Joaquín, el frutero de mi barrio, tenía dos grandes pasiones: las frutas y las mujeres. Amaba a todas las frutas de forma obsesiva y grandilocuente, como cuando a diario las frotaba con una franela para dejarlas bien relucientes o como cuando explicaba a los clientes sus propiedades invocando citas bíblicas, farmacológicas o enciclopédicas. Amaba (a su manera) también a las mujeres -como he dicho- y las veía cual frutas verdes, maduras a punto o algo pasadas. Esto lo explicaba en virtud de la ecuación: "Frutas y Mujeres, sí, (pero como las mujeres son incógnitas) mujeres =frutas, que de frutas algo entiendo", con la salvedad de que si bien gustaba de todas las frutas sin distinción ni excepción, le atraían solo las mujeres rubias de las que se vanagloriaba haber conocido un gran abanico que iba de ácidas como limones a dulces como néctar de durazno.
Cuando Juana llegó a su vida hace un par de años una mañana de otoño, era ella una jovencita anodina entre limón y durazno, digamos que amanzanada, con aguindados labios rojos y besos con sabor a granadina. Joaquín, que a la sazón estaba suculentamente enamorado de su Juana, pero impaciente con su punto de fruición, la traía cada día a madurar en su coche afrutanado, mientras él, solícito o displicente -según el día y la hora- atendía a la melindrosa clientela que a su local acudía.
¡Y colorín enfrutado este cuento se ha acabado!
Arcimboldo no lo hubiese descrito mejor
ReplyDelete:)
Besos, Myriam.
Hubo alguno al que sedujeron con una manzana. Juana sería de la variedad verdedoncella.
ReplyDeleteBesos.
Dulcisima dama con un punto desgarrado agridulce, el reglón de un registro del frutero...
ReplyDeleteGenial
Un abrazo
Que dulce estás hoy.
ReplyDeleteUmmmmmmmmmm
Besos.
Pues la pobre Juana, no sé yo bien si podrá madurar ahí encerrada en ese coche aplastada por todas esas cajas. Yo creo que para madurar además de sol y calor hace falta aire, y ahí la pobre se va a ahogar.
ReplyDeleteAl final llegará el día en que Juana se harte y decida salir a madurar lejos de Joaquin, y este se verá de nuevo compuesto y sin fruta que le acompañe.
Besos
¡Ese coche! Genial. ¡Parece de California! Dejemos que Juan y Juana dis"fruten" de su relación... Besotes, M.
ReplyDeletePerdón, JOAQUÍN y Juana...
ReplyDeleteQue bueno, el coche es superoriginal y le ayudará a recoger frutas.
ReplyDeleteJabo
que buen texto!!!
ReplyDeleteme encantó el juego y las ideas que se entrelazan
Felicitaciones Myriam
por cierto las manzanas me gusta la variedad Fuji
son jugosas y deliciosas
Muchas gracias por tus huellas, hoy ha sido un día de sorpresas y alegrías
besitos y luz
El Joaquín sabe de su trabajo y lo disfruta, si se llega a dar una vuelta por estas tierras de seguro se aficiona a los cocos, sandías y papayas ja ja ja.
ReplyDeleteDivertido texto de buen manejo metafórico.
Un abrazo Myr!!!
La fruta siempre ha sido muy tentadora...
ReplyDeleteMe gusta esta vertiente tuya, Myriam. Mucho.
Besos.
¡Qué corto se me ha hecho!
ReplyDeleteEspero que la pobre no madure muy pronto, que si no, se buscará nueva fruta que madurar!!!
La foto está genial!!!!
Uyyyyyyy!!! Me he dejado los besos atrás!!!!
ReplyDeleteMuuuuaaacccckkkkssss!!!
Yo me vendo por una buena bandeja de frutas...
ReplyDeleteGracias por tus palabras y un cordial abrazo.
Me encanto el cuento del frutero enamorado, muy bonita la forma de contar, alegre y tierno como tu mi bella dama....
ReplyDeleteBonita manera de escribir y dulce comparación. Me ha gustado tu estilo. Un saludo.
ReplyDeleteMuy dulce Myriam, es difícil escribir en positivo y bien como tu lo haces.
ReplyDeleteAún sonrío.
bsoss.
Algo tengo de Joaquín: ¡no puedo vivir sin fruta!
ReplyDeleteEn lo que no me parezco:¡ me encantan los hombres!
Sonrisas y besos, Myriam
Precioso cuento, Myriam
ReplyDeleteCreí que iba a salir el melón, pero no. ;-)
Besos
Congo sabe a naranjas, pero no a un gajo de naranja entero en la boca, no, sabe a gotas de naranja resbalando por la piel...
ReplyDeletedicho ésto... me encanta el párrafo de la descripción de Juana, asimilándola a las diferentes frutas. Está genial.
biquiños,
NO hay amor imposible
ReplyDeletePrecioso y afrutado relato, amiga
ReplyDeleteMe encanto
Un abrazo
Ja, qué relato más jugoso¡¡ Y el coche una pasada.
ReplyDeleteUn abrazo
¡¡¡Qué bonitooooooooooo!!!
ReplyDeleteCon un coche así MYR, tu frutero indudablemente difícilmente pasaría inadvertido :-)
ReplyDeleteNo cabe duda que sí que es cierto que la metáfora vale... las mujeres, como los hombre pasamos por todos los grados de dulzor y sin duda, si nos sacan brillo siempre lucimos espléndidas aunque sólo seamos unas vulgares manzanitas jajaja
Muy ingeniosa tu cuento cielo.
Lo dicho y repito...
Muuuuuuuy feliz finde y montón de besos.
PD
Hoy me acordé de ti ¿sabes?
Me sorprendió ASUN al teléfono ¿recuerdas? jajaja
Es un amor... como tú, sin duda cielo.
Pues yo veo al frutero cambiando de sombrero o buscándose otra rubia platino. Es raro que aguanten tanto tiempo así de encajadas.
ReplyDeleteUn abrazo
¡qué coche más 'jugoso'!
ReplyDeletey qué relato más simpático :)
abrazos -sin almíbar.