Sunday, April 5, 2009

LLEGA EL TEATRO A LA CULTURA WICHI



En su ubicación actual, EL SAUSALITO, en CHACO, provincia del norte de ARGENTINA, fue fundado en 1979. En el pueblo mismo y sus alrededores viven unas 7 mil personas. El 50 por ciento es wichi y, el resto, criollo. Desde Resistencia, en donde hoy a la noche culmina la 24ª edición de la Fiesta Nacional del Teatro, para llegar a Sauzalito hay que pasar por Roque Sáenz Peña (donde se acaba de recuperar un teatro), llegar a Castelli y de allí atravesar El Impenetrable por caminos de tierra en los cuales, por momentos, la arena se transforma en un iceberg denso detenido en el espacio.
Los 600 kilómetros demandan unas diez horas de coche (vía ómnibus, hay que calcular muchas más horas, y si llueve, El Impenetrable es eso: impenetrable). En el marco del encuentro escénico que organiza el Instituto Nacional del Teatro y el gobierno local, la función en El Sauzalito fue la extensión que más complejidades demandó. Más allá de ese aspecto operativo, es la primera vez que un elenco profesional blanco llega a estas tierras tan alejadas, en las que la comunidad wichi y los criollos se abren paso en medio de la espesura del monte y del calor.

Primera etapa
Diego Armando y su ballet acaban de hacerle cuatro goles a Venezuela (parece una eternidad después del capítulo de Bolivia) y la combi que puso la organización del festival hace una parada en Castelli, capital del departamento de Güemes, donde viven unos 20.000 indígenas (casi la misma cantidad de entradas que la organización del festival entregó para las 80 funciones que se hicieron en la provincia). Ya es de noche y la plaza San Martín acapara el movimiento de esta ciudad, que es el último tramo asfaltado en camino a El Sauzalito.

En el restaurante del Club del Progreso de Diony y Mirta sirven delicias a doce pesos el plato. Por la avenida, pasean los chicos y las chicas (ellas, fanáticas de los hots pants ). Desde lo alto, un busto de Juan José Castelli, figura clave de la Revolución de Mayo, parece custodiar cada movimiento. Castelli murió de un cáncer de lengua que lo dejó sin voz. A pocos metros de ese monumento, unos 300 indígenas levantan su voz para reclamar al gobierno, sencillamente, una vida digna. Al pasar, cuentan que ya hay más de 70 casos de dengue. Entrada la fiebre del sábado por la noche, en la intersección de la avenida San Martín y Sargento Cabral (todo un desborde patriótico), la chicas de los pantalones cortos y los chicos que van detrás de ellas toman cerveza como si formaran parte de otra realidad.
Entre los actores de la obra de Andrés Bazzalo, circula un chiste. El actor A le pregunta al actor B: "¿Sabés por qué esta gente se da cuenta que somos de Buenos Aires?". B responde: "Debe ser por cómo estamos vestidos o porque somos caras nuevas". El actor A remata: "No. Somos los únicos que en la mesa tenemos un Off".

Si el año pasado, cuando la fiesta tuvo lugar en FORMOSA, el tema fue la fiebre amarilla, este año es el dengue. Algo debe estar mal. Eso sí: durante el encuentro escénico, la organización no suspendió ninguna de las funciones que se llevaron a cabo en el interior de la provincia (ni la que se realizó en Charata).

Segunda etapa
Muy temprano, al otro día, continúa el viaje por el corazón de El Impenetrable, esa masa extraña, tupida, seca, exuberante, de pájaros increíbles, y vacas, burros, caballos, cabras que andan por la ruta, en medio de esta parte del Chaco que cada vez tiene más soja y menos árboles.

Alejandro Salvatierra es wichi. Trabaja en la escuela que está frente a la placita donde se realizará la función. Es él que nos recibe con un chivito debajo de unos árboles que ayudan un poco a disminuir la temperatura. Acá la sensación térmica no existe, porque con la real, más de 40 grados, ya es suficiente. Es él quien se hace cargo de toda esta movida, porque del intendente nadie sabe nada.

