Friday, March 16, 2018

Arqueología y medicina (6) Medicina etrusca: Segunda parte: Medicina general, teúrgica y cirugía

Primera parte:  Odontología etrusca, aquí



 Hígado etrusco datado  Siglo II aEC. Excavado en  Piaccensa, en 1877.
 Hoy expuesto en el Palazzo Farnese en Piacensa. 
Está dividido en secciones, cada una con el nombre de una deidad  
con el objetivo de hacer adivinaciones.
mide: 126 mm x 76 mmx 60mm


Según la  Disciplina Etrusca, una colección romana de textos de referencia de las prácticas religiosas y de adivinación etruscas, los etruscos se protegían mediante invocación y pedido a los dioses a los cuales formulaban las preguntas que los inquietaban.
La religiosidad se basaba pues,  en dos aspectos: en  el concepto de lo sagrado y en el arte de la adivinación. No poseían un cuerpo teórico de leyes religiosas o de como debían comportarse.

La medicina etrusca fue teúrgica: el hombre impotente contra las enfermedades dependía de las deidades; dependía del mito o la superstición para explicar  temas como el nacimiento, la muerte y la enfermedad.

Los etruscos tenían un buen conocimiento de la medicina (anatomía y fisiología).

Teofrasto (380 - 370 aEC) escribió en su  Historia de las plantas: "Esquilo establece en las Elegías que Etruria es rica en médicos y que la raza etrusca es una de las que cultiva particularmente la medicina".

 En muchas  excavaciones arqueológicas han descubierto santuarios donde se han encontrado reproducciones anatómicas que atestiguan su conocimiento en este campo. 

 Los etruscólogos han inferido  que los "fieles" solicitaban -a cambio de ofrendas votivas (ex votos)- la curación de la parte enferma del organismo la que se reproducía  en cera o yeso  y se depositaba  en el santuario del  dios venerado.

Los etruscos eran expertos en el campo de la profilaxis: le daban gran importancia a la higiene personal, la dieta, la actividad física y al buen  mantenimiento de su entorno. Para mejorar el medioambiente drenaban  los humedales y manejaban el control de los cursos de hídricos con sistemas de elaboradas canalizaciones. Construyeron ciudades  con  galerías y canales  con placas de plomo perforadas que permitían el drenaje del río y de las aguas en general, en los  lugares donde podría estancarse y contribuir a la formación de patógenos.

Botánica medicinal: los etruscos utilizaron 

    Hojas de Acanto: para hemorragias y diarrea.
    
Savia de pino: dolor y curación de heridas
    
Colchicina: dolor y curación de la gota
    
Valeriana: como un sedante.
    
Castor: como un purgante.
    
Mirto: como astringente y para bajar la fiebre
    
Manzanilla: como calmante.
    
Ajo, cebolla y tomillo: contra parásitos intestinales.


Minerales:

    
Óxido de hierro: contra la anemia
    
cobre: ​​contra inflamaciones


Curaciones:
Los etruscos eran fervientes seguidores de la hidroterapia. Conocían los beneficios y las propiedades de las aguas termales (Saturnia, Viterbo o Chianciano) que utilizaban para  el cuidado de muchas enfermedades. Las fuentes termales eran santuarios especializados y la posibilidad de acceso al agua se realizaba en etapas según los ritos apropiados, como la compra preventiva de las representaciones votivas de las partes anatómicas a tratar (exvoto anatómico), su colgado en las paredes del templo e inmersión en las aguas. 

Apulia fue una de las deidades honradas en el templo de Portonaccio en Veii, donde estaba la cuenca de las abluciones y muchos ex-votos anatómicos. Sólo los sacerdotes sagrados poseían competencias  religiosas y médicas y podían prescribir a cada paciente un tratamiento específico.


La enfermedad debía ser considerada como una perturbación del orden universal y los libros de la Disciplina Etrusca contenían ritos destinados a aliviar a los enfermos. Para diagnosticar enfermedades, se consultaban los oráculos,  se observaba  el vuelo de las aves,  la dirección y forma del  humo,  las vísceras de animales sacrificados.
  
El ritual religioso consistía en súplicas, oraciones, invocaciones, ensalmos, procesiones, sacrificios de animales, etc.




 Utero con feto
Jérémy-Günther-Heinz Jähnick / Louvre-Lens - Les Étrusques et la Méditerranée - 351 - Cité du Vatican, musée grégorien étrusque, inv. 13968 (Utérus) (A) / Wikimedia Commons; Louvre-Lens


 Entre las piezas arqueológicas encontradas durante las excavaciones se encuentran numerosas herramientas quirúrgicas, así como numerosas representaciones en tumbas y ajuar funerario. Practicaron la trepanación craneal las prótesis dentales en oro  como se evidencia en algunos restos humanos y terracota. La circuncisión era común.  

Las  piezas arqueológicas que representan órganos anatómicos revelan numerosos órganos internos, como el corazón, los pulmones, el hígado y el útero.

