Wednesday, January 22, 2014

Tránsitos: A punto de embarcar


A veces estamos a punto de embarcar y no sabemos hacia dónde porque nuestra brújula se averió entonces perdemos el rumbo y nos encontramos dando vueltas como las moscas sobre el cristal de la ventana y no importa que haga sol porque la lluvia nos anega el alma y tiritamos sin poder cobijarnos en ningún lugar. Entonces, amigo, busca refugio en el solar que es capaz de nombrarte a través de las eras cristalinas. 


23 comments:

Javier Rodríguez Albuquerque said...

Eso de embarcar y no saber a dónde me suele pasar a mi cuando estoy en un aeropuerto. Empiezo a andar de un lugar a otro, como pollo sin cabeza, hasta que encuentro el indicador que me lleva a mi lugar de embarque. Toda una odisea.
Un beso.

andré de ártabro said...

¡Qué bien has juntado intuición y lógica!
¡Cuantas veces embarcamos a donde lo depara el azar o tal vez el destino!
Besos
André

manouche said...

Somos todos embarcados por el desconocido....

Isabel said...

Una buena comparación con las moscas porque nos asemejamos bastantes en más de una cuestión.

No todos poseen ese refugio tan necesario, pero sí la certeza de que somos nosotros mismos quién lo tenemos que construir para no perdernos.

Abrazos.

Katy Sánchez said...

No hay nada peor para mi gusto que no saber el rumbo que voy a tomar en cada momento. Me encanta tener todo programado pero a veces los demás te lo desprograman. Y entonces es el caos.
Bss

Tracy said...

Gracias por ese buen consejo, amiga.

Paco Cuesta said...

Dependiendo de las circunstancias,viajar a ninguna parte es una necesidad.
Besos

giovanni said...

Me gustan tus tránsitos, me gusta la foto. Asi somos. Los que aparecen en la foto son bastante joven. No todos somos jóvenes. En general soy uno de los pocos que no anda en vaquero, blu jean, jeans...

Un beso

Antonio Jesús said...

Pues a mi me pasa incluso sabiendo donde voy en los aeropuertos....Un saludo desde Almería.-
http://visual-anjespinosa.blogspot.com.es/

Pedro Ojeda Escudero said...

Uno de tus mejores textos, querida Myriam.
En realidad, somos náufragos en busca de una playa.
Besos.

Genín said...

Yo no tengo brújula, funciono por instinto :)
Besos y salud

TORO SALVAJE said...

Yo si va más gente no embarco.
O vuelo privado, o nada.

Besos.

Manuel López Paz said...

La vida es así...A veces es mejor desconocer el rumbos...es más emocionante

Besote guapa

Kety said...

De joven, solía hacerlo. Ahora, según que viajes, prefiero programados.

Interesantes tus tránsitos.

Un abrazo. Myriam

De barro y luz said...

Tras la pérdida del rumbo está lo incierto, la aventura, el reto de superar los miedos... en ocasiones el rumbo nos hace el favor de perdernos él a nosotros.


Bss

Rafa Hernández said...

Pues si a la hora de embarcar se pierde uno, asunto jodido, porque esperar te esperan poco. Y que malo es eso de perderse y no saber por donde andas.

Un abrazo. Myriam.

Aristos Veyrud said...

Parece que el hombre del maletín a cuadros de la foto se sintió aludido.
Oscilar entre el determinismo e indeterminismo puede ser placentero, los problemas llegan cuando se atora uno de los extremos.
Besos Myr!!!

Miguel said...

La vida no es otra cosa que eso, ir esperando en la cola de un embarque que te lleva a donde ella quiere sin que tú puedas hacer nada por elegir ese viaje.

Un beso.

yeste lima said...

Todos nos hemos perdido alguna vez entre la gente de un aeropuerto y entre la multitud de una estación y entre la aglomerción del mundo.

Besos Myriam

bixen said...

Los (3 Nike) de la derecha son del mismo equipo deportivo y es la primera o segunda vez que viajan (en avión y/o juntos). La del pantalón de camuflaje se hace la despistada hablando por el móvil, aunque realmente está perdida. El del traje negro es un vendedor que cuida la maleta (weekend) o bolso de un compañero ansioso. Todavía no han abierto, pero falta poco.

Myriam said...

BIXEN: me alegra verte por casa de nuevo. Muy buenas tus deducciones, ¿seguro que no tienes oficio de brujo o de agente de seguros?

Un saludo

Abejita de la Vega said...

Dice mucho la ropa pero la maleta o bolso aún más.

Ligeros de equipaje, como decía Machado.

Besos

LA ZARZAMORA said...

Hace tiempo que me importa poco el lugar de embarque y el de transbordo.
Pero el vuelo, ése no hay que perdérselo.
El tránsito es tan necesario como saber qué dejaremos atrás.
Viajar sin maletas... y besar el puerto que nos espera, tal vez sea la mejor de las respuestas.

Besos, Myr.