Wednesday, March 25, 2015

Amor, sexualidad y erotismo en las relaciones de pareja en "El Héroe Discreto" de Mario Vargas LLosa, Ed. Prisma, Madrid, España, 2013



 “Nuestro hermoso deber es imaginar que hay un laberinto y un hilo” J.L. Borges.  Con ésta frase comienza Mario Vargas Llosa (MVLL) su novela “El héroe Discreto”, así que yo voy a tirar del hilo del amor, la sexualidad y el erotismo en esta   novela, no siendo  la primera vez que lo hago;  ya lo hice con  todo El Quijote de Miguel de Cervantes,  aquí la parte A y aquí la parte B (de entre todos los trabajos que  escribí sobre el Quijote, que puesto que estamos en año de celebraciones, lo menciono y  a los que puede accederse en este enlace). Específicamente a las relaciones de pareja me he referido  en “el Hereje”  y en “Cinco horas con Mario” ambas obras de Miguel Delibes. También lo he  hecho en “La Estafeta Romántica” Episodios Nacionales 3/26 de Benito Pérez Galdós.   ¿Se acuerdan de Sancho Pansa y su mujer Teresa?,  también sobre ellos escribí  en: “Sancho Pansa, mi consorte; un porro Parte 1 y parte 2.  Así que no seré original, pero no me pude resistir porque a medida que leía la obra de MVLL,   iba viendo como ese hilo se desenrollaba.

Hay algo que considero  muy importante  y que de entrada me gustó _ no sólo el hecho de que MVLL nos  presenta variedad de relaciones de pareja  en una ciudad pequeña del Norte de Perú, Piura, y en Lima, la Capital_ y es que las parejas descritas  son de mediana edad, alguna  tirando a jubilación (otra,  un poquito más :-),   con inclusión de una buena pincelada de juventud  que escandaliza a la sociedad limeña tan dada a las malas lenguas con su “malsana curiosidad" P274)   y MVLL   nos da un muestrario de  sexualidad de manera muy creíble, rompiendo además,  estereotipos y mitos.  Uno de los  cuales tiene que ver con la sexualidad del hombre maduro y en especial, la del  anciano. 

Los personajes y sus relaciones de pareja:

En Piura, una pequeña ciudad del Norte de Perú,  tenemos a Felicito Yanaqué,  de la etnia Tallán, nacido en Yapatera, y que había estudiado la escuela primaria en   Chulacanas (P14),  bien  matecito-indígena, de 55 años “menudo y muy flaquito, parco y trabajador”   “sano, laborioso y ágil”  que hacía “ejercicios matutinos de Qi Gong” (P14)  El nombre de su Empresa  de transporte es: “Narihualá”,  nombre de la que se considera capital de la nación tallán, 17 km. al sur de Piura en la que hoy hay un museo,  en el enlace del museo, pueden observar piezas cerámicas de esta cultura pre-incaica. 

Este hombrecillo menudo  se encuentra  inmerso en una relación marital “mueble”  tediosa, rutinaria, falta de amor, de erotismo, de complicidad, con su mujer  Gertrudis,  con quien se casó  obligado acusado de estupro: es decir,  de tener sexo con una menor, dejarla embarazada y  querer “volarse”.  La madre de la mujer –dueña de una Pensión y proxeneta -  lo planeó porque ella misma prostituía a su hija (P54).  De hecho su  primogénito  no se parecía en nada al padre, al contrario, era bien “fuerte, atlético, blancón, de ojos y cabellos claros” (P80). En cambio, su segundo hijo Tiburcio, era de “piel requemada, el pelo lacio y renegrido y de cuerpecito esmirriado como su progenitor” (P80).

También tenemos la relación “apasionado-cariñosa” de Felícito con su amante  Mabel, de “silueta de gimnasta”, “cintura ceñida”, “pechos erectos”,  “potito redondo  y  empinado que seguía cimbrando alegre al caminar” (P41),  aunque para gustos los colores, el Cap-Culo prefiere el poto de Josefina porque a este él lo ve sin terminar de desarrollar (P114).  

E incluso tiene nuestro Felícito  una relación platónica  monocorde con la cantante   Cecilia Barraza, cosa que ella ni se imagina, por supuesto, ya  que Barraza, personaje real,   ni enterada está de su existencia (P86) a menos, claro, que hubiera leído el libro de MVLL., cosa que ignoro. 

