Thursday, April 30, 2015

Entre desaparecidos y memoria en "Sefarad" de Antonio Muñoz Molina

                                                                               (Foto Mía)

"Desaparecen un día, se pierden y quedan borrados para siempre, como si hubieran muerto, como si hubieran muerto hace tantos años que ya no perduran en el recuerdo de nadie que ya no hay signos tangibles de que hayan estado en el mundo" (P121)

Por eso debemos recordarlos. Por eso, la memoria histórica debe ser memoria, para recordarse. Debemos recordar a los muertos, a los asesinos, a los  delatores, pero también a quienes  sin importar las consecuencias trataron de salvar vidas, aun poniendo las suyas en peligro. Por eso en Yad VaShem, se honran   a éstos como Justos de entre las Naciones.

"Entraron en Hungría el 14 (19) de marzo (de 1944), me acordaré siempre, aunque estuve muchos años sin acordarme de esa fecha, sin acordarme de nada (dice el Señor Salama  de  AMM en Tánger) Llegaron en marzo y para el verano puede que ya hubieran deportado a medio millón de personas, pero como temían que los rusos llegaran demasiado pronto y no les dejaran tiempo para enviar ordenadamente  a todos los judíos húngaros a Auschwitz, a muchos los mataban de un tiro en la cabeza en medio de la calle, y tiraban los cuerpos al Danubio, los alemanes y sus amigos húngaros, los Cruces Flechadas, les llamaban, con los uniformes negros como los de los SS, y todavía más sanguinarios que ellos, todavía más rudos, menos sistemáticos" (P126)


                                                              Angel Sanz Briz (Foto Yad VaShem)

Y en su relato Salama recuerda al diplomático español Ángel Sánz Briz que  sacó del infierno a cuantos judíos húngaros pudo. Ángel Sanz Briz, a quien los judíos apodaron “El Ángel de Budapest” que actuó junto con su Embajada con la aquiescencia de Franco,  cierto, como cierto es que salvó a unos 5.200 judíos,  un héroe  al que El Gobierno de  Israel le otorgó la distinción  de Justo entre las Naciones, esto es, por su valentía, desinterés y buen hacer. Y su modestia que nunca le permitió,  a posteriori,  hacer alarde de sus actos ni siquiera en privado.

Sí, lo fueron porque al final de la Guerra habían sido exterminados dos tercios del total de judíos húngaros (sin hablar del resto de Europa) y gracias a ellos, estos se salvaron. Adolf  Eichmann fue en persona  a Hungría a supervisar las deportaciones: tenían  que ser super-rápidas y eficientes, ya habían adquirido  práctica en Polonia (en donde, por ej. las deportaciones a la muerte se habían venido realizando durante 4 años),  en Galitzia, en Checoslovakia, etc., etc, y los Soviéticos se iban acercando por el Este,   así que  desde el  14  de mayo de 1944  comenzaron a salir para el campo de Exterminio de Auschwitz  3 o 4 trenes por día  cada uno con entre 3.000 y 4.000 personas,  unos 12.000 seres humanos al día, cuyo único pecado  había sido  el de ser judíos. Cerca de 500.000 judíos de Hungría fueron llevados  a los Campos de la Muerte.  Eso y los asesinatos  perpetrados por el Partido xenófobo-nacionalista húngaro de la Cruz Flechada,  cuyos miembros iban  en escuadrones o patotas   asesinando con mucho sadismo y arrojando  cadáveres amarrados a vivos  al Danubio. Al final de la Guerra, su líder, Ferenc Szalasi, fue condenado a muerte por Crímenes de Guerra, en Marzo de 1946,  por el Tribunal de Justicia Húngaro: El había sido  responsable de asesinar a unos 15.000 judíos, (que desaparecieron en el Danubio).

