Wednesday, March 8, 2017

Dra. Adelaide Hautval (1906-1988), aún estando prisionera en los Campos de la Muerte, no dejó de enfrentarse a los Nazis



Hoy en el día Internacional  de La Mujer -y/o de la mujer trabajadora- que debiera ser cada día del año, les traigo el testimonio de vida de una gran mujer médica psiquiatra de origen cristiano-protestante: La Dra Adelaida Hautval  (1906-1988),   que vivía en una zona controlada por Vichy del sur de Francia. En abril de 1942, Hautval  fue informada de la muerte de su madre que vivía en  la zona de París ocupado y deseando asistir la su  entierro,   Hautval solicitó a las autoridades alemanas el permiso para entrar en la zona ocupada;  un permiso que le  negaron, por lo que ella decidió entonces  correr el riesgo de cruzar la línea de demarcación sin el permiso.  Fracasando en el  intento, fue capturada por la Policía alemana y  trasladada  a la prisión de Bourges. En junio de 1942, prisioneros judíos que llevaban   la estrella  amarilla comenzaron a llegar a la prisión. Hautval protestó enérgicamente contra la forma en que eran tratados, diciendo a los guardias:  "Los Judíos son personas como todos los demás", quienes le respondieron que de ahora en más ella compartiría su destino.  Sin inmutarse, Hautval  pegó  un pedazo de papel amarillo en  su ropa que decía:  "Amiga de los Judíos".

En enero de 1943, después de la detención en campos de Pithiviers y Beaune-la-Rolande y en las cárceles de Romainville, Orléans y Compiègne, la Dra. Adelaide Hautval fue enviada al campo de exterminio de Auschwitz II-Birkenau con otras doscientas mujeres prisioneras francesas y sufrió, como ellas,  un trato cruel. Hautval, una devota protestante, se encontró con quinientas mujeres prisioneras judías que  la apodaron  "La Santa."  La doctora  aplicaba sus conocimientos médicos en el tratamiento de los prisioneros judíos que habían contraído el tifus, quienes habían sido recluidos en una parte separada del bloque, con el fin de evitar el contagio. Hautval, que  fue empleada como médico por el comandante del campo, se abstuvo de comunicar sobre  la enfermedad de los prisioneros, lo que les salvó de  la muerte inmediata. Ella trató a pacientes judíos con una entrega sin límites y,  con manos suaves y cálidas palabras,  infundía valor y esperanza  a los Judíos en el infierno de Auschwitz II. "Aquí",  decía,  en palabras grabadas en la memoria de los prisioneros, "todos estamos bajo sentencia de muerte, comportémonos  como seres humanos, siempre y cuando estemos vivos". Con el tiempo, la Dra Hautval  fue transferida  al bloque 10 del campo de Auschwitz I, donde se llevaban  a cabo experimentos médicos. Dr. Eduard Wirths tuvo su participación en la identificación de las manifestaciones tempranas de cáncer en las mujeres. La Dra. Hautval descubrió rápidamente que el proyecto implicaba experimentos inhumanos, realizados  sin anestesia en las mujeres prisioneras judías. Ella le dijo al Dr. Wirth que no iba a participar en sus experimentos y añadió  que nadie tenía derecho a tomar  la vida o determinar el destino del otro. Cuando se vio  obligada a ayudar a la esterilización quirúrgica de una mujer joven de Grecia,  la Dra Hautval  le dijo al Dr. Wirth que ella no volvería a asistir a un procedimiento de este tipo. Cuando  el  Dr. Wirth le preguntó a la Dra.  Hautval: "¿No ve que estas personas son diferentes de usted?", ella le respondió: "En este campo, muchas personas son diferentes a mí. Usted, por ejemplo". Cuando se negó a participar en los experimentos de Josef Mengele en gemelos,  fue enviada de vuelta a Auschvitz II- Birkenau y más tarde a Ravensbrück, donde se las arregló para sobrevivir hasta la liberación. Cuando regresó a Francia, su salud se había deteriorado de forma permanente. 


En 1962, fue uno de los principales testigos de autor judío estadounidense Leon Uris en Londres. En su famoso libro "Éxodo" Uris describe los experimentos crueles cometidos por el médico polaco Wladislas Dering sobre los prisioneros en Auschwitz. Dering, que se había trasladado a Londres después de la guerra, demandó por difamación Uris. A petición Uris, la Dra  Hautval llegó a Londres a declarar como testigo. El juez Inglés se refirió a ella como una de las mujeres más impresionantes y valientes  que habían declarado ante un tribunal de Gran Bretaña, una mujer de carácter fuerte y una personalidad extraordinaria. 

 El 18 de mayo de 1965, Yad Vashem (el Museo del Holocausto, sito en Jerusalem) reconoció la  Dra Adelaida Hautval como Justo entre las Naciones.

 Una mujer íntegra, valiente y generosa como tantas en el mundo, que merece ser recordada  y valorada que desde el silencio para ello,  recupero.


 Traducido por mi de aquí




15 comments:

Cayetano Gea said...

Una mujer honrada, íntegra, profesional y valiente.
Un ejemplo para todos.
Un abrazo, Myriam.

Ester said...

A cuantas mujeres como ella les debemos lo que tenemos, no las olvidemos porque ellas nos han abierto camino. ¡Feliz día para todas! Abrazos

Andres Lopez said...

Una mujer ejemplar
¡Que necio soy y no venir con más frecuencia por tu casa
Besos
André

Manuel López Paz said...

Una mujer de armas tomar. Cuantas han sido así y las tenemos olvidadas...

Besote guapa

Javier Rodríguez Albuquerque said...

Qué injusta es la historia. O mejor dicho, qué injustos somos los humanos.
Personas con este nivel de dignidad deberían estar como ejemplo en las escuelas, porque si algo se nos está borrando de las mentes es la conciencia.
Musu handi bat.

Genín said...

Desde luego, hay tantas grandes mujeres que recordar que nunca tendríamos tiempo suficiente para relatar sus vidas, entre ellas, la mas grande de todas, mi madre... :)
Lo que hace falta es que se acabe "El dia de" porque significaría que finalmente se habría hecho justicia y por fin las mujeres ya tenían los mismos derechos y obligaciones que los hombres...
Besos y salud

Ambar said...

Una mujer valiente. Siempre es bueno recordarlas hoy y también mañana.
Besos

Tracy said...

Un ejemplo de mujer muy bien traído en este día.
Besos

Mari-Pi-R said...

Debió de ser una mujer muy fuerte en aquellos tiempos para enfrentarse a los Nazis y defender al resto de las demás mujeres.
Felicidades Myriam por ser mujer.

Rita Turza said...

Es un placer leerte querida Myriam. Este post es maravilloso, para no olvidar donde estamos gracias a mujeres como Adelaida Hautval. El 8 de marzo debería ser todos los días del año.

Un fuerte abrazo.

Kasioles said...

Gracias por haberla rescatado del silencio.
Hay muchas mujeres que deberíamos tenerlas como ejemplo para que nos sirvieran de guía y estimulo en los peores momentos de nuestra vida.
Para todas ellas, mi admiración y agradecimiento.
A ti, amiga mía, también te tengo que dar las gracias por compartir esta maravillosa traducción y esta valiente descripción de una vida dedicada a los demás.
Cariños en abrazos.
Kasioles

Neogéminis Mónica Frau said...

Admirable! Fuerza enorme y entereza de gigante contenidos en el cuerpo de una mujer. Gracias por contribuir a difundir su valor. Un abrazo

Pedro Ojeda Escudero said...

Otro gran ejemplo de mujer como los que nos sueles traer aquí. ¡Gracias!
Besos.

Clara said...


Una gran mujer...excepcional,valiente y generosa.Nunca he olvidado el libro de León
Uris,un placer leerte,amiga.
Un abrazo

Loli Salvador said...

Me ha gustado lo que nos escribes sobre la Dra. Hautval de quien no había oído hablar, sin duda merece formar parte de la historia por sus cualidades humanas y su coraje. Sólo alguien con una fortaleza como la suya, es capaz de sobrevivir a tan duras experiencias.
Abrazos