Salvatierra es vocal del Instituto de Cultura del Chaco, un organismo autárquico creado por el Ejecutivo local que, de aprobarse la ley, moverá 56 millones de pesos al año para sacar al Chaco de entre las tres provincias con menor inversión en cultura y ponerla en el top five . La asistencia médica parece no correr igual suerte. Toda esta zona depende de tres médicos. Por suerte, dicen, el dengue acá no tiene las condiciones climáticas ideales. Pero, agregan: "Si llegara, con un mosquito desaparecemos todos".

Si en Castelli una esquina lleva el nombre de San Martín y Sargento Cabral, alrededor de la plaza de este pueblo se cruzan las calles Chethyuk Quebracho y Tsuna Guasuncho, nombres de plantas de El Impenetrable. Como en todo, hay excepciones: una avenida lleva el nombre de Carlos Saúl Menem, quien nunca pisó el pueblito.

La Fiesta Nacional del Teatro se presenta a sí misma como un "escenario de la inclusión", un término un tanto complejo de aplicar en esta zona. El pastor anglicano Ernesto Avendaño es uno de los máximos referentes wichi. Habló pausadamente mientras, a su alrededor, hay niños, unas gallinas, un mate y, a unas tres cuadras, un río marrón, el Teuco, que oficia de límite con Formosa. "Nosotros no sabemos nada de esas cosas del gobierno. Ellos no saben nada de nosotros -dice-. Todas las autoridades son gringos, son blancos, ¿me entiende? Yo siento el desprecio cuando camino por las calles."

La función de Escrito en el barro, en el corazón de la tierra seca y abundante, tiene lugar en la escuela bilingüe del pueblo. Una escuela que, como tantas otras del interior del país, parece olvidada: no hay tizas, no hay materiales, no hay libros. Hay, sí, voluntad. Por empezar, y en el contexto de esta extensión del festival, la de Salvatierra, la del mismo elenco que convierte la adversidad en desafío, la del conductor de la combi y la de los dos chicos de la organización que intentan atar todo con alambre, sin alambre, porque tampoco hay. A la hora señalada, la gente comienza a llegar. De a poco, se sientan en el patio para esperar entre ansiosos, lejanos, expectantes y desconcertados. Es una obra para adultos, pero cómo explicarle eso a los pibes descalzos, que caminan de noche por un pueblo sin luz en las calles. "Dentro de un rato vas a ver cómo me peleo con él, pero es mentirita. El es mi amigo", les advierte uno de los actores.

La primera obra de teatro que llegó a El Sauzalito fue hace más de diez años. Fue un unipersonal de Luisa Calcumil, actriz mapuche. Escrito en el barro será la segunda y la primera de un elenco blanco. Antes de iniciar la obra, Andrés Bazzalo explica a las 60 personas ubicadas alrededor del saloncito algunos aspectos de esta versión de Otelo contextualizada en la Guerra con el Paraguay. Siente que están haciendo teatro popular y se lo dice a sus actores. Por eso, antes y durante la función, se las ingenian para resolver cada situación con las mínimas posibilidades de producción. Mientras tanto, a 600 kilómetros de acá, en Resistencia, la gente hace cola para conseguir entradas en teatros con split, hablan de búsquedas escénicas, aplauden o bostezan, se quejan por algunos problemas organizativos y se dan el gusto de, por primera vez, ser la sede de la Fiesta Nacional del Teatro.

Acá es otra cosa. Todo es otra cosa. Los adultos y los chicos observan la obra con atención. Algunos se van. Otros llegan más tarde porque vienen de algunas de las ocho iglesias. Un grupito de pibes de unos ocho años entra y sale alternativamente de la sala una vez, dos veces, tres, como seis veces. Pareciera una señal de disconformidad, pero llama la atención el silencio en que lo hacen. Después, uno de ellos da con la tecla: "Me dio miedo".
La trama avanza. La sala se llena de bichitos de luz, mosquitos e insectos varios. Dos de los actores reconocerán luego que, durante la función, se comieron dos mosquitos como si nada. Del dengue (y toda su paranoia, y toda su realidad) ya ni hablan. El espectáculo no es el ideal para este público, eso es cierto. Pero, por momentos, el viaje de unos, los actores, y de los otros, el público, parece ser el mismo. Se instala algo parecido a la magia.
Terminada la función, un grupo de chicos se queda expectante. Los actores se les acercan, hay fotos, comentarios, pibes en brazos, ojos bien abiertos entre los espectadores y ojos más abiertos entre la gente del elenco. Los chicos tienen en la mano el programa del festival. "Señor, ¿este librito me lo puedo llevar?" Cuando se entera que así es, los ojos se le iluminan como si el simple programa fuera un tesoro, el mejor tesoro de un domingo único. Entonces, sale corriendo hacia la oscuridad de una noche cerrada mientras, por el lado de Formosa, algunos relámpagos anuncian lluvia.