                                                    Memorial de Zapatos de las Víctimas judías
                                         asesinadas y arrojadas al Danubio por Los Cruz Flechada.
                                                Obra de Can Togay y Gyula Pauer (Foto de internet)


Por eso, Justo es  el Cónsul  Carl Lutz, de Suiza en Budapest,  el primer diplomático  de país neutral en salvar judíos, creó el concepto de  las “Schutzbrief”, cartas de protección;   en negociaciones con los nazis consiguió 8.000 que siendo en principio individuales, fueron por él consideradas por grupo familiar. El sólo salvó a unos 62.000 judíos y plantó banderas en 76 Propiedades, que convirtió en anexos de su Embajada.  Justa también es su mujer Gertrude que no cejó en aliviar el sufrimiento de los refugiados en “sus” casas.

“Quién salva a una vida, salva al mundo entero” dice El Talmud, Mishna 5

Por eso,  Justo es  Angel Sanz Briz, llamado El ángel de Budapest, que emitía cartas de protección y alquilaba Casas-Refugios  como anexos de la Embajada plantando la bandera española en cada una, llegando a tener 11 Propiedades y salvar a 5.200 personas.  Cuando Sanz Briz fue ordenado a regresar a España, se quedó -según testimonio de sobrevivientes- el comerciante Giorgio Perlasca en la Embajada fingiendo estar a cargo y así seguir expidiendo cartas de protección y asistencia a los refugiados y con esa mentira tuvo la fuerza de oponerse a los Cruces Flechadas, por eso también es Justo, aún cuando se hubiera vanagloriado a posteriori de sus hazañas. Otros miembros de la Embajada también son dignos de recuerdo, como el abogado Zoltan Farcas que conocía todos los resortes legales y a quienes sobornar de entre los nazis o  la Canciller  Elizabeth Tourné, quien venía ayudando a judíos desde tiempo atrás.

Igual, hizo el delegado de la Cruz Roja Internacional,  Friedrich Born, en hospitales, ancianatos, etc.,  salvo a 6.000 niños ubicándolos en las Casas protegidas de la Cruz Roja,  también él y sus asociados  llevaban comida y medicinas al Ghetto, entre otras cosas.  Salvados por su obra han testificado los riesgos que corría. Por eso, Justo es  en medio de un océano de asesinatos, silencios, delaciones.



                                                           Raoul Wallenberg, Foto de su pasaporte,  1944  

 Roaul Wallenberg, (R.W.) arquitecto, hombre de negocios y diplomático sueco que en Julio de 1944 cuando llegó a Budapest tenía 32 años, también otorgaba a diestra y siniestra miles de  Schutz-Pass, pasaportes protegidos para “súbditos suecos en espera de repatriación”,  e iba plantando banderas suecas en los edificios que alquilaba (32 Edificios, 2 hospitales y un comedor)  como anexos de su Embajada. R.W. fue cuatro veces a la Estación  de Jozsefvaros  en la que marchaban trenes a los campos de Exterminio ahora Ravensbruck y Mauthausen, porque Auschwitz en Noviembre del 44 por el avance soviético hacia Polonia, había dejado de operar por ordenes de Himmler.   Cuatro veces, Wallenberg arrancó sentenciados de los trenes y les salvó la vida. Incluso cuando comenzaron las Marchas de la muerte en Noviembre de ese año, Raoul Wallenberg tomó la misma ruta  que los convoyes de la Cruz Roja  (que trataban desesperadamente de dar agua y algo de comida a los debilitados judíos que eran obligados a marchar casi sin ropas ni zapatos en la nieve infinitos km por día) y manejó en su auto hasta casi la frontera austríaca para  repartir cartas de protección y poder salvar así a unos cuantos judíos más. En total 4.500 judíos fueron directamente salvados por él.

También Portugal estuvo presente en la figura de del diplomático Carlos Liz Texeira Branquiños que otorgó 800 cartas de protección que inicialmente serían 500.

