Saturday, March 10, 2012

Articulitis o el hombre de los pájaros



_ ¡Articulítis! _ exclamó cansado el viejo profesor  levantando la mirada por encima de las gafas. Y con voz ronca continuó: _¡Os he dicho mil veces, que no debéis poner tantos artículos!

 Los alumnos bostezaron, se rieron, mientras uno mascaba un chicle, otra garabateaba en un cuaderno. Otra pidió permiso para ir al baño, luego sonó el salvífico timbre, empacaron sus útiles, guardaron sus libros y cuadernos  en sus mochilas y en menos de lo  que canta un gallo, salieron disparados en tropel.

El  profesor quedó  en el aula sentado unos minutos más, con la cara en babia y la mirada abstraída, mientras recogía las hojas de las redacciones de sus alumnos y las metía en su ajado portafolios. Lejos habían quedado esos tiempos en los que lleno de ilusión  se había decidido por la carrera  de la enseñanza. Su  mayor deseo, su meta más excelsa,  había sido  siempre la de que sus alumnos aprendieran a expresarse correctamente pero también  con asertividad y sentido  y sobre todo que aprendieran a pensar,  a argumentar,  a generar ideas,  pero ¡qué clase  le había tocado este año  previo a su tan merecida jubilación!.  No solo no eran capaces de articular dos frases seguidas, sino que escribían relatos _si acaso podían llamarse así_  llenos de faltas de ortografía, la gramática les hacía aguas en cubierta y carecían absolutamente de originalidad y coherencia.

_¡Caracoles y recórcholis! ¡Los chavales de hoy  leen cada vez menos libros y mis adorables marsopas, menos aún! se dijo el profesor, anudada la garganta. Ahora solo están pendientes de los vídeos juegos,  los  ai-pod, ai-touch y ai-cuerno...  ¡y yo aquí me he dejado la piel en estas aulas!... ¿y total para qué? No sería por la escuálida paga, ¡desde luego que no!,  ¿qué otra cosa sino que  por el mero placer de despertar mentes enseñando?.  Ya sabemos que la docencia siempre  ha sido y es vilipendiada y condenada por las políticas gubernamentales que recortan lo irrecortable y  para colmo de males, algunos de estos chicos  ocuparán en un futuro,  cargos políticos. ¡Ay...  de aquellos  que quedemos a su merced!  aunque yo ya no estaré para verlo.... al menos, de esa me salvo,   espero.

Sonó el despertador,  dejando  de abrazar la almohada, retiró las cobijas  incorporándose lentamente en la cama y se desperezó. Mientras se calzaba las pantuflas y se ponía la bata para ir al baño, recordó aún medio dormido  que hoy, como todos los días, sus pájaros lo estarían esperando en el parque así que, después de desayunar, colocó los mendrugos  de pan en su ajado portafolios y salió a su encuentro.  Quizás hoy, aprendieran a volar con buen estilo y corrección  gramatical.

                                                                                        
Nota:  Dedico esta entrada a todos los maestros y profesores desde primaria a doctorado,  que día a día y de manera casi filantrópica y anónima,  se dejan la piel  sembrando y sembrando para que en  nuestro Mundo germine   una ecología de la mente  sustentable.   A todos ellos: ¡gracias!

31 comments:

ANTIQVA PHOTO said...

Amiga, esa imagen me hizo recordar la "pajarera" del Campo Grande de Valladolid, con sus pajaros, sus pavos reales...

Un abrazo fuerte, y feliz fin de semana, amiga

TORO SALVAJE said...

No guardo buen recuerdo de la mayoría de mis profesores.
Los recuerdo desmotivados.
Ejerciendo su profesión sin ilusión alguna.
Hay excepciones pero pocas.

Besos.

Fernando López Fernández said...

Bello homenaje Myriam. Yo he tenido buenos y malos profesores, pero prefiere acordarme solo de los buenos que son aquellos que ponen ilusión en lo que hacen.

feliz fin de semana

Fernando Santos (Chana) said...

Bela homenagem...Espectacular....
Cumprimentos

Aristos Veyrud said...

Merecido homenaje a los maestros y justa demanda para que la educación se propague y se incremente en lugar de recortarla y privatizarla.
Un abrazo Myr!!!

Abejita de la Vega said...

Gracias Myriam por lo que me toca.
Treinta y dos años en esto...No he perdido la ilusión, aunque no me han faltado motivos.

Besos

Bertha said...

Gracias a tí Myriam, se agradece que se recuerde esta figura del enseñante.Yo; a excepción de una profesora, he tenido unos profesores en todas las etapas: que los recuerdo con cariño y mucho...Cada uno a su estilo por supuesto. Pero todos me ha aportado algo para mí vida.

Feliz fin de semana:)

Graciela said...

Guardo el mejor de los recuerdos de mis maestrxs, profesorxes. El amor, la dedicación...un punto a reflexionar cuando se habla que lxs chicxs no leen: no generalizar. Todx niñx que en el hogar respire aroma a libros, seguro se prende con alguno.
Luego, lxs maestrxs: pedagogía, en mi experiencia muy satisfactoria, alguna vueltita para hacerles las clases apetitosas.
Se es maestrx cuando unx se nutre de lxs alumnxs y viceversa.
¡Por la Educación Pública, Laica, Gratuita!
Por el amor a la docencia, no como salida laboral.

Abrazos :)

Asun said...

Pues muchas gracias por la parte que me toca.

Besos

Federico L.M. de Luque said...

Puedo decirte querida amiga que en mi larga vida he tenido maestros y profesores a los que recuerdo con mucho cariño y a algunos de ellos con devoción, me han trasmitido todo lo que sabían y me han ayudado en todo. Uno de los profesores por ejemplo fué el escritor Argentino Jorge Lui Borges que en el corto tiempo vio en mi un poeta en ciernes cuando yo tenía 16 años, de eso han pasado nada más que 63 años...! y cada día de mi vida lo recuerdo con cariño. Vaya mi respeto entonces a los maestros todos que he tenido, pués no he ser yo quién diga algo malo de alguno de ellos.
No son los alumnos quién califica a sus maestros, de ninguna manera!!, sino todo lo contrario.

Un beso muchacha, te felicito por tu entrada.

Federico

Merche Pallarés said...

Yo, como todos tus comentaristas también me acuerdo de mis maravillosas profesoras: Pepita Chapartegui, mi maestra de párbulos en una ikastola (escuela vasca) clandestina de la postguerra española; María Luisa Beltrán ya siete/ochoañera en Irún y Sister Ann Francis onceañera en Toronto, Canada. Nunca me olvidaré de ellas. Fueron maravillosas. Sin embargo también me acuerdo de una nefasta: Mrs. Enwright en mi grado siete de Toronto. Presentí que me odiaba por ser extranjera. Besotes, M.

Mari Carmen Polo said...

Ay, nuestros queridos maestros y profesores (algunos no tan queridos) cuánto les debemos. Es imposible no acordarse de algunos de ellos. Nos abrieron los ojos al mundo, nos enseñaron a mirarlo de otra manera.

Un precioso relato, Myriam.

Un abrazo

José Antonio del Pozo said...

por supuesto, un buen maestro es insustituible... un buen alumno, tambien.
saludos, Myr

Tracy said...

Me uno a tu homenaje porque se lo tienen bien merecido y la mayoría de las veces no reciben ningún tipo de agradeimiento.

virgi said...

Me doy por aludida, montón de besos y de gracias.

Alas.Rotas said...

Tu inventiva es enorme lo mismo que tus palabras, haces soñar a los pobres y encontrar una esperanza, te fijas en los detalles y eso te da la gracia de escribir tus cuentos pues todo es enseñanza. Un beso

LA ZARZAMORA said...

Sin mis alumnos creo que mi vida carecería de sentido.
No hay día que no me devuelvan con creces el hecho de levantarme y pelear por ellos.

No sabría hacer otra cosa que hacer esto que tanto me gusta.

Besos, guapa.
Gracias por el homenaje y la entrada.

Ele Bergón said...

Gracias Myriam por la parte que me corresponde y me he sentido muy reflejada en especial en estas palabras:
"¡qué clase le había tocado este año previo a su tan merecida jubilación!". Fue la peor clase que tuve en mis diecisiete años de docencia y sin embargo ahora me ven por la calle y me saludan muy sonrientes " hola aprofe" Creo que en el fondo, ellos lo pasaron bien, mientras yo lo pasaba mal.

Estos alumnos precipitaron mi jubilación, pero me alegro, pus ahora puedo dar de comer a los pájaros mientras miro como ya han nacido las violetas y ya están pasando y las flores del almendro, mientras voy leyendo vuestros escritos y disfrutanto con vuestras fotos.

¡No hay mal que por bien no venga!

Gracias por tu comentario en La Acequia, pero he de decirte que yo también me equivoqué, como Abejita, en eso de confundir a la Duquesa de Uclés con Maria Antonienta. Valle-Inclán tiene el don de equivocarnos.

Un abrazo

Luz

Ele Bergón said...

Me gusta mucho ese adjetivo, que creo has inventado, pues yo no lo conozco todavía, para el timbre. Es completamente gráfico y real.

Besos

Luz

Antón de Muros said...

Me gustó eso de la "ecología de la mente sustentable"
Lamento que haya profes "desmotivados" como dice TORO SALVAJE.

El buen docente es animador y optimista por naturaleza.
¡Qué sería de la ecología de la que hablas sin ellos!
Abrazo.

Antón.

elisa...lichazul said...

todos hemos sido maestros, sea de nuestros hijos, de nuestros vecinos, de nuestros amigos y hasta de otros por el camino, somos una especie en constante proceso enseñanza-aprendizaje

la vida y las aulas se abren a lo cotidiano

un bello homenaje a los que ejercen esta profesión sea o no remunerada

no olvidemos a las madres, ellas son lejos las maestras más abnegadas y sin sueldo ni vacaciones pagas

besitos y luz

Nélida Martinelli said...

Hermoso y melancólico relato, siempre digo que la militancia o el hacer diario, hoy pasa por la ecología y la ecología humana, el equilibrio de los seres desde adentro y desde afuera...
Un relato emotivo y real.
Un abrazo.

saky said...

me recuerda al noble trabajo de un profesor,alimentar de sabidurías a sus alumnos,Los hay buenos y malos,pero siempre se aprende algo de ellos.linda nota

espero pases por mi blog http://viejacalle.blogspot.com/

salu!

pancho said...

Debes haber sido profe en algún momento. Esto es muy típico de las conversaciones entre ellos: "No solo no eran capaces de articular dos frases seguidas [...]"

Bonito y sentido homenaje.

Un abrazo.

LOLI said...

Que pasó? Lo soñó? Ya se jubiló?

Ahhhhhh!!! Que aún jubilado seguia siendo profesor!!Aunque fuera de unos pajaros!!O son los pajaros que tienen sus alumnos en la cabeza?

Buff,creo que lo estoy complicando.
He conocido profes que lo son por vocación y es que se les nota enseguida a ellos y a sus alumnos,por aqui hay unos cuantos que me enseñan a mi tambien y por lo tanto doy fé que se merecen esta entrada.

BESAZOS ♥

Pedro Ojeda Escudero said...

Pero, a veces, cómo es de necesario un buen artículo.
Gracias por la dedicatoria.
¿No serán estos pavos reales vecinos míos, por casualidad?
Besos.

Julia said...

Muy buen homenaje, algo nosqueda de ellos, yo tengo buenos recuerdos de ellos de todos en general.
Un abrazo muy fuerte

Kety said...

Merecido homenaje a los maestros.
Sabéis de mi admiración por ellos.

"no olvidemos a las madres, ellas son lejos las maestras más abnegadas y sin sueldo ni vacaciones pagas"

Gracias a Elisa por la parte que me toca.

Besos

Paco Cuesta said...

Me uno al homenaje, en el fondo añoramos ser docentes, quizá nos faltó el valor.

Aldabra said...

yo guardo buen recuerdo de algunos de mis profesores y señoritas 8que se llamaban entonces): mi señorita Oliva, Leonardo, Abel...

Me ha encantado tu cuento entrañable.

biquiños,

MariluzGH said...

Precioso homenaje a ellos... yo recuerdo a los míos con gran cariño, parte de como soy es gracias a ellos :)

abrazos

ps
mañana sigo que es ya tardísimo :)