Tuesday, July 12, 2016

Entre cerezas y fresas silvestres despedimos a Abba Kiarostami, recordando a Ingmar Bergman



                                                                 Foto de A. Kenare AFP

 El director de cine Abba Kiarostami ha muerto, con  el cine iraní pierde a un gran director.  Especialmente lo recordamos por su película  "El sabor de las cerezas" Realizada en 1997,  ganadora de la Palma de oro en Cannes y de otros premios.

Abba Kiarostami nació  Teherán en 1940.  Su película "El sabor de las cerezas"  guarda un enorme paralelismo con la película “Fresas silvestres” (Smultronstället) de 1957 del director sueco Ingmar Bergman (1918-2007). En la primera un hombre de mediana edad (Homayon Ershadi) quiere suicidarse y recorre con su coche las colinas polvorientas de las afueras de Teherán buscando a alguien que lo entierre si lo consigue. Así durante toda una tarde, intenta convencer sucesivamente a un soldado iraní, un seminarista afgano y por último a un taxidermista turco. Siendo éste el único que accede a ayudarle, pero, sobre todo, a hacerlo dudar en su intención de suicidarse. El turco le habla sobre su propio intento de suicidio en el pasado y cómo, gracias al simple sabor de las cerezas arrancadas de un árbol, prefirió seguir viviendo. En la película de Bergman, el viejo profesor Isak Borg y su nuera, Marianne, parten en coche para asistir a una ceremonia en la que aquél recibirá un doctorado honoris causa. Durante el camino, al pasar junto al hogar de su infancia, el profesor recoge algunas fresas silvestres. En ese momento, debido al sabor de las mismas, recuerda al amor de su vida: una muchacha a la que nunca se atrevió a amar en su juventud. Finalmente, esta travesía se convierte en un viaje de memorias y reencuentros, con reflexiones sobre el miedo a la muerte y la soledad, para replantear su existencia, hasta entonces desprovista de emoción, pasión y espontaneidad. En Suecia, las fresas silvestres son consideradas un símbolo de regeneración y de la llegada de la primavera, algo que pone de manifiesto el carácter básicamente positivo de la película de Bergman que, en buena parte, se ocupa en mostrar todas las oportunidades perdidas por el profesor, siempre frío y distante, al que le cuesta mucho responder a la calidez humana, pero que terminará por comprender su valor. En Teherán, ciudad capital de Irán, las cerezas pueden ser consideradas como un fruto poco común y difícil de hallar, de sabor agridulce; una metáfora perfecta para nuestro héroe anónimo que decepcionado de la vida busca librarse de ella, pero que al balancear lo agrio y dulce de ésta, decide continuar vivo. Dos películas, dos visiones, separadas en el tiempo por cuarenta años que van de 1957 a 1997. Dos directores, ambos importantes para la historia del cine. Un solo tema: la existencia vitalista del hombre. (Texto tomado de aquí)







8 comments:

Pedro Ojeda Escudero said...

Este director dejó un imborrable buen recuerdo en la Semana de Cine de Valladolid. Merece el honor del recuerdo, desde luego.
Besos.

Javier Rodríguez Albuquerque said...

Me uno al homenaje.
Besos.

Genín said...

Bergman fue mi director favorito...
Besos y salud

Cayetano Gea said...

Un monstruo del celuloide, un gran director.
Un abrazo, Myriam.

Rafael Humberto Lizarazo said...

Cereza y fresas... eran muy comunes a la vera de mi camino hacia la escuela, me endulzaban la vida.

Tu reseña trae a nuestro recuerdo grandes personalidades del cine.

Un abrazo.

Manuel López Paz said...

Todo tiene su ciclo...Aunque a veces duele...RIP Abba Kiarostami.

Voy regresando poco a poco...Poniéndome al día con los amigos

Besote guapa

karin rosenkranz said...

me sumo al homenaje.
besos

Paco Cuesta said...

Y no menos imborrable recuerdo en mi cine-club de sí ha mucho tiempo.
Gracias