Erase que era una vez en un lejano pueblo de una famosa provincia, ahí por donde el que sabemos perdió el poncho, que una bella mujer de rasgados ojos verdes, piel muy tersa, y cabellos color caoba a quien apodaban todos aquellos que la conocían "la lagarta", siempre estaba tendida al sol, junto a la piscina, los días de verano a la caída del sol, regresaba a su apartamento, se bañaba, vestía y perfumaba y entonces, cartera en mano, tacones puestos y un delicado chal bordado sobre los hombros, contorneando su esbelta figura, salía a caminar por la rambla que bordeaba la playa.
-Hola Bombón- le dijo una noche un apuesto galán. Ella, "La lagarta" siguió de largo, fingiendo que lo ignoraba y aceleró el paso.
El hombre, corriendo entonces para alcanzarla, le dice una vez más con voz firme y tono bien seductor: -Hola, bombón ¿puedo invitarte un martini?
Ella, la lagarta, cautivada por el grave y seductor tono de su voz, se para en seco, da media vuelta y con una amplia sonrisa de oreja a oreja le dice - ¡Claro que puedes, muñeco!.
Martini, va, martini viene estos dos se lanzaron a una feroz aventura, pasional hasta la médula y vertebrada hasta la sien. El creía que ella era muy rica, ella a su vez, que él era un gran millonario. Pero conforme iba pasando el tiempo ni uno ni el otro, conseguía acrecentar su ingresos. El Lambuzo era experto en vericuetos y enganches, inflar palabras vacías, lanzar anzuelos y seducir bellas damas, que como evasora que era, la lagarta, hábilmente, siempre esquivaba, mas, imposible le era a ella acceder a su billetera.
(Inspirado en Los Lumbrales Nro 89 de Pancho)
Publicado en FB Feb 3 de 2015
Martini, va, martini viene estos dos se lanzaron a una feroz aventura, pasional hasta la médula y vertebrada hasta la sien. El creía que ella era muy rica, ella a su vez, que él era un gran millonario. Pero conforme iba pasando el tiempo ni uno ni el otro, conseguía acrecentar su ingresos. El Lambuzo era experto en vericuetos y enganches, inflar palabras vacías, lanzar anzuelos y seducir bellas damas, que como evasora que era, la lagarta, hábilmente, siempre esquivaba, mas, imposible le era a ella acceder a su billetera.
(Inspirado en Los Lumbrales Nro 89 de Pancho)
Publicado en FB Feb 3 de 2015
Suele sucedes.
ReplyDeleteParece un truco habitual.
ReplyDeletesaludos
La lagarta en vez de vacaciones en Seychelles tomara el sol en la piscina municipal...
ReplyDeleteUn relato bien cervantino desde el otro lado del charco. El casamiento engañoso con mezcla de palabras de sitios distintos pero que se entienden perfectamente.
ReplyDeleteGracias por la referencia.
Un abrazo.
Si es que en esta sociedad el principal problema es el de la comunicación :-)
ReplyDeleteUn beso.
Uf, pues como no se de cuenta la lagarta, va a pasar a lagartija por el sol que toma.Son tal para cual...
ReplyDelete-Lagarta es una expresión bastante usada por estos lares.
-En cambio lambuzo no es muy conocido.
Me ha gustado este relato, tiene esos matices de los interesados y oportunistas.
Un beso Myriam.
No es de extrañar que suceda...
ReplyDeleteBesote guapa
La cara de los dos al final de la historia sería digna de verse :)))
ReplyDeletebss
La lagarta gran esquivadora del galanteo :)
ReplyDeleteEl lambuzo: perro de hocico largo, y la lagarta ambos se tenían por ricos y se supone que ambos querían sacar provecho. Pero, lagarta. ¿Por qué me racuerdan a la lectura de este mes?
ReplyDeleteBesos
Ah! Pues yo los veo muy bien como pareja, no?
ReplyDeleteTienen unos caracteres y personalidades que parecen complementarse a la perfección.
Yo diría que si no se matan uno a otro, podría conformar una bonita y duradera pareja.