Tuesday, July 19, 2016

Los escitas, su orfebrería en oro y una Exposición en custodia (Siglos VII a II aEC)

Escitas era el nombre dado en la Antigüedad a los miembros de un grupo de pueblos de origen iranio, caracterizados por una cultura basada en el pastoreo nómada y la cría de caballos de monta. Durante la Antigüedad clásica, los escitas dominaron la estepa póntica, la cual recibió el nombre de Escitia. Su idioma sería el antecesor del moderno osetio. (ver más abajo el mapa)

En la Antigüedad tardía fueron sometidos por los sármatas, un pueblo culturalmente afín que terminó sustituyéndolos como amos de las estepas. La mayor parte de lo que se conoce sobre los escitas procede de fuentes extranjeras, concretamente griegas y latinas. Las principales de ellas son el libro IV de la Historia de Heródoto (440 a.EC.), la Geografía de Estrabón y el poema de Ovidio Epístola desde el Ponto, que describe principalmente la Escitia Menor, ambos de la misma época (circa 13 EC).  La Arqueología ha descubierto testimonios de la Cultura escita en los montículos funerarios (kurgán) de Ucrania y el sur de Rusia. (Más aquí)

Los Escitas desaparecieron de Escitia empujados por los Sármatas  y aparecieron los que lograron sobrevivir mucho más lejos al este, por Mongolia y China. Un grupo de investigadores dirigido por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) (1) ha descubierto la primera evidencia científica de la mezcla genética entre los europeos y los asiáticos en los restos de antiguos guerreros escitas (conectados con la Cultura local Pasyrik) que vivían hace más de 2.000 años en el área de Altai de Mongolia.  El macizo de  Altai es una cordillera en Asia Central que ocupa territorios de Rusia y Kazajstán al oeste y de Mongolia y China al este y hasta llegar a la Edad de hierro sirvió de barrera entre las poblaciones de Europa y Asia. La investigación española prueba  que la composición mitocondrial del DNA es 50 % europea y 50 % asiática en las tumbas de la Edad de Hierro  y en las de Bronce sólo asiática. A su vez las investigaciones rusas prueban la conexión Escita-Pasyrik.




    Diosa Api, 
Kul Oba Kurgán, Crimea Siglo IV aEC




Siglo IV aEC




Siglo IV AEC

En Febrero de 2014  viajó a Amsterdam, Holanda,  la exposición que venía de haberse presentado en Alemania  en Noviembre de 2013 llamada "Crimea: Gold  and Secrets of the Black Sea" (Crimea: Oro y Secretos del Mar Negro)  En la que se exhibieron más de 1000 piezas de oro de la  Civilización Escita,  provenientes de 5 museos: 1  uno en Ucrania y 4 en Crimea. Pero, por la crisis de Crimea en la que se separó de Ucrania,    el material  de la exhibición  ha quedado -según tengo entendido-  por tiempo indefinido  en custodia en el  Allard Pierson Museum de Amsterdam ya que Ucrania las quiere para su museo Hermitage  en San Petersbourg y Crimea, a su vez,  las quiere para sí.


                                                                             Siglo IV aEC





                                                   Pantera Siglo VII aEC, probablemente para escudo o pectoral


          Ciervo, Siglo IV - III a EC

Los escitas también reverenciaban al ciervo que es uno de los principales elementos simbólicos que aparecen en su cultura artística, especialmente en las tumbas. Parece que los escitas creían que los ciervos guiaban a los muertos en el más allá



Peine de oro, Solokha Kurgan,  Siglo IV aEC



Pectoral de oro de Touta Mohyla Kurgán, de una casa real  Ucrania, Siglo IV aEC 
de   30, 6 cm de diámetro y 1.150 gramos. 


     Scythia en inglés,  Escita, en español
                  





Los escitas eran magníficos jinetes. Su ejército estaba compuesto por caballería ligera, espadas cortas,  hachas y lanzas, pero el arma que preferían era el arco y la flecha. Usaban arcos pequeños que disparaban a pleno galope con un alcance de 500 mts.  Cuando capturaban al enemigo, bebían la sangre del jefe (después de matarlo, claro). 







