Wednesday, December 14, 2011

Sonata de Estío (3) De amores consumados: sacrílegos, irreverentes y fulminantemente pasionales

Sonata de Estío (2)


Hoy me toca hablar de la Consumación "nupcial" en el ámbito sagrado del Convento y posterior "daccapo" del Marqués de Bradomín con la Niña Chole, según el plan que me tracé de análisis, pero antes me gustaría dejar claro algo:

Estoy fascinada por el virtuosismo polifónico de Valle en sus Sonatas. La acción, el ritmo, el tono, los contrastes, las ambientaciones y   las descripciones tan plásticas, senestésicas, irónicas, llenas de parodia, que fluctúan entre lo melodramático y divertido, entre lo convencional y escandaloso, entre lo sagrado y lo profano, entre lo serio y lo banal. Estupendos también, los juegos intertextuales que Valle hace con autores románticos, etc. He elegido poner el acento en la Sonata de Estío en como Valle construye la psicología de sus personajes centrales:    el Marqués de Bradomín  y a su contraparte femenina, en este caso la Niña Chole,  y en como interaccionan,  porque me parece que Valle  lo hace de manera genial y totalmente verosímil y hasta real, actual, moderna.

No podemos odiar al Marqués, creo yo, justamente por eso: por lo humano que se muestra el personaje que no esconde sus debilidades, aunque en alguna oportunidad las lectoras femeninas lo querríamos cachetear y los negros se sientan mortalmente ofendidos -y con razón- por como los describe. Valle, era hijo de su época y nos señala una realidad del pasado colonial, que además nos viene muy bien recordar y analizar, porque la discriminación  al diferente sigue -lamentablemente- viva hoy en nuestras sociedades. No podemos odiar al Marqués,  porque cada uno de nosotros -si lo pensamos bien- nos  podríamos reconocer  en él o  en su contra-parte femenina, en algún punto de nuestra vida o en alguna de las situaciones que plantea, traídas, claro a nuestra realidad y a nuestro tiempo.

Cuatro Sonatas, cuatro  estaciones en la evolución del alma humana, narradas desde la vejez con fidelidad en la coherencia interna de la obra en su conjunto y de los personajes. Cuatro joyas de la literatura española.

Por último y antes de empezar: Agradezco a Pedro Ojeda que nos haya hecho leer las Sonatas en el orden de publicación y no en el argumental, porque  el impacto de los contrastes es mayor como lo es también ese saltar entre las estaciones que las convierte además en una danza, que es la danza la vida. Muerte. Vida y muerte. Vida.

En el Monasterio: (Caps. 11 a 14):

Lugar: La Niña Chole y el Marqués piden hospedaje en un antiguo priorato de las Comendadoras Santiaguistas. El Monasterio, que hoy se llamaría Convento, es de una  orden  femenina vinculada a la orden militar española de los Caballeros de Santiago.  que sigue la regla de San Agustín, que como sabemos, es extremadamente rigurosa en su ascetismo.

Recibimiento:   

"Una monja donada, toda blanca en su hábito apareció en el umbral"."Pasen hermanos si quieren reposar en la santa casa". Un santo lugar que desde su inicio es profanado por una mentira por parte del Marqués: "llego a esta santa casa para cumplir un voto" y cuando la monja toma a la Niña Chole por la Señora Marquesa: "¿La Señora mi Marquesa también?" ni él ni ella -que cambian entre sí una mirada burlona-  la contradicen. Al contrario el Marqués lo reafirma "También, hermana, también".
 
La actitud  transgresora posterior  del Marqués que viene más adelante, se va a ver contrastada con esta presentación de la que Bradomín hace gala:  "Yo, como caballero santiaguista, recé mis oraciones  dispensado de arrodillarme por el fuero que tenemos de canónigos agustinos".

