Thursday, September 20, 2012

“En los malos tiempos los niños crecen de prisa”: De como era crecer en la España teñida de sangre, durante el trienio del terror (6)


Viene de ayer

E- De cuando  Nino pierde la inocencia:


“En los malos tiempos los niños crecen de prisa” P33  y Nino creció rápido más aún desde el momento en que perdió la inocencia al recibir el trauma de su vida –devastación fulminante, radical, de todo lo que lo rodeaba P209-  el día en que supo que su padre había aplicado la ley de fugas a  Fernando, el Pesetilla, uno del pueblo P205 y lo supo por Catalina “La Rubia”, la vieja dueña del cortijo en el que vivía Doña Elena, después de que se enterara de que guardias civiles habían matado a su hijo que había  entrado de Francia para luchar por la libertad.

Lo primero que Nino  hizo al enterarse fue negarlo   gritando ¡No es un asesino, no es un asesino, no es un asesino! P206 hasta que Blas lo derribó de un puñetazo y lo encaró con la ya ineludible toma de conciencia ¡Sí que lo es!  de la que no había escapatoria.  Pepe lo trató de retener pero Nino salió corriendo y corrió, corrió, corrió.... porque no podía hacer otra cosa que correr, como si pudiera escapar de esa revelación y volver a la etapa dorada de la infancia, esa en la que los padres son idealizados por los hijos.  La  madre  al ver llegar a Nino en ese estado, supo que Nino había dejado la inocencia atrás: “en sus ojos leí que lo sabía todo”, nos dice Nino P207.

Poco después Nino se siente muy mal, se agarra la tripa con las manos y se siente vacío, hueco por dentro,  así como una punzada de nostalgia por todo lo que estaba a punto de perder... P210  y se le partía el corazón de solo pensarlo P211.

El crimen del padre no tenía remedio, sin embargo, Pepe el Portugués le explica a Nino el contexto y lo que le pasaría a él y a su familia sino lo hacía Ps 212 a 217 y lo principal: que el padre no mató por placer, ni por deporte, sino porque le dieron una orden y la cumplió.  Mató porque no podía negarse a matar, mató porque estaba muerto de miedo, en una época en que España se había convertido en un país de asesinos y de asesinados (...) P218.

Nino siente el fardo insostenible de la verdad, depositado ahora sobre sus hombros y se siente pequeño, endeble, inútil P221 pero Pepe le plantea la pregunta existencial que abre la puerta a una nueva realidad: ¿Qué clase de persona vas a ser tú? P222  Entonces Nino tuvo ganas de llorar y en los brazos de Pepe, lloró por un largo rato P223.

Finalmente Nino, que ya se ha enfrentado a  la  más descarnada realidad, decide valientemente  seguir adelante con las clases que Dña Elena le imparte, (a pesar de que ella vive en una cabañita en el cortijo de Dña Catalina)  P224. Al llegar a casa y encontrarse con el padre que lo besa en la mejilla, Nino lo besa también P231 señal de que lo perdona, o lo comprende, aunque después Nino pasa una noche de insomnio en que rebobina  los hechos y ve morir muchas veces a Pesetilla;   esa noche y muchas otras que le siguieron P232.

Perder la inocencia, crecer, implica un duelo que Nino va elaborando de a poco, como lo hemos visto aquí -y que está magníficamente tratado por la escritora- un duelo,  que encuentra cobijo en ese abrazo de Dña Elena en el que Nino se mete y cuyo broche que cerró el paréntesis de horror y conocimiento, lo haya el mismo  Nino –signo inequívoco de su nuevo estado de reciente alcanzada adultez- con la historia del mítico Sisifo, que le pide a Dña Elena que le cuente, porque ella, después de lo sucedido, es incapaz de encontrar por sí misma,  una adecuada P237.   La condena que Sisifo recibe de los dioses de levantar una y otra vez la piedra por la ladera de la montaña simboliza según Almudena Grandes, los privilegios infantiles  que se habían extinguido bajo el peso de un secreto –revelado- y de su precio tan alto, tan insoluble, tan duradero como la condena de Sisifo P238

 
Contribución a la lectura colectiva virtual que hacemos bajo la conducción de Pedro Ojeda desde su blog La Acequia. © Myriam Goldenberg.  

 Nota: citas textuales de la autora en letra azul del Libro “El lector de Julio Verne” por Almudena Grandes, Tuquets Editores, Barcelona, Marzo 2012.

 

11 comments:

Merche Pallarés said...

He leido tus dos resúmenes y son ¡fantásticos! Has hecho un trabajo muy concienzudo y profundo. ¡Enhorabuena! Besotes, M.

Gloria said...

Eso de resumir lecturas colectivas me resulta novedoso y entretenido porque decides tus futuras lecturas.
Saludos de gofio.

guillermo elt said...

Y es que, en los relatos, novelas e historias, existen muchos "Ninos" que no se reflejan en la realidad... Lo que quiero decir es que existen muchos "Ninos" que no están a la altura de sus creadores... o mejor dicho, que sus creadores crean "Ninos" adultos. Pero no porque las circunstancias de "Nino" lo hagan madurar deprisa, sino porque el propio autor, como adulto, reaccionaría así... "Mesentiende"???... Vamos, que yo, personalmente, no me creo nada real el personaje de Nino.

Besibrazos Muchos, Myriam... Muá!!!

Pedro Ojeda Escudero said...

Ese es un momento clave, bien tratado por la autora. Desde ese momento, ni el muchacho ni la historia pueden trascurrir igual. Bien analizado, Myriam.
Besos.

José Ramón said...

Myriam muy reflexiva esta entrada Saludos desde Abstracción texto y Reflexión

Paco Cuesta said...

Llevo en paralelo dos lecturas, la novela y tus reseñas.
Gracias Myriam

Bertha said...

Me acabo de dar un paseito por estas lecturas.

Que tríste realidad para Nino...El que idealizaba a su padre y ver la realidad de esta manera es traumático.

Un abrzo.

mj said...

Nino vive lo más crudo de la vida. Ya no volverá a ser el mismo niño de antes.
Lo has bordado Myriam.
Un beso y feliz de todo...

Kety said...

Volveré con calma para leer todo.

Besos

Kety said...
This comment has been removed by the author.
Aristos Veyrud said...

El muchacho recibe una experiencia repentina frente al crimen, la muerte y la injusticia desde su propia familia lo que le obliga a tomar una decisión un camino.
Así es el horror no respeta edades, ni lazos de amistad, ni familiares, ni de nacionalidades.
Un abrazo Myr!!!