Wednesday, March 9, 2011

Análisis del personaje Benjamín Tobes de la novela “Viene la Noche” de Oscar Esquivias - Parte 2 A




Filosofía de vida de Benjamín Tobes:


Sobre la poesía y los poetas: B. ha conocido a varios “poetillas” en la biblioteca y ha llegado a la conclusión de que lo único que hace falta para ser poeta es fumar como un carretero, tener acné y los pelos largos, llevar la bragueta abierta y pasar las horas muertas sentado a la puerta de la biblioteca hasta “dejarse el culo planchado” ( P.17).


Conoció al poeta, hijo de colombianos, “Garcilazo” Morris y a sus amigos colegas en la Biblioteca, el día en que fué a devolver “Rojo y Negro” y éstos lo aplaudieron después de la riña que tuvo B. con el bibliotecario de turno y con la directora (P. 85) a propósito de haber marcado todo el libro. Morris acaudillaba una especie de grupo guerrillero enemigo de las novelas a las que consideraba “fósiles de una sociedad caduca” (P 85) “heces de la inteligencia humana y pura charlatanería impresa “(P. 86). Morris y amigos, tachaban metodicamente con rotulador negro todas las líneas que “la necedad universal” considerba obras maestras. A veces, excepcionalmente, indultaban una que otra frase que “cual fragmentos de poesía rescatados de las putrefactas alcantarillas” recibían el nombre de “cometas de la noche” (P. 86). Morris era amante de los tatuajes y presumía de tenerlos hasta en el pene.


A Benjamin lo de tachar le parece “una gamberrada descomunal”, pero prescisamente por eso siente simpatía por aquellos muchachos que lo consideran uno de los suyos y que por eso le confiaron sus códigos de gestos y palabras (P. 87) y aunque ellos sintieran aversión por el género, Benjamín sigue leyendo novelas. (P. 87). B. se emociona cuando es tratado por ellos como hermano, como un igual. (P. 264)


Sobre la lectura: Benjamín lee con mucho placer (P.87). Entiende mucho más como funciona el mundo desde que lee novelas(P. 62). No desconfía de los novelistas: se entrega a ellos “como un amante engatusado”, se mete en los argumentos igual que si se sumergiera en un río de cabeza (P. 87). Le indigna eso sí, que un libro se publique con faltas de ortografía o con descuidos mecanografiados (P. 131) Aunque luego acabara, pasada la indignación, incorporando algunas palabras o frases a su idiolecto ( P. 131).


Sus narradores favoritos son los más torrenciales, especialmente Victor Hugo: del que le encanta su estilo sentencioso, el afán del autor por dar sus opiniones sobre política, religión, costumbres, economía, justicia social, agricultura o lo que terciara, aunque no viniera a cuento (P. 87). También valora la calidad de los sueños de los personajes. Si son verosímiles, más le gustan (P. 87) y por eso, consideraba superior a Dostoievski con respecto a Tolstoi (P. 89). Aquel y Pushin, por ejemplo, son dos autores que le causan una gran impresión (P. 42).


Dostoievski: “Crimen y Castigo”: ( B. Le cuenta a Cebrianitos) que va de alguien que ha cometido un crimen y recibe su castigo. “Una novela edificante una novela para la gente de orden, bien bien” ironiza su amigo (P. 59). La verdad es que es un título muy bien puesto con un asesinato de los más birrioso, le contesta B. y continúa : “lo importante no es propiamente el crimen. El libro trata de una especie de estudiante que no estudia y que vive en una ciudad dónde las calles tienen nombres de letras. El estudiante cree que hay una ética distinta para seres superiores para los que está permitido matar y para demostrarlo mata a una vieja usurera que tomaba en empeño joyas ( P.60) La mata por deporte. Los sueños que aparecen en la novela son “estremecedores” para Benjamín (P. 63).