Las monjas los reciben con generosidad y cordialidad: Dos legas traen una fuente cargada de refrescos y confituras. Luego entra la Abadesa flotante el blanco hábito, que ostentaba la cruz de Santiago y les da la bienvenida, era oriunda de España y había conocido al abuelo de Bradomín.
Suprimir
El Marqués se embala en una mentira -aún mayor que la anterior- a la Madre Abadesa quien  ingenuamente la  engulle en su totalidad: "Leyenda de amor, caballeresca y romántica",  que el Marqués inventa en honor de la Niña Chole "aquel enredo de comedia antigua" que hace llorar a la Niña Chole de vergüenza tanto que "sepultó el rostro entre las manos sollozando en amargo duelo". 


El colmo de la irreverencia y transgresión:

Después de haber sido conducidos por la Madre Abadesa al jardín y dejados solos, la pareja llega a una fuente a cuyo pie estaban  sentadas dos legas. La Niña Chole  tiene sed y termina bebiendo agua bendita de "la cándida virilidad" de la estatua que resultó ser del Niño Jesús. "La Niña Marquesa prefería saciar la sed aplicando los labios al santo surtidor de donde el agua manaba"No puedo dejar de pensar en  como tomarían ésto los lectores y las lectoras de la época.  Lo cierto es qué, después de éste introito, cualquier cosa siguiente que como sabemos se pone cada vez más candente, va a poder ser tolerada por los lectores de la época sin que quemen al autor en una hoguera, porque sabemos que eso no llegó a suceder.


El Marqués  además -y como si fuera poco- se siente tentado por la bella Madre Abadesa con su hábito blanco, "pero  no fue más que una tentación", en el siguiente capítulo que calma los ánimos  del lector antes de:


La consagración nupcial en 8 pasos (en numerología cristiana es el número de Cristo, Χριστός : 888)

1- La Niña Chole estaba dormida. El la despierta con su "primer beso de esposo"

2-  El Marqués tuvo que recordarle sus "deberes conyugales".

3- La Niña Chole se lamenta (no es amenaza o advertencia, como en los casos señalados la semana pasada ¡ojo!): "¡Oh! ... ¡Qué terrible venganza tomará el general Diego Bermudez!...."


4- El se ríe de sus cuitas y ella se pone "ciega de cólera". Ahora viene una actitud por parte del Marqués que me resulta incomprensible: él le toma las manos a la Niña y se las aprieta y cuando ella chilla de dolor, él se siente despechado, pero se domina y se las besa. Ella solloza y se deja caer en la almohada. El siente "un fiero desdeño de injurias altaneras" por lo que, para disimular el temblor de sus labios sonreía. Honestamente no me lo explico más que por una total y absoluta falta de empatía  del Marqués, hacia lo que de verdad le pasaba a la Niña Chole que ya había sucumbido a sus encantos y que temía por su muerte. Falta de empatía y  un egocentrismo absoluto, por parte del Marqués, es lo que veo. Ella solloza. El se retira aunque siempre tiene "un corazón dispuesto a perdonar".


5- La Niña Chole lo llama: "¿Señor, no conoce la señal de la agonía?" a ver si se entera éste Marqués de que va la cosa. Y le advierte una vez más -refiriéndose a él- el peligro que corre en manos del General Bermudez. La Niña Chole llora, él está a su lado. Tañido de campanas, susurros  de follajes en el jardín, brisa con aromas se suceden y el Marqués ya ha esperado suficiente. 


6-  Juzgando propicio el instante Bradomín la besa. 


7- Ella parece consentir -¡chán, chán! se cree el Marqués- cuando la campana dobló a muerto ¡Plop!

 8- La Niña da un grito y se estrecha a su pecho "palpitante de miedo" y vaya que el miedo obra milagros, porque pechos desflorados de por medio, por las "manos doctorales" del Marqués, celebraron sus bodas "con siete sacrificios", que yo llamaría bombos y platillos ¿O sería que ella -bien pudiera ser-  tuviera siete orgasmos?.


En el Parador: Daccapo sexual,  Cap 23:

EL Marqués y la Niña Chole habían salido ya del Monasterio  y regresado a Veracruz a la fragata que aún atracaba en el puerto. Poco después la nave se hace a la mar y en el siguiente puerto, ellos descienden rumbo al vetusto Parador en el que hicieron alto, en cuyo portal "unas viejas caducas se peinaban". 