Cuando el Partido Nazi  de los Cruces Flechadas tomó el poder en Hungría y  en patotas iban asesinando judíos por las calles de Budapest,  el representante vaticano, Nuncio Ángel Rota, también Justo,  creó el ghetho Internacional en el que  el Vaticano  y las  demás delegaciones  extrajeras (España, Portugal, Suiza, y Suecia) plantaron sus banderas,  25.000 judíos de allí sobrevivieron, gracias a esa protección.

Hubo otros casos en que los protectores no fueron diplomáticos muchas monjas en conventos o civiles como la inglesa Jae Haining que estaba protegiendo a 400 niñas judías  en una escuela en Budapest perteneciente a la Iglesia Escocesa cuando la Gestapo la tomó prisionera y asesinó, poco después.

Poco antes de que entraran los Soviéticos en Hungría, y lo tomaran prisionero, Raoul Wallenberg le dijo a un colega -asistente suyo- de la Embajada, Per Anger, también  Justo,   según su propio testimonio: “He tomado esta asignación y jamás podría volver a Estocolmo sin saber muy dentro mío que he hecho todo lo humanamente posible por salvar la mayor cantidad posible de Judíos”. Por eso, se quedó hasta el final, cuando ya se habían ido casi todas las Delegaciones Extranjeras, por eso,   la última vez que se lo vio fue el 17 de Enero de 1945 cuando el Ejército Soviético que ya había entrado a Budapest se lo llevó detenido a la “Liubianka” ( El tan temido Cuartel de la KGB y cárcel anexa,  en Moscú) en la que según las investigaciones posteriores,  fue asesinado  en 1947. Desde 1963, se cuenta entre Los Justos de entre Las Naciones, honrados por Yad VaShem. 

NO, no:  "Desaparecieron un día, se perdieron  y quedan borrados para siempre, como si hubieran muerto, como si hubieran muerto hace tantos años que ya no perduran en el recuerdo de nadie que ya no hay signos tangibles de que hayan estado en el mundo"  Por siempre ellos y los otros tantos que se suman en el Parque de los Justos,  en Yad VaShem, mientras exista un sólo Judío sobre la Tierra, serán recordados, Bendita Sea su Memoria. Sabiendo, sin embargo, que si hubieran habido muchos más, El Museo del Holocausto Yad VaShem, no hubiera tenido razón de existir.  

Pero, siempre creyendo en que la Solidaridad, el Altruismo, La Compasión, La Colaboración , La Generosidad, son valores que  rescatan nuestra Humanidad de las Tinieblas de la maldad y la bajeza y que, sí, somos muchos más que ellos y estamos destinados a mejorarnos como especie. Ese es el sentido de la Evolución. 

  "Por el sentido que pueda tener tratar de explicar las causas por las que mi vida, entre millares de otras equivalentes, ha podido resistir la prueba, diré que creo que es a Lorenzo a quien debo el estar hoy vivo; y no tanto por su ayuda material como por haberme recordado constantemente con su presencia, con su manera tan llana y fácil de ser bueno, que todavía había un mundo justo fuera del nuestro, algo y alguien todavía puro y entero, no corrompido ni salvaje, ajeno al odio y al miedo; algo difícilmente definible, una remota posibilidad de bondad, debido a la cual merecía la pena salvarse."  Primo Levi, "Si esto es un Hombre", 1947 (Sobre su experiencia en Auschwitz),  P.68  (Lorenzo era un obrero italiano, civil, que se acercó  al "Lager" (El Campo de Extermino) durante seis meses a hurtadillas, entabló "amistad" con Primo Levi y le  llevaba un  pedazo de pan por día, también le dio su camisa remendada).


Nota 1: Me ha costado mucho escribir esta entrada por todo lo que significa para mis congéneres y gente muy cercana también, hijos de sobrevivientes del Holocausto, amigos míos. ¿Qué hubiera sido de mí y de los míos  de haber vivido  en la  Europa en ese entonces?.  Mi abuela paterna nacida en Odessa, actual Ucrania, de joven, y algunos familiares más  escaparon de los progroms rusos a Argentina, en donde conoció a mi abuelo. 


