Monday, May 31, 2010
Saturday, May 29, 2010
“Sancho, mi consorte: un porro”; Un análisis de Teresa Panza Cap 2,5; 2,50 y 2,52 del QUIJOTE. Parte 1
Cervantes nos regala a lo largo de su obra una infinidad de personajes secundarios y de relaciones secundarias que son una delicia y con una profundidad psicológica sorprendente muy diferente a la narrativa premoderna en la qué –cómo dice Pedro Ojeda en la clase del Capítulo desde su blog La Acequia- los personajes no tienen evolución psicológica y los argumentos no crecen por las circunstancias vividas.
En el capítulo 5 de la Segunda Parte Sancho crece tanto como personaje, que hasta el traductor duda de la veracidad de la historia teniéndola por apócrifa y podemos observar la brecha que se forma con su mujer en la discusión que ambos encarnan: (Sancho Quijotizado y ella Sanchotizada).
Sancho llega a casa regocijado y alegre. Eso soprende a su mujer que le pregunta la razón de su alegría. Sancho no sólo le responde que el motivo es la decisón que ha tomado de seguir a su amo Don Quijote en su tercera salida, sino que va un poco más allá al afirmar “porque lo quiere así mi necesidad” . ¿A qué necesidad se refiere Sancho? Me resulta evidente que él manifiesta en esta frase, su necesidad de salir de la monotonía de la rutina, de salir a la aventura. Sancho despliega sus alas de libertad en esa frase y agrega algo que sabe que le agradará oir a Teresa “ junto con la esperanza, que me alegra, de pensar que podré hallar otros cien escudos [...] puesto que me entristece el haberme de apartar de ti y de mis hijos [....]” Sancho también le explica a Teresa porque dijo antes “Mujer mía, si Dios quisiera, bien me holgara yo de no estar contento como muestro” porque tiene mezclada la alegría con la tristeza de dejar a su mujer.
Teresa en contraposición con Sancho, no entiende el lenguaje con el que Sancho habla “de tan rodeada manera” desde que se hizo escudero del Caballero andante y va a lo práctico de la situación. Teresa es una mujer concreta, con necidades muy concretas: al pan le dice pan y al vino, vino y así trata de poner a Sancho en su lugar: “ vivid vos, y llévese el diablo cuantos gobiernos hay en el mundo; sin gobierno salistes del vientre de vuestra madre, sin gobierno has vivido hasta ahora, y sin goberno os ireís, o os llevarán, a la sepultura cuando Dios fuere servido”. Palabras que equivalen más o menos a “ Vamos hombre, déjate de pamplinas y de sueños de grandeza, que la realidad es otra muy distinta”.
Sin embargo Teresa agrega su propia ilusión en las siguientes palabras. Por si acaso, esta mujer práctica “abre el paraguas”: ” Pero mirad Sancho: si por ventura os viéredes con algún gobierno, no os olvideis de mi y de nuestros hijos”.
En lo que sigue del capítulo Sancho y Teresa discuten sobre con quien han de casarse los hijos.
Discuten acaloradamente, tanto que Sancho llama a su mujer “bestia y mujer de Barrabás” y “animalia” “mentecata e ignorante”. Pero Teresa no se inmuta, firme en su opinión de que el hipotético casamiento de Mari Sancha tan altamente que le digan “ Su Señoría”, como quiere Sancho, traerá consecuencias de que este “condote” o “caballerote” cuándo se enoje le recordará sus humildes orígenes insultándola como “hija del destripaterrones y de la pelarruecas”. Teresa agrega además “no será ello (el casamiento desigual) con voluntad y consentimiento mío. Siempre, hermano, fuí amiga de la igualdad y no puedo ver entonos sin fundamentos”.
Teresa sabe quien es, una mujer del llano, con un nombre “mondo y escueto” sin “añadiduras ni cortapisas ni arrequipes (atavíos)” y se contenta con ellos sin que le pongan ningún “don” delante.
Esta mujer le dice a su marido “vos , hermano idos a ser gobierno o ínsulo, y entonaos a vuestro gusto; que mi hija y yo, por el siglo de mi madre que no nos hemos de mudar un paso de nuestras aldea: la mujer honrada la pierna quebrada, y en la casa; y la doncella honesta, el hacer algo es su fiesta […]” Si, que se vaya, pero que envie dinero.
Y al final, Teresa se queja lastimosamente y llora “ que el dia que yo le viere condesa (a Sanchica) ése haré cuenta que la entierro; pero otra vez os digo que hagais lo que os diere gusto; que con esa carga nacemos las mujeres, de estar obedientes a sus maridos, aunque sean unos porros”.
En el Cap. 2. 50 Teresa crece y evoluciona como personaje de acuerdo a las circunsancias.