Desde la noche de bodas en el Monasterio, el Marqués y la Niña Chole habían "vivido en forzosa castidad" y la noche de bodas en el convento le parecían  a  Bradomín ya  muy lejanas. Pero como algunas esperas tienen su recompensa, en este Parador gustó el Marqués "de las mayores venturas amorosas urdidas con el hilo dorado de la fantasía".

El Marqués quiere que la Niña suelte su cabello trenzado. Todos sabemos la gran carga erótica de la melena suelta en la mujer (de ahí que se cubran los cabellos en algunas religiones con mantillas, hijab o sombreros). Bradomín vive luego su fantasía de que la Niña Chole es una princesa prisionera y el un capitán conquistador.  Y es pura fantasía, porque él es incapaz más adelante, frente al padre de ella, de llevarla a cabo. Pero regresan los bombos y platillos en forma de Siete Sonetos uno por cada sacrificio. Incluso el último Soneto, lo repitió dos veces ¡Aleluyiah! Función doble para el Marqués. Luego se duermen como dos satisfechos y dulces angelitos, hasta que penetra en la alcoba "un rayo de sol juguetón, tan vivo, tan alegre,  que al verse en el espejo se deshizo en carcajadas".  ¡Esto sí que un allegro troppo, ma Troppísimo

La semana que viene:  (4) Las conclusiones de este trabajo en las que responderé a las preguntas:  1- ¿Guarda -desde el punto de vista de la Psicología- coherencia interna el personaje del Marqués? 2- ¿Se salva la Niña Chole con esta relación?

Contribución a la lectura colectiva virtual que hacemos bajo la conducción de Pedro Ojeda desde su blog La Acequia.   © Myriam Goldenberg


Nota: Desde la leyenda de amor engullida por la madre Abadesa hasta el final de los ocho pasos  de la Consagración Nupcial me quedó todo el texto en negrita, cuando solo la puse en los títulos o en alguna palabra relevante. Escribí este trabajo en la nueva interfase de Google y renuncio ya a cualquier intento de modificación después de varios fallidos. Así que, lo siento. ¿O será la Mano Divina que actuó?

11 comments:

Gelu said...

Buenos días, Myriam:

¡Qué buen trabajo!.
¡Menos mal que estaba la Niña Chole junto al Marqués en la noche de autos!.
Si no, habríamos tenido otro “sacrilegio” en la persona de la Madre Abadesa. Y de refilón, nosotros con la lectura consentidora..., porque de ahí hasta el infierno, no hay más que un paso.
Myriam, pienso que tal vez al Marqués se le podían haber reducido su deseos de aventuras, y de paso sus pecados, –simplemente- con unos cortes de cabello en las mujeres jóvenes y atractivas que le rodeaban. ¿No crees?.
¡Ay, la Niña Chole!.

Abrazos.

Taty Cascada said...

"La Niña Marquesa prefería saciar la sed aplicando los labios al santo surtidor de donde el agua manaba"...Esto es uno de los pasajes con más sensualidad y erotismo que he leído; pero es que la imaginación vuela, y vuela de la mano de Eros. Recuerdo cuando leí las Sonatas hace muchos años atrás, mis ojos se agrandaron y el pulso se disparó, porque de verdad es una frase candente y poética...Felicitaciones Myriam, un trabajo perfecto y completo.
Besitos

Tracy said...

Una magnífica entrada, como todas las tuyas. me ha encantado y he aprendido de ella. Gracias.

pancho said...

Nos has dejado un meticuloso análisis, perfectamente clasificado y numerado de las maniobras del cortejo de un Don Juan de los de antes.

Valle-Inclán siempre ha sido considerado un escritor poco recomendable para determinados sectores que te puedes imaginar. Si no se le ha atacado más debe haber sido porque no lo han leído.

Fenomenal comentario. Un abrazo.

Merche Pallarés said...

Como dice PANCHO, has hecho un meticuloso análisis y sí, yo también creo que Valle no fue más escandaloso en su tiempo porque la mayor parte de la ciudadanía española de la época era analfabeta y su lectura solo llegaba a una cierta élite que, al igual que Valle, estaban "en el ajo...". Besotes vancouverianos, M.

ANTIQVA said...

