Sunday, January 24, 2010

Las Manipulaciones de Sancho en el Cap. 2, 10 del Quijote (3)



Tercer tiempo: Resolución

DQ le pide a Sancho que se levante y se lamenta de su mala fortuna: ya veo que la Fortuna, de mi no harta, tiene tomados los caminos todos por dónde puede venir algún contento a esta ánima mezquina que tengo en las carnes. Y tú, ¡Oh estremo del valor que puede desearse, término de la humana gentileza, unico remedio y sufre: deste afligido corazón que te adora!, echándole la culpa al maligo encantador que lo persigue: ya que el maligno encantador me persigue, y que ha nublado su vista: y ha puesto nubes y cataratas en mis ojos, pero sólo a sus ojos, puesto que los demás ven a Dulcinea y para sólo ellos y no para otros ha mudado y transformado tu sin igual hermosura y rostro en el de una labradora pobre, y se pregunta si su rostro también ha sido cambiado: si ya también el mio no le ha cambiado en el de algún vestiglo, para que ella lo repudie asqueada: para hacerle aborrecible a tus ojos, y le suplica a la aldeana-Dulcinea que no deje de mirarlo amorosamente: no dejes de mirarme blanda y amorosamente, y reconozca su caballerezca humildad: echando de ver en esta sumisión que por amor se hinca aún ante la fealdad de su Dulcinea transformada: y arrodillamiento que a tu contrahecha hermosura hago, la humildad pero que él adora profundamente: con la que mi alma te adora.
Como es de esperar, la aldeana lo insulta: _ ¡Tomá que mi aguello! ¿Amiguita soy yo de oir resquebrajos! Ápártense y déjenmos ir, y agradecérselo hemos.
Y al gijonear su borrica [....]..la borrica [ ...]. comezó a dar corcovos [.....]. con el resultado de un aterrizaje Dulcinaico: de manera que dió con la señora Dulcinea en tierra.[.....] que con masculina destreza: y puestas ambas manos sobre las ancas de su pollina, vuelve a montar su borrica: dio con su cuerpo, más ligero que un halcón, sobre la albarda, y quedó a horcajadas, como si fuera hombre:
Cosa ésta que sorpendió a Sancho tanto que exclamó:
_¡Vive Roque. Que es la señora nuestra ama más ligera que un acotán (ave de rapiña parecida al halcón) [....]
DQ se lamenta de la malicia y ojeriza de los encantadores:
_ Sancho, ¿ Qué te parece cuán mal quisto soy de encantadores? Y mira hasta dónde sen entiende su malicia y la ojeriza que me tienen, pues me han querido pribar del contento que pudiera darme ver en su ser a mi señora. En efecto, yo nací para ejmeplo de desdichados, y para ser blanco y terrero dónde tomen la mira y asiesten las flechas de la mala fortuna. [……] y juntamente le quitaron lo que es tan suyo de las principales señoras, que es el buen olor, por andar siempre entre ambares y flores e insiste en lo que sus sentidos le señalan: Porque te hago saber, Sancho, que cuando llegué a subir a Dulcinea sobre su hacanea, según tú dices, que a mí me pareció borrica, me dió un olor de ajos crudos que me encabrinó y atosigó el alma.
Sancho por su parte, porfía en la mentira hasta la hipérbole:
_ ¡Oh, canalla! ¡Oh encantadores aciago y mal intencionados, y quien os viera a todos ensartados por las agallas, como sardinas en la lercha! Mucho sabéis, mucho podeis y mucho más haceis. Bastaros debiera, bellacos, haber mudado las perlas de los ojos de mi señora en agallas alcornoqueñas, y sus cabellos de oro purísimo en cerdas de cola de buey bermejo y, finalmente, todas todas sus faciones de buenas en malas, sin que le tocáredes en el olor; que por el siquiera sacáramos lo que estaba encubierto debajo de aquella corteza; y la sigue manteniendo:aunque para decir verdad, nunca yo vi su fealdad, sino su hermosura, a la cual subía de punto y quilates un lunar qué tebía sobre el labio derecho, a manera de bigote, con siete u ocho cabellos rubios como hebras de oro y largos de más de un palmo.
DQ se aferra al hecho de que los lunares de Dulcinea tienen que corresponder en el rostro y en el cuerpo: _ A ese lunar , según la correspondencia que tienen entre sí los del rostro con los del cuerpo, ha de tener otro Dulcinea en la tabla del muslo que corresponde al lado donde tiene el del rostro pero le cuesta digerir la exageración de Sancho: pero muy luengos para lunares son pelos de la grandeza que has significado. que no se da por aludido y sigue con su ardid sin inmutarse un ápice: _ Pués yo sé decir a vuestra merced que le aprecian allí como nacidos.
DQ termina por creerle en virtud de la idealización que el a construido de su amada: _ Yo lo creo, amigo porque ninguna cosa puso la naturaleza en Dulcinea que no fuese perfecta y bien acabada; y así, si tuviera cien lunares como el que dices, en ella no fueran lunares, sino lunas y estrellas resplandecientes. Pero insiste en dar crédito a lo que sus sentidos le indican: Pero dime, Sancho: aquella que a mí me pareció albarda, que tú enderezaste, ¿era silla rasa o sillón?
Sancho no afloja la mentira, muy por el contrario:_ No era : sino silla a la jineta , con una cubierta de campo que vale la mitad de un reino, según es de rica.
DQ se lamenta nuevamente de su desdicha por no ver lo que Sancho tanto porfía en que ve: _ Y ¡Qué no viese yo todo eso, Sancho! Ahora torno a decir, y diré mil veces, que soy el más desdichado de los hombres.
y que se burla decaradamente de él sin la menor misericordia: Harto tenía que hacer el socarrón de Sancho en dismular la risa, oyendo las sandeces de su amo, tan delicadamente engañado [...]


