Wednesday, November 23, 2022

Este jueves, un relato: Locus amoenus


 Te llevaré conmigo a esta aventura en el que te unes a la Naturaleza y buscas refugio en un lugar secreto, especial, preparado especialmente para ti.  Cierro los ojos  e inspiro por la nariz lento y profundo. Retengo unos segundos el aire y exhalo por la boca. Otra vez lo mismo,  y otra vez.  Y una vez más, y otra más; en total 5. Cada vez prestando más atención a la calidad de la respiración, mis pulmones se llenan totalmente de aire y en consecuencia,  mi abdomen sale hacia adelante. Inspiro una luz blanca que me va llenado el cuerpo entrando por el chacra pineal  (centro del cráneo) y visualizo como va bajando por todo mi cuerpo que voy recorriendo minuciosamente e inundándolo de esa luz blanca purificadora y reenergizadora.  Exhalo oscuridad, problemas, tensiones. Me dejo llevar. Me relajo. Escucho la música y fluyo con ella.

 


Inicio la caminata hacia mi Locus amoenus, ese lugar secreto, paradisíaco, especial para mi; mi lugar preferido en dónde puedo comunicarme con mi ser interior, en dónde puedo conectarme con la Naturaleza a pleno. Ese lugar en el que me siento a gusto y segura y sólo yo conozco. 
 

 
Observo atentamente cada detalle en el camino: Cada piedra, cada flor, cada planta, cada pájaro.  Voy descalza por el sendero sintiendo la humedad de la tierra bajo mis pies y cómo recibe ella la energía llena de tensiones que descargo. Siento el aroma fresco de las hojas mojadas por la reciente lluvia,  y de las flores con sus coronas abiertas. Observo el rocío sobre ellas como temblorosas gotas  de cristal que tintinean. No tengo conciencia del tiempo al caminar,  ni me importa, no tengo prisa. 
 
 
 


Hasta que llego al borde del lago, cerca de una cascada espléndida y me siento en una roca a observar el paisaje.  Me siento uno con él, mientras los rayos del sol que se posan sobre mi piel, me acarician y llenan de cálido regocijo. 
 
Y ahí me quedo todo el tiempo que desee, en silencio. Observando, meditando, agradeciendo al Universo tanta Belleza.
 
Luego, cuando esté lista, desandaré lentamente el sendero que me llevó hasta allí,  para volver a la cotidianidad, a mi casa, a mi familia, a mis labores, sabiendo que  siempre que  lo desee podré volver a mi jardin secreto, a mi Locus amoenus. 
 
 
 
A  ti que has leido este ejercicio, te recomiendo que lo memorices y hagas. Sus beneficios no se harán esperar, te lo prometo.  Un abrazo, Myriam.
 


Convocatoria de Maga de Qamar desde su blog "La trastienda del pecado" con el tema "Mi rincón preferido".  Más relatos aquí.     Imagen tomada de la red  (c) Dreamtimes

 

 


27 comments:

Carlos Augusto Pereyra Martínez said...

Siempre habrá un ligar discreto, íntimo y natural, capaz de hacernos desde su belleza hacernos entrar en nosotros, y observarnos, para esa felicidad de conócete a ti mismo socrático. Un abrazo. Carlos

Carmen Silza said...

Los humanos estudiamos a nuestros opuestos, pero no a nosotros mismos, y, así vamos. Feliz tarde. Un abrazo.

Emilio Manuel said...

A callar, no descubrar tu lugar idílico que se llenará de gente e influencer con ganas de grabar y dejará de serlo.

Un abrazo.

Mağ ~ Mağade Qamar said...

Ese lugar sí que es único y especial. Un viaje con uno mismo al fondo del alma. Un ejercicio de encuentro. Lego ya vendrá el Locus eremus y la realidad. Pero cinco respiraciones y una secuencia sobre el cuerpo son la guía perfecta.

Una entrada relajante que también invito a probar.

Muchísimas gracias, Myr, por tu presentación y por este texto.
Un beso grande 😚

Fackel said...

Un proceso de inducción al Locus Amoenus. Es curioso cómo el ejercicio de las palabras pueden conducirnos por unas sendas u otras, siquiera imaginativamente. Según iba leyendo tu redacción me venían recuerdos de más ejercicios de respiración y yoga que practicamos en otro tiempo en una finca higienista del Levante. Calcado. Por un momento, al leerte, me he visto sometido al frescor de la mañana de verano, me han llegado brisas con olor a naranjos, he compartido aquella amplia estancia donde una serie de individuos nos evadíamos del mundanal ruido, he reconducido el aire por vía nasal hasta lo profundo del abdomen y lo he expulsado, todo ello con lentitud y sintiendo los pasos.

Pero la búsqueda de mis locus amoenus es muy particular, ya no va tanto por el ritual de grupo como por recorridos más sencillos, próximos y humildes. Puede haber un lugar ameno en cualquier parte, hay que estar receptivo y quedarse en él cuando se brinde salir al paso, ¿no crees?

Ana said...

Me ha encantado, he saboreado cada detalle de esa caminata, muchas gracias!!

Marifelita said...

Ha de ser una gran aventura y muy satisfactoria el ejercicio de la meditación. Leyendo tu relato me dan ganas de explorarlo, siendo yo persona totalmente inexperta en estos ejercicios! Me has transmitido una inmensa paz! Un abrazo!

