Wednesday, October 7, 2015

De vidriera, andamos, y muy ejemplar: "El Licenciado Vidriera" 1 (3)





Ríos de tinta se han escrito sobre las Novelas Ejemplares de  Miguel de Cervantes Saavedra, así que no hay nada nuevo bajo el sol, pero de los varios kilos  de papel escrito (por otros)  y leído (por mí,  unos cuantos) sobre "El licenciado Vidriera" quiero comentar someramente  algunos de los ensayos que más me gustaron:   Por ejemplo, el escrito por Elaine Bunn "Fashioning identities  in "El Licenciado Vidriera",   Bulletin of The Cervantes Society of America, 24,1 (2004) Pg 119 a 136

Me gusta este trabajo porque la autora planeta en él,  el terror del Lic. Vidriera a la intimidad. Y así lo creo,  porque el protagonista quien a través de un proceso de individuación en su viaje vital, cambia sucesivamente de nombres (Tomás Rodaja, Lic. Vidriera, Tomás Rueda) y de trajes (humildes campesino, protectores en su etapa de vidriosa fragilidad, negros de estudiante y de abogado,  y por último, de soldado, papagayo) tiene pánico a las mujeres.  Tomemos a la primera, la "dama de todo rumbo y manejo" -que es además su primer encuentro con el sexo femenino-  ella, que  al conocer a Tomás quedó enamorada y al sentirse rechazada por éste,  despechada, concurre a una "morisca" que le da un brebaje  en un membrillo para obligar a Tomás a quererla. Tomás, por su parte, no estaba ni pizca interesado en ella: "el atendía más a sus libros que a otros pasatiempos, en ninguna manera respondía al gusto de la señora",  es que le habían dicho a Tomás que la dama estuvo en Italia y en Flandes y él fue a verla por curioso para  ver  si la conocía, pero nada quería con ella. Estas dos  mujeres lo invitan a conocer  lo femenino, pero él, membrillo de por medio,  (Válgame aquí la alusión irónica  de Cervantes a la vulva de la mujer), Tomás no soporta la cercanía, entra -como resultado de la confrontación-  en un ataque de pánico de tal magnitud que produce un brote psicótico en el que pierde la conciencia varias horas "al cabo de las cuales vuelve como atontado"    y hasta con "lengua turbada y tartamuda" dice que lo que había comido "le había muerto"  y  convencido en que su cuerpo es de vidrio, muy frágil, "tierno y quebradizo", no permite que nadie se le acerque hasta que dos años después, es curado milagrosamente  del "hechizo" por un fraile.  

Indicativos de miedo a la intimidad tenemos no sólo en su rechazo a la cercanía femenina,  (tampoco en Italia, ni en Flandes, ni en ninguna otra parte se acercó a una mujer. De las genovesas sólo dice que son rubias y que eso le llamó la atención)  tampoco  le llamó la atención de "la gentileza y gallarda disposición de los hombres" (hacia los cuales tampoco se siente atraído, por lo cual yo descartaría una homosexualidad repremida).  Por lo que he podido entender de esta novela, Tomás muere virgen allá  en un punto lejano del Imperio, pero con una gloria en batalla bien lograda. Tomás tiene una desconexión total de su cerebro (o mente)  con su cuerpo y sus tensiones libidinales, que reprime, concuerdo con la autora. Elaine Bunn, señala con justicia, que Tomás vive en tres mundos patriarcales: la agricultura, la academia y lo militar,   estando continuamente uniformado (de allí la importancia dada a la vestimenta y a su roll social) pero vive desconectado de todo lo femenino, lo sensual, lo  erótico y lo afectivo que reprime, como también reprime su propia sexualidad. Su mundo está poblado de verborragia aguda,   de detalles  que Cervantes relata de los viajes, etc, que ocupan la mayor parte de la novela, pero nada hay con respecto a sus sentimientos. 

Sigue el pmo miércoles con comentarios a otros ensayos.



Contribución a la lectura colectiva virtual que hacemos bajo la conducción de Pedro Ojeda desde su blog: La Acequia   ©Myriam Goldenberg





10 comments:

María Pilar said...
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María Pilar said...

Me ha encantado tu post sobre el Licenciado Vidriera. El vidrio es frío, rígido, agarrotado y yermo y de alguna manera en su nombre lleva plasmada la definición de él mismo en cuanto a los sentimientos.
Espero la continuación.
Un beso Myriam

Manuel López Paz said...

Hola Guapa:

Me ha venido a la mente que se la vida con diferentes cristales con tu escrito

Besote guapa

Bertha said...

Pues esperaremos a saber un poco más de este casto personaje...

Un abrazo Myr.

Genín said...

:)
Salud y besos

Migue said...

El licenciado vidriera por sus características también podría haberse llamado el licenciado hielo.

Saludos Myriam.

Pedro Ojeda Escudero said...

Qué maravillosa forma de iniciar el comentario. Siempre me ha intrigado esta obsesión cervantina por los trastornos mentales, tan certeramente estudiada por él. Este problema con la intimidad del protagonista es una de las claves, en medio de una sociedad que no la permitía...
Gracias por el esfuerzo en la tarea. Un beso.

Ele Bergón said...

Efectivamente Myriam, Cervantes no nos habla de lo que en realidad siente Tomás, de lo más profundo de sí. Se cree transparente, pero no ahonda en su propio ser, aunque todo el tiempo de su locura esté dando sentencias de lo que piensa de los otros, pero no de él. Es frío como el cristal, pero no transparente.Me parece muy interesante su falta de sexualidad. ¿ A qué tiene miedo ?

Besos

Abejita de la Vega said...

Lo del membrillo me hizo gracia. En el sur de España es el higo, una palabra que hace sonreír maliciosamente. De Madrid para arriba entran en el reino animal y si no es el conejo es la almeja. Ahora es tiempo de membrillos, lo miraré bien.

Tomás es un comelibros al que le aterra el contacto físico, sí, algo así vi yo.Don Miguel, de jovencito, conoció, probablemente a muchos locos,, junto a su padre Rodrigo que era barbero cirujano, médico sin título universitario. Cuando se presentaba un problema así en la familia, la gente recurría a lo que tenía más a mano, el barbero. Con unas cuantas sangrías lo debilitaban y se quedaba más tranquilo. O recurrían a alguna hierba o brebaje. El tema de los locos es familiar a Cervantes, en el Quijote hay más de uno. Y el Avellaneda, en su línea, lleva al hidalgo hasta la Casa del Nuncio, al manicomio.
Un buen estudio, Myriam. El de esa especialista tiene buena pinta. Disfruta de tu familia. Besos,

La seña Carmen said...

Pues yo recuerdo que la primera vez que leí las Novelas ejemplares, entonces inocente adolescente en colegio de monjas, me parecieron muy eróticas, así que algo tendrían y algo desvelaría Cervantes entre líneas.

La imagen de los membrillos ahora me parece bastante sesuda, pero igual en el siglo XVII era de lo más común.