Wednesday, March 24, 2010

Senescencia (3) Bienestar, creatividad y salud en la vejez



Viene de la entrada anterior

Sé que éste es un tema que a muchos asusta, aburre, o toca muy de cerca. Tarde o temprano todos _es de desear, más nos vale _ llegaremos a la vejez. Yo por mi parte, me he propuesto llegar sanita, vivita y coleando, con una copa de vino en la mano y las suelas de mis zapatos bien gastadas, mientras que disfruto de mis canas en buena lid ganadas, mi boina bien puesta y mi mejor sonrisa ( para llorar hay tiempo, tampoco faltarán oportunidades). Hoy cuelgo esta última entrada sobre el tema.

Cornelivs escribió hace un tiempito, una entrada en la que, basándose en el propio escrito de Cicerón: "De Senectude", nos planteaba la visión que este filósofo tenía sobre la ancianidad: principalmente en que nuestra vejez será una consecuencia de como hayamos vivido nuestra vida. Si hemos vivido una vida digna, honorable, pro-social, armoniosa; nuestra vejez también lo será, pués la vida es un continuo. Por el contrario, si nos hemos llenado de odio, de rencores, de envidia, seremos adultos mayores amargados, venenosos, rencorosos. Cuán cierto, por ejemplo: si no hemos aprendido de jóvenes a comunicarnos con nuestros seres queridos, mal podemos hacerlo de viejos.

La etapa de la vejez, puede ser una muy creativa en un ser humano. En ella, ya estamos maduros, formados y hemos aprendido muchas lecciones a lo largo de nuestra vida. Estamos listos y en condiciones de brindar de nuestro aprendizaje y expreriencias a las generaciones más jóvenes. Sófocles tenía 66 años cuando escribió Egipo Rey y 90 años cuando escribió Edipo en Colono poco antes de su muerte. Miguel de Cervantes Saavedra nos legó su Opus Magnum: El Quijote, la primera parte publicada a sus 58 años y la segunda publicada poco antes de su muerte a los 69. ¿Cómo veía la ancianidad Don Miguel? Cervantes, por lo poco que sabemos de su vida, la vivió en congruencia con sus valores, cumplió con su deber, tuvo un comportamiento heroico en la Batalla de Lepanto, soportó 5 años de cautiverio en Argel, burló la estricta censura de la Inquisición etc.; en lugar de lamentarse en la prisión Turca, utilizó ese tiempo productivamente para concebir el Quijote. Un ejemplo a seguir, sin duda alguna.

La idea de un continuo en el tiempo la marca William Shakespeare muy bien en su comedia "Como gusteis" (pag. 25/59 de este enlace ) en la que describe por boca de Jaime (que le habla al duque) las 7 edades del hombre. (¡¡¡¡¡socorro, socorro, me persiguen los duques!!!!).

Arthur Rubenstein, uno de mis modelos más queridos, desbordaba de pasión y alegría por la vida, según sus propias palabras vertidas en su Autobiografía. El se consagró como pianista de fama mundial a los 50 años y continuó ejecutando el piano hasta cumplidos los 91 años, falleciendo a los 93. Se consagró a los 50 y no antes porque, como el cuenta, tocaba siempre de corazón y en virtud de la buena vida que se daba, no practicaba suficiente, cosa que hacía que dejara caer algunas unas notas en sus ejecuciones. Y, justamente porque tocaba con el corazón, era amado en España, en dónde llegó a tocar hasta 4 da- cappos en un mismo concierto.

En la primer entrada enlacé a Ides Kihlen, una artista plástica de actualmente 92 años que durante años pintó para ella, por el placer de hacerlo y recién se animó a exponer al público a los 84 años. Lección: Nunca es tarde. También enlacé a Eugenia Sacerdote de Lustig, médica y escritora italiana de 92 años ( ambas residentes del Barrio de Belgrano, Buenos Aires, Argentina; el mismo barrio en el que yo viví, es que ese Barrio tiene "un no se qué"...). C
omo decía Voltaire (citado por FAYNA ) "cuanto más envejecemos, más necesitamos estar ocupados, porque es preferible morir que arrastrar ociosamente una vejez insípida"; la vejez de estas dos mujeres nada tiene de insípido.