Ester said...

Habrá que hacer una segunda lectura mas pausada y seguir tu consejo. Abrazos

Tracy said...

Más que un relato, me lo tomo como una guía de meditación y sanación espiritual.
Es una preciosidad
Un abrazo fuerte

Noelia Cano said...

Maravilloso lugar donde has dado vida con intensidad a ese tópico literario tan conocido.
Besitos.

Bertha said...































Ya lo tengo apuntado en letras mayúsculas; tal como esta el mundo, cada día se agradece más esas desconexiones, vamos se piden a gritos...
La música amansa a las fieras: pero esta a los sentidos , chapó estimada Myr.Y gracias por estos sabios consejos:)
Besos y un tranquilo inicio del adviento





















Bertha said...

lo siento no sé porqué me hace estas pasadas de separarse tanto del marco de comentarios:((

Nino Ortea said...

Hola, Myriam:
Muchas gracias por tu generoso aporte de este texto tan relajante como estimulante, dada su calidad literaria.
La importancia de la respiración para mantener el equilibrio emocional y físico, se ve reforzada por el aliciente intelectual.
Procuraré memorizar el ejercicio.
Gracias, Myriam.

Ginebra Blonde said...

La meditación y la conexión con el “yo” siendo parte de esa energía; de esos elementos maravillosos con los que fluir…
Muy hermoso ejercicio este al que nos has llevado, querida Myriam… Deberíamos practicarlo más a menudo, para encontrar esa paz que, en los tiempos que corren, se hace casi una tarea imposible…

Me ha encantado tu aporte, querida amiga.
Gracias por esta belleza…

Abrazo grande, y feliz tarde 💙

recomenzar said...

Te copias mucho de Bucay querida Pocos lo saben. Presenta mi comentario no lo borres

Buscador said...

He tenido dos momentos de plena felicidad y los dos fueron en el campo...vivir cada segundo con intensidad teniendo los pies en la tierra...pero duraron poco. Nustro corazón esconde tesoros.

Un beso

Neogeminis Mónica Frau said...

Ya intentaré ponerlo en práctica! No d be ser sencillo. Lo más cerca que estuve es andando algunas sesiones de Reiki, pero no llegué tan lejos. Un abrazo y celebro tu goce

Gustab said...

Cuando era niño, muchas veces viaje a ese lugar, generalmente de noche, y volaba como las aves, o las brujas, tan rápido como quería, y a veces me detenía en el camino a vivir, porque no podía vivir toda la vida así... hoy me ha pasado la cuenta, y me cuesta mucho abrir esas alas que algún dia abri con tanta libertad.
Añoro esos viajes a ese lugar.

Gustab said...

y Ahí está , esa mosca que vuela por todas nuestras cabezas, como si no tuviera nada que hacer. paciencia.

MOLÍ DEL CANYER said...

Un rincón para el que vas preparandote en cuerpo y alma, un lugar donde todo fluye y donde la música suena a ángeles. Bellísimo, besos.

Pedro Ojeda Escudero said...

Allá voy, Myriam.
Besos.

Beauséant said...

Un placer acompañarte en un camino tan agradable... parece que cuesta llegar, pero es mejor así, los problemas tardan más en encontrarte ;)

Creo que hacía años que no leía esa palabra, Locus amoenus, gracias por traerla de vuelta a mi memoria.

Myriam said...

HOLA A TODOS: Aunque lo paresca, no es un ejercicio facil y se mejora con la práctica. La atención a la respiración para bajar a un estado alfa de relajación es fundamental. Me alegra que a la mayoría les haya gustado y/o parecido útil. Quiero agradecer profundamente vuestros generosos y, como siempre, sinceros comentarios donde toda opinion respetuosa, cabe . Este es mi lugar que he querido compartir con ustedes, pero cada uno encontrará el propio, donde quiera que este se encuentre.

Abrazos a repartir.

PD- Y como MAG que nos anfitriona siempre dice, ¡SED FELICES!.
Aquí nos encontramos con nosotros mismos y la Naturaleza, siempre magnífica.
Y saldremos renovados y fortalecidos para enfrentarnos al "Locus eremus", a la realidad, al día a día, que nos espera afuera. De nosotros depende la forma y el estado en que enfrentemos y/o resolvamos los avatares de la vida.

Xan Do Río said...

Tomo nota de ese paseo espiritual y esas técnicas, siempre son útiles. Un abrazo y gracias.

Cora said...

Bellísimo relato, conozco mucho de ese encuentro del yo y la naturaleza es para mí uno de los sitios donde nos sentimos más allá de todo y como ese mantra...

En lo espiritual nos evadimos de todo, sentimos la respiración más profunda y así también todos los sentidos se intensifican.

Me ha encantado.

Un abrazo y bonito fin de semana .

María Pilar said...

¡Qué paseo tan relajante, Myriam! Los efectos sensoriales de la caída del agua, el viento, la luz, el impacto de la naturaleza, la música, los olores que percibes... Dan ganas de quedarte y no volver a lo cotidiano.

Un abrazo.

rodolfo said...

cada vez que inicias ese camino, cada vez que te recreas en los detalles que te envuelven vas añadiendo espiritualidad a tu persona por que traes paz a tu ser Un abrazo