Ah, el marques de Bradomin, ese tipo feo, catolico y sentimental... Que de puro viejo habia llegado a ver como todas las mujeres a las que habia amado en su vida habian ido muriendo...

Y que amaba el carlismo porque tenia el encanto sublime de las grandes catedrales goticas...

¡Que tipo...!

¡Y que tipa la niña Chole...!

Casi nada, tenian que soltar chispas...

Un abrazo, amiga

Abejita de la Vega said...

¡Menudos elementos el marqués de Bradomín y la Niña!

Se podría calificar a uno y a otro con palabras muy groseras, de las que no se ponen en blogs como los nuestros.

El marqués está entontecido con la Niña. La Niña calienta lo que puede.

Lo genial de Valle Inclán es convertir en arte algo tan vulgar. ¡Y qué arte tan exquisito!

El pitorreo que se traen con las monjitas nos pinta una sonrisa que , en sectores ultracatólicos, puede pintar una mueca de indignación. La smonjitas con el chorrito del niño Jesús, con bula y todo. En el XVI, a la hoguera hubiera ido el escritor, por gracioso.

Las monjas no son tan tontas como estas, aunque sí suelen ser tan clasistas como estas, que se desviven atendiendo a un marqués y a una marquesa, españoles por supuesto.

El racismo y el triunfalismo colonial nos suenan a algo muy superado , pero fue así y Bradomín es hijo de su tiempo y de su clase social.

Un placer analizar contigo esta muestra de buena literatura, aunque los mimbres no sean muy convencionales.

Besos

María said...

Mi querida MYRIAM,

no podía dejar de decirte algo en estas maravillas que haces con la obra de valle Inclán...

Te lo comentaba ayer en mi blog, parece una texis doctoral sobre esta obra, es increíblemente bueno el análisis pormenorizado y casi primoroso que haces de esta obra, espero que tu profe te haya puesto matrícula porque te la mereces. Me dejaste pasmadita con tu último correo, al descubrirme, tu... bueno, ya sabes, que... eres alguien muy valioso en el mundo de las letras MYR, mucho. Te lo digo muy en serio, mi amiga erudita:))

Pues verás, yo creo que en esta sonata Valle, lo que hace es una nueva formulación del mito de Don Juan, crear el Don Juan modernista reescribiendo el mito en clave decadente, con todo lo que esto supone de inclusión, más o menos remodelada, de elementos tradicionales del mito...Yo creo que lo que Valle pretendía aquí, es algo así como escandalizar a la sociedad burguesa de la época con un erotismo insistente e incluso te diría ( jajaja te lo digo yo... tú mira:-) un poco empalagoso y a la vez puramente cerebral.

Usa la crueldad estética ( ese detalle que comentas de apretarle las manos hasta hacerle daño) la belleza de la violencia, si es que existe... así muy de Nietzsche. Todo esto, al lado de la burla religiosa, presenta un cuadro decadente, centrado en un erotismo que sólo insinúa ( aunque insinúe explícitamente:-) por lo que nunca resulta aberrante...aunque supongo que a muchos de la época, como tu dices, les hicieran los ojos chirivitas jajaja

En fin cielo, que una joya la obra y desde luego tu análisis concienzudo, lleno de fina ironía y humor...
Así que lo dicho MYR...¡¡eres una artiZta, preciosa!!


Un beso grandísimo MYR



¡¡Muy feliz día!!

Subo a leer tu chiste...

Pedro Ojeda Escudero said...

Qué magistral e irreprochable análisis, Myriam.
Me gusta que no hayas podido ser indiferente al estilo de las Sonatas, que es uno de los verdaderos temas de esta serie de novelas.
En efecto, Bradomín es humano y así se muestra.

Estrella said...

Es una delicia leer estos análisis que haces del marqués. Ese hombre incapaz de amar a nadie ni a nada más que a él y a la vida. Pero Valle-Inclán, con su lenguaje, hace que parezca más humano y menos cruel.

Saludos, Myriam

Paco Cuesta said...

Inmenso el trabajo, Muchas gracias. Verdaderamente no podemos odiar al marques, tal y como está narrado, es imposible.