En fin, podría dar miles de ejemplos. A dónde quiero llegar es a aqui: Se puede envejecer bien y la senescencia, ancianidad o vejez, como quieran llamarla, puede ser _a pesar de la declinación natural y esperable de nuestras funciones físicas y psíquicas_ un período de creatividad, de disfrute, de generosidad. Podremos hacer todo aquello que hemos ido postergando por falta de tiempo y también brindar de nuestra experiencia de vida y nuestro saber a las generaciones más jóvenes, lo repito y lo repitiré hasta el cansancio. Los jóvenes eso sí, nos tendrán que tener paciencia si, porque nos volvemos más lentos, perdemos velocidad tanto en el procesamiento de datos, como en nuestros movimientos físicos y perdemos un poco de memoria a corto plazo, nada más.

Previendo que llegaremos a una edad avanzada, conviene siempre que nos mantengamos intelectual y fisicamente activos. Lectura, ejercicio físico, alimentación balanceada. Más adelante, cuando ya las fuerzas comiencen a flaquear, sería apropiado vivir en viviendas que se acomoden a las necesidades del adulto mayor, sin escalones innecesarios, para evitar caidas y roturas de huesos, etc. O vivir en viviendas en Centros adaptados ergonomicamente y con acceso a servicio social, enfermería, médico, terapeutas ocupacionales, fisioterapeutas, peluquería, etc. muy distinto a los depósitos de ancianos que conocemos.

Veiel ( 1988) discrimina diferentes dimensiones del apoyo social. El diferencia apoyo cotidiano de apoyo en situaciones de crisis y, el apoyo instrumental, del apoyo psicológico. Por eso, es muy importante el establecimiento de redes de apoyo social, que a mi me gusta llamar "nichos ecológicos humanos" en dónde se provea al adulto mayor de: afecto, estimulación, seguridad y protección. Estas redes involucran a familiares, amigos, clubes, centros asistenciales y demás instituciones con las que el adulto mayor, tiene contacto; cuánto mayor es la ciudad en la que vive, mayor serán estas redes. Muchinik (1993).


Para finalizar, quiero recalcar que para mí la vejez dentro del proceso continuo de la vida es una etapa natural en la que no aparecen cosas raras más que las peculiaridades de nuestro caracter que ya teniamos de antes y que, quizás eso sí, se vean agravadas. Muchos conflictos que surjen, en este caso, estaban ya presentes de forma no resuelta desde antes y pasaron a formar parte de nuestra personalidad.

De ninguna manera comparto la posición de José Ingenieros, en "El Hombre Mediocre" (1988, Pag 138) que dice: "La decadencia del hombre que envejece está representada por la regresión sistemática de la intelectualidad. Al principio la vejez mediocriza a todo hombre superior, más tarde, la decrepitud inferioriza al viejo ya mediocre": Yo a ésto lo llamo envejecimento patológico, que existe claro, pero de ésto no trata esta serie.

Suscribo sí, al simil taoísta que los chinos hacen del anciano con la imagen del bambú. Para ellos, el bambú simboliza la larga vida natural, cuyo espíritu siempre joven, se mantiene íntegro y fiel a sí mismo, más allá de los cambios exteriores.


Querida Merche, como la caña de bambú.

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21 comments:

Pedro Ojeda Escudero. said...

En los países desarrollados, el número de gente mayor aumenta: España, por ejemplo, en unos años, habrá invertido la pirámide poblacional. No darse cuenta de la potencialidad de los ancianos para seguir viviendo con la plenitud de la que hablas en la entrada es un error.
Hemos dejado de convivir con las personas mayores: lo pagaremos caro.

Merche Pallarés said...

Excelente serie, querida Myr, y te agradezco muchísimo que me la hayas dedicado. Arthur Rubenstein tambien fue mi héroe durante años al igual que Einstein. Yo, solo pido a los años que me dejen como estoy aunque sé que eso es una quimera... la degradación física llegará pero espero que mi mente siga intacta para así poder hacer las cosas que me gustan.
Ahora, sí que no me gustaría llegar a una edad donde sería un estorbo para los demás. Lo he dejado bien claro en mi testamento vital. Si no me puedo valer por mi misma, sea por el Alzheimer o cualquier otra enfermedad, NO quiero seguir viviendo. Por lo tanto la eutanasia tendrá que llegar y ser aprobada por los gobiernos tarde o temprano. Mientras tanto ¡a disfrutar de la vida! Ele... Muchos besotes, M.