Ortopedía 

En los esqueletos de las necrópolis, los etruscólogos encontraron extremidades fracturadas, recompuestas y heridas de nuevo, el paciente había sobrevivido durante muchos años.
 

Actos simbólicos como la fumigación de hierbas, la preparación de pociones, recitaciones de fórmulas mágicas rítmicas y secretas dieron la ilusión de poder someter los elementos contrarios a la propia voluntad; de ahí que la medicina fuera teúrgica.

Patologías detectadas por análisis osteológicos:

 
El análisis osteológico de los restos humanos de las necrópolis revela varias patologías que afectaron a los etruscos. Se encontró, por ej. ,  un caso de enanismo entre los restos de esqueletos en la necrópolis de Ferrone en el norte de Lazio y muchos casos de Tibia a sciabola (malfomación congénita de la tibia), una característica esquelética asociada con el fenómeno del raquitismo, también  un caso de tuberculosis ósea (enfermedad de Pott) en las vértebras L4 y L5 en un esqueleto de Pozzuolo, en la provincia de Perugia.  

Casos de malformaciones congénitas como hiperostosis frontal en un cráneo de Tarquinia que data del siglo II aEC.   Un caso de aneurisma en un niño de unos cinco años del Siglo  IX aEC descubierto cerca de Tarquinia, con síntomas derivados de ataques epilépticos.





El arte etrusco muestra varias representaciones de malformaciones físicas. En esta fotografía   de un fresco de la tumba François de Vulci, que data de finales del Siglo IV aEC podemos observar un caso de acondroplasia y polisarcia (excesiva acumulación de grasa):   enano obeso sosteniendo a un pájaro atado a una cuerda.  

Otro caso se encuentra en un espejo de Tarquinia que representa a un hombre agachado cuyo tórax está deformado por una gran cifosis posterior, una curva anterior muy pronunciada y unas piernas excesivamente cortas en relación con el resto del cuerpo.  


Fuente (texto e imágenes) aquí




12 comments:

Cayetano Gea said...

Una cultura que está en la base de lo que luego fue la grandeza romana y que ha sido siempre poco estudiada y considerada. El esplendor posterior eclipsó inmerecidamente muchos de sus logros iniciales.
Un abrazo, Myriam.

Ester said...

Solo de pasada y sin apeaderos, así estudie la historia de los etruscos, recuerdo el libro "civilizaciones" ahora aprendo mas contigo, me dan ganas de seguir indagando. Un abrazo

Pedro Ojeda Escudero said...

Hubo un tiempo en el que se perdieron estos conocimientos. Por suerte, esas épocas oscuras pasaron hace tiempo.
Gracias, como siempre, por este tipo de entradas en la que aprendemos tanto.
Un beso.

Chelo said...

Pues sí que sabían ya los etruscos...
Interesantísima información, Myriam.
Un beso y buen finde.

María Pilar said...

Interesante artículo sobre una cultura del pasado y que ya nos manifiesta tratamientos tan modernos como la importancia que le daban a la higiene personal, la dieta, la actividad física y al buen mantenimiento de su entorno.
Es admirable y cuánto nos enriquece tener conocimientos sobre las culturas del pasado para no creernos el ombligo del mundo.

Besos, Myriam

Loli Salvador said...

De los ex votos, podemos decir que aún forman parte del presente en muchos santuarios del mundo, y de tratamientos odontológicos poseo amplia información bibliográfica, así como de instrumental y utensilios muy curiosos, de higiene bucodental, utilizados en otras civilizaciones.
Con venir a leerte, ya he añadido algo más de sabiduría a mi ignorancia. Gracias, Myriam. Que tengas buen fin de semana. Un beso

Ambar said...

Siempre pienso lo mucho que trabajas estas entradas. Historia y medicina, yo no puedo pedir más.
Besos.

Genín said...

Cuanto sabían los tíos para la época...
Besos y salud

Javier Rodríguez Albuquerque said...

Sigo maravillándome conn la sabiduría que tenían en aquellos tiempos tan lejanos.
Musu handi bat.

Manuel López Paz said...

Nuestro conocimiento médico, se basa, justamente en esos primeros médicos de antiguas civilizaciones. Quizás rudimentarias, pero de ahí a lo actual, solo lo estético y lo tecnológico.

Besote

María said...

Creo mi querida MYR que tu blog va a ser declarado de interés cultural por lo muchísimo que nos enseñas, nadie como tú profundizando en los temas y mostrando mil curiosidades que ni sé como encuentras, interesantísimo todo lo que nos has contado, para mi el ajo siempre ha sido el antibiótico natural por excelencia y sí, recuerdo que nada mejor que él, contra las lombrices. El feto y el hígado pétreo alucinantes!

Mil gracias muchas besos y muy feliz finde cielo!

Paco Cuesta said...

Aprender de tu mano, no solo es eso. También supone disfrutar. Gracias Myr.
Besos