Nota 2:   Antonio Muñoz Molina, "Sefarad", Ed. Círculo de Lectores S.A, , Barcelona, España, 2001

Contribución a la lectura colectiva virtual que hacemos bajo la conducción de Pedro Ojeda desde su blog: La Acequia   ©Myriam Goldenberg



Nota:  Citas del texto en color verdeenlaces en color azul. Otras citas en color rojo. 





14 comments:

Javier Rodríguez Albuquerque said...

Me ha encantado. Se nota el esfuerzo que has realizado. Pero sobre todo me emociona el recuerdo de un pasado tan.... terrible a la vez que humando.
Un beso.

Pedro Ojeda Escudero said...

Por eso mismo no hay que perder la memoria de aquellos que estuvieron y ya no están.
Un abrazo, Myriam, sé lo que ha significado para ti. Excelente entrada, excelente la fotografía inicial.

Manuel López Paz said...

Voy hacer una entrada conmemorativa del 70 aniversario del fin de la guerra. Ya te avisaré

Besote

Genín said...

Terrible lo que los humanos pueden hacer...
Besos y salud

Bertha said...

Que mejor testimonio aunque ya se sabe que los sentimientos son traicioneros.Es deber como personas tener siempre viva la llama del recuerdo y ojalá que algún día haya servido para algo tanto horror.

-Te soy sincera, contra más testimonios puedes escuchar no deja de sorprender como el ser humano puede ser tan cruel.

Un fuerte abrazo Myriam.

chusa said...

La historia se repite lamentablemente y parece que no se haya aprendido lo suficiente de tanto horror... Tu post admirable lleva todo tu sentimiento y esfuerzo para mantener viva la ùltima llama de la memoria,
me uno a ti en un gran abrazo Myriam :)

Gustavo Figueroa Velásquez said...

La memoria histórica debe ser memoria para recordarse del pasado, de los que fueron perseguidos, de los que sobrevivieron, de los que murieron, de los que ayudaron ( por lo menos lo intentaron) a salvar vidas...para no olvidar a los asesinos; pero la memoria histórica tiene que estar alerta no solo con la experiencia del pasado (y con base en esa experiencia) tratar de ayudar a salvar a otros pueblos que hoy sufren persecución, a todos esos hombres y mujeres asesinados en cada rincón del planeta.
Querida Myriam, te dejo un beso y un abrazo.

Abejita de la Vega said...

Bendita sea su memoria. Tu entrada he de leerla despacio, es todo un testimonio. Desde Sefarad te escribe esta amiga bloguera.

Andres Lopez said...

Hermoso reportaje, tu estilo periodístico contribuye a hacer fluidos y comulgar historia y sentimientos ¡Genial!
Besos
André

Sor.Cecilia Codina Masachs said...

Gracias Myriam por aportarnos ese recuerdo y olvido de la historia de los buenos actos y de los malos. Se borran los nombres, pero el dolor perdura, porque se repite la historia.
Un gran abrazo.

Boris Estebitan said...

Amplio reportaje, a uno le duele lo que hace la maldad, magnifico texto, saludos desde El Blog de Boris Estebitan.

Paco Cuesta said...

Fantástico trabajo por dos motivos: La labor de investigación en sí misma y la reivindicación de todos aquellos que se esforzaron aun a riesgo de su integridad para impedir muertes injustas.
Gracias
Besos

Pedro Luso said...

Olá, Myriam!
Necessária sua postagem; mais uma importante denúncia contra as atrocidades cometidas pelos Nazistas, que o mundo não pode esquecer.
Um abraço.

Ele Bergón said...

Tengo que leer esta entrada tuya, con la calma de la entrada que acabo de comentarte.

Volveré cuando alcance ese estado.

Besos