Montserrat Sala said...

Mira Myr: Desde que sé que soy una senescente en potencia, me siento de otra manera. Mas audaz, con mas ganas de hacer cosas y de moverme. Es como si se me hubiera encendido una luz en mi intrior que me dice que soy más importarte.
Cuanto sabeis los psicòlogos!!!

P. D. Estoy de acuerdo con el profesor Ojeda, que la convivencia de los mayores con sus nietos, favorece a ambos colectivos y mucho!

Merche Pallarés said...

¡Ah! y otros de mis héroes fue el gran Yehudi Mennuhin. Le adoré desde niña cuando escuchaba sus conciertos de violín en nuestra TELEFUNKEN en el caserío de mi amona (abuela en vasco). Todos judios como te habrás percatado... Besotes de nuevo, M.

La Gata Coqueta said...

La vejez hoy por hoy no me preocupa, al igual que fue siempre mi vida.
El tiempo va desarrollando los momentos y comportamiento según se van cortando las alas, pero nunca encogerse en una esquina pensando que no se vale para nada o que no se puede hacer tal cosa.

Si es cierto que según se halla vivido media mida esto sera la continuidad y contra eso poco se puede hacer, pero por lo menos intentarlo.

He conocido mucha gente que al retirarse empezaban a vivir otras emociones porque hacian todo aquello que antes les estaba prohibido por falta de tiempo.
Luego viene todo lo contrario aquellos que se meten en casa y no vuelven a salir porque dicen que ya no valen para nada y el motivo es que siempre han sido mayores aun en su juventud.

Mientras que la cabeza este despierta no hay problema porque donde no se llega se pide... ese el resultado de toda una vida de trabajo para poder disfrutarlo.

De cualquier modo ser adulto es un pequeño problema dependiendo de como venga el comienzo de atras...

Un abrazo de afecto y amistad.

Marí

El Drac said...

Me parece que lo has planteado bien en forma subjetiva pero es generalizado en todas las personas la merma en la capacidad física e intelectual, así que mientras unos (los menos) les vaya bien anímica y físicamente a otros (la mayoría) le irán de mal en peor. Yo pòr mi parte no quisiera llegar a viejo, prefiero irme dinámico, con mis facultades plenas sin dar ningún trabajo ni penas a las personas que me rodean, no quiero ser una carga para nadie; por ello ojalá me vaya joven, o por lo menos con el espíritu y el físico de un joven, así no lo sea. Un fuerte abrazo

Graciela said...

Myr tuve la suerte de mirar un reportaje a la doctora Eugenia!, me ha parecido de una capacidad inmensa, una de esas personas con las que estarías horas charlando! vecina tuya, mira qué bello!

Mi único miedo es perder la conciencia de mis actos, supongo no lo manejaré yo y he pedido a mis hijas no se hagan cargo, hagan sus vidas, pero me dicen mami no nos digas eso!
En verdad no creo que los hijos tengan que cuidarnos, ellos tienen su vida, a veces se torna un ambiente hostil que perjudica a la persona enferma y las que la acompañan, tendré que 'sacar un pasaje a algún centro'!.

Esto del 'triunfialismo de la juventud', es algo que se ha instaurado en los últimos años.

Preciosa tu entrada, los enlaces, las citas, bravo!

Besitos!

Estrella Altair said...

Nunca es tarde para nada, si somos capaces de sacar a la vida todo lo que tiene.

Besos amiga

guillermo elt said...

No sé si lo he dejado por aquí en tu blog alguna vez, pero es que hay un dicho que dice: "así vean tus hijos cómo tratas a tus padres, ellos te tratarán a tí"

La sabiduría de la vida no se adquiere en los libros, sino en el vivir.

Es triste no saber apreciar el valor de las canas.

Es triste ver cómo crece cada vez más el imperio del egoismo, cómo abandonamos a nuestros mayores en asilos... cómo los "eliminamos" de nuestras vidas.

Triste.

Besicos.

Dilman said...

