Saturday, August 14, 2010

Don Antonio vs Duque: una brevísima comparación de ambos caracteres Cap. 2, 62 y 2,30 a 2,57

Esta entrada es una contribución a la lectura colectiva que dirige Pedro Ojeda desde su blog La Acequia.


Dice Pedro Ojeda en la clase del capítulo de la semana:"Por una parte, el huésped de nuestros protagonistas, don Antonio Moreno, otro secundario magníficamente caracterizado por Cervantes en su carácter y en sus acciones, viene a ser la versión ciudadana del duque. Es curioso establecer el paralelo entre ambos para comprobar la variedad de registros que hallamos en esta novela. Algo les une: la necesidad de divertirse a costa de la locura extravagante de don Quijote y de la simplicidad de Sancho, que parecen despertar en determinada gente con poder, representantes de arquetipos de la sociedad española del momento, una cierta tendencia a la risa cruel."

Bien veamos: ¿Cómo caracteriza Cervantes a Don Antonio Moreno? Cervantes inicia el capìtulo 2,62 describiendo el carácter de Don Antonio como un  caballero rico y discreto y amigo de holgarse a lo honesto y afable. También nos dice que al llegar DQ a su casa, andaba  Don Antonio buscando modos de diversión que si bien mostraran  las locuras de DQ, no lo perjudicaran. Es justamente este párrafo inicial que marca la gran diferencia con la caracterización que Cervantes hace del Duque. Con esa introducción,  se nos muestra a un Don Antonio  bonachón, afable, inofensivo y que quiere divertirse sanamente aún a costas de DQ y de S, por supueso. De hecho, organiza unas cuantas bromas con la colaboración de su mujer.

Busqué alguna descripción de este tipo en los 27 capítulos del relato de los duques y no había ninguna. Tampoco de la duquesa, sólo su aspecto exterior, montada en el palafrén blanco. Cervantes sí nos describe minuciosamente y relata todas las bromas en las que poco o nada les importa como DQ y S salgan parados. Bromas tan pesadas y humillantes que a nosotros, lectores, nos hacen sentir mal. La cuestión es divertirse ellos sin importar el precio que paguen DQ y S. Hasta encontaron la forma en que Sancho tenga que darse 3.000 azotes. Justamente en el no decir, es que Cervantes dice mucho: el duque es un personaje vacio, diletante, nada afectivo, nada empático y muy artificial.¿Y quienes mejor que DQ y S para sacarlos del tedio en que el duque y la duquesa se encuentran en ese inmenso castillo feudal, ricamente descrito?




Nota: Acostumbro a hacer entradas mucho más elaboradas. Pido disculpas, ya saben que estoy  de viaje abuelístico aún así, no quise dejar de señalar este aspecto para mí tan valioso. Un abrazo a nuestro querido profesor y saludos a todo el grupo.



13 comments:

Ricardo Marin said...

saludos he andado algo desconectado pero aquí una breve visita Myryam.

Por otro lado me maravillo de tu admiración a El Quijote de Cervantes, un genio para retratara al ser humano y sus miserias.

Lo lei hace muchisimos años habra que retomarlo, y no cawer nunca en la pose de ser un DUQUE.

Merche Pallarés said...

Sí, muy bien visto, querida Myriam. El duque y la duquesa son unos pérfidos superficiales mientras que D. Antonio es más humano pero, lo desagradable, es que las bromas siguen. En este último caso no tan crueles como con los odiosos duques, pero siguen. Esta costumbre de los "poderosos" a menospreciar y burlarse de los más humildes, me pone enferma. Me sulfura porque lo encuentro ¡tan injusto! Besotes, M.

Manuel de la Rosa -tuccitano- said...

que bueno tener un psicóloga en la aventura de los jueves... ciertamente Cervantes caracteriza a la perfección a los personajes, y es una forma por tu parte de ver otros entresijos de la obra... un beso

Paco Cuesta said...

Como dices, se aprecia una gran diferencia entre los personajes,es una evolución hacia, digamos, menos malo.

Sonia said...

Sempre colocando algo especial, para refletir, entender, essa é a vida.

bjos

Asun said...

Es cierto que los duques eran mucho más crueles. Sus bromas eran bastante más pesadas. Sigue molestando que los vuelvan a tomar como centro de burlas, pero por lo menos no se regodean tanto ni ponen en riesgo su integridad.

Besos

Abejita de la Vega said...

Los duques eran más crueles y más prepotentes, pero este Antonio Moreno, tan bonachón, disfruta riéndose de los demás. No me gusta...
Ahora hay una voz discordante, la del castellano. Con los duques, ni pensarlo.
Un abrazo

Pedro Ojeda Escudero. said...

Excelente propuesta de análisis. Pensmemos que Don Antonio Moreno pertenece a un tipo social-literario nuevo, cosa que no sucede a los Duques. De ahí que estos no necesiten caracterización exacta. Sus bromas coinciden en algo pero difieren en mucho.

Inés Bohórquez said...

Hola tiempo sin visitarte, que gusto volver a tu blgos!
Te dejo un abrazo, disfruta de esos días abuellisticos... un beso :)

MAR said...

Encantada de conocer más.
Besos para ti con todo mi cariño.
mar

Firvulag said...

En el castillo de los duques tenemos otro personaje, Altisidora, que participa de las burlas orquestadas por los duques y que acaba por aplicar otras de su invención, ya sea como venganza, moliendo a pellizcos a Don Quijote, junto con la duquesa o con la falsa acusación del robo de las ligas. Altisidora no tiene su réplica en casa de Antonio Moreno.

Un saludo.

Dilman said...

Un tanto fuera del texto aplico el refrán de que quien ríe de último ríe mejor. Bien sabido es que la intención de la mofa es humillar y desprestigiar a quien se dirige la sorna, minimizarlo para ejercer poder sobre él. Pero también es sabido que el humor es un poderoso recurso para demoler el poder, criticar su vigencia y posicionamiento. Son ejemplos Chaplin y en Latinoamérica el comediante Cantinflas. Don Quijote a pesar de sufrir en sus magras carnes y largos huesos y don Sancho en su inosencia la violencia de la ridiculización con ello desnudan lo abominable del gusto y costumbres de una parte de la sociedad de aquellos tiempos y de estos.
Un abrazo Abuelita!!!

pancho said...

En primer lugar enhorabuena por las hijas de tu hija, se te ve feliz en las fotos con ellas.

A mí don Antonio Moreno me parece más capullo que los duques. Con los duques sabíamos que todo era artificio y farsa, aquí expone a DQ y S a la realidad de los desocupados ciudadanos de la gran ciudad, me parece esto más cruel. Sobre todo cuando lo pasean por la ciudad con el Ecce Homo a la espalda.

Un abrazo, te sigo leyendo con calma, que llevo retraso de todo el verano.