Friday, February 19, 2016

Harcerse a la mar -1


-Te lo dije, Felipe- le dijo mientras lo miraba con desdén.
-  ¿Otra vez la cantaleta, Carlota?- le  interpeló molesto.
- No, si tú no me escuchas nunca...
-  ¿Y ahora qué?
- Lo de siempre, Felipe, lo de siempre...
- Y dale que dale....mujer...
- ¿A sí? y ahora que estamos por hacernos a la mar...
-  ¿Es que no quieres salir? ¡haberlo dicho antes!...
- ¡Ay, Felipe! que no entiendes... dime... A ver...¿Trajiste el carnet de timonel?
 Felipe azorado busca la billetera en todos sus bolsillos de la chaqueta, de la camisa, del pantalón... nada...empieza a ponerse nervioso y  colorado;  resopla, putea....
al fin musita un tímido: ¡no... lo... encuentro!
Carlota con una sonrisa gigante  sumerge la mano en su bolso, revuelve un poco
y saca al cabo de un par de segundos,   una billetera de cuero negra y orgullosa, se la entrega a Felipe.
- Toma, le dice con suavidad,  ¡si me hubieras escuchado...!
- ya, ya... bueno, no perdamos tiempo, sube a la embarcación.
- ¿A qué hora es la cita? - preguntó Carlota mientras trepaba.
-  Todavía estamos a tiempo...¡apura, mujer! y no hagas tantas preguntas.
- Tú siempre tan simpático...¿eh?

 Lentamente van saliendo del muelle por entre las embarcaciones aparcadas. El día es fresco pero soleado y el mar está  en calma. Carlota se  pone un pañuelo en la cabeza que ata al cuello con delicadeza y  los viejos anteojos de sol; Felipe,  que agarra con  firmeza el timón,  mira al horizonte mientras dirige la nave a las coordenadas marcadas  pensando: ¡Allá vamos, señores!.   Después de un par de horas de navegación grita: ¡Ya estamos llegando a aguas internacionales!. Ahí veo la señal...  ¿Ya te pusiste el traje de buzo? le pregunta a Carlota.
-En esas estoy- se oye  de lejos.

Felipe detuvo la embarcación junto a la boya que   flotaba marcando un punto, ahí, en el ancho mar  bamboleándose  al vaivén de las olas y  bajó rápido  al camarote a ponerse su traje de buzo.  A la cuenta de tres, de espaldas,  se arrojaron a las  profundidades primero ella, luego él;  más abajo, un viejo barco hundido los esperaba ensaetado en un peñón.  Faltaba muy poco para llegar a destino,  cuando en eso vino nadando un enorme pez y  se tragó a Felipe ante la mirada atónita de Carlota  que se iba -como quien no quiere la cosa- despacio, despacio, alejando de allí, hasta que,  sin saber como, ni cuando,  ni  por qué, se despertó en un campo de amapolas con las lengüetadas de un gran perro danés sobre su cara y un penetrante olor  a transpiración que no podía distinguir  si era perruno o tipo-oso marrón (porque los polares huelen distinto),    también podía oír acercándose  el alboroto de un grupo de aldeanos con gaitas y flautas alegres, un poco extrañada se incorporó  entonces,  miró  con esfuerzo pero la luz del sol la segaba,  cuando en eso  oye la voz ronca de Felipe que se daba  vuelta en la cama ofendido: -¿Qué pasa querida es que no quieres hacer el amor?



14 comments:

Cayetano Gea said...

Seguramente, ella llegó a pensar que eran demasiadas pesadillas juntas para un mismo sueño, incluyendo las "lengüetadas" -posiblemente reales- de su pareja (en ocasiones, algo perro) pidiendo "guerra".
Un saludo.

María Luz Evangelio said...

Muy divertido y muchos aromas, perrunos, de osos polares y osos de otra clase, aromas de marido en campos de amapolas... me troncho. Muy divertido.

Maripaz said...

Eso es lo que tienen las pesadillas, situaciones variopintas, curiosas y divertidas como esta...jejeje.
Muy bueno.
Besos.

Genín said...

jajaja El subconsciente no perdona, ella no tenia ganas y pensaba, "déjame en paz hombre, ojala te tragara un tiburón" y trataba de alejarse lentamente lo mas posible de el para no ofender, al final se quedó dormida...jajaja
Besos y salud

Ambar said...

! Los sueños !.. si fuéramos capaces de recordarlos y tuviéramos el tiempo - algo difícil de tener por las mañanas- y las ganas de analizarlos, cuántas cosas aprenderíamos de nosotros mismos.
Me he reído mucho y te doy las gracias por ello.
Besos Myriam

Manuel López Paz said...

Ya ves...Sucede a veces, con o sin pesadillas...Pero a lo mejor, se hacen a la mar :D

Besote guapa

Rafa Hernández said...

Cosa chunga las pesadillas. Yo sueño con vampiros y con que me pillan toros.

Besos.

icue said...

Es curioso las cosas que las pesadillas nos traen, de todas formas tu imaginación es muy fecunda.
Un saludo cariñoso

Mari-Pi-R said...

Las pesadillas son las que nos impiden vivir los malos momentos del día.
Buen relato, un feliz fin de semana.

Kasioles said...

¡Buenísimo! Seguro que, de la alegría que se ha llevado al verlo vivo, lo comería a besos y no le pondría ningún obstáculo.
Me he pasado un buen rato leyendo tu relato.
Cariños en abrazos.
Kasioles

Abejita de la Vega said...

Que toda la vida es sueño y los sueños, sueños son. Como diría nuestro amigo Calderón.

Besos Myriam. Me hice a la mar con tu relato.

sabores compartidos said...

jejeje ha estado graciosa esa pesadilla de Carlota que no se si estaría sufriendo por el pobre Felipe tragado por el enorme pez ejje
Besotessssssssss

Paco Cuesta said...

El sueño de la razón produce monstruos. (Francisco de Goya). En esas estaría Carlota.
Besos

Pedro Ojeda Escudero said...

Ah, espero con ganas la continuación de un sueño para hacerme o no a la mar...