Otro personaje  de Piura,  el Capitán Silva,  al que yo llamo  Capitán – Culo   P73, P113, P190)  está interesado  por la secretaria de Felícito, Dña Josefita, (P75, P190),  cuya descripción tenemos en  la comparación que el Cap- Culo hace entre -valga la redundancia- los culos de Mabel  y el de ella: “muy serio y con ademanes escabrosos explicaba a su subordinado que aquellos glúteos no sólo eran grandes, redondos y simétricos, además daban un respingo al caminar, algo que le removía el corazón y las criadillas al unísono (..) Por eso, Josefina era “una hembrita de la Pitri mitri” (P113, 114).

Del Sgto  Lituma  Que raspaba los 50 ya(121) se menciona que su amor de juventud  Bonifacia  lo dejó por otro (P117, P 118), desde entonces concentra todas sus energías (libidinales) en su trabajo e incluso, pone al Capitán –Culo en vereda: ”Por qué no se concentra en la investigación, mi capitán”  (P114)

Otra relación de pareja que  se menciona es la de José León, dueño de un taller, primo del Sargento Lituma,  que se había casado con una trujillana, resultando su matrimonio en un desastre, por lo que se había divorciado,  del que tenía dos hijas  que estudiaban en la universidad, la mayor Odontología y la menor, Farmacia (P125).

En Lima, tenemos  la relación madura, comunicativa y muy cordial, del gerente Rigoberto  de 62 años (P26) con su segunda mujer,  Lucrecia. Rigoberto,   es un personaje clase media alta,  agnóstico, cultivado, amante de los viajes, de Europa, de la música clásica, de la lectura y el arte (P62; P71; P202, P203),  padre cariñoso y preocupado por su hijo Fonchito (P97, P94, P207),  hijo con su primera mujer Eloisa (P102) de la que no sabemos si enviudó  -presumiblemente sí-    o se divorció, ella en todo caso, está bien ausente;  un hombre  que apoya a su jefe y dueño de la Empresa, Ismael pero que no se  confunde, sabe que en esa relación de poder, no puede ser “amigo” de su jefe, o sí…  “si es que entre patrón y su empleado puede haber de veras amistad (…)”aunque lo estime bien   e Ismael lo considere amigo  “Tú y yo somos buenos amigos, ¿sí o no?” (P29)  por haber sido, además de su hombre de confianza,  siempre su paño de lágrimas y  confidente (P36) si bien es cierto que le tiene cariño y en el entierro de  Ismael, Rigoberto contiene las ganas de llorar (P276).  Lucrecia por su parte, es una mujer que quiere y se preocupa genuinamente por el hijo de su marido y hasta le quita el sueño (P97) o por la desaparición de Armida, muy afectiva, comprensiva, observadora, atenta , sensible (P275, P285). 

Ismael Carrera,   octogenario (P194),   que de joven había  sido “muy buen mozo”, “elegante , distinguido, sociable “ (P28) viudo de Clotilde.  Una  relación ésta  al parecer, convencional, al uso, rutinaria, por como  Rigoberto habla de ella con su mujer: “Por primera vez en su visa Ismael (ahora casado  en segundas nupcias) sabe lo que es tirarse un polvo de verdad, Lucrecia. Los que tenía con Clotilde era pasatiempos conyugales. (…) (P201) Ismael mismo  reconoce no haber  disfrutado (de la vida conyugo-sexual) inmerso obsesivamente en su trabajo cuando Ismael le dice a Rigoberto: “Tú sabes mejor que nadie que hasta ahora sólo he vivido para trabajar”  (P244).

Ismael y su relación “escandalosa”  con su “sirvienta” Armida  de 38 años (P39) (quien resulta ser hermana de madre, seguro,  de Gertrudis) “morenita, de cabellos muy negros, de ojos vivos”“una cholita bastante presentable” al decir de Rigoberto ( P32),  con quien para sorpresa de muchos, pero principalmente de sus dos testigos de matrimonio uno, Rigoberto, su gerente (P 30, 31, 32) y el otro, su chofer Narciso (P 33) se casa y encima, se  la pasa genial, tanto que ni viagra -dice- tiene casi que usar (P40).  Rigoberto lo presume feliz (P201) cosa que confirma más adelante : “tú estás alegre como un cuete” (P243).  E Ismael aspira con esta relación  como él mismo lo expresa: “a pasar mis últimos años tranquilo y feliz (…) Espero que con salud también, gozando un poco de la vida, al lado de mi mujer (…)”  (P244).