Arquero escita, tondo de un plato de figuras rojas de Epicteto,  520500 aEC.,  



Los escitas se agrupaban en forma de bandas de merodeadores hostiles. Sus rostros estaban curtidos por el clima y usaban largas cabelleras desaliñadas, y los adultos, barba. Solían beber de cráneos humanos (de sus enemigos), de los cuales conservaban el cuero cabelludo como trofeo. Para soportar mejor el hambre durante sus largas marchas por las estepas y desiertos solían ceñirse fuertemente los cinturones.

Los hombres, especialmente durante los combates, se adornaban con gorros que exhibían cornamentas (en especial de ciervo), se hacían tatuajes en el cuerpo y clavaban un sable en la tierra para adorarlo en representación del dios de la guerra. Asimilaron al dios de la guerra griego Ares. No tenían templos para adorar a sus dioses. También llamaba la atención sus ropas de gran colorido, confeccionadas con cuero, piel y fieltro, y que solían representar, de forma muy estilizada y dinámica, a animales (ciervos, tigres, panteras, etc.); en suma, un estilo típico del llamado arte de las estepas.


Vivían en chozas de ramas montadas sobre sus carros de macizas ruedas, en constante movimiento entre el Danubio y el Don o mucho más lejos. Las chozas eran redondas o rectangulares, de generosas proporciones, de dos o tres habitaciones. Sus paredes generalmente eran de mimbre, pero también las construían con ramas atadas con correas, y las revestían con barro o fieltro para protegerse de las lluvias y la nieve. Las más pequeñas se desplazaban sobre 4 ruedas y las de mayor tamaño sobre 6, siendo arrastradas por bueyes.



Fuentes: enlazadas en el texto
Imágenes de la Red  o de los enlaces.


(1) Entre los años 2005 a 2007 investigadores de la UAB participaron conjuntamente con investigadores franceses y mongoles en un proyecto europeo que tenía como objetivo excavar tumbas escitas en el Altái de Mongolia. Se llevaron a cabo tres campañas de excavación durante las cuales se excavaron más de una veintena de tumbas. Muchas de ellas estaban congeladas y contenían cuerpos humanos momificados acompañados de un rico ajuar y de sus caballos. Esta era la primera vez que se encontraban tumbas de la cultura escita en Mongolia, puesto que hasta el momento sólo se habían localizado en la cara oeste del Altái.


13 comments:

Ishtar said...

Qué preciosas joyas, me ha encantado.
A ver si voy volviendo ..
Un abrazo grande.

Genín said...

Si, está claro que pedazo de artistas ha habido siempre... :)
Salud

Sara O. Durán said...

Es muy interesante la historia que nos compartes... Me has hecho pensar en los hunos, por sus costumbres guerreras.
Y que curioso, los escitas, con tan alto sentido de la belleza, reflejado en esas piezas. Gran colección!
Un beso.

Rita Turza said...

Muy interesante querida Myriam. Me ha encantado.

Un abrazo.

Manuel López Paz said...

Una de las civilizaciones que me gusta aprender más de ellos. Me gusta mucho su orfebrería. Hace años, hubo un exposición en el Museo de Bellas Artes de Caracas sobre ellos.

Besote

lavelablanca said...

¡Qué hermoso! ¡Cuántas guerras!

Feliz verano.

Cayetano Gea said...

Un pueblo curioso y menos estudiado que otros.
Sus gentes fueron los pioneros de la moda de las caravanas que van de ciudad en ciudad y luego se asientan en los campings. Eso de construir sus casas sobre un carro con ruedas permite una vida nómada sin desdeñar las comodidades de la vida sedentaria.
Un abrazo, Myriam.

Antonio said...

Gracias por tan excelente información.
Un abrazo

Mari-Pi-R said...

El ciervo es todo una coquetería.
Los antiguas trabajaron bellas joyas.
Un abrazo.

Pedro Luso said...

Muito interessante a história escitas, que já tinha sua arte bem desenvolvida, como você mostra na sua postagem, que me estimulou a estudar mais sobre eles.
Abraço, Myriam.

Isabel said...

Gracias por la documentación y esas preciosas imágenes.
Abrazos.

virgi said...

¡Qué maravilla!
Un placer aprender contigo.
Más besos

Pedro Ojeda Escudero said...

Sabes cómo me han gustado siempre estas entradas tuyas. Didácticas y que ayudan a comprender el mundo.
Besos.