Saturday, May 7, 2011

El secreto del milagro japonés (3) Tratamiento de minorías y extranjeros.




La constitución Mc Arthur establece en su artículo 14 “Toda la gente es igual ante la ley y no debe haber ninguna discriminación ni política, ni económica, ni en las relaciones sociales, por causa de raza, credo, sexo, estatus social o familia de origen” pero esta cláusula impuesta por el poder de la ocupación, ¿ha calado en el el pueblo japonés? Hay consenso entre los historiadores de que la respuesta es “NO”. De hecho, existe en Japón discriminación hacia las minorias que en ella habitan. Si bien las características del ethos japonés que traté en la primer entrada, favorecieron el despegue económico y la cohesión nacional, en términos de considerarse a si mismos como una gran familia, pasando por todas las transformaciones sociales y ambientales que señalé en la segunda entrada, los aspectos que señalo en ésta son los más negativos de la cultura japonesa y sobre los cuales, el pueblo japonés busca hoy reflexionar y redefinirse, porque nada es cerrado y terminante, sino en permanente evolución.

Cuando Japón ratificó el acuerdo internacional de las Naciones Unidas sobre Derechos Civiles y Políticos en 1979 que sostenía el derecho de cualquier persona a disfrutar de su propia cultura, profesar su religión y usar su propio lenguaje, estando asegurado en la ley japonesa, negaron los japoneses que en Japón existieran minorias de este tipo (1).

La palabra japonesa para ciudadano es “ kokumin”, la retórica de los años de guerra ha sido siempre la de que los japoneses eran una raza especial, cuyos miembros descendían de un ancestro común, hablaban un lenguaje común y suscribían a una serie de creencias religiosas y prácticas culturales que los distinguían no solo de los occidentales sino también de sus vecinos asiáticos. Su visión del mundo era y sigue siendo jerárquica, lo que conduce inevitablemente a desarrollar actitudes racistas.

Los extranjeros “Gaijin” (foráneos). Según Hane y Perez, no importa cuanto tiempo vivan Europeos y estadounidenses en Japón, ni cuanto tiempo vivan allí, siempre son considerados Gaijin y la nacionalidad japonesa es practicamente imposible de obtener, ni siquiera habiendo nacido en Japón. No se dan cargos permanentes a los profesores extranjeros, las Empresas tampoco contratan a personal extranjero.

Los Burakumin: Población indígena racial japonesa, (min: gente), formada por la casta de los indeseables de la época feudal establecido durante la Era Edo en el 1600 , dividía a la sociedad en tres clases: Guerreros (Samurays), Campesinos y Comerciantes. Estos “indeseables, inmundos ( Eta), casi no humanos (Hinin) que estaban por debajo de los tres estamentos sociales, se ocupaban de tareas impuras como matar animar, enterrar a los muertos, etc. 2 a 3 millones de personas caen dentro de esta categoría. Las distinciones de clase habían sido ya eleminadas en la Era Meiji en 1871, pero al ser clasificados como “nuevos plebeyos” eran facilmente identificables. La Liga para la Liberación de los Buraku, lucha permanentemente en contra de la discriminación. Existe una práctica ilegal que aún se da entre las Empresas a la hora de contratar personal o en las familias a la hora de elegir un conyuge apropiado para alguno de sus hijos, que es la de investigar en la rama genealógica la pureza de los solicitantes, quienes no deben contar con ningún ancestro Buraku.

Los ainu: Población indígena de etnia diferente de la japonesa, muy antigua, con idioma propio emparentada con los pueblos siberianos. Se encuentran principalmente en la parte septentrional de Japón, la isla Hoidakko, de unos 50.000 habitantes en la actualidad, se han ido mezclando con los japoneses (la mayoría de veces por la fuerza). Tienen creencias animistas. Recién fueron reconocidos por Japón como minoría en 1997. El primer Diccionario comprensivo de la lengua Ainu, hoy en vias de extinción, fué publicado por académicos de la Univ. de Hokkaido en 2003.

Los Okinawenses: También considerados exógenos, residentes de las islas Ryukyu. Historicamente China consideraba a las Islas dentro de su soveranía territorial y recogía tributos, pero ellos se consideraban una nación independiente con rey propio. En la Epoca Tokugawa, El Shogun Satsuma conquistó las islas que entraron bajo dominio feudal japonés. En la época del Colonialismo Occidental, EEUU representado por el Comodoro Pery, firmó un tratado con los Okinawenses en 1854. En 1879 Japón que se disputó las Is. con China y las ingresó bajo una prefectura nipona. En 1930 Okinawenses fueron obligados a reemplazar su idioma por el japonés.