Es una etapa donde se puede implemetar "el arte de morir".
Ya me leí uno de los manuales literarios para gozar esta última fase "El amor en los tiempos del cólera".
En unos 10 años los "viejos" empezamos a se mayoría y la sociedad tendrá que tener respuestas y muy contrarias a las de la mecánica tradicional de la industrialización de que quien no produce es un desecho como en "La metamorfosis" de F. Kafka.
Pienso que es la mejor edad para dar lo aprendido durante las anteriores etapas al tiempo que uno se libera de tantas cargas innecesarias para vivir.
Película recomendada "Las invasiones bárbaras".
Bueno y los viejitos de antes no tenían este juego maravilloso de la internet(interred). Un punto más a favor de nuestro bienestar y calidad de vida.
Mi abrazo abuela!!!

Asun said...

Es bien cierto que es ahora cuando vamos sentando las bases que van a regir nuestro futuro, es por eso que siendo conscientes de esta premisa tenemos la opción de hacer todos los posibles para aprender a vivir de forma serena y en paz con nosotros mismos y con los demás, de ir resolviendo nuestros conflictos internos para en la medida de lo posible modificar nuestra forma de estar en el mundo, y en ello estamos.

Me gusta este soplo (más bien vendaval) de optimismo y positividad que transmiten estas entradas tuyas, con todos esos ejemplos que nos muestras de que nunca es tarde. Me ha encantado la entrevista a Ides Kihlen, un ejemplo de espíritu joven.

Ahora sólo nos queda pedir que cuando lleguemos a la senescencia la cabeza nos siga respondiendo con lucidez.

Besotes

Belkis said...

Estupenda conclusión del análisis que has hecho en tres entradas sobre la vejez. Yo soy de las que digo que cumpliré los 100 años. Espero y ruego porque mis facultades mentales no mermen en demasía y mi dignidad se mantenga. Como bien dices podemos ayudarnos desde ya ejercitándonos tanto físicamente como intelectualmente.
Cuando llegue a la vejez me encantaría ser el espejo de los jóvenes que tenga a mi alrededor en donde ellos puedan contemplar la finitud de la vida y de las fuerzas, donde aprendan a poner en perspectiva la energía y vitalidad que ellos tienen, trayendo a su corazón prudencia, humildad y grandeza de propósito. Así como llevaré en mi cuerpo las marcas del tiempo, llevaré un depósito de experiencia, de sabiduría y de paz que sólo se consigue con los años y que me encantaría poner a disposición de otros. Me ha gustado mucho este trabajo tuyo Myr. Yo soy muy amante de las personas mayores.
Muchos besitos para ti.

santiago said...

Yo también quiero llegar con una copa de rioja en la mano
Un placer saludarte y leerte

Janeth said...

Amiga querida una muy linda reflexion sobre la vejes, epoca a la que nos acercamos los que estamos ya por cumplir los cincuenta, me uno a tus ultimas palabras que me gustaron mucho, comparar la vejes con el bambu planta noble que los chinos respetan tanto, aunque la piel va dejando de ser tan tersa, el corazon sigue sintiendo y emocinandose como cuando tenia 15, la ilusion jamas se aparta de mis ojos y la esperanza sigue presente en mis pensamientos..

Antón de Muros said...

Una entrada muy interesante, Myr.

Tenés toda la razón: "Nunca es tarde"

PD: no vivo tan lejos del barrio de Belgrano ;-)

Un abrazo.

Antón.

Myr said...

Gracias a TODOS ustedes, amigos queridos, por acompañarme con vuestro afecto, atención y comentarios.

Abrazos a todos.

Hada Saltarina said...

Y gracias a ti, Myr, por un texto tan delicioso como este último en especial sobre la vejez. Me ha entusiasmado realmente. Y me hace pensar mucho y mucho y mucho. Te quiero, querida amiga

Cornelivs said...

Muchisimas gracias por regalarnos este sabio post y por la referencia a mi humilde contribución "ciceroniana".

Gran post este, amiga Myr.

Besos...!!!

Myr said...

HADA Y CORNI, a ustedes gracias por vuestra entrañable amistad. Besos

BIPOLAR said...

Lo que tú propones es un Mundo Feliz. Ojalá existiera porque es nuestro futuro.
Los gobiernos deberían meter mano a la proliferación de geriátricos donde sólo importa el negocio, que es abusivo y el trato que se ofrece es inhumano.

Yo también opino como Merche. No quiero ser un lastre.

mariarosa said...

¡¡Muy, muy bueno!!

Soy esa caña de bambú, espero seguir siéndolo.

saludos y cariños.

mariarosa