Un paje muy discreto con deseo de servir a sus señores -El duque y la duquesa- llega al lugar en dónde vive Sancho y se encuentra con Sanchica que le indica dónde viven ellos para que el paje pueda alcanzarle la carta de Sancho, el Gobernador y la carta de la Duquesa para ella, con los regalos de ambos ( la sarta de corales de la Duquesa y la vestimenta de caza de Sancho).
Sanchica llama a su madre que sale “hilando un copo de estopa, con una saya parda. Parecia , según era de corta, que se la habían cortado por vergonzoso lugar, con un corpezuelo asimismo pardo y una camisa de pechos. No era muy vieja, aunque mostraba pasar de los cuarenta, pero fuerte, tiesa, nervuda y avellanada [....]” . El paje siguiendo la burla comandada por los duques, se hinca y saluda a Teresa como a la mujer de Sancho Panza, el gobernador de la Insula de Barataria. Nótese aquí el monumental efecto paródico del paje de reclinarse ante tamaña mujer.
Teresa rechaza humildemente el saludo: “¡Ay, señor mío, quítese de ahí: no haga eso que yo no soy nada palaciega, sino una pobre labradora” y reconoce su orígenes humildes: “hija de un estripaterrones y mujer de un escudero andante” y se atiene a su realidad: “y no de gobernador alguno!”
En este punto, el paje para reafirmar el engaño y siguiendo con el juego, le entrega la sarta de corales que la Duquesa le envía de regalo y las dos cartas, la del Gobernador su marido, y la que la Duquesa le escribió.
Teresa reacciona quedando pasmada, al igual que su hija. Teresa pide que le lean la carta de su marido, porque ella sabe hilar, pero no leer. El paje le lee primero la se Sancho y luego la de la duquesa.
Teresa se engaña naivamente con la aparente bondad y humildad de la duquesa y pasa a criticar a las hidalgas de su pueblo. Teresa pide a su hija que de atienda al paje y sale fuera de la casa con la sarta al cuello y blandiendo las cartas al viento exclamando al encuentro de del cura y Sansón Carrazco, el Bachiller : “¡A fé que agora no hay pariente pobre! ¡Gobiernito tenemos!?No, sino tómese conmigo la más pintada hidalga, que yo la pondré como nueva!”
El cura, el barbero y el bachiller desconfiaron de la buena nueva y observaron que el paje hablaba socarronamente y no se tragan el cuento de que Sancho es Gobernador.
Pero Teresa,la realista, se deja engañar por la ilusión de ser mujer de Gobernador. “Todas estas venturas y aún mayores, me las tiene profetizadas mi buen Sancho, y se suman en su discurso sus sueños de grandeza, inconfesada hasta ahora: y verás hija, como no para hasta hacerme condesa: que todo es comenzar a ser venturosas: y como yo he oido decir muchas veces a tu buen padre, que asi como lo es tuyo, lo es de los refranes, Y Teresa pasa a recitar unos cuantos que aprendió de su marido: cuando te dieren la vaquilla, corre por la soguilla: cuándo te dieren un gobierno, cógele: cuándo te dieren un condado agárrale, y cuándo te hicieren tus, tus, con alguna buena dádiva, envásala. ¡No, sino dormios, y no respondais a las venturas y buenas dichas que están llamando a la puerta de vuestra casa!””.
O sea que hasta aquí vemos como para Teresa, su marido pasa de ser un porro destripaterrones a ser “mi buen Sancho” y el “buen padre” que le tiene profetizadas muchas cosas buenas y que no parará hasta convertirla en condesa.
El próximo sábado veremos en la Segunda Parte (Y última) de esta entrada, como Teresa se sigue
“transformando” en Señora de Gobenador, según surge de sus dichos en la carta que ella le manda a la duquesa y en la que le envía a su querido Sancho, ahora Gobernador de la Insula de Bataria.
Contribución a la lectura colectiva virtual que hacemos bajo la conducción de Pedro Ojeda desde su blog La Acequia. © Myriam Goldenberg.
“transformando” en Señora de Gobenador, según surge de sus dichos en la carta que ella le manda a la duquesa y en la que le envía a su querido Sancho, ahora Gobernador de la Insula de Bataria.
Contribución a la lectura colectiva virtual que hacemos bajo la conducción de Pedro Ojeda desde su blog La Acequia. © Myriam Goldenberg.
Thursday, May 27, 2010
Hola a Todos: Ya estoy de regreso...

sin haber perdido mi cabeza...

muy contenta, relajada y llena de energía.
Ya iré visitando vuestros blogs y gracias desde el fondo de mi corazón a todos los amigos que me han manifestado su afecto. ¡Gracias!
Fotos: de Portugal (ambas con mi digital).
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