Lucrecia supone que Armida  “lo planeó todo  con astucia (…)(P64)  pero luego de haber hablado con ella  lisa y llanamente, porque Lucrecia es una mujer frontal, queda convencida de “la inocencia” de Armida  inocencia  en cuanto a que Ismael diera el primer paso para entablar la  relación  de pareja entre ambos, lo que exonera a Armida de una conducta impropia de acuerdo a los estándares  de la alta sociedad limeña, ya que –lo repetimos- de acuerdo a esa sociedad, ésta es una relación  “escandalosa” en sí misma, por contravenir  el orden de clases en un matrimonio Señor-sirvienta, en primer lugar, y en segundo, por contravenir un prejuicio generalizado de que  personas muy mayores no pueden tener  una vida sexual: Me dijo la verdad (….) Meto mis manos al fuego que me contó lo que ocurrió, sin añadir ni quitar nada. (…)"(P369-371).

Por último, también en Lima, hay también un esbozo de una relación,  según la suposición de Lucrecia, lesbiana de su empleada doméstica Justiniana con Armida (P72).

En  las siguientes entradas,  profundizaré  en las relaciones de Felícito con su mujer y con su amante, y por último,  en la de Rigoberto con Lucrecia. 


Contribución a la lectura colectiva virtual que hacemos bajo la conducción de Pedro Ojeda desde su blog:  
 La Acequia  ©  Myriam Goldenberg

Nota:  Citas del texto en color verde; enlaces en color azul.


7 comments:

Bertha said...

Un buen hilo conductor Myriam;es un poco complicado quedarse con los nombres y situaciones pero después de seguir este planteamiento a la segunda ya se coge el tranquillo.

Me encanta estas definiciones que empleas para cada personaje.-Y la forma de definir las distintas partes del cuerpo:como lo de potito redondo, una definición muy simpática para la parte noble ;)

Nos seguimos leyendo.Me encanta estas lecturas guiadas.

Besos y feliz jueves.

Manuel López Paz said...

Vi el libro en estos días en una librería. Me llamo la atención solo por ser Vargas Llosa.

Besote guapa

María said...

Mi querida MYR, seguro que es interesantísima esta nivela de Vargas Llosa pero me he perdido entre el culo de Silva, los gluteos de del gerente Rigoberto y el polvo de Israel con Lucrecia jaja es broma, lo explicas todos de maravilla ( pero he tenido que dejar tu entrada para la madrugada con algo más de tiempo ;-)... a veces me pregunto como eres capaz de ser tan meticuloso, ordenada y disciplinada desmenuzando las obras.. tus profes deben ponerte dieces en fila india;)

Mil gracias preciosa y montón de besos.

Pedro Ojeda Escudero said...

Excelente forma de abordarlo. En efecto: en esta novela de Vargas Llosa las personas mayores también tienen sexo y no lo ocultan. En todo su abanico.
Gracias, como siempre, por tu sabiduría.
Besos.

Abejita de la Vega said...

Excelente trabajo. Vargas Llosa nos da un amplio abanico sexual.

Machorros sádicos como el capitán Silva, el capitán Culo como dices. Se deja decir lo que piensa hacer con el culo de Josefita. Que Josefita quiera o no quiera, le es igual. Me desagrada.

Por el contario, me encanta la complicidad sexual juguetona de Rigoberto con su Lucrecia.

Voy a leerlo otra vez, que no tiene desperdicio tu trabajo.

Un abrazo, Myriam.



Paco Cuesta said...

Hay una especie de canto a la capacidad ¿emotivo?-sexual de la tercera (o cuarta) edad que con tu trabajo queda perfectamente definida.
Besos

Ele Bergón said...

Uno de los textos que más me ha gustado del texto de Vargas Llosa ha sido el juegp sexual que tienen Rigoberto y Lucrecia imaginando los amores entre Ismael y Arminda. En las obras que he leído de VALL el amor y en especial la sexualidad están en lugar destacado. En este libro, llevas razón, se centra en las personas de ya una determinada edad
Buena presentación de los personajes y sus relaciones amorosas y eróticas.
Besos