajo manual),  caries en la boca, encías en retroversión  y una edad alrededor de los 40 años. 


La momia vista por Tomografía computada


Vasos canopos
de izq. a der: para hígado (Fig. Hum), pulmones (Papión), intestinos (halcón),   estómago (Chacal)


Nota 3: La exposición en el Museo Israel de Jerusalén, en el ala de Arqueología,  continuará abierta hasta fin de abril de 2017. Curadora: Galit Nennett Dahan.

Fuentes: enlazadas en el texto y el material complementario a la Exposición.
Torgny Säve-Södeberg, Egyptens egenart, Lybertryck, Stockholm, 1980 

Fotos: del Catálogo  y de Wikipedia.




13 comments:

Ester said...

Genial relato, incluso con las claves sobre el espíritu. Nos falta saber si Boris tambien se había desvestido. Un abrazuco

Cayetano Gea said...

Muy didáctica y divertida la historia de la momia simpática aficionada al cine.
Mejor uso del título creado por Horacio Pereira, imposible. Seguro que te envía una sonrisa cómplice desde el reino de los muertos.
Un abrazo, Myriam.

Bertha said...

Jajaja, es imposible no soltar una carcajada:todo envuelto en ese halo de misterio y al final lo/a encontró viendo una película y en compañía nada menos que de Borís .-Me encanta esa ironía que empleas estimada Myriam.

Me ha encantado y con la falta que me hacía reírme , miel sobre hojuelas.

Un abrazo feliz fin de semana.

Javier Rodríguez Albuquerque said...

Vaya semanita que llevo. Menos más que estás ahí para arrancarme una sonrisa.
Musu handi bat.

Clara said...

Me ha encantado... me imagino a la momia Alex viendo esas pelis de Boris Karloff .Tendríamos que tener ese Libro de la salida al día donde se recogiesen todos los avatares para ir al otro lado. Y que fuese como una hoja de ruta que nos marcara el camino.

Un abrazo grande y que pases un buen finde en el más acá....

Genín said...

Por lo visto, de cada momia futura, salia toda una casquería completa, y el resto del magro, cecina y a lo mejor con los muslos, si todo estaba en su punto, jamón parecido al serrano, solo que en humano...jajaja
Besos y salud

Manuel López Paz said...

:D Ya ves. Me ha encantado el relato. Me imagino la cara de Boris sentado al lado del caballero desnudo...y luego intentando quitarle el ataúd...

Besos

Ambar said...

Me he divertido mucho con el relato. Los vasos canopos son preciosos.
Besos

Katy Sánchez said...

Me ha encantado el relato, su lectura. Muy amena. Por cierto soy una apasionada de Egipto. Bss

Tais Luso said...

O coração é o único órgão que está no corpo do falecido porque é o centro das emoções.

Fantástico isso. Lembro que já tinha lido sobre isso.
Sua postagem é maravilhosa, parabéns!
Um lindo fds, beijo, Myriam!

Pilar Cárdenes said...

Pero bueno! me he quedado pegadita a tu texto y saber que pasaría con el pobre Alex.
Me encantó la explicación la explicación de las partes del espíritu hun¡mano, y como no ese final de cine.
Un abrazo grande Myriam.

Pd.- El otro día respondiste en mi blog que estabas en el hemisferio norte, al otro lado del meditarráneo, 5 hrs de Madrid.
Yo: mismo hemisferio, océano Atlántico y a dos horas y media de Madrid.
Así que ya estamos ubicadas :-))

Pedro Ojeda Escudero said...

Excelente. Yo a las tumbas las prefiero bien encerradas, claro...
Besos.

Ildefonso Robledo said...

Precioso el modo en que nos acercas a las creencias egipcias sobra la muerte y el más allá...

Por algun motivo que no he llegado a conocer, no recibo ninguna notificacion de tus comentarios, desde hace ya muchos meses... Creo que Yahoo los considera span y los elimina sin enviarlos. O los considera correos no seguros.

Mi blog utilizaba antes un correo de yahoo y todos los comentarios que hacia en otros blogs me llegaban devueltos... Al fin, aburrido, dejé el blog en suspenso y abri otro en el que ahora utilizado un correo que no es de Yahoo, y no he vuelto a tener ese problema.

Pero no se si ese será tu caso.

Un abrazo fuerte de María y mío