Coreanos: Los coreanos residentes en Japón aún habiendo nacido allí son considerados foráneos y no pueden obtener la ciudanía nipona, tiene que adoptar un nombre japonés y pasar por el trámite de naturalización. No hay matrimonios interraciales con los japoneses. En los trabajos reciben un 30 % menos que un par japonés. Durante 1940 y 1945 millones de coreanos fueron traidos a Japón por la fuerza y en contra de su voluntad durante la 2nda Grr Mundial en la que fueron forzados a trabajar en las zonas beligerantes en tareas de construcción y demás. Unas 100.000 mujeres coreanas fueron prostituidas compulsivamente. Ellas fueron secuenstradas por la policía o fueron engañadas con el cuento de que trabajarían en una fábrica, en realidad fueron encerradas en burdeles del Gobierno. Muchas de ellas fueron brutalmente maltratadas y violadas. Esto fué negado rotundamente durante mucho tiempo por el Gobierno Nipón que mantenía que estas mujeres habían sido voluntarias en el esfuerzo bélico y que “no había ninguna prueba de coersión”. Recién en 1992, el gobierno reconoció que mujeres coreanas y chinas habían sido forzadas a la exclavitud sexual. Se calcula que entre mujeres coranas, chinas y de otras nacionalidades asiáticas el número asciende a unas 200.000.

Al final de la Guerra, había en Japón 2.400.000 coreanos. Muchos regresaron a Corea. En 1990 había unos 700.000 residentes coreanos en Japón, descendientes en su mayoría de aquellos que fueron traidos a Japón en la época colonial.

Cuando líderes de la RPCH visitaron Tokio en 1989 El Emperador Nipón personalmente se disculpó por las” actividades” cometidas contra los chinos y en un banquete estatal en mayo ese mismo año, se levantó el Monarca y dijo al Presidente de Corea de Sur: “Pienso en el sufrimiento que vuestra gente pasó durante ese desafortunado periodo, producido por mi pais, y lo siento profundamente” (2).

Pero, las heridas no han cicatrizado todavía y muchos asiáticos no creen en el arrepentimiento de Japón como lo demuestra la visita en 1998 del Presidente chino Jiang Zemin, quien pidió a Japón más muestras de sincero arrepentimiento. Sobre que es "ser japonés" hoy en día, continúa le debate.




Notas:
(1) Según la cita de Richard Siddle en “ Race Resistence and the Ainu of Japan” recogida en el libro de Mc Clain.

(2) Citado por Mc Clain de David A. Titus “Accessing the World: Palace & Foreign Policy in Post Occupation Japan” en General Curtis, Ed “Japan’s Foreign Policy after de Cold War: Coping with Change”, Armonk NY 1993, P. 67).


Fuentes:
Hane, Mikiso & Perez, Louis G. “Modern Japan: a historical survey” Westview Press, USA, 2009
Mc Clain, James “Japan: A Modern History”, Norton & Co, London, GB, 2002
Wikipedia.


Foto: Tomada por un familiar mio que desea permanecer anónimo y que estuvo en Japón de visita hace un par de años.

10 comments:

Asun said...

Madre mía, MYRIAM, esa imagen con tantos pasos de peatones parece el tablero de un juego de mesa. ¡Menudo lío de cruce!

Al final, por mucho que cualquier país diga que todos los ciudadanos, provengan de donde provengan, son iguales y tienen los mismos derechos, vemos que siempre hay discriminaciones que demuestran que no es así.

Muy interesante esta serie de entradas sobre Japón. Ayudan a conocer un poquito más al país del sol naciente.

Besos y feliz fin de semana.

Javier said...

Como siempre una entrada seria, firme, aclarando puntos y con una claridad incuestionable.
Muy bien.

Saludos.

Pedro Ojeda Escudero said...

Es clave la reflexión inicial: si no hay, ni siquiera en el punto de partida, verdadera igualdad jamás la habrá en el punto final.
Besos.

Sor Austringiliana said...

Myriam, al leer tu trabajo, me he acordado de esta canción del grupo Mecano:

http://youtu.be/1zj6vKafSQA

Disfrútalo, besos

Aristos Veyrud said...

Grandes ejemplos que ayudarían mucho en otros países de ser seguidos. Gracias por ilustrar y contar sobre este gran país.
Un abrazo Myr!!!

Paco Cuesta said...

Conocemos mejor a un pueblo digamos peculiar.

Monja de Clausura Orden de Predicadores said...

Hola Myriam, las dos son muy buenas entradas y muy trabajadas,Japón tiene muchos enemigos y su imperio aún siendo milenario ya no lo es tanto, las demás potencias también ha sabido crecer, ojala crecieran en humanidad, pero eso es una asignatura para aprobar mundialmente.
Te dejo mi ternura
Sor.Cecilia

Josep Julián said...

Hola Myriam:
Un pueblo tan orgulloso como el japonés vemos que también tiene su lado oscuro. Y no es de extrañar en un país con afán colonialista y creído de estar ungido por los dioses. Ahora bien, quien esté libre de culpa que tire la primera piedra.
Un abrazo.

Juan said...

Myriam

Desconocía absolutamente la separación por clases sociales y la relación que hay entre ellas.

Sobresaliente entrada que nos hace entender todas sus particularidades.

Un abrazo y que pases una feliz semana.

Juan Antonio

MIMOSA said...

La pregunta principal queda en el aire pues, el debate está servido, pero no sólo sobre ellos, sino sobre todos en general (creo yo).
Genial entrada Myriam.
Besos y un fuerte abrazo!