Stendhal: “Rojo y negro”. Al momento de devolverlo a la Biblioteca, aún estába intentando averiguar de que iba el título (P. 59). B. considera que éste no era un libro apropiado para niños de 14 “tiernos” años (P. 84). Más bien le parece novela altamente inmoral, bastante “cochinete”, morbosa, para lo que no se necesita inteligencia para leerla (P. 84). El se ha permitido corregir todas las erratas de las que “está plagada” la edición en cuyas páginas hizo marcas con rotulador rojo (P. 84) para horror del bibliotecario de turno que, como sus otros compañeros, consideraba a Benjamin “una especie de azote cíclico con el que Dios los castigaba periodicamente” ( P. 83).


Flaubert: “ La educación Sentimenal” (1869): la considera una novelucha que no le había gustado “un pimiento” (P. 86).


Dickens: “ Historia de dos ciudades” la considera un follón y ni siquiera logra concentrarse para leerla ( P: 167)


Victor Hugo: “Los Miserables” le chifló. Le maravilló el pasaje en el que V. H. afirmaba que bajo la piel de cada persona se escondía un animal que la definía tanto en sus rasgos físicos como en su carácter. Y se imaginó a todos los suyos, incluido él mismo como un animal (P. 117).


Oscar Esquivias: “Inquietud en el Paraiso” “La Ciudad del Gran Rey”. Benjamín recibió ambas novelas como regalo de Nochebuena adelantado ( P. 128) por parte de su hijo y nuera y hasta dedicadas “sosamente” por el mismísimo autor ( P. 129); las comienza a leer en el tren a Burgos: B. leía “velozmente con expresión severa, inescrutable, hasta parecía rabioso”. No le gustaron nada y las consideró “una mierda pinchada en un palo” ( P. 158). Al punto de escribirle una carta al autor en la que le planteaba todas sus críticas: calumnias, inexactitudes, bromas e injurias sobre la gente real que según Benjamín, el autor describía en sus novelas (P. 159), considerando inmoral que Esquivias manipulara en la novela, la realidad histórica y por ello, dice Benjamín, que sus libros son repugnantes desde el punto de vista moral (P. 164) y hasta le pregunta enojado y con ironía a ver si se atreve a calumniar así a Mahoma (P. 165). B. también le dice que ha echado de menos en sus libros que algún personaje sueñe (P. 166). En suma, lo considera según sus propias palabras: “un escritorzuelo”(P. 242). Sobra señalar por lo evidente, la autoparodia magistral de Esquivias, que se hace criticar por su misma creación.


Sobre la escritura de B.: El estilo epistolar de Benjamín está plagado de explicaciones, paréntesis y frases que embarullan, retorciéndose y enroscándose como serpientes ( P. 42). Resulta ser un gran partidario de escribir con paréntisis porque según él “siempre aportan luz y animación a los textos”, “tienen forma de platillos y todo lo que va entre ellos queda realzado. Es un toque que alegra cualquier frase, por sosa que sea”. ( P. 103).


Sobre la muerte y las enfermedades: Hablando con su amigo Cebrianitos sobre su antiguo inquilino ya fallecido, le dice Benjamín: “Lo del difunto Córcoles fué una verguenza: más que un punto final fueron puntos supensivos mal puestos. ¡Mira que morirse mientras dormía, sin enterarse de nada! “(P. 62) “Córcoles estiró la pata sin darse cuenta. A mí no me parece bien cascarla así, la verdad, me parece una estafa. Yo le rezo a Dios para que me permita ser consciente de que no me queda mucho tiempo en el mundo y poder despedirme y dejar mis cosas en orden. Eso le pido a Dios. Sin que se le vaya la mano, claro“(P. 62) [nótese la Ironía, el humor negro, del personaje] B. no se toma enserio ninguna enfermedad - aunque se preocupa por su prótasta - y es de la opinión de que quien se muere lo hace porque quiere, que “uno sólo estira la pata cuando lo decide” ( P. 218), que “morirse es una acto de rendición, no una derrota, por propia voluntad, salvo, claro está, la accidental o provocada”(P. 263). No es aprensivo, no le teme al infierno y siente una profunda antipatía por los médicos (P. 262) y relaciona el calor intenso con los hospitales con el Infierno (P. 262).


