El trabajo con la sombra es necesario como dice
PEDRO, para que podamos crecer. En primer lugar porque como dice
ELE, no podemos desterrar las sombras aunque querramos y en segundo, porque como dicen
MARIA y
Ma TERESA éstas nos acompañan y es más, viven con nosotros, como recalca
FERNANDO ; o como agrega
ASUN nos preceden o nos persiguen. Pero nos asustan y no las queremos como nos lo recuerdan
CORNELIVS y
SARVAVITA si son ecos del pasado -o fantasmas- como las llama
MONTSERRAT. Tiene razón
DILMAN cuando afirma que si fuéramos conscientes de nuestras sombras seríamos más solidarios y menos indolentes e insensibles. Lo que sucede es que si las negamos y nos giramos al sol como los bellos girasoles de
FAYNA podemos, como nos señala oportunamente
JAVIER G R, incluso convertirnos en ellas, por eso conviene hacer buenas migas con las sombras y abrazarlas como dicen
PANCHO y
ANGELES, para no alcanzar, tal como PANCHO lo sugiere, la penumbra eterna, porque
de sobra sabemos que cualquiera de nosotros es capaz de cometer actos terribles
(por lo que, actuar bien desde el punto de vista ético es una elección personal).
Lo repetimos: Todos tenemos sombras como
MERCHE lo reconoce. Hasta los árboles de
TXEMA nos las brindan generosamente y en las cuales nos podemos cobijar. No tener sombra -aún siendo niño- entra en el reino de la fantasía como
VIRGI y
PRUNUS nos lo recuerdan.
Pero... ¿Cómo podemos trabajar para amigarnos con ella, es decir, para integrar los aspectos negativos de nuestra personalidad en nosotros? ¿Conviene que nos peliemos con ella, qué tratemos de extirparla como a un cancer?
Definitivamente mi respuesta es un rotundo NO y voy a explicar el por qué de esta afirmación:
Hay dos puntos de partida en
Psicología que son fundamentales y de cada uno de los cuales derivan una serie de escuelas. Cada uno de estos posicionamientos tiene su
corpus teoricum correspondiente que lo acredita cientificamente y su
metodología específica de trabajo siendo ambas posturas igualmente válidas: La primera trabaja desde la enfermadad y busca curarla y la segunda - a la que yo adscribo- trabaja desde la salud, desde los aspectos sanos de la persona buscado siempre su pontencialización. Ambas posturas empero, buscan por vía del
autoconocimiento, que el individuo abandone su posición de víctima ( en la que, entre otras cosas, es manejado por su sombra) para que pase a ser sujeto actuante y tome control sobre su vida y sus actos.
Por un lado, si consideramos que el flujo de energía es contante en el Universo, según entiendo que dicen los físicos, la energía no aumenta ni disminuye, sino que se transforma. Esto hace que si nos focalizamos en lo positivo y ésto aumenta, obligadamente lo negativo tiene que disminuir. Por ésto creo importante, como primera medida, apuntar a potencializar nuestro lado numinoso; ese que
todos tenemos.
Por otro lado, necesitamos aprender a bailar con nuestra sombra. He aquí algunos puntos a considerar para lograrlo:
A-
Auto-observación:
1- Observar en nosotros los lados negativos, por ejemplo: " el juez crítico", ese que nos dice que no somos suficiente buenos, que no valemos, que no servimos o "el personaje soberbio", ese que hace que denigremos a quienes se relacionan con nosotros.
2- Observar las emociones que ese personaje de la sombra nos provoca. Por ejemplo El juez crítico: me hace sentir pequeño, dolido, inservible. Me da rabia de mi mismo verme así. Por Ejemplo: " el personaje soberbio": me hace humillar y pisar a las personas, las odio, disfruto causandoles daño.
3- Observo de dónde surge todo ésto. Voy a las fuentes, al inicio de mi vida. ¿Cuáles son los mensajes que recibi de pequeño? ? ¿quíen me decía tal o cual cosa? ¿Cómo me hacía sentir eso? y ¿Cómo me defendía yo de esos ataques?
4- Observo las opciones que tengo si quiero cambiar la historia y comenzar a actuar de manera diferente. Es decir, ¿qué exactamente quiero cambiar? y ¿cómo me gustaría actuar de manera diferente?
5- Observo mis resistencias: ¿Qué me frena?
En la próxima entrada el miércoles que viene, veremos como podemos romper el modelo de víctima, en el que quedamos atrapados en las redes de nuestra propia sombra y como podemos pasar a ser sujetos actuantes para reescribir el guión de nuestras vidas con tinta de vida plena.
En este enlace, el punto de partida de la reflexión conjunta.