Alejandro Salvatierra también decide quedarse con el cartel del festival para, con el tiempo, poder contarles a las próximas generaciones el cuento de aquel domingo, cuando un elenco porteño cruzó El Impenetrable para presentar, como dice el mismo programa de mano que otros consideran un tesoro, "una historia escrita en el barro que el agua de la lluvia lavará hasta no dejar rastros".

Por lo pronto, esa noche, en El Sauzalito, la lluvia no llegó. Los rastros siguen ahí, latentes.

Chaco for ever


  • El Sauzalito. Allí se realizó la extensión más compleja de la Fiesta Nacional del Teatro, el encuentro que culmina hoy.


  • Resistencia. Es la sede del encuentro escénico. Allí, según proyecciones oficiales, para 55 funciones se estarían entregando unas 14.000 entradas.


  • Durante la fiesta. Entre las funciones en la ciudad capital y las extensiones en el interior, se entregaron unas 24.800 entradas.


  • Hito. En la historia de El Sauzalito, la representación de Escrito en el barro se convirtió en la primera visita de un elenco criollo profesional al pueblo.


  • Dengue. Si bien el encuentro escénico federal coincidió con estos tiempos violentos de dengue, los organizadores no suspendieron ninguna función (ni la que estaba prevista hacer en Charata, cora
La NACION on-line. Abril 5 de 2009 Por Alejandro Cruz
Enviado especial

10 comments:

Pedro Ojeda Escudero. said...

Qué maravilla de entrada ésta con la que hoy nos regalas. Datos y amor por la cultura y por la tierra. Besos.

Belkis said...

Hola Myr, interesante reseña la que aqui expones, me acerca un poco a la cultura y realidad de tu pueblo, común a la de tantos otros y diferente a la de muchos más. Mezclas de arte, miseria, amor, desamor, pobreza y riqueza de medios y espíritu. Siempre es un placer leerte. Besitos

Cornelivs said...

He estado dos dias fuera y acabo de llegar.

Solo para mandarte un abrazo, amiga!

Angeles said...

No sabía de la cultura wichi ni de nada de lo que cuentas....no conozco el Chaco más que de cruzarlo. y mirá todo lo que esconde.
Abrazotes.
Felices Pascuas:))

E-migrad@ said...

Te imaginás qué situación más hermosa de presenciar?

Sus reacciones, las caras de asombro, acercarles algo de lo que siempre les es tan lejano.

Debe haber sido un placer doble para la gente que hasta allí se movilizó a llevar la obra de teatro... una, por hacer lo que más les gusta hacer. Otra, por poder hacer que para esta gente, ese día sea inolvidable en sus vidas.

Un beso, Myr.

Buena Semana, E-migrad@

roxana said...

Podes creer que mi padre naciò en el Chaco ocasionalmente y aunque esta bastante cerca, nunca fui!
Cuenta pendiente para conocerlo.
Me movilizò mucho la pregunta que plantié en mi blog y que vos contestaste SERVIR,
Que clara y conciza, la tenes re-clara, a mi me hace plantear varios sentires que he tenid y tengo. Hice una pequeña reflexiòn en ella, o sea yo misma me la conteste en mi blog, pero creo que es para analizrla interiormente mucho. Te mando un beso grande y gracias por tus buenos desesos de PSCUAS DE RESURECCIÒN. UN BESOTE
ROXANA

Fernando said...

Muy completo el post,bastante en uno solo, además de permitir conocer otras culturas y de entenderla

Un abrazote, que aproveches al máximo esta semana

guillermo elt said...

Myr... hija... :)... me sobrepasa tu post... no tengo presupuesto horario... jeje.
A ver si puedo luego más tarde o mañana...

Me da rabia, porque parece interesante

Besicos.

Myr said...
This comment has been removed by the author.
Myr said...

GRACIAS A TODOS POR VUESTROS COMENTARIOS Y POR SIEMPRE ESTAR AQUI CONMIGO!

MUCHOS CARIÑOS.