Sobre los sueños: B. no sueña de noche y se pregunta si es por los años que ha dejado de soñar (P. 63). Los de “Crimen y Castigo” le parecen “estremecedores” (P. 63). Cree que las cosas no suceden porque sí y que los sueños tiene su razón de ser, que demuestran la existencia de Dios y que son una ventana por las que Dios nos permite asomarnos al Más Allá, hablar con los muertos, tener emociones más intensas que en estado de vigilia, atisbar lo que nos espera cuando “estiremos la pata” (P. 63).

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Mañana continuaremos con la Filosofia de Benjamín: veremos entre otros, como trata los temas sexuales y el de los extranjeros

11 comments:

Pedro Ojeda Escudero said...

Es una de las claves de este personaje: su relación con la lectura. Una pista para la conexión de la trilogía es su perspectiva de lector de las dos primeras novelas. Recurso bien cervantino.
Besos.

Antonio said...

Ando yo en un grupo de lectura donde se debate cada mes un libro que ha sido leído por los integrantes del grupo. Es interesante el debate. No siemrpe el lector concluye lo que quisiera el autor...
Gracias por esta entrada, es muy interesante, como todas las tuyas.
Besos

Merche Pallarés said...

Esa vuelta de tuerca de Esquivias criticándose en "Viene..." me ha encantado. Chapeau! Besotes, M.

Asun said...

Es curioso cómo Benjamín encuentra fallos de un tipo u otro en todo lo que lee, pero sin embargo sigue con su interés por los libros.

El golpe de que Esquivias hable de sus propias obras por boca de Benjamín, poniéndolas a caer un burro desde la dedicatoria hasta el final, me pareció una genialidad. Me reí mucho con la carta que este último le escribió.

Muy bien desmenuzado el personaje de Benjamín.
¡Menudo trabajazo!

Besos

Cornelivs said...

Esta lectura me la he perdido, pero sigo con mucho interés tus analisis, Myr.

Besos.

José Antonio del Pozo said...

Hola, Myriam: este Benjamin sí que parece todo un personaje. Ahora me recuerda al Ignatius de La conjura de los necios. Saludos blogueros

Ele Bergón said...

En el Tetuan de las Victorias de Madrid, hay muchas personas como Benjamin Tobes. Es muy posible que algunos no lean tantas y tan interesantes novelas como el protagonista de Viene la noche, pero si te puedo decir que es junto como Lavapies el distrito mas envejecido de de la Capital de España.

Ya lo he terminado de leer.

Un abrazo

Luz

Paco Cuesta said...

Perfeccionista y nexo de unión entre esta y las otras novelas. Creo yo

pancho said...

Benjamín terror de los bibliotecarios, le encanta hacerse ver. No va con él pasar desapercibido.

No puede levantar los ojos de la novela en todo el camino, y después dice que no le gusta. Se trata de un viejo cascarrabias, el caso es que quejarse y llamar la atención.

Es la ventaja que tiene hacer novelas por partes, en las segundas o terceras puedes hacer novela las impresiones de la gente de las primeras. Es muy cervantino. Pero para hacerlo, hay que haber leído el Quijote y Esquivias se lo conoce de pe a pa. Hay muchas muestras de ello en las novelas.

Excelente trabajo, mucho rigor y trabajoso.

Un abrazo.

Aristos Veyrud said...

A veces el arte sirve para justificar modos existenciales, para transformarlos o liberarlos. Hay quienes dicen que no sirve para nada. Bueno en el fondo todo es materia de interpretación.
Abrazos Myr!!!

Manuel de la Rosa -tuccitano- said...

yo me esperaba venir la relación o a través de algún "nostálgico" o por el descubrimiento de la Obra de Esquivias...como así ha siod...Chica!!! que buen análisis...besos...continuo