Tuesday, July 10, 2012

De nuevas relaciones de parejas de mediana edad (1)



En nuestra sociedad actual occidental hoy somos conscientes  de que un matrimonio concretado en la juventud no necesariamente sobrevive al paso del tiempo y sucede que la pareja, que ha evolucionado por senderos divergentes, al tomar conciencia de que el amor se ha desgastado, se divorcia, lamentablemente muchas veces después de haberse herido mucho mutuamente, porque las recriminaciones, pedidos de cuenta y exigencias en estos casos son frecuentes.  Lo ideal sería  sentarse a conversar la separación de una forma madura, adulta, pero en estos casos, los sentimientos de fracaso, dolor, rencor,  odio, venganza, etc  enturbian el diálogo.  Saber cortar a tiempo una relación destructiva requiere  de mucho valor indudablemente,  y es algo necesario por una cuestión de respeto hacia uno mismo y hacia la persona con la cual hemos  convivido tantos años. 

A mediana edad, nos conocemos mejor. Hemos crecido, madurado y si hemos hecho una autocrítica sobre nuestros errores del pasado, si hemos aprendido algo, las nuevas parejas que busquemos o que nos encuentren, serán desde ese nuevo conocimiento y por lo tanto, mejor pensadas. Ya no nos cegaremos por la pasión de los años juveniles o ideas románticas irreales, sino que elegiremos  como pareja a quien nos comprenda desde lo profundo, con quien podamos compartir intereses, conversación,  que nos complemente en algún sentido, y por supuesto, por quien sintamos que circula la química que enciende la chispa de la atracción sexual. 

Hoy hemos aprendido  por nuestras experiencias pasadas, que  criticar negativamente  a nuestra pareja, lo mismo que estar a la defensiva todo el tiempo, desvalorizarla, humillarla o ignorarla, solo conduce a la destrucción del vínculo.  Hoy, nos hemos vuelto más pacientes, sabemos escuchar más, demandar menos, entregándonos  más  y mejor. También hemos aprendido a ser más asertivos, expresando claramente, sin agresión pero con firmeza, lo que no nos conviene o lo que no deseamos, porque sabemos que es importante que seamos fieles a nosotros mismos y a nuestros deseos internos. La renuncia absoluta conduce al martirologio, no a una buena relación de pareja, por lo tanto, saber decir "No, no deseo ésto" a algún requerimiento de la pareja (y no ceder siempre a sus demandas)  es algo muy sano, porque solo desde la libertad de cada uno y el deseo mutuo es que funciona una pareja. No desde la imposición, ni desde la obligación, ni desde la manipulación y control. 

Hoy en dia incluso nuevas parejas -que ya han criado o están criando hijos de parejas anteriores- pueden serlo viviendo cada una en su apartamento y compartiendo eso sí, aquello que  realmente deseen compartir y cuando necesiten estar solos, tienen su espacio físico propio al cual retirarse. Todo es conversable, eso si, las reglas que la pareja decida establecer deben ser muy claras, para evitar malentendidos o falsas expectativas.

 parte (2)

37 comments:

Spaghetti said...

Después de vivir una maravillosa experiencia con una persona, debiéramos darnos cuenta de que estas cosas no permanecen en el tiempo y por lo tanto tienden a empeorar ... por lo tanto sería el momento preciso para dejar la relación en vez de obcecarse en repetir lo irrepetible. Así la vida sería una continua experiencia de relaciones deliciosas, pero el miedo a la soledad lo impide, y elegimos equivocadamente seguir mal acompañados en vez de solos.

Montserrat Sala said...

Unas reflexiones diddgnas de tener en cuenta, las que das hoy Myriam. pero simpre difíciles de llevar acabo. Pienso que despues de 25 0 35 años de vida en común, si te palnteas el divorcio, es porque ya no puedes aguantar mas, y entonces el diálogo ya es imposible. Se ha perdido el respeto, y las plabras educadas y sensatas, ya no salen. Todo són descalificaciones y reproches.
No los´se por mí, pero si conozco el caso de unos amigos,que menos matarse, ya han pasado por todo.
UN abrazo.

andré de ártabro said...

...Y sentarse para lavar los trapos sucios , no tirárselos uno a otro a la cara, sino dialogar y decir mutuamente lo que si y lo que no nos ha gustado de las actitudes del otro.
Dado que el cerebro deja de fabricar las consabidas feromonas del deseo a los dos años de relación, si no se han establecido normas de conducta de mutuo afecto, lo mejor es dejarlo, al fin y al cabo nada es para siempre, Eterrna solo la eternidad.
Lo que no se puede hacer es padecer o soportar la vida ,la vida es para vivirla.
Lo has explicado de forma magistral.
Besos

Gelu said...

Buenos días, Myriam:

El tiempo es el que siempre se impone.
El amor no debiera tener caducidad, como la verdad. Lo que duele en las relaciones que se rompen –imagino- es el engaño, y el que no se acepte que alguien ocupe el lugar que se quiere tener con carácter vitalicio, ni que se aproveche de lo que se considera propio.
Las peleas –casi cruentas- entre las parejas que se rompen son a causa de los dineros.
Y en la relación entre los componentes, la edad marca -en gran parte- el contenido de la misma. Un joven no puede pensar en su pareja como si estuviese ya en la tercera edad.
Y en el otoño de la vida, tampoco la relación puede ser como la del primer amor.
Se necesita AMOR, siempre, y dosis de SENTIDO COMÚN, en los componentes de la pareja inicial, que debe aumentar según lo hacen las etapas recorridas, y si hay aumento en el número del nuevo grupo creado.

Abrazos.

Sergio DS said...

En la madurez se encuentra la serenidad y más en las relaciones consolidadas.

Lichazul said...

ni por muy requetemaduros que sean, todo quiebre es siempre traumático

soy testigo de muchos casos de parejas que funcionan como tal de la puerta para afuera, porque de puertas hacia adentro, son absolutamente extraños
pero permanecen juntos por una cuestión socio-económica

ser pareja es pura libertad

no importa mucho si la famosa madurez está o no
hay quienes las circunstancias de la vida y la misma vida les hacen sopesar el destino a distintas edades cronológicas

el ser humano y sus relaciones son como los días

besitos

Sir Enry Baskerville said...

Lo interesante es intentar sobrevivir a los años de pareja con dialogo abierto, sin engaños, con libertad en los tiempos y espacios de cada uno, con respeto....
el amor se transforma y si esa transformación se hace a la par, es una maravilla seguir juntos y si esto no es posible, el último recurso, es separar los caminos.

Aprovecho para saludarte desde un nuevo blog, aunque nunca he dejado de leerte.

Anna Jorba Ricart

salvadorpliego said...

Sabios tus consejos… Muy sabios!!!!!!!!!

Saludos.

Javier Rodríguez Albuquerque said...

Interesantísima reflexión.
Sirve para distanciarse un poco del cruel día a día y, como bien dices, pensar un poco en tu pareja... en positivo.
Difícil, pero perfectamente posible.
Un beso.

mj said...

Nuestras familias no nos pertenecen, nada de lo que creemos es nuestro, no nos pertenecemos ni a nosotros mismos, ¿cómo exigir nada a nadie? Por lo tanto, nadie tampoco está en el derecho de exigirnos nada a nosotros.
Una relación donde no hay espacio propio, donde no se puede decir "no, no deseo ésto", terminará siempre frustando.
Hay mucha manipulación en el mundo de la pareja, y en todo tipo de relación.

Buen texto Myriam, me ha gustado leerlo.
Ahora voy a ver todo eso que me has contado...
Un beso fuerte

Ian Welden said...

muy sabias tus palabras, Myriam. En Dinamarca que es donde yo vivo, se da la misma situación pero elevada a N. Las parejas son muy jóvenes y cualquier disputa o desacuerdo desenboca demasiado pronto en el divorcio.
Los que más sufren son los hijos y la hijas porque ellos siente que se les cae el encima y argumentan que si los padres se separan, cualquier cosa puede ocurrir. Pierden la confianza no sólo en los padres sino en la vida misma.
Gracias por sacar este grave problema a luz.

Un abrazo desde una Copenhague soleada y fresca,

Ian.

Abejita de la Vega said...

Cada uno en su casa y Dios en la de todos, muy buena opción.

Besos

Tracy said...

Eso es lo difícil exponer claramente las reglas del juego. Es tan difícil la sinceridad...

Remei said...

Cada vez se "avanza" más en las conductas de los que deciden separarse y ejercen un control mayor sobre los impulsos que no desean mostrar por respeto o educación, por el bien de los hijos y por el bien de ellos mismos.
Pero en el amor nada es razonable, el sentimiento de "dolor, odio, enfado"...etc...por mucho que se intente eliminar , creo que siempre permanece en el interior de la persona. El malestar es inevitable, si las personas se separan es porque tienen sus motivos...lo bueno es que el tiempo suaviza mucho las cosas y siempre va a su favor en estos casos.
Tampoco es lo mismo una separación con 30 años que con 50 o 60...
Creo que es un tema muy complicado, y la verdad es que nunca vi un matrimonio civilizado que se comportara como tal después de un divorcio...he visto educación en amigos y conocidos, respeto...pero siempre hay algún tipo de resquemor y eso, desgraciadamente, se nota y lo sufren.
Yo creo que las personas no olvidan tan fácilmente algún daño causado.
Si es que con las amistades pasa lo mismo..cuando hay roces entre amigos y decides dejar esa amistad, el tiempo suaviza, pero allá dentro siempre queda un trago amargo...
Ojalá no fueran tan viscerales las personas y no se aferraran tanto a aquello que no funciona.
El concepto de amor romántico ha hecho mucho daño a la sociedad, al igual que la falta de inteligencia emocional y el respeto por uno mismo...hay personas que se empecinan en atarse a ese concepto de amor destructivo y no se dan cuenta de la realidad...están cegadas por miedo a la soledad o por un concepto de amor enfermizo patológico que solamente hace daño a ellos y a los que están a su alrededor apoyándoles...no escuchan...
Uf...que rollo te solté amiga...es que veo tantos casos de separaciones mal "gestionadas"...
Una persona ha de quererse y valorarse, y luego ser fuerte, defender su bienestar y su yo, que no es su ego, sino su persona.
Muchos malviven atormentados...eso nunca lo entenderé.
Besos cielo.

Merche Pallarés said...

Lo mejor. Vivir cada uno en su espacio sea casa u otra habitaci'on *perd'on no me funcionan las tildes ni las par'entesis ni las egnes... Ni nada de nada* Perd'on... Tengo que cambiar mi teclado. La obsolescencia de los collons... Estoy que trino... Besotes, M.

OceanoAzul.Sonhos said...

Desde que haja bom senso, tudo se resolve. Acredito que o tempo desgaste relações, cada um encontrará o caminho que mais lhe convém, muito embora, acredite que não seja fácil tomar algumas decisões no fim de tantos anos de casamento.

Belo texto
Abraço
cvb

chusa said...

Hola Myriam, estoy de acuerdo con tus reflexiones y subrayo tu frase de que con la experiencia de la madurez sabemos expresar lo que deseamos y lo que no, porque nos conocemos mejor a nosotros mismos y hemos aprendido a escuchar a nuestra pareja. Al menos en teoría. La libertad nunca podemos perderla y menos en compañía.
Un abrazo querida,
Chusa

Bertha said...

El problema de la juventud es que se idealiza a aquella persona de la que estas enamorada/o y, todo llega a un punto y es cuando se te desmorona esa imagen.

Ya cuando uno aprende de los propios errores intenta limar asperezas y ser más uno en la relación y dejar que tu pareja séa él/ella.Es cuando juntamente se comienza a crecer como individuos.Nadie es igual pero puede ser complementario es igual que los colores.

Y una cosa que reprocho es tener los hijos cómo armas arrojadizas en sus fracasos.-No se dan cuenta que los que peor parte se llevan son ellos(los hijos).

El respeto es básico para todo y para gustos los colores!.

Un abrazo Myr.

Omar de enletrasarte y masletrasarte said...

controvertido tema, no creo que haya una fórmula absoluta,
pero bien tu aporte,
saludos

Hada Saltarina said...

Qué interesante tu post! Como tú bien sabes, nuestro matrimonio ha venido en eso llamado más o menos edad media y eso aporta algo muy importante a mi modo de ver: uno valora más lo que tiene porque conoce su ausencia. A veces se da por descontado el amor y no se sabe agradecer; pero cuando lo conoces en una edad ya madura, lo valoras muy profundamente.

Por otro lado, yo veo las relaciones de pareja como una desmostración de amor, pero también como un desafío a superar, pues tenemos que aprender a aceptar al otro de una manera más íntima y responsable que en la amistad, y eso es un verdadero desafío que puede estar lleno de riquezas. Creo que la relacióndde pareja no puede circunscribirse a un vivir el placer mutuo sino que también lleva implícito el aprendizaje de aquello que no nos gusta y que nos plantea grandes desafíos.

Muchos besos, niña

yeste lima said...

Un post muy cierto y concluyente, lástima que todavía hayan infinidad de parejas que no sepan aplicar a las relaciones de parejas los fundamentos importantes, el respeto sobre todo y la firmeza en sus convicciones y deseos sin pasar por alto el sacrificio de ambos si verdaderamente hay amor suficiente para la convivencia.
Creo que las futuras generaciones, estarán mejor educadas en cuanto a esa asignatura tan difícil que es el amor y su futuro.

Un beso.

LA ZARZAMORA said...

Química, chispas, respeto, diálogo, cariño, risas y mucha complicidad.
Y las cosas claras desde el principio.

Así todo es más fácil.

De lo contrario, se está muy a gusto a solas.

Besos, Myr.

Aldabra said...

no tengo nada que añadir porque estoy de acuerdo en todo... cuando hice terapia trabajé mucho el aprender a decir que NO... ¡es tan importante!

biquiños,

Graciela said...

Hablo por mi: luego de pasados los años me arrepiento de todo lo vertido hacia el papá de mis hijas, me refiero a los insultos; la violencia fue permanente durante todos los años de matrimonio, pero debí guardarme algunas palabras. Aprender a irse es lo que uno/a debería tener incorporado.

Hoy creo que un matrimonio puede durar toda la vida, es necesario el crecimiento como personas de manera parecida.
Un nuevo amor??? pienso pienso Abuporalgomás, tengo temor al maltrato...ya no será igual? habrá mariposas en la panza y el corazón latiendo?

Me alegro por aquellxs que pueden reiniciar su vida amorosa.

Besos :)

ana said...

Para mí lo básico es la libertad y el respeto, si no funciona lo mejor es dejarlo antes de que las cosas se pongan peor.

Un saludo.

virgi said...

Después de pasar mil cosas, puede ser que a estas edades se encuentre la paz.
Sí, así lo creo y lo siento.
Besos, Myriam

Miguel said...

La edad no hace sino corroborar lo que ya es desde un principio.

Un beso.

Pedro Ojeda Escudero said...

Es algo que he aprendido con el tiempo: la necesidad de tiempo y espacio propio, de diálogo continuo. Y de aceptar al otro sin imponerle nada. Y aceptar también que, cuando todo se termina, se termina.
Besos, qué oportuna entrada.

MAR said...

Muy buen post, te agradezco que lo hayas compartido.
Yo, he vivido varios cápitulos de tu post... y siempre saco la misma conclusión.....con respeto, lealtad, fidellidad, tolerancia, amistad, y la capacidad de acompañarse en los buenos y difíciles momentos, todo esto sumado a mucho A MOR: sin muerte.
Mis cariños para ti amiga linda, desde mi mar.
mar

Aristos Veyrud said...

Buenos parámetros a tener en cuenta para quienes aspiran a tener pareja y están en la mediana edad.
Siempre recomiendo la consulta del especialista en la materia cuando se suscitan problemas subidos de tono. Cada persona es un mundo y cuando se empareja forma otro. Lo principal a tener en cuenta es que nada es eterno y para eso hay que formarse y mentalizarse, para cualquier imprevisto y estar preparado para no improvisar en caso de problemas. Tal cual como los planes de emergencia, cuando todos están enterados cuales son las vías de escape las contingencias se pueden capear mucho mejor.
Abrazos Myr!!!

Myriam said...

Hola a Todos:

Muchísimas gracias por vuestros aportes que enriquecen en texto y a partir de los cuales publicaré mi siguiente entrada sobre este tema el martes que viene.

Un abrazo a cada uno

Laura Uve said...

Llego tarde, últimamente, a todos los sitios... cachis!!

Qué puedo decir que no sepas. Que mantener una pareja durante muchos años no es cosa fácil. Que la pasión y la emoción se pierden en favor de la serenidad y la tranquilidad. Y que en ese equilibrio de lo que falta y de lo que se tiene, se han de tomar decisiones siempre difíciles.

Interesante entrada.

Besos!!

David C. said...

Muy buen artículo.
Saludos
David
Pd: Visita mi nuevo blog http://observandocine.com

Isabel said...

A lo que ha dicho Zarzamora con la que estoy de acuerdo, yo añadiría: paciencia. Muchas veces la impaciencia precipita discusiones innecesarias.

Muy interesante, Myriam.

Un fuerte abrazo.

guillermo elt said...

Salvo casos muy puntuales, por lo gral. en la pareja no se es absolutamente víctima o verdugo, sino las dos cosas.

Yo creo que he aprendido bastante para no cerrarme al amor y, si no sé bien lo que quiero, sé perfectamente que no estoy para "montañas rusas", sino para, como mucho... jejejeje... para los cochitos de choque, en los que si chocas una vez, puedes evitar el siguiente choque, salvo que vayan a por tí con alevosía... jajajajaja.

Besibrazossssss

Antonio said...

Me voy a ver el II, esto está interesante.
Besosss

Paco Cuesta said...

El paso del tiempo es un buen remedio para superar conflictos que tarde a o temprano han de surgir. Como bien dices la madurez debiera servir de antídoto.
¡Preciosa reflexión! ¡Gracias!