Thursday, June 7, 2012

La última lectura


El 2  de junio próximo pasado se cumplió un año desde la partida de mi padreAún recuerdo en mis últimos viajes a verlo en Colombia como aferraba en sus manos este librito, sentado en la silla de ruedas en el parque y una y otra vez leía -o creía que leía- con ahínco, uno de sus cuentos. No me crié con él, sino con mi tío materno,  pero a lo largo de la vida nos veíamos con frecuencia aún viviendo en países distintos, aunque no hablábamos mucho. Era difícil tener una conversación padre-hija, en serio,  con él, en ese sentido papá era un extraño para mí.  Se que era librepensador y bien libre.  Tenía su código moral bien claro, pero lo que hicieran o dijeran los demás lo tenía sin cuidado, iba siempre a su aire y lo que sentía, no lo mostraba. Eso sí, era una constante en él querer reunir a sus cuatro hijos, cosa que hicimos para despedirlo.
 
Como ya les conté,  mi padre era un hombre dedicado a su profesión en cuerpo y alma -de manera generosa y desinteresada, operando gratis a todo aquel que lo necesitara y no tuviera medios y ganando con los que sí- también vivía la vida a pleno, sobre todo en lo que a mujeres  se refiere. Cinco fueron sus mujeres legales y con las tres primeras nos tuvo a los cuatro hermanos.  Durante mucho tiempo fue mecenas, patrocinando a jóvenes artistas, etc. El mismo de joven había sido escultor, amaba la belleza, también le gustaba viajar, andar en bicicleta, montar a caballo o nadar.
 
Muchas de las veces en que lo fui a visitar, del aeropuerto iba directo a la clínica a saludarlo en el quirófano y lo veía trabajar. Era algo que me emocionaba, me llenaba de asombro y de aprendizaje.  Siguió activo hasta los 84 años (operando a los accidentados, ya solo como médico de la policía, cuando los cirujanos jóvenes se negaban a asistir; sea porque la cirugía era en extremo difícil -me consta- o porque los horarios eran incómodos) hasta que sintió flaquear sus fuerzas y se retiró del todo.  A partir de ahí, se  dedicó a la contemplación o la lectura, pero cuando la mente en los tres últimos años ya no le respondía, se abrazó a  este librito de cuentos que le eran tan queridos y no lo soltó más.  Cuando su mujer nos  preguntó si queríamos algo de su biblioteca de recuerdo, intuitivamente  mis manos me llevaron a este librito y supe que era a mí -de los cuatro- a quien él se lo había querido dar, a mí que me gusta escribir relatos.


Zijronó le Berajá
Bendita sea su memoria.


33 comments:

Manolo said...

Buenos recuerdos tienes de tu padre.
Un abrazo, Myriam.

andré de ártabro said...

Historia familiar que me hizo pensar en la fuerza de la sangre,.Es entrañable contada con sencillez y llega , porque consigue provocar sentimientos. La fuerza de la narrativa que transmite es que que transcribe una emoción con la virtud de la sencillez que atrapa.
Vive en el recuerdo.
Besos

Bertha said...

Por lo menos lo recuerdas con afecto y eso que nos dejas entrever que fué un hombre que vivió su vida a su manera.De verdad que a mí me pasó un poco con mí abuelo materno que era ingeniero de Altos Hornos dónde hoy se alza el museo Guggenheim Bilbao.Tambien tubo una vida un poco a su manera.Y nos decía siempre si quereis que vuestra vida sea diferente no hagais siempre las mísmas cosas...Para mí era un ser especial.Pero mí madre que era la mayor de 5 hijos y la única hembra; no casaba con sus credos...-Esa magia se produce porque al verlo esporadicamente parece que se puede aceptar esta forma de vida...Pero son personas con unas personalidades fuertes y sumamente independientes(no sirven para formar núcleos familiares)...pienso?

Me encanta! leerte: cuando cuentas alguna vivencia.Son unas reflexiones tan cercanas...

Un abrazo:)

Isabel said...

Muy emotivo, Myriam, si seguimos recordando no se van del todo.

Abrazos

Gelu said...

Buenas tardes, Myriam:

¡Qué bien lo has contado!.
La mejor herencia la dejó en los genes. De su legado material, ese librito que escogiste es un gran tesoro, pues contiene sus últimas caricias. Te dejo este enlace- que me ha parecido interesante- por si quieres completar los cuentos de D. Miguel de Unamuno.

Abrazos

lichazul said...

emotivo sentir reflejas con ese padre que se dió a tantos y a ustedes algo reticente, siempre en distancia, errores que los padres suelen cometer con mucha frecuencia, con otros son llanos y solícitos, pero con su sangre son distantes hasta fríos algunos, en fin son seres humanso como todos y como todos , meten las patas a veces , nosotros no estamos exento de ello, como madre igual tengo mis falencias sin duda y no una , sino muchas.

Un abrazo y feliz jueves
lo bueno es que quien te crió hizo el lazo paterno que necesitaste para ser un ser humano en equilibrio

Laura Uve said...

Admirable padre... las personas que viven libre y son generosas las admiro mucho.

Sin embargo..., notaste falta de dedicación o me lo ha parecido a mi???

Besos!!

Javier Rodríguez Albuquerque said...

Difícil equilibrio. Conozco algunas personas que responden a alguna de las características de tu padre y la verdad es que son muy difíciles en el trato.
Suelo decir que son "de otro mundo".
A pesar de todo, me ha gustado esta breve rememoración de su vida y tu relación con él.
Un beso.

TORO SALVAJE said...

Debió ser una persona muy especial.
Te ha dejado buen recuerdo.

Hoy un abrazo.

Pedro Ojeda Escudero said...

Qué texto más hermoso, Myriam. Sé lo que significó tu padre en tu vida.
Ese libro es un tesoro.
Besos, besos.

Edurne said...

Pues todo lo que nos has transmitido, tan sencilla y cariñosamente, me ha llegado bien adentro, y me ha emocionado, pues aunque tu padre fue una figura más bien ausente en tu crianza, de él has podido conservar mucho, y su recerdo se mantiene bien vivo en ti.

Un abrazote, Myriam!
:)

Abejita de la Vega said...

Cirujano a los 84 años, un gran hombre fue tu padre, sin duda. Y lector de Unamuno, grandísimo hombre.
Besos, Myriam

virgi said...

El hilo de la narración va directo de tu corazón a los que te leemos.
Precioso y amorosamente sencillo.
Un abrazo bien grande.

Aldabra said...

¡¡ay, Myr, cuanta emoción esconden tus palabras!!

¡¡ y cuanto respeto, cariño, admiración !!

quizá no fue un padre al uso pero tú supiste quererlo de igual modo, cosa que te honra.

biquiños,

Aristos Veyrud said...

Bendita sea su memoria.
Ese libro es una semilla en tu mundo de escritora.
Abrazos!!!

Jabo said...

Es, para mi, el mejor post que te he leído, porque está escrito desde adentro, con mucha sensibilidad y cariño en cada palabra, en cada frase.
Abrazo. Jabo

Merche Pallarés said...

Precioso y emotivo texto. Tu padre fue todo un personaje por lo que cuentas de él y, aparte del librito, te dejó una huella muy profunda. Y, sí, Zijronó le Berajá. Besotes, M.

Asun said...

A pesar de no haber sido un padre al uso sé que fue una persona importante en tu vida y que dejó una gran huella en ti, y se ve que le tenías un gran cariño.

Puedes decir que entre las muchas cosas que te dejó –y no me refiero a cosas materiales– una fue el amor a los libros.

Un beso muy grande,Myriam, y un fuerte abrazo.

ANTIQVA said...

Unas palabras de evocacion plenas de emocion. Un libro de cuentos presidido por una imagen de Unamuno... Casi nada...

Un abrazo fuerte, amiga

Catalina Zentner said...

Una historia conmovedora que me permite conocerte un poco más.
Abrazos emocionados.

mj said...

Emoción es lo que siento mientras te escribo este comentario.
Qué gran hombre tu padre!!
Un abrazo enorme y buen finde

MIMOSA said...

Bendita sea pues.
Como flor se abre el corazón para guardar bellos recuerdos.

Abrazos y besos

Verbo... said...

Si
Bendita sea su memoria.

Para no haber vivido junto a el
lo conoces muy bien,
o mejor de lo que otras hijas
han logrado conocer de sus padres.

Su ultimo librito, lo que sus dedos tocaban antes de irse, y tiene sus huellas...

Un abrazo !

artadi said...

la bondad tiene infinitos caminos.

un fuerte abrazo Myrian.

Alas.Rotas said...

Bonito homenaje a tu padre él no se fue, siempre esta contigo en tu recuerdo y en tus letras. Cuentas sus anécdotas con orgullo como una hija que lo extraña. Hombre bueno que estará en el cielo si existe y que nadie lo olvidara. Un beso

pancho said...

Bien se ve que el rencor que le pudieras tener ya se va desvaneciendo. Por eso no había nada que tuviera la fuerza suficiente para demorar la visita a Salamanca, algo de él tienes. Por aquí tenemos sobredosis de Unamuno, a poco que te descuides te "endiñan" una conferencia o algo referente a Don Miguel. Se celebra el 75 aniversario de su muerte.

Un abrazo.

Carlos Alberto said...

Bendito sea! que emotivo escrito, lo tendras siempre ahi te dejo un grandisimo recuerdo....

Un fuerte abrazo Myriam.

Ele Bergón said...

Los padres siempre son importantes para cada uno, pero en este caso, se añade a que debió ser, el tuyo, un hombre excepcional.

Bonito texto

Un abrazo

Luz

roxana said...

Hermoso tu relato y en paz te siento. Que bien lo describís, unión de los cuatro hermanos es todo un logro y tal vez era lo que mas deseaba. Un abrazo de oso fuerte y mi admiración por vos tan cristalina y relatora excelente.

Angeles said...

Muchos nos vemos juntando las mejores partes de nuestra historia, siempre esconde un buen legado.
Más abrazos.

MariluzGH said...

Zijronó le Berajá
Bendita sea su memoria.

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abrazos para ti, Myriam

Paco Cuesta said...

A través del libro continua el contacto sentimental

Tarántula said...

lo que me gusta de tu historia es la sinceridad y la serenidad con la que cuentas, una lectora como yo, que no te conoce, intuye las dificultades emocionales que implica todo lo que dijiste de la historia de tu padre.

hermoso final que a pesar de recordar a alguien que no está, deja un sabor de esperanza y nostalgia bien intencionada.

saludos.