Consideraciones finales:

Lejos está este Sancho del Sancho del Cap.1,20 al que tanto era el miedo que había entrado en su corazón que no osa apartarse un negro de uña de su amo, defeca en sus propias ropas y que además echa la culpa de ello a DQ que lo trae por esos extraños parajes en mitad de la noche.
Aqui vemos a un Sancho decidido, seguro, dispuesto a todo con tal de conseguir su objetivo pero que, como señalé antes y el mismo lo dirá en el Cap 2,33: quiere a DQ y lo tiene que seguir hasta que la muerte los separe. Sancho ejerce una dura presión sobre DQ, pero su forma de proceder se corresponde con la simpleza de su personaje que no soporta la complejidad de los matices del chantaje emocional que DQ ejerce sobre él en los Capítulos 2,28 y 2,7 anteriormente analizados.


Contribución a la lectura colectiva virtual que hacemos bajo la conducción de Pedro Ojeda desde su blog La Acequia. © Myriam Goldenberg.  

11 comments:

SANDRA... said...

Como siempre es un placer leerte amiga espero estes bien abrazos y buen domingo.

Mundo Animal. said...

BUENOS DIASSSSSSS AMIGA ESPERO ESTES GENIALLL. QUE TENGAS UN BUEN DOMINGO Y UNA EXCELENTE SEMANAAAAAAAA
CHRISSS

Asun said...

Desde luego en todo este diálogo Sancho tiene un poderío y una seguridad en sí mismo que apabulla.

Muy interesante el análisis que has hecho.

Besotes.

guillermo elt said...

Con la sinceridad que me caracteriza, y a espensas de que piense cualquier cosa de mí, quien lo lea, o tú misma, y apreciando más de lo que crees tus exposiciones sobre el Quijote, lamento decirte que me interesan más otro tipo de post que salen del corazón de la persona que postea... o imágenes.

Siento hablar tan crudamente, pero con toda sinceridad, cariño y afecto... en la medida del conocimiento que nos tenemos por estos lares... :)

No, no... jeje... no es una despedida, que sigo por aquí dando el follón... jeje...pero no soy de los que ante textos largos opinan en función de las demás opiniones, sin leer el post.

(Vaya... a veces me dicen que me pierde la boca... en este caso, la escritura)

Besicos.

Paco Cuesta said...

Quiza podriamos apreciar en Sancho un punto de humanidad o comprensión o lealtad o, no se como definirlo, porque una vez consumado el engaño (en el que D. Quijote ya vive)hubiera sido muy cruel desvelarle la cruda realidad y destrozar la idílica imagen de Dulcinea. Es como permitir que el sonámbulo continúe su sueño.

pancho said...

Excelente y arduo trabajo el que has hecho, similar al del amor de antaño.

Los diálogos entre los dos protagonistas pasan por fases diferentes. Aquí tocaba poner de manifiesto la chaladura de DQ, aunque sea por amor, y Cervantes lo hace a conciencia. Vamos viendo que para la novela el encantamiento de Dulcinea es esencial.

Cervantes utiliza los sentidos de la vista y olor como argumento de la presencia de Dulcinea para DQ, pero no el tacto. Ella no le deja ni tocar la mano.

Al final vence la solidaridad del escudero que no puede dejar a un viejo loco sólo. Se siente responsable de él. Sabe que lo tiene que llevar de vuelta a la aldea, como las otras veces.

Cornelivs said...

Mi sincero aplauso, amiga Myr. Te felicito.

Esto te ha quedado extraordinariamente bien.

Un fuerte abrazo...!

Angeles said...

jaja si pensé en vos al leer mi post...y si estás vos detrás y sos buena gente.
Arduo trabajo, ya vendré con tiempo para leerte.
Buena semana!!
Besos:)

Pedro Ojeda Escudero. said...

Repito lo mismo que te dije cuando tuve el privilegio de leer la primicia de este análisis: es un trabajo que no estaba hecho, que aporta una luz muy apropiada sobre las relaciones de ambos y, especialmente, sobre Sancho. Enhorabuena.

Merche Pallarés said...

No puedo expresar mi opinión mejor que lo ha hecho Pedro. ¡Enhorabuena por este trabajo tan minucioso! Muchos besotes, M.

Alatriste said...

Me reincorporo tarde a la lectura y no he podido pasar por alto este gran análisis. Desde luego Sancho ha cambiado, mucho se cuenta por libros de la famosa quijotización de sanchopanza, pero este análisis me ha parecido fabuloso y muy trabajado.

Espero más noticias de éstas.

un saludo MYR