Tuesday, June 16, 2015

Injuria y odio no son humor negro




El recientemente nombrado y ahora, después de 48 hs en el cargo,  ex Concejal de Cultura y Deportes  por la Comunidad de Madrid, Guillermo Zapata dijo: 

Sobre la víctima del terrorismo Irene Villa, que perdió sus dos piernas en un atentado de la banda terrorista ETA: "Han tenido que cerrar el cementerio de Alcásser para que Irene Villa no vaya a por repuestos".

Sus disculpas:  "En cualquier caso, te pido disculpas por el tuit. No pretendo banalizar una experiencia como la tuya u otras víctimas".

Sobre los judíos que fueron incinerados en los campos de Extermino Nazis dijo:

“¿Cómo meterías a cinco millones de judíos en un 600?  En el cenicero”.

Sus disculpas: “Entiendo que no es lo mismo un tuit realizado por una persona anónima que la expresión de un representante público. Disculpas en ese sentido”

 Y finalmente su justificación: “Siempre me ha gustado el humor negro y cruel. Lo considero una expresión sana para reírnos de los horrores que hacemos los seres humanos”.

Todo esto expresado en Tuits.

Pues va a ser que no.  Eso no es humor negro ni cruel,  es una  injuria y falta de respeto hacia una víctima del terrorismo,  hacia los millones de personas que fueron asesinadas sistemáticamente: fusiladas, hambreadas. gaseadas y luego incineradas, con la voluntad de exterminarlas. Una injuria hacia el sufrimiento de personas que nada hicieron para merecerlo sólo por la depravación de otros.

Estos, no son chistes inocentes. El inconsciente de la persona que los hace habla. Y lo hace  con pristina claridad: “Me importas un pimiento", "te odio". 

Existe un límite para la libertad de expresión:  no puedes humillar, injuriar, insultar a otro ser humano.  No puedes y no debes porque eso es moralmente inaceptable.  Y lo es en todos los ethos  sociales del mundo y por lo tanto, universal. 

Humor blanco o negro,  es reírse de sí mismo o de su pueblo en general, de creencias, de ideologías, de dogmas, de acciones y procedimientos,  de situaciones,  pero jamás lo puede ser de personas, ni de su sufrimiento (a no ser que esa persona sea uno mismo).

Quien así lo hace -sea persona pública o privada, porque de ser pública es una y la misma- es sin duda alguien que  además de  carecer totalmente de empatía,  discernimiento y sensatez, alguien que destila odio (basado en sus prejuicios) y que  goza con el sufrimiento ajeno, porque en ese sadismo, encuentra su placer.


Notas:


 Citas del susodicho, tomadas de: Artículo en El País   aquí





16 comments:

Javier Rodríguez Albuquerque said...

La verdad es que este tipo de cosas tienen poca explicación y ninguna justificación.
Ahora bien, no puedo dejar de ver este acontecimiento en un contexto en el que cosas de este tipo son más o menos habituales por parte de los que nos han estado gobernando hasta ahora. Hay múltiples ejemplos.
Y si en este caso se ha zanjado con la dimisión del susodicho, cuestión que me parece primordial, en los demás casos ni siquiera han pedido disculpas.
Estaría bien que la cultura de la dimisión se instalase en este país, pero claro, no sólo para los que están llegando con aires nuevos, sino para los que nos llevan dominando (perdón, quise decir gobernando) toda la vida.
Un beso.

Myriam said...

Por supuesto, Javier, este ejemplo es extensivo a todos, desde ya.
Y en ese todos, van incluídos todos los seres humanos.

No podremos mejorar como especie por este camino.
Necesitamos imperiosamente: ser tolerantes con al alteridad, poder Escuchar, dialogar, tratar de entender la postura del otro, poder llegar a consensos.

Besos

Manuel López Paz said...

Y lo peor de todo es que hay quienes le justifican bajo el amparo de la libertad de expresión...

Saludos Guapa

Pedro Ojeda Escudero said...

La libertad de expresión no tiene límites, Myriam. Pero ejercerla imprudentemente sí tiene consecuencias. Este hombre ha dimitido, no estaba a la altura del cargo. No es válida la excusa de que en la bancada de enfrente no se dimita por barbaridades similares.

María said...

Me cuesta entender cómo alguien medio normal puede soltar semejantes majaderías en un medio público, aun suponiendo que su intención no sea la de ofender a quienes hace referencia, porque encima es que el tipo parece un activista comprometido con el servicio público. Imposible de entender y desde luego injustificable! o es subnormal profundo o un maníaco insensible.


Muchos muchos besos MYR cielo!

Katy Sánchez said...

Es muy triste sin duda. No hay que buscar justificaciones. No las hay.
Lo escrito escrito queda y las palabras no se las lleva el viento. Lo diga quien lo diga, en donde se diga y cuando se diga. Venga de quien venga el dolor no se banaliza porque solo lleva a una espiral de odio sin fin. La historia así lo demuestra.
Un abrazo

chusa said...

Suscribo lo que dices Myriam, no hay justificaciòn posible.
Un beso!

Milena said...

Totalmente de acuerdo, Myriam,
no son chistes ni humor negro, son graves injurias.

Besos

Gustavo Figueroa Velásquez said...

Una cosa es bien clara: el irrespeto a cualquier ser humano, por humilde que este sea, no puede tomarse como humor; el irrespeto daña y el humor bien hecho es un arte. El arte dista de lo vulgar.
Te dejo un abrazo mi querida Myriam.
Pd. Snart firar vi midsommarafon utan att ha haft en bra sommar. Skål i alla fall!!!

Myriam said...

GENIN dijo :

Esta muy mal lo que dijo, por supuesto, pero también está mal el revisionismo puro y duro, eso lo dijo en el 2011, lo cual no lo disculpa, sigue estando, inadmisible, intilerable.

Tampòco me gusta el revisionismo ventajista, todo esto lo debieron protestar en su dia, con la misma intensidad, no me refiero a ti, por supuesto, me refiero a los políticos sin escrúpulos, como el mismo pero que ahora están en su contra y antes no hicieron ni caso.

Besos y salud

Nómada planetario said...

El problema ha salido a luz porque las redes dejan huella. No se trata de una conversación en la barra de un bar. La gente cree que puede soltar barbaridades en Internet, como si fuera algo efímero.
Por supuesto que cae fuera de lugar el injuriar a las personas, con independecia de sus creencias, raza o ideología.
Besos mientras la tarde fríe hasta las ideas.

Abejita de la Vega said...

¿Humor? ¿Quién es capaz de reírse después de oír esas barbaridades?
Un abrazo, Myriam

amelche said...

Estoy de acuerdo con Abejita, ¿dónde está la gracia?

Y creo que sí debería haber límites para la libertad de expresión: el sentido común. Si sabes que vas a herir a gente, cállate (o, estate quietecito y no teclees).

Myriam said...

PEDRO: para mi es una cuestión de semántica, en ambos casos el resultado es el mismo o debiera serlo. Ya ves que me lo he pensado y te pongo este comentario a un año de haber publicado esta entrada. Besos

Myriam said...

A TODOS comentadores y paseantes: quiero recalcar, releyendo esta entrada y vuestros comentarios, que lo que me importa aquí es el ejemplo traído y no la persona en cuestión, como algo sobre lo que debemos reflexionar. Abrazos y saludos

María Luz Evangelio said...

Yo creo que la mayoría sabemos lo que está mal y lo que está bien, quizá alguna vez podamos hacer daño sin quererlo, pero la mayoría de las veces somos capaces de discernir si lo que hacemos es bueno o malo para otros y para nosotros. En general no siento mucha simpatía por las personas poco empáticas con los otros, y lo de este señor está mal y ya está, da igual las vueltas que se le quieran dar.
Me parece muy bien que hayas sacado este tema, de vez en cuando hay que menear el árbol y que caigan nueces.
Besos.