Saturday, November 12, 2016

Vestimenta, moda y dolor: vendajes chinos en los pies de las mujeres (c:a 1200-1945)


 He escrito una serie sobre China y otra sobre vestimenta -dentro de la cual, obviamente, incluimos el calzado-  pero nunca había escrito hasta ahora sobre  la monstruosa,  invalidizante y dolorosa   práctica que se vino realizando en China desde los tiempos de  la Dinastía Song y que fue terminada a la fuerza por el gob. Comunista de Mao ZeTong en 1945, quien a mis ojos se anota por este hecho,  una cucarda


                                                                     Foto de la Red

La práctica se originó en las clases superiores y tener pies pequeños era símbolo de estatus (obvio, con ese dolor era imposible moverse mucho o  lejos y esas mujeres no tenían  que trabajar en los campos de cultivo),   luego  se extendió a las clases inferiores también. Los  manchú (de la región de Manchuria), en especial el emperador Kangxi,  trataron de impedirla  en 1644  al fundar la dinastía Qing que gobernó China hasta la caída del Imperio pero,  sin éxito. Las mujeres manchú inteligentemente  inventaron zapatos que imitaban a los chinos, sin necesidad de  romper y vendar los pies;  otras  minorías como la Bai tampoco lo hacían.

La excusa para esta práctica era que  cuanto más pequeños los pies de las niñas, mejor marido podían conseguir; la razón verdadera era  controlar, menoscabar   y reducir a las mujeres a la esfera del hogar,  que antes de que se impusiera esta práctica macabra (lo siento, pero me duele el cuerpo cuando escribo y pienso en esto)  comenzaban a ser prominentes por derecho propio como la Política Shangguan Wan´er  (664-710), la Poeta Li Qing Zhao (1084-1152) La Comandante Liang Hongyu (c:a 1110-1135)  (de las que hablaré en otra oportunidad).

El procedimiento de esta tortura era el siguiente:  A los  4 - 7 años comenzaban, primero introducían  los pies de la niña en una tina con agua caliente y los lavaban, luego  le cortaban las uñas, los masajeaban con hiervas,  le rompían todos los huesos de los dedos  para doblarlos hacia adentro, menos el dedo gordo;  luego  vendaban los pies bien fuerte y cada día, máximo cada dos días,  le cambiaban los vendajes para evitar infecciones por la sangre coagulada y el pus que se juntaba.  Después,  las niñas tenían que caminar mucho para acostumbrarse y lo hacían como pisando huevos, con pasitos cortos. Con el tiempo los pies se apretaban más para hacerlos aún más pequeños.  Los pies vendados (y masacrados) que asociaban muy poéticamente  a la flor de Loto,   se  introducían en los zapatos de 10 cm (loto de oro) - 14 cm (loto de plata).   Eso sí, los zapatitos era bordados con mucho refinamiento.  Las niñas sufrían intensos dolores  los tres primeros años, luego menos, pero aunque sufrieran dolor,  debían ser dulces, complacientes  y sonreír al marido.    Se dice que las versiones más antiguas del cuento de  La Cenicienta, de pies muy pequeños, vienen de China. Sobre el origen  de esta cruenta práctica de casi un milenio,  circularon varias leyendas.


   Foto de WP




 
                                                                    Imagen de WP
               


                                                                      Foto de WP


Foto cortesía de Joseph Trupp, fotógrafo alemán, quien en el 2007 fotografió a esta mujer llamada Zhou Guizhen, de entonces,  87 años.


La fotógrafa Jo Farrel pasó en Septiembre de 2014  un mes en la Provincia de Shadong en China  fotografiando  mujeres supervivientes de esta práctica que a pesar de no vendar más sus pies, han quedado con ellos destrozados de por vida.

Exposiciones como  la del Museo de Antropología de Missouri, EEUU  de zapatitos de Loto o  la del Mac Clung Museum, EEUU,   en 2005arrojan luz sobre esta aberrante práctica que producía  daños irreparables en los cuerpos de las mujeres chinas de la etnia mayoritaria Han,   pero también  generan espacios de reflexión  sobre los aspectos relacionados con la vestimenta que producen efectos nocivos   en la salud de las mujeres   en otras culturas   a lo largo de la Historia (por ejemplo el Corset Victoriano, o el Burka musulmán pero también -como lo señalo en esta entrada, una de las más leídas- hoy en día,  las anoréxicas-enfermas bajo el pretexto de "estar bellas y deseables para los varones", algo en lo que debemos reflexionar, sin lugar a dudas.


                                                                      Foto de la Red



Para leer más  aquí, aquí o aquí.



                               
Entrevista  a esta mujer a los 102 años a quien le vendaron los pies cuando tenía 2 años  bajo el lema que cuanto más pequeños, mejor (más rico) marido conseguiría, aunque más común era que se masacraran y vendaran desde los cuatro años en adelante.



                                                                     Imitación Manchú  (SIN)-- Foto de la red



                                                                    Imitación Manchú (SIN)- foto de la red
    




18 comments:

Cayetano Gea said...

Una práctica realmente repugnante, una tortura.
Un abrazo, Myriam.

Javier Rodríguez Albuquerque said...

Se me ha puesto la piel de gallina.
Increible!!!
Un beso.

Ester said...

Visto desde nuestra cultura cuesta entenderlo, cuando ves el resultado da un poco de grima, pero por estos lares, dejamos a las gimnastas y a las modelos sin comer, a los culturistas los cebamos de productos tóxicos, y si regresamos a otras culturas rompen los huesos de los niños para que quedando deformes puedan dar pena a la hora de pedir caridad. Ya te he soltado mi parrafada. Mejor te abrazo y me voy.

María Luz Evangelio said...

Muy interesante la labor de documentación que haces y la manera en la que nos traes estos temas.La obsesión de las culturas por dominar el cuerpo de la mujer da para mucho. Lo peor es que ahora que nadie nos obliga (en algunos paises ) nos dominamos nosotras para complacer gustos de varones.Esas mujeres tan delgadas que parecen enfermas, o los maniquíes de los escaparates en tiendas de ropa para adolescentes. Maniquíes que representan mujeres enfermas, indefensas, tristes y muy delgadas. Buenos, regalaremos posters de Sofía Loren a nuestras hijas. Muy interesante.

Kety said...


Escalofriante. Y siempre, el dinero y es estatus, por medio.
Un abrazo

manouche said...

Les canons de la beauté sont impénétrables, je t'avoue que les tatouages et les piercings ne me plaisent pas plus !

Taty Cascada said...

Una práctica fomentada por la necesidad del predominio del hombre sobre la mujer y, relacionada directamente con la cantidad de dolor que una mujer podía tolerar. Muy conveniente, porque así no tendrían por esposa a una mujer que intentase solicitar derechos sino que a una obediente sirvienta.
Un abrazo para ti.

Ambar said...

Escalofriante tortura y me imagino que el sufrimiento de las pobres niñas debía ser atroz. Sabía lo de los vendajes pero ignoraba que les rompieran los huesos. Gracias a ti ya se algo más sobre la cultura china.
Besos Myriam

Genín said...

Hace falta ser imbecil para seguir esa práctica...
Besos y salud

Bertha said...

Una práctica brutal:me pasa como a ti, que leyendo el proceso ya me duele todo.

Las fotos testifican la brutalidad a la que eran sometidas, para ser más sometidas por medio de matrimonios de conveniencia...-Como el que compra un jarrón y lo exhibe.

Un beso feliz finde Myr.

-



Manuel López Paz said...

Costumbres que afortunadamente se han dejado de lado...

Welcome home :D

Besote guapa

Pedro Ojeda Escudero said...

Una tortura. Una salvaje tortura.
Besos.

De barro y luz said...

¡¡¡Qué crueldad!!


Bss

Mari-Pi-R said...

Afortunadamente se queda en un pasado esta costumbre, pues destrozar así los pies era una crueldad por el dolor sentido, tan solo pensar el cansancio que uno coge llevando un mal calzado sin tener comparación a lo impuesto.
Un abrazo.

Abejita de la Vega said...

Una salvajada. Tienes razón, lo que inventan para oprimir a la mujer.Impresionante tu reportaje.
Besos, Myr.

Tracy said...

¡Qué horror! me pongo mala de ver esas fotos y todo por una tradición que les gustaba mucho al hombre... Mejor me callo, porque a estas horas podría decir alguna barbaridad.

Marina Fligueira said...

¡Hola, Myrian!!!

¡Por Dios, que horrible atrocidad y que largo tormento para las mujeres! Ver las fotos produce escalofríos, me quedo sin palabras.

Gracias por compartir este pogs, no sabía yo de esta cruel practica.
Te dejo mi inmensa gratitud y mi gran estima.
Un abrazo y se muy- muy feliz.

Me alegra que estés de vuelta, reina.

Milena said...

Tremendo... es terrible cómo a veces perdemos el norte y aceptamos salvajadas como costumbres...

Un abrazo grande