Wednesday, February 1, 2012

El baúl de los recuerdos



      Girando la llave abrí la tapa del baúl y los recuerdos uno a uno, comenzaron a salir.
No son  míos, me dije. Son  de la vida.  Y callé.

Inclinado con medio cuerpo adentro y medio afuera del baúl,  el extraño hombrecillo fue arrojando uno a uno los objetos del arcón. Primero, voló hacia afuera la muñeca. Luego el payaso. Un auto, la locomotora de un tren, cuatro cubos, una pelota. Sus piernas regordetas flameaban en el vacio y pataleaban. Gruñía unos extraños monosílabos _ ¡Grock, freck, prom!..... 

                                    Te siento, te percibo, no eres parte del pasado.

¿Dónde estará? se preguntaba el hombrecillo, cada vez más ansioso y cayó dentro. Trató de salir, pero no pudo. Gritó y pataleó, mas todo fue en vano. De pronto el fondo del baúl se aflojó y sintió su cuerpo succionarse hacia el vacío, cayendo en picada en rápida espiral. 

Lates en mis entrañas, te expandes en mis adentros,
                                        no eres parte del pasado, te percibo, te siento...
                                                 Eres el hoy  hacia el mañana.

 Cayó, giró, volteó. Sintió el sacudón del viento y el remolino que cada vez lo llevaba más y más abajo. ¿Dónde estoy? se preguntaba el hombrecillo asustado, y tocó tierra arenosa. Se  paró como pudo y nerviosamente arregló su vestimenta sacudiendo el polvo. Sacó un pañuelo del bolsillo y se secó la cara. Resoplando, se sentó sobre una roca y alzó la vista: La muñeca, esa misma que había arrojado desdeñosamente fuera del arcón, caminaba hacia él sonriente; sorprendido primero, con ternura y arrepentimiento luego, la tomó en sus brazos y le dio un largo y profundo beso. Lágrimas de alegría surcaron sus pálidas mejillas. Las de ella también, mezclándose las sales y salivas.
                                       
                                             No puedo escribir algo más, la tinta 
                                                  la tienes tú. También el papel.

                                                                  Silencio.
                                    Sólo se escucha el monótono tic-tac del viejo reloj 
                                                      que marca los minutos.

                                                               Acta est fabula, 
                                                                cayó el telón.

                                                        

29 comments:

Asun said...

El hombrecillo cayó hasta el fondo del baúl y más allá lo mismo que Alicia al entrar en la madriguera.

De esa forma, en ese mundo onírico, pudo reconciliarse con la muñeca y besarla apasionadamente.

Es lo bueno que tienen los sueños, que nos permiten llevar a cabo nuestras fantasías.

Un beso.

Ele Bergón said...

Cuando miramos en lo más profundo, es cuando descubrimos lo que andabamos buscando.

Interesante cuento, lleno de claves.

Un abrazo

Luz

Anna jorba ricart said...

Este sabio hombrecillo que llega, aunque a trompiocones, al "fondo de la cuestión",lo que es dificil a veces...
siempre para reconciliarse con el pasado...
Un cuento muy bonito.
Recibe mis saludos.

elisa...lichazul said...

llegar al fondo a veces parece difícil, pero no lo es, lo difícil es salir del fondo y erguirse nuevamente con aquello que fuimos y con lo que vendrá... y sostenernos por mucho

excelente trabajo Myriam querida
abrazo grande y fleliz día

TORO SALVAJE said...

Creo que los recuerdos son la mayoría de las veces un pesado lastre que nos impide vivir mejor.
En eso he mejorado. No sé de que forma he conseguido evitar que salgan tan a menudo a martirizarme.

Besos.

Sweet said...

Mi peke dice que muy pocas cosas son parte del pasado (tema sobre el que también tiene una idea que defiende a capa y espada, jaja) y muchos menos si las recuerdas de una u otra forma.
Será...

Salu2!

Aristos Veyrud said...

No sé si este ejercicio técnico literario te llegó por ti misma o ya lo habías visto: Si se sacan aparte las negrillas hay un poema, por lo demás de gran intensidad erótica, entre sus estrofas se desarrolla una trama reflexiva, mística, existencialista, surrealista que se corresponde con la expresión lírica. Literatura y poesía se entretejen, yo diría adrede, de forma muy manifiesta, para relatar y develar una introspección en las facultades humanas a través de la memoria que nos conduce a recuperar la sonrisa desde la reconciliación de lo masculino y lo femenino, principio del amor y de la belleza en el ser. Dando ejemplo de lo que Platon enunciara como que toda indagación filosófica es una indagación erótica, se podría interpretar también como amorosa, depende mucho del intérprete.
Te aplaudo y te abrazo Myr, a veces uno se encuentra con estos tesoros, sin haber pagado por ellos, como que caen del cielo ja ja ja.
Haré algunos ensayos con esta técnica para ver que tal se me da.
Mil abrazos, estas cosas me emocionan!!!

Merche Pallarés said...

No puedo mejorar lo que dice ARISTOS. Totalmente de acuerdo y aunque he percibido lo mismo, jamás lo podría expresar como lo ha hecho él. Besotes, M.

Aldabra said...

A mí también me ha recordado tu cuento a Alicia y eso es bueno, créeme. Es muy bueno y como dice Ele, lleno de claves. Ese interior del baúl es nuestro interior, donde están todas las respuestas, incluso aquellas de las que desconocemos las preguntas.
Biquiños,

Javier Rodríguez Albuquerque said...

¡Qué nostálgico!
A veces es un placer esto de la nostalgia.
Un beso.

Leni said...

Somos lo que está dentro
Somos lo que está fuera
Y el recuerdo es parte de nosotros.

Me ha encantado el tono mágico del relato y la dulzura en el transfondo del tiempo.

Un beso linda¡¡

Paco Cuesta said...

Misteriosa. Dulce. Sencilla. ¡Magnifica!

Pedro Ojeda Escudero said...

Vida. ¿Perdida, ganada? Quizá algunos no tengan ni baúl.
Besos.

Antonio said...

La vida mete cosas en el baul que a veces no sabemos ni que están. Eso sí hay cosas nuestras y cosas que no son nuestras, sino que nos las fueron colocando otros.
Besos

virgi said...

Un baúl sin fondo. Nunca sbremos la de cosas que podemos encontrarnos. Mucha magia haría falta.
Besitos otra vez.

MIMOSA said...

A veces hay que rebuscar en el baúl para saber hallar.

Besos dulces mi querida Myriam.

mj said...

Todo ocurre ahora, en este mismo instante, sin pasado ni futuro.
El recuerdo, es aquello, que a veces, nos impide seguir adelante cuando nos aferramos demasiado a ellos. Como bien dices ( y me gusta mucho como lo dices)Los recuerdos son de la vida...

Un abrazo enorme Myriam
mj

Janeth said...

Una preciosa historia de juguetes y baules, amiga me recuerda a las historias que suelo contar a mis nietos, me encanta mostrarles que dentro de sus mentes se encuentra un mundo lleno de imaginacion....

saltar del tren said...

Que bien sabe la nostalgia en este relato. Los cofres tienen ese encanto...

Un abrazo

Txema said...

Es verdad Myr que, últimamente, estás nostágica y dada a los recuerdos.

Besos

Abejita de la Vega said...

Te psicoanalizaremos a través de tu sueño, je, je.

La muñeca no hay que arrojarla nunca. La tinta hay que manejarla bien.

Besoooos

OceanoAzul.Sonhos said...

O baú das recordações, adoro mergulhar lá... adorei mergulhar em tuas palavras...

beijos
cvb

Nómada planetario said...

Fantasía perfectamente aprovechada, para agarrar al lector por las solapas y llevarlo pegado al hombrecillo.
Besos mientras el frío devora el día.

LIGEIA said...

Hola Myriam, me ha gustado mucho tu texto: te felicito. Expresa muy bien esa búsqueda incesante de algo que no sabemos ver pero está muy cerca

Un abrazo

Spaghetti said...

¿Y que pasó con el payaso?....:(
bssoss.

ANTIQVA said...

Todo esta dentro de nosotros... Los recuerdos y lo que ya olvidamos...

Un abrazo fuerte

Alas.Rotas said...

El baúl de los recuerdos, como te las ingenias para que los cuentos sean tan bonitos y perfectos.

Jan Puerta said...

Eso de tener un llave y un baúl, simplifica mucho la acción.
Un abrazo

MariluzGH said...

Soy tan adicta al presente que a veces -pocas veces- estaría bien tener un baúl como ese donde recuperar(me).

me encantó ese juego entre